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jueves, 3 de septiembre de 2026

SPOHR | Gran Noneto para vientos y cuerdas

Spohr Noneto

Nuestro querido Elgatosierra, indispensable padrino de este fogón, recomienda una obra de Louis Spohr para hacernos una idea más cabal de este compositor: el Noneto para vientos y cuerdas, op.31. Escrito el año 1813 por encargo del músico y mecenas Johann Tost, esta obra contiene una serie de peculiaridades muy interesantes que hacen honor a la siempre acertada indicación de nuestro “Gato tutelar”.

La sugerencia de interpretación también fue compartida por nuestro amigo y la cuelgo inmediatamente a continuación. Sigue más abajo una breve crónica de la obra:

El Noneto fue resultado de un encargo. El comitente se llamaba Johann Tost, personaje muy interesante del cual sólo diremos esta vez que al comenzar el siglo XIX era un próspero comerciante en Viena, pero en su juventud durante el siglo XVIII había sido violinista en la corte del príncipe húngaro Nikolaus Esterházy, es decir, bajo las órdenes del mismísimo Haydn, a quien asistió tiempo después buscando editor en París para sus cuartetos. Pocos años más tarde, Tost estuvo directamente relacionado con el encargo de los dos últimos quintetos de Mozart.

Cuando visitó a Spohr en Viena el año 1813 para encargar el Noneto, entre otras obras, Tost le sugirió también la plantilla instrumental. «Escríbame una obra para nueve instrumentos», le dijo, y especificó: violín – viola – violonchelo – contrabajo, en las cuerdas, más flauta – oboe – clarinete – trompa – fagot, en los vientos. Una combinación muy cercana a la que Beethoven había consagrado con su Septimino.

Tost agregó algo más: quería una obra en la que nueve individualidades tímbricas pudieran reconocerse dentro del conjunto. Spohr aceptó precisamente porque le atrajo «la dificultad de la tarea». Y de esta entrevista, relatada por Spohr en su autobiografía, nacería una de las piezas fundacionales del repertorio para noneto, que pueden escuchar ustedes en el video más arriba. Sus notas cifran una ilustre genealogía: Haydn → Mozart → Beethoven → Spohr. ¡Disfrútenla!

viernes, 31 de enero de 2025

Recordando a SCHUBERT

Schubert Bibelot de Schubert con la Sonata en La menor D. 784 como fondo

“Schwammerl” es un término alemán que significa “honguito”. Un ruidoso grupo de amigotes austríacos lo usaba como apodo para el más querido entre ellos, cierto regordete miope que medía 1,56 mt de estatura y era a la vez tímido, entusiasta… y muy, muy dotado cuando de música se trataba. Cada 31 de enero, como hoy, celebraban a Schwammerl del mismo modo que hoy lo hacemos en este blog: Feliz cumpleaños Franz Peter Schubert. La corta estatura resultó engañosa, porque el chico de las gafas era en realidad un Gigante que seguimos festejando, mientras nos embelesamos con su extraordinaria inspiración creadora.

Les dejo aquí un resumen biográfico a cargo de Alberto Musitaro:

Y por supuesto, la música: primer movimiento de la Sonata Arpeggione, escrita para la particular creación de un luthier vienés en 1823, y que luce como un híbrido de violonchelo y guitarra. Schubert escribió la única obra importante en la efímera existencia del instrumento. Les comparto esta música extraordinaria en versión de Nicolas Deletaille, arpeggione, y Alain Roudier, fortepiano, en una grabación de 2012 (por cierto, el trazo melódico inicial de cuatro notas, a cargo del piano, coincide con la melodía inicial de los bajos que abre la sinfonía “inconclusa”):

viernes, 24 de diciembre de 2021

Muy feliz Navidad (¡con muchos bises!)

Haitink Interior de Navidad / Max Rimböck, 1952

Queridos amigos de esta página, les deseo una muy feliz Navidad en compañía de sus seres queridos. Que los inconfundibles acentos de esta época mágica y conmovedora les permita un momento de paz y respiro en épocas tan arduas como las que vivimos desde hace ya dos años.

Piensen por un momento que esta página es vuestro árbol navideño, y si miran con cuidado encontrarán... claro que sí, el regalo que aquí les dejo: un disco titulado BIS y que consiste precisamente en eso, las “propinas musicales”, encores regaladas por grandísimos artistas durante las Semanas Musicales de Ascona, Italia.

Encontrarán nombres tan venerados como Claudio Arrau, Maurice André, Wilhelm Kempff, Nathan Milstein, Nikita Magaloff… etc. etc. El sonido es de otra época, mediados del siglo XX, pero con la ventaja de ser todas interpretaciones tomadas en vivo, con esa sensación de vitalidad y expresidad que distingue a los artistas cuando reaccionan frente al público en la misma sala.

Disfruten esta pequeña colección de maravillas:

D E S C A R G A

MP3 CBR 256 kbps 48 kHz | 22 Tracks | .7z 141,9 MB

domingo, 31 de marzo de 2019

Nunca será una despedida, Herr BEETHOVEN

Sala de composición de Beethoven / J. N. Hoechle, hacia 1827

Celebramos hace unos días el aniversario de muerte de un Músico con mayúscula, Beethoven (★ Bonn, 16 Dic. 1770 — ✚ Viena, 26 Mar. 1827). Hemos de admitir sin embargo —y por eso el título— que con el Gran Sordo se cumple plenamente la bella expresión de los romanos cuando enterraban a sus difuntos: Sit tibi terra levis, “que la tierra te sea ligera”. Han pasado 192 años desde su partida de este mundo, y sigue más vigente que nunca…

Muestra de ello es la posibilidad de nuevos enfoques que admite su música. El propio Beethoven demostró esa cualidad con los arreglos que hizo de sus obras para distintas agrupaciones instrumentales, añadiendo siempre algo nuevo en el proceso. Por ejemplo, a fines del siglo pasado se descubrió un manuscrito del compositor en los EE.UU. (nadie sabe aún cómo fue a parar al otro lado del océano) con una versión para piano de la Gran Fuga en Si bemol, originalmente escrita para cuarteto de cuerdas. A la inversa (del piano al cuarteto de cuerdas) había arreglado antes su temprana Sonata para piano en Mi mayor. Más lejos llegó con su “Sexto concierto para piano y orquesta”, que no es sino una transcripción de su Concierto para violín en Re mayor. En esta versión incluyó cadenzas que omitió en la versión original (y que Gidon Kremer recuperó para una versión del concierto junto a Harnoncourt).

Así pues, Beethoven nos desafía aún con su ejemplo. Nos propone un creativo inconformismo frente a lo que damos por sentado y nos enseña que toda música es siempre capaz de reenfoques. Estoy seguro que esta capacidad tuvo mucho que ver con su genio como improvisador al piano. Si aceptamos el desafío beethoveniano, descubriremos nuevas facetas de lo que creíamos conocer. Hoy les propongo escuchar el Cuarto concierto para piano y orquesta en Sol mayor bajo este prisma.

Príncipe Lobkowitz

El Príncipe Lobkowitz, uno de los principales patrones y amigos del Maestro, le solicitó un arreglo del concierto en Sol mayor para solista y Quinteto de Cuerdas (dos violines, viola, cello y contrabajo) para presentar en la costosa sala de conciertos que mantenía en su palacio vienés. Bocetos de arreglos de cámara para este concierto circulaban en Viena durante aquella época —la editorial Bärenreiter publicó la partitura revisada de una de estas versiones— pero la versión de Beethoven difiere significativamente de su propio original en la parte del piano solista, a la que dotó con mayor elaboración y a la que aportó algunas adiciones sorprendentes de material, en especial en la sección de desarrollo del primer movimiento.

Sobre los bocetos de Beethoven se han realizado varios trabajos de reconstrucción: el pianista Robert Levin ofreció tiempo atrás una versión en disco junto a miembros de la Orquesta Revolucionaria y Romántica, basada en la labor de Hans-Werner Küthen (1938–). También Vinzenz Lachner (1811–1893), compositor alemán del siglo XIX, creó una magnífica reducción para piano y quinteto de cuerdas. A continuación les comparto ambas posibilidades:


Concierto nº 4 en Sol mayor / Reducción de Vinzenz Lachner para dos violines, viola, cello y contrabajo. Preciosa interpretación de músicos que se aprecian y entienden bien durante la ejecución musical.

La misma versión de Lachner pero este joven grupo inglés sustituye el contrabajo por un segundo cello... y la toma de sonido es magnífica.

Robert Levin es un campeón del fortepiano que ha participado en brillantes proyectos de reconstrucción histórica de la interpretación musical. Uno de ellos fue la integral de los conciertos para piano de Beethoven, la Fantasía coral y esta versión de cámara del Concierto en Sol mayor, reconstruida por Hans-Werner Küthen, junto a la Orquesta Revolucionaria y Romántica bajo la batuta de John Eliot Gardiner.

Comparto a continuación la reducción del concierto con los intérpretes citados, aunque con un poco de reticencia pues el final de tercer movimiento tiene un brevísimo defecto (un salto de milésima de segundo) que no pude solucionar. Aun así, es tan interesante la versión que me encomiendo a su benevolencia, amigos, seguro de que ese tropiezo no arruina el placer de conocerla:
» D E S C A R G A
MP3 CBR ~ 224 kbps · 48 kHz | 3 tracks | .7z 52,9 MB | Yandex.ru

domingo, 25 de febrero de 2018

BEETHOVEN :: Sonata ‘Patética’ & Sinfonías 1 y 8 en arreglos para Quinteto de Cuerdas

Beethoven paseandoBeethoven dando un paseo por el campo

En alguna entrada previa comenté que la Música de Cámara significa un reto sólo al alcance de genuinos maestros. Esto, porque es un género desprovisto de “maquillaje” que pueda disimular la verdad de la música. El lenguaje se reduce a lo esencial, desnudo de oropeles, y el mensaje del compositor, cuando la obra es buena, adquiere una particular potencia artística. Más o menos como la fotografía en blanco y negro puede ser mucho más expresiva y reveladora gracias precisamente su minimalismo cromático.

“Genuinos maestros”, dije. Justo lo que fue Beethoven. Absorto en una introspección forzosa debido a su sordera, el genial músico alemán dejó buena parte de sus mejores páginas escritas para grupos de cámara —escribiendo para este género lo sorprendió la muerte—. Su potencia expresiva lograba aquí una mayor concentración y su dominio formal quedaba mejor expuesto.

Estas cualidades permitieron también el éxito de su música en arreglos para conjuntos de cámara, costumbre en boga a partir del siglo XVIII en adelante, luego que Haydn fijara el canon del cuarteto. En efecto, cuartetos de cuerda o formaciones similares eran frecuentes por su mayor facilidad de constitución y adaptabilidad a espacios domésticos, palaciegos o de casi cualquier otra índole social. Era un tiempo que desconocía nuestra moderna facilidad para escuchar música; por consiguiente, adaptaba la música a los medios con que contaba. Beethoven nunca se molestó con estas adaptaciones, que le significan un extra a sus bolsillos; él mismo realizó transcripciones de sus obras más solicitadas a nuevos formatos, o confiaba esta tarea a discípulos dotados como Ries o Czerny.

Hoy les comparto tres arreglos para Quinteto de Cuerdas (dos violines, dos violas y violoncello). Son reducciones hechas en vida del compositor, publicadas sin mención del arreglista. Las piezas propuestas: Sonata “Patética” / Sinfonía nº 1 en Do mayor / Sinfonía nº 8 en Fa mayor. Interpreta el excelente Locrian Ensemble. ¡Disfruten!:

» D E S C A R G A

MP3 CBR 256 kbps | 48 kHz | 11 tracks | .7z 128,1 MB

lunes, 11 de julio de 2016

Reparando enlaces :: Julio 2016

reposiciones link Cambiando aquel engranaje torcido...

Toca la periódica revisión de enlaces caducos. Aclaro que las obras puestas aquí al alcance de amantes de la música tiene objeto didáctico y persigue alentar dicha pasión por el repertorio clásico. Pretendo también dar razones para adquirir los discos originales. Y es que los archivos digitales no compiten en calidad con el registro original. Si eres como yo, la música descubierta en Internet significará una probable visita a tu disquería favorita. Disfruta. ¡Saludos!


» A 17th Century Christmas
The Netherlands Bach Society / Jos van Veldhoven

» BRAHMS: Serenata # 1 en Re mayor
Orquesta de Cámara de la Radio de Amsterdam / Frans Brüggen

» FURTWÄNGLER en GIRA: Sinfonías 40 de Mozart / 4 de Brahms
Orquesta Filarmónica de Berlín / Wilhelm Furtwängler

» BRAHMS: Concierto para violín y orquesta en Re mayor
Orquesta Filarmónica de Berlín / Viktoria Mullova / Claudio Abbado

» BRAHMS: Cuarteto con Piano # 1 en Sol menor, Op. 25
Tamás Vásáry & Thomas Brandis, Wolfram Christ, Ottomar Borwitzky / Marc-André Hamelin & Trío Leopold

» BRAHMS: Sinfonía nº 1 / SCHUMANN: Sinfonía nº 1
Orquesta Filarmónica de Berlín / Herbert von Karajan

» BARTÓK: El Castillo de Barza Azul
Solistas vocales / Orquesta Sinfónica de Londres / István Kerstész

» BACH: Conciertos de Brandemburgo
Boston Baroque / Martin Pearlman

domingo, 24 de abril de 2016

SCHUBERT :: Auf dem Wasser zu singen

Esto de la lluvia que anegó Santiago durante el fin de semana anterior y volvió anoche a la capital sirva al menos como propuesta musical; y, aunque se haya desbordado el río que atraviesa la ciudad, omitiré una audición de “El Moldava” para apuntar al gran Franz SCHUBERT con una de sus canciones célebres, Auf dem Wasser zu singen, es decir “Para cantar en el agua”.

schubert

Huelga decir que SCHUBERT fue uno de los mayores y mejores creadores en este género “menor” como es la canción culta alemana, el lied; sobra igualmente mencionar que fue uno de los más inspirados melodistas que alguna vez pisaron este mundo. En cambio, sí es interesante revisar un elemento arquetípico del compositor que se halla presente en esta obra, como es el agua. Lo resume la siguiente afirmación: «Decimos, pues, con fundadas razones, que el agua para Schubert es un genuino espacio de la mente, sumamente apreciado. […] Relacionado al tema del arroyo, del agua corriente, está el del flujo del tiempo, entendido como vertiginosa parábola del arco de la vida, a cuyos extremos se hallan el nacimiento y la muerte, y la alternativa perpetua entre alegrías y dolores, sonrisas y lágrimas, con lo cual se vuelve fuente inagotable de fecundidad espiritual, cuyo aguijón escondido lo representa el binomio de la enfermedad y la muerte» (A. Solbiati y S. Cerruti, I Luoghi della Mente: L’acqua in Schubert – traducción propia).

En este lied, el piano desarrolla un adorno descendente que pinta la imagen del agua asociada a modulaciones armónicas conmovedoras. La melodía del canto se integra con mano maestra en la “corriente” musical, impulsando el discurso iniciado por el piano en uno de los mejores acompañamientos creados por el compositor para este género — y eso, amigos, ya es decir bastante.

Para mayores detalles del poema que sirve de base a esta canción junto a su traducción al español, les recomiendo vivamente visitar esta entrada en el sitio “Classic Musica”.

Primero dejo con ustedes una transcripción para cello y piano; creo que atender a la belleza melódica es siempre una práctica reveladora cuando se trata de este compositor. Con ustedes, dos jóvenes y muy talentosas intérpretes francesas, Camille Thomas y Beatrice Berrut:

En segundo término, el lied tal cual, en voz diáfana de la soprano Barbara Bonney acompañada al piano por Geoffrey Parsons:

liszt Y por último la transcripción para piano solista de Franz LISZT (deslumbrante y energética, como se espera del maestro húngaro) en las virtuosísticas manos del ruso Evgeny Kissin. Liszt, recordemos, no fue sólo un pianista de capacidad sobrehumana sino un artista de particular agudeza para reconocer y estimar las virtudes de otros colegas; en este caso, una vez que descubrió la música de Schubert se convirtió en adalid de esta causa, creando brillantes adaptaciones a fin de divulgar la obra del vienés:

sábado, 19 de diciembre de 2015

Ese sordo incomparable...


Este mes celebramos los 245 años desde el nacimiento de Ludwig van Beethoven. Sobran presentaciones. Qué no se ha dicho ya de este músico alemán con ancestros flamencos (de los cuales heredó el “van” de su apellido), autor de una obra que ha sido capaz de remecer y conmover los corazones humanos con elocuencia renovadora. Creador eminentemente sinfónico, escribió 9 sinfonías canónicas para la música occidental, que sirvieron como punto de comparación ineludible para generaciones de otros músicos. Dotó a la orquesta de un alcance expresivo inaudito para su época, y revolucionó la forma sinfónica por dos veces, con su Tercera y luego su Novena. En esta última sinfonía, además, introdujo la voz humana para realzar el impacto de su mensaje y así sentó las bases de los futuros avances compositivos de todo el siglo XIX. Beethoven tuvo muchos herederos artísticos (no solamente Brahms o Wagner) pero la concisión y expresividad de su lenguaje musical sigue sin ser igualado.

Podríamos establecer una tosca separación entre dos tipos de creadores: los innovadores y los conservadores (despojando a este último término de cualquier sesgo peyorativo); es decir, aquellos que sienten el impulso de buscar nuevas formas de expresión y aquellos que son capaces de manejar tan hábilmente las formas heredadas que no requieren más. Pues bien, Beethoven fue visto por la mayor parte de los artistas del siglo XIX como un exponente total del innovador. Lo sorprendente, sin embargo, es que la perspectiva del tiempo nos ha mostrado que Ludwig también integró el segundo conjunto; su audacia creadora siempre fue capaz de asociarse a la construcción formal canónica, innovando dentro de ella, a veces pareciendo capaz de demolerla, pero siempre manteniendo el control de la simbiosis.

beethoven pieza estudio

Sala de composición de Beethoven / J. N. Hoechle, hacia 1827

Al margen de su obra sinfónica, el piano fue “reinventado” en su técnica por el compositor de Bonn, alejándose del estilo más galante de Mozart y Haydn para aprovechar los avances de Muzio Clementi y definir un modo propiamente pianístico de abordar el instrumento, explorando su novedad y sirviéndose de él para expresar con ilimitada audacia todos los sentimientos e ideas que acudieran a su mente, sin evadir lo feroz, lo áspero o lo difícil.

La fase final de su vida la dedicó a escribir cuartetos de cuerda —tan radicales como sublimes— y por eso quise acompañar estas líneas con música de uno de ellos, el Op. 132 en La menor, concretamente el maravilloso Adagio que Beethoven llamó Canzona di Ringraziamento offerta a la Divinità da un guarito, esto es, “canción de gratitud a Dios por un enfermo que recuperó la salud”. Página honda, conmovedora, honesta… el alma del compositor manifestando su fragilidad y gratitud en una de las obras más hermosas jamás escritas para cuarteto de cuerdas.


Beethoven, miniatura de Horneman - 1802
  • Goethe»Usted llegará más lejos que nadie hasta ahora, pues posee pensamientos que nadie ha poseído todavía. Jamás sacrificará usted un bello pensamiento a una regla tiránica, y hará bien en ello. Pero debe sacrificar sus caprichos a las reglas, pues tengo la impresión de que usted tiene varias cabezas y varios corazones. En sus obras se encontrará siempre algo fuera de lo corriente, cosas bellas, pero también algo singular y oscuro, porque usted mismo es un poco tenebroso y singular.«
    — HAYDN al joven Beethoven


  • »La Música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía.« / »La Arquitectura es una música de piedras; y la Música, una arquitectura de sonidos«.
    — BEETHOVEN


  • »Este sordo escuchaba al infinito.«
    — VÍCTOR HUGO


  • Goethe»Nunca he conocido a un artista que exhibiese tanta concentración espiritual y tanta intensidad, tanta vitalidad y tal grandeza de corazón. Comprendo perfectamente que debe parecerle muy difícil adaptarse al mundo y a sus formas.«
    — Goethe


  • Goethe»Beethoven fue el más potente pensador de la música. A menudo se le considera un puente entre los períodos clásico y romántico, pero esto no es más que un rótulo, y no muy exacto. Sucede que Beethoven, sencillamente, no hablaba el idioma de los románticos. Comenzó como compositor de la tradición clásica, y concluyó como un compositor que estaba más allá del tiempo y del espacio, utilizando un lenguaje que él mismo había formado: un lenguaje comprimido, críptico y explosivo expresado en formas muy personales.«
    — Harold Charles Schonberg

lunes, 9 de noviembre de 2015

El laudista melancólico y el saxofón

Ángel Memorial

A propósito del Saxofón, que mencioné antes en el onomástico de su inventor, les comparto un registro donde queda demostrada la tremenda versatilidad del instrumento. Un disco la verdad bastante insólito en su propuesta y sin embargo, muy satisfactorio.

El tenor John Potter, miembro fundador del ya disuelto grupo vocal “The Hilliard Ensemble”, lanzó en 1999 el álbum “In Darkness Let My Dwell”, título de una de las canciones más famosas del inglés John Dowland (1563-1626). El disco recorre obras de este influyente compositor del período isabelino, el cual impregnó a toda su producción la melancolía más acerba; tanto, que aún se debate entre especialistas si sufría alguna clase de trastorno depresivo o si era nada más que una pose artística — la melancolía estaba de moda por entonces; los románticos no inventaron nada...

John Potter
Potter, en el libreto, declara su intención de recuperar las canciones de Dowland para el contexto moderno. Nuestra época, opina él, se sentirá en sintonía con el clima doloroso que destilan las bellas obras del laudista isabelino:
"En estas grabaciones hemos querido traer la música de Dowland hasta nosotros, relacionarnos no con un Dowland abstracto que deba ser exhumado o reconstruido, sino con un colega que concibió la música de un modo muy similar al nuestro, y que seguramente pudo oír su música interpretada de muy distintas maneras, según el estilo contemporáneo de su tiempo... Los músicos de la siguiente generación tomaron sus partituras, desnudaron sus elementos esenciales y ‘renegociaron’ la música con el ya desaparecido compositor. Lo mismo que nosotros hacemos ahora.”

Precisamente esta última idea justifica la inesperada sociedad instrumental ofrecida: el saxofón soprano, el clarinete bajo, el violín barroco o el contrabajo, juntos o por separado, acompañan la experta lectura de Potter expandiendo su ámbito expresivo a la manera del jazz-fusión. Alquimia musical.

Amigos, amigas, ¿se dejan tentar por este desafío…?

» D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | 14 pistas | .rar 169,5 mb | Yandex

Recomendación: Este diálogo entre el siglo XVI y el XX también fue practicado por “The Hilliard Ensamble” junto al saxofonista Jan Garbarek en tres álbumes: Officium (1994), Mnemosyne (1999) y Officium Novum (2010). Si disfrutas la experimentación, prueba con alguno. Todos ellos están disponibles en Amazon o tiendas similares.

domingo, 3 de agosto de 2014

CHAIKOVSKY : Trío en La menor, Op. 50

PIÓTR CHAIKOVSKY (1840–1893) fue un músico genial de los que definen estilos y crean escuela; pero también un hombre herido por una sensibilidad enfermiza, pasto de crisis, angustias y depresiones recurrentes. El fragor de las batallas internas amargó los frutos cosechados en su brillante carrera —era favorito del Zar, aplaudido por el público, su fama internacional se acrecentaba rápidamente, invitado por prestigiosos escenarios de Europa y América, gozaba de mecenazgo particular...— además de socavar su desempeño social o exasperar sus reacciones frente a la menor adversidad. Aun así Chaikovsky, educado e indiscutiblemente talentoso, logró reunir junto a sí un buen puñado de amistades y admiradores leales. Algunos, como su hermano Modest, eran confidentes; otros, como Tanéyev o Nikolái Rubinstéin, eran colegas admirados y muy considerados en sus opiniones.

Nikolái (* Moscú, 2 Jun. 1835 – † París, 23 Mar. 1881) era especialmente querido por el compositor. Hermano menor del notabilísimo Antón Rubinstein, era un pianista tan descollante como él, y en opinión de Chaikovsky incluso superior. Nada poco, considerando que Antón era un genuino titán de su instrumento, famoso como el único rival digno de Franz Liszt —el mejor pianista de su tiempo y, hasta donde sabemos, de la historia—. Semejante pericia musical venía acompañada en ambos Rubinstein con probadas dotes para la organización (Antón formó el Conservatorio de San Petersburgo y Nikolái el de Moscú) y para la enseñanza, combinación feliz que los incluye entre los artistas más influyentes de su generación.

La familia Rubinstein vivió en Berlín entre 1844 y 1846. Allí los pequeños hijos del matrimonio judío recibieron lecciones de Theodor Kullak, concitando también la atención y apoyo de Mendelssohn y Meyerbeer. La formación musical no se interrumpió cuando volvieron a Rusia, luego de la repentina muerte del padre, pero aquí Nikolái estudió también Derecho y ejerció un oficio burocrático, dualidad común a la gran mayoría de sus colegas músicos. Eso no quitó ánimos a su tenaz voluntad de artista.

Chaikovsky le dedicó su famoso Primer Concierto para piano, pero el homenajeado reaccionó de manera agria —tenía un carácter explosivo—, descalificando la obra y negándose a interpretarla salvo se efectuaran una serie de cambios a la partitura. El compositor no hizo tal cosa y enfrió las relaciones con su amigo. A la postre, Nikolái, conociendo el éxito obtenido por la pieza y reevaluándola con calma, se retractó de sus opiniones y la presentó en París, durante la Exposición Universal de 1878. En la misma ciudad falleció algún tiempo después, enfermo de tuberculosis.

Chaikovsky dedicó a Nikolái una de las piezas de cámara más eminentes del siglo XIX: el Trío en La menor, subtitulado en francés A la memoria de un gran artista, para violín, violonchelo y piano. Este último instrumento se destaca en la composición, en tributo a la extraordinaria jerarquía pianística del amigo difunto.

Disfruten ustedes, queridos lectores de esta página, una composición inolvidable:

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MP3 ABR 224 kbps 44.1 kHz | RAR 73,6 MB

jueves, 12 de septiembre de 2013

MOZART en arreglo para Conjunto de Armonía (vientos de metal y madera)

Hans Burgkmair»El triunfo del emperador Maximiliano«, colección de escenas pintadas sobre madera / Copia española anónima de un original de Hans Burgkmair

Decir “vientos de metal y madera” suena nerudiano… pero se refiere aquí a algo bastante específico: instrumentos musicales que funcionan al soplar en ellos, y denominados a partir del material con que están construidos. El sonido que generan tiene un “color” característico y muy atractivo. Aunque los violines y sus parientes (“la familia de las cuerdas”) hayan sido los primeros en alcanzar un canon de formas físicas y técnicas de uso, estos otros instrumentos tendrán su momento no mucho después.

Durante la Edad Media Tardía y el Renacimiento los “vientos” habían encontrado gran campo de difusión en las numerosas ceremonias que matizaban la vida social. El barroco prefirió los bronces, pero las refinadas cuerdas impusieron su prestigio en los salones y las primeras orquestas estables. Por mientras, las bandas militares mantenían el uso más tradicional de los instrumentos de metal y de la percusión —avivar el ímpetu guerrero— y desde allí, asociadas a la nobleza mediante sus notorios comandantes, esas mismas bandas fueron trabajadas para obtener una agrupación de capacidades más pulidas. El experimento era simple: asociar instrumentos de viento cuyos timbres empastaran bien y distribuir las diferentes alturas del sonido entre ellos. Eso dio origen a combinaciones variadas, que no cuajaron en un paradigma como el Cuarteto de Cuerdas, pero sí lograron una entidad definida para la cual se compusieron piezas específicas o adaptaciones de obras celebradas.

Así, este género instrumental conoció gran auge en Europa desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta mediados de la centuria siguiente. Se las llamó Harmonie (Bandas de Armonía) y a su repertorio específico, Harmoniemusik. El propio Mozart les rindió una forma de homenaje incluyéndolas en el Acto Final de su “Don Giovanni”, cuando el burlador disfruta un banquete mientras escucha una selección de óperas famosas convertidas en Harmoniemusik. (También Mozart, con su oído para la orquesta, tonificó el color instrumental mediante las maderas).

Könign der Nacht

Y hablando del rey de Roma: Mozart será hoy nuestro invitado. Colecciones de dos óperas justamente célebres, “Die Zauberflöte” (La Flauta Mágica) y “Così Fan Tutte” (Así hacen todas) adaptadas a Conjunto de Armonía e interpretadas por el Linos Ensemble — integrado por dos oboes, dos clarinetes, dos cornos, dos fagotes y contrabajo—. Las transcripciones pertenecen a dos períodos diferentes: “La Flauta Mágica” fue arreglada en 1792 por el desconocido músico Joseph Heidenreich; “Così fan Tutte”, en cambio, fue trabajada por Andreas Tarkmann en 1991, quien también hizo algunos necesarios retoques al título anterior. La sonoridad es preciosa, algo que pueden comprobar por sí mismos en el enlace al final de estas líneas. ¡Disfrútenlo!

» D E S C A R G A

MP3 ABR ~ 216 kbps 48 kHz | 24 tracks | RAR 121,2 MB

viernes, 30 de diciembre de 2011

LAS 8 ESTACIONES y algo más... / 2

arbol cuatro estaciones

SEGUNDA PARTE Y FINAL de las entregas dedicadas a las Cuatro Estaciones según Vivaldi y según Piazzola, a los cuales se agrega esta vez Nicolas Chédeville.

por Ernesto Nosthas Nosthas


Justo es comentarle al auditorio que existe al menos una grabación adicional de este mismo concepto VIVALDI/PIAZZOLLA [compartido en anterior posteo], y es la que realizaron los Solistas de Cámara de Salzburgo bajo el liderazgo de su primer violín Lavard Skou-Larsen cuatro años después que esta grabación de Gidon Kremer y la Kremerata Baltica para el sello vanguardista Nonesuch Records.

He de reconocer incluso al auditorio, que yo conocí del ciclo de Piazzolla por este disco (no por el de Kremer), el cual tuve el privilegio de adquirirlo de las manos de los ejecutantes, luego de un Concierto en que este grupo interpretó precisamente este doble-ciclo, en el Auditorio Cerritos (Cerritos Center for the Performing Arts), un bellísimo teatro modernista ubicado al sur de la ciudad de Los Ángeles, en el otoño de 2004.

Así pues, repito la pregunta hecha en la entrega anterior: ¿otra grabación de las Cuatro Estaciones de Vivaldi? Sí… pero créanme cuando les digo que también esta interpretación es muy especial. Acá el enfoque es más fogoso y chispeante. Este conjunto instrumental es brillante, y comparten con la Kremerata que la edad promedio de sus ejecutantes es de menos de treinta años. Especial atención les pido para el «Invierno» más genial de todos los que conozco, incluso unos milímetros mejor que el de Kremer.

Acá el enfoque para presentar las obras es conservador, cada obra se ejecuta por separado y en la misma secuencia de estaciones: del verano al invierno, con una toma de sonido en vivo espectacular. El arreglo para violín y cuerdas utilizado por los Solistas de Cámara de Salzburgo bajo el liderazgo de su primer violín Lavard Skou-Larsen ha sido preparado por el chelista y compositor ítalo-argentino José Bregato.

Bregato junto con Piazzolla crearon la Vanguardia del Tango en 1955 y apoyó al maestro Piazzolla en la creación del Octeto Buenos Aires, junto a otros grandes músicos, produciendo la gran «revolución tanguera» porteña. En 1976 fue solista de la orquesta sinfónica de Porto Alegre, Brasil, y en 1978 creó los conjuntos de cámara de la Universidad de Natal, Brasil. Regresó a la Argentina en 1982 y refundó el Archivo de Música Popular y Clásica de SADAIC. Recibió el premio a la Trayectoria de SADAIC y también fue distinguido por su trayectoria por el Gobierno Autónomo de la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, es co-ganador del Premio Grammy Latino 2002 en la categoría Tango por su trabajo como arreglador del CD «Adiós Nonino» realizado por el Amazonia Quartet de Brasil. Sus composiciones para violonchelo solista y orquesta, o para dúos y tríos clásicos, tales como «Graciela y Buenos Aires», «Milontán» y «Malambo» forman parte del repertorio de famosos conjuntos de cámara europeo y norteamericano.

Como parte de esta oferta musical que solo pueden encontrar en QUINOFF, les comparto también este CD de las «Ocho Estaciones» con los Solistas de Cámara de Salzburgo bajo el liderazgo de su primer violín Lavard Skou-Larsen.

aquí

mp3 | CBR 160 kbps | 16 tracks | .rar 85,9 MB | yandex

fiesta campesina Rubens

Finalmente… estos intentos de flirtear con la magna obra maestra de Vivaldi no son para nada nuevos… del baúl de lo insólito, les comparto otro registro de un intento de plagio descarado que intentó realizar un oscuro escribiente musical francés de nombre Nicolás Chédeville (* 20 de febrero de 1705 — † 6 de agosto de 1782).

Este caballero hizo alguna fortuna en la vida cortesana parisina anterior a la Revolución Francesa, escribiendo composiciones dirigidas al entretenimiento y el placer de acaudalados músicos aficionados: la aristocracia francesa de la época les gustaba entretenerse tocando instrumentos rústicos mientras recreaban hipócritamente la vida cortesana en sus palacios de verano en la campiña francesa.

Sus primeras obras publicadas fueron colecciones de piezas para musette o zanfona, tituladas «Amusements champêtres» (diversiones campestres), las cuales fueron publicadas en diciembre de 1729. Posteriormente compuso otra colección de «Amusements…» mucho más avanzadas técnicamente y con alguna substancia musical. Algunas obras interesantes se pueden encontrar en la colección de su opus 6, con piezas musicales que llevan el nombre de batallas y expresan imágenes bélicas; inspiradas en campañas militares que le eran compartidas en las Cortes. Poco después Chédeville evolucionó a un estilo compositivo más serio influido por la música italiana como puede observarse en su op.7, la única colección escrita específicamente para flauta, oboe o violín, ello con una notable influencia de la escuela veneciana, cuyos máximos representantes fueron Vivaldi, Corelli y Torelli.

En 1737 mantuvo un acuerdo secreto con Jean-Noël Marchand para publicar un colección propia como la obra «Il pastor fido», op. 13 de Vivaldi. Chédeville proporcionó el dinero y recibió los beneficios, todo esto atestiguado en un acta notarial de Marchand en 1749. Esto parece ser un burdo intento de vender el instrumento que él fabricaba, la musette, bajo el supuesto respaldo de un repertorio de obras de un gran compositor. En esa misma línea, en agosto de 1739, obtuvo los derechos legales para publicar arreglos para la musette, zanfona o flauta de los conciertos de varios composiciones italianos y franceses de la época, en cuenta, Vivaldi. De este entuerto surge un arreglo de «Las Cuatro Estaciones» de Vivaldi para zanfona o musette, violín y flauta (aunque el término francés para flauta también puede referirse igualmente a la flauta dulce), en la cual retoma la mayoría de las «Estaciones» de Vivaldi con excepción del Verano, el cual es reemplazado por su concierto nº 9, op.8, transferido al movimiento intermedio del Invierno al Otoño. Además sustituyó el Invierno con su Concierto op.8 n° 12.

Para diversión de nuestro auditorio, les compartimos también una grabación de «Le printems», o «Les saisons amusantes» de 1739 en interpretación del Palladian Ensemble (registro del sello Linn que mereció en 1998 el Diapason d’Or).

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viernes, 25 de marzo de 2011

BRUCKNER: 7ª SINFONÍA en arreglo de Cámara

Bruckner en el StadtparkDetalle del monumento a Bruckner / Stadtpark, Viena

Una de las obras preparadas por los organizadores del Verein für musikalische Privataufführungen (ver post anterior) fue la Séptima Sinfonía, en Mi mayor, de Anton Bruckner. Dicha obra, una de las más ricas y complejas del maestro austríaco, para algunos incluso la mejor de sus sinfonías, reclama medios orquestales suculentos: un promedio de 100 atriles, incluyendo bronces ampliados. Es que Bruckner, Richard Strauss o Gustav Mahler avanzaron en la senda de Wagner llevando la instrumentación a un gigantismo tan apabullante como hasta entonces nadie había soñado — a excepción, claro, de Berlioz.

Pues bien: nada de esto amilanó a los buenos muchachos de la Asociación fundada por Schönberg. Tres discípulos suyos, Erwin Stein, Hanns Eisler y Karl Rankl, tomando prestado el desplante de su maestro y ajustándose a sus instrucciones, acometieron la labor de reescribir la Sinfonía de Bruckner para un contingente no mayor a 10 músicos: un quinteto reemplaza a la entera sección de cuerdas, el corno y el piano a cuatro manos hacen lo propio con la sección de bronces, mientras el clarinete junto al armonio sustituyen a las maderas.

Eisler se abocó a los movimientos primero y tercero; Stein se ocupó del Adagio, y Rankl, del Finale. Concluyeron su labor entre octubre y noviembre de 1921... apenas un mes antes que la hiperinflación llevara la Asociación vienesa a la quiebra. El trabajo de los tres músicos quedó guardado y olvidado, hasta ser redescubierto a fines del siglo XX y estrenado en Colonia el 19 de marzo de 2000.

Hoy les comparto esta versión de la Séptima de Bruckner, cuya recepción en la crítica ha sido desigual (el signo de las cosas de Schönberg...), en interpretación del Thomas Christian Ensemble.

D E S C A R G A

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portada Bruckner en el blog

jueves, 24 de marzo de 2011

LOS GRANDES REDUCTORES

Nikola Aldunin

La asombrosa miniatura sobre estas líneas es obra del ruso Nikolai Aldunin, artista dedicado a crear piezas de una pequeñez tal, que sólo pueden ser contempladas mediante el microscopio.

Esta maestría para trasladar la obra de arte a proporciones mínimas, antaño imposibles, sin que nada se pierda, me recuerda a un puñado de artistas que remecieron la imperial Viena de principios del siglo XX. Pero, a diferencia del miniaturista ruso, quien ya concibe y realiza sus obras a escala ínfima, aquellos atrevidos se dieron a la tarea de reducir creaciones ajenas que se caracterizaban por una suntuosa vestidura orquestal posromántica. ¿Con qué finalidad? Darle cauce público a lo mejor de la nueva música, aquella que Viena se negaba a oír en virtud de su inalterable apego a repertorios más conservadores. Dicho de otro modo, había novedades que tenían el paso vedado a las grandes salas de concierto; y los compositores se las ingeniaron para prescindir de estas últimas.

Estatua del kaiser Francisco José I en el Burggarten de Viena

Pero también era una señal de los tiempos. Sobre el imperio caía la luz del atardecer. Las formas amplias, expresión adecuada para la grandeza de otros días, declinaban. La derrota militar en la Primera Guerra Mundial aceleraba de golpe la crisis. Todo cuanto había sido grande y estable —la casa de Habsburgo— se despedazaba en añicos de revoluciones e independencias territoriales. Los artistas habían intuido estas fracturas disimuladas en oropeles; quizá por ello su música arremetió contra la tonalidad, negó la jerarquía de relaciones armónicas entre las notas, pretendió un nuevo comienzo con la más enconada radicalidad.

Viena Hofoper 1902

Ópera de la Corte (Wiener Hofoper) / Viena, 1902

Decir “radicalidad”, decir “Viena” y decir además “principios del siglo XX” es apuntar a un solo hombre: Arnold Schönberg. Este heredero, renegado y renovador de concepciones musicales fundó en el otoño de 1918 la “Sociedad de Conciertos Privados” (Verein für musikalische Privataufführungen), con la colaboración de discípulos y amigos a los cuales la Historia recordará, no obstante el oprobio padecido en aquellos momentos: Webern, Berg, Zemlinsky, junto a otros como Erwin Stein, Hanns Eisler o Karl Rankl. La Asociación se propuso presentar “toda la música moderna escrita desde Mahler y Strauss hasta la más reciente”, lo cual significaba la producción mayoritariamente proscrita de los grandes centros. Querían sacudirse la indiferencia de un público y unas agencias organizadoras que sólo apostaban a los títulos capaces de asegurar éxito de taquilla.

No se piense que el repertorio del Verein era escaso: aparte de la producción de sus fundadores (aunque Schönberg fue reacio a ofrecer su propia música), se incluyeron piezas de Debussy, Richard Strauss, Mahler, Bruckner, Stravinsky, Bartók, Wellesz, Ravel, Suk... en suma, todas las que fueran consideradas de interés por los organizadores. Como aclaró Berg, “ésta no es una sociedad para compositores, sino exclusivamente para el público”. Público que equivalía a decir los socios...


Schönberg fue un promotor autoritario: instauró una estricta disciplina de ensayos para garantizar la mejor interpretación, puesto que achacaba la mala fama de la música nueva a las mediocres presentaciones de que había sido víctima (sin duda la complejidad era elemento inherente a gran parte de las obras). Estableció que el anuncio del repertorio a interpretar en una velada se daría a conocer con muy escasa antelación, a fin de evitar ausencias o favoritismos. Prohibió cualquier manifestación de los oyentes (aplausos o abucheos) para no enturbiar la comprensión de las piezas musicales, y determinó que sólo los socios podrían asistir a los conciertos, con exclusión total de la prensa y, por ende, de la crítica. Incluso se obligaba a los miembros a evitar referencias públicas del club (“la primera regla del Club de la Pelea es…”), a su funcionamiento interno o a sus actividades musicales, a fin de mantenerlo lejos de la vida musical oficial — entiéndase, de aquella crítica periodística que los fustigaba con saña. Como se ve, un aparato normativo estricto —tal vez demasiado— expuesto al detalle en varias páginas escritas a máquina, con el objeto de garantizar a los hostilizados compositores de la Segunda Escuela de Viena un espacio propio, libre, en el cual disfrutar música de su interés servida con calidad ejemplar e indemne de los convencionalismos al uso en las salas de concierto.

“Caballos azules”, de Franz Marc, miembro del movimiento expresionista al cual perteneció también Schönberg en su notable faceta de pintor.

Y aquí es donde el Verein se topó con un problema que resolvió de la manera más interesante. Habiéndose convertido en una sociedad de marginados que marginaban a su vez, les era imposible recurrir a las grandes orquestas oficiales ni menos darse el lujo de sostener una propia. ¿Solución? Aprovechando la popularidad que gozaban las vanguardias en el conservatorio, pudieron reclutar a excelentes instrumentistas jóvenes (por ejemplo, un pianista recurrente fue un tal Rudolf Serkin); y en segundo lugar, realizaron transcripciones para conjuntos de cámara ampliados, a veces orquestas de salón, incluyendo suficiente variedad tímbrica para no opacar los originales.

Esta osadía, que pudiera causar alarma, dio pie a una estela de versiones meritísimas de obras mayores. La insólita “hermandad de reductores” demostró ser genial en su cometido, pues supieron conservar intactas la variedad tímbrica y pureza arquitectónica, generando la posibilidad de un enfoque renovado respecto de muchas partituras. La característica sensación de limpidez sonora de la música de cámara impregna también las transcripciones del Verein. Normalmente era Schönberg quien velaba por la “ortodoxia” de los criterios musicales aplicados al trabajo, y éste se repartía entre los miembros con más oficio.

La Sociedad, sostenida por las aportaciones de los suscriptores, fue disuelta en Diciembre de 1922, víctima de la hiperinflación austríaca que sobrevino después de la derrota bélica y la caída de la monarquía. Zemlinsky (a la derecha junto a Schönberg) fundó en Abril de 1922 una filial de la Sociedad en Praga, creemos que con más “habilidad política” al suavizar las restricciones de Schönberg, quien de todas maneras fue nombrado director honorario. El proyecto de Praga logró elevarse hasta los 400 miembros, número bastante superior al de Viena... pero sacrificando la calidad de los intérpretes; si en Viena eran siempre músicos de profesión, en Praga eran amateur la mayor parte. Esta filial se mantuvo en funciones hasta Abril de 1924.

La existencia del Verein vienés fue breve, pero intensa: en menos de tres años, 353 interpretaciones de 154 obras en 177 conciertos. Como legado de estas jornadas quedaron los arreglos de cámara, algunos estrenados entonces y otros que permanecieron sin tocar hasta época reciente. Los arreglistas de la Asociación asumieron los riesgos implícitos de esta clase de reescrituras, es decir, entrometerse en una obra ya finalizada, abriendo camino a nuevas influencias y hasta metainfluencias por vía del arreglista. Sin duda fue un atrevimiento muy típico del ánimo “desacralizante” de aquellas vanguardias. Pero el rigor de Schönberg y su entorno fue lo bastante serio como para admirarnos con sus logros.

En la próxima entrega les ofreceremos una de las reducciones preparadas para las veladas radicales del Verein, en aquellos tiempos de efervescente entusiasmo y creatividad.

“Música”, de Gustav Klimt (1895).
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lunes, 21 de febrero de 2011

BEETHOVEN: Dos Romanzas para violín / Kremer & Harnoncourt

Me quedaba compartir con ustedes estas dos breves piezas para violín y orquesta de Beethoven, incluidas como acompañamiento al plato fuerte del Concierto para violín. Los mismos intérpretes, a saber: Gidon Kremer y la Orquesta de Cámara de Europa dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, además del cuadernillo completo que incluye el disco (por lo tanto, con los comentarios a la versión del concierto para violín que subí previamente).

Ambas páginas, la opus 40 y la opus 50, respiran una galanura que retrotraen nuestros oídos a las exactas orillas donde se dividen la música dieciochesca y el primer Romanticismo. Es “música mixta”, técnicamente muy afín a los modos de la centuria de Mozart, pero habitada por un espíritu nuevo que ensancha el corsé de la forma. La inesperada amabilidad no debe extrañarnos; éste es el mismo autor de la Novena Sinfonía, aquella desde la cual proclamaba su amor a la humanidad. Beethoven era recordado por sus más íntimos como un conversador atractivo y de mucho encanto; es que los grandes genios tienen muchas facetas.
D E S C A R G A

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jueves, 20 de enero de 2011

THE BEATLES... de un Cuarteto a otro


“Penny Lane” en Cuarteto de Cuerdas

He aquí el choque de dos universos. A un lado el mítico Cuarteto de Liverpool, quizá la banda más influyente de la música popular en todo el Siglo XX, The Beatles. De otro, la combinación instrumental más desafiante de la música clásica, el Cuarteto de Cuerdas. Y el resultado... es excelente.

¿Quiénes conforman este cuarteto? Un grupo de artistas reunidos por el sello “Vitamin Records”, de Los Angeles, EE.UU., y que han ganado fama produciendo discos de homenaje a reconocidas bandas rock, pop y también artistas individuales (Bob Marley, Frank Zappa, etc.). La idea del Vitamin String Quartet es recrear grandes hitos en clave netamente instrumental, o en palabras de su violista Tom Tailly, “aplicar una actitud de rock n’ roll a la técnica clásica”. Lo han logrado muy bien, y a la formación original (cuarteto propiamente dicho) se han añadido con el tiempo percusión y otros instrumentos según el caso.

Sin duda una experiencia que amerita audición. Los invito a descubrir estas transcripciones...

AQUÍ

MP3 / VBR Quality / RAR 112,6 mb

 
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