Mostrando las entradas con la etiqueta Piano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Piano. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de septiembre de 2026

GOULD | ‘A Consort Of Musicke’ | BYRD & GIBBONS

carátula disco Gould

Glenn Gould tuvo intereses de lo más variopintos. Uno de ellos fueron las obras para teclado de los compositores del Renacimiento e inicios del Barroco, como los virginalistas ingleses —rareza que se volvió marca de la casa para Gould. El canadiense fue minucioso en estudiar las ornamentaciones de aquellas páginas, tanto como fuera posible, empeñado por recuperar obras casi desterradas del quehacer pianístico. Analítico, se ocupó de exponer con toda la claridad posible la multiplicidad de capas que los antiguos compositores habían dispuesto en estas piezas. E hizo posible el milagro de revivir música extraordinaria, a la vez que anticipó al movimiento historicista... o casi, porque no tenía reparos en utilizar un piano moderno para ofrecer este repertorio al mundo. No obstante, su particular toque, prodigiosamente preciso, se avenía perfectamente con un repertorio que no pretendía confesiones románticas sino una forma de sinceridad anclada en la música misma.

Ese genial esfuerzo cristalizó en el disco que les comparto hoy, “A Consort Of Musicke” con creaciones de William Byrd y Orlando Gibbons. Es, a no dudarlo, uno de los logros artísticos más valiosos de Gould — aunque le tomara cuatro años terminar el disco, que disfrutamos hoy gracias a la insistencia de los productores.

El bueno de Glenn incluyó unas notas a la edición LP de 1971 con algunas ideas bastante excéntricas (un exabrupto contra Monteverdi y “los calurosos sureños” para enaltecer a los hombres del Norte... fobia persistente en el genio de Toronto), mientras elogia a William Byrd como “santo patrono de la escritura para teclado”, u observa en Orlando Gibbons una capacidad que, nacida de su familiaridad con el canto vocal, a veces empuja su producción para teclado hacia resultados inesperados. (Pueden revisar esas notas en inglés, así como un extraordinario análisis de cada pieza ¡con partituras! en este artículo de Ethan Iverson).

Disfruten, amigos, este registro único.

» D E S C A R G A
MP3 CBR 256 kbps 44.1 Hz | 8 Tracks | .7z 80,26 MB

sábado, 26 de septiembre de 2026

Feliz aniversario Mr. GOULD | BRAHMS Baladas y Rapsodias

Arvo Pärt

Glenn Gould nació el 25 de septiembre de 1932 en Toronto, Canadá. Fue uno de los músicos fundamentales del siglo XX, sea como pianista prodigioso e iconoclasta, sea como personalidad artística única, provocadora y genial. Dueño de enfoques personalísimos sobre las obras del gran repertorio, los cuales sabía plasmar efectivamente en sus interpretaciones, Gould sintió una afinidad total con Bach y compositores que plantearan desafíos intelectuales. Frecuentó con entusiasmo por un lado a los virginalistas ingleses y por otro a Sibelius y Schönberg, al paso que evitó el Romanticismo. Beethoven y Brahms fueron las pocas excepciones que concedió al siglo XIX.

Hoy, para recordar a Gould, comparto un disco que recoge su versión —tan personal como cabría esperar— de las tempranas Baladas (4) y las maduras Rapsodias (2) de Johannes Brahms. Todo aquello que en el creador alemán supone maestría constructiva, contrapunto, elaboración motívica, polirritmia… es precisamente lo que destaca en la aproximación “antirromántica” del gran pianista canadiense. Para mí, su recio abordaje de la última Rapsodia (en sol menor) fue un descubrimiento que me acompaña hasta hoy.

» D E S C A R G A
MP3 CBR 256 kbps 44.1 Hz | 6 Tracks | .7z 77,8 MB

viernes, 18 de septiembre de 2026

Enrique Soro: Gatomaquia

Enrique Soro

Para festejar el 18 de septiembre, Fiesta Patria de Chile, les propongo la audición de una pieza creada por un compositor chileno, el insigne Enrique Soro Barriga (★ Concepción, 15 Jul. 1884 — ✚ Santiago, 3 Dic. 1954).

La Wikipedia consigna que Soro fue “reconocido como un gran improvisador en el piano” y que “su vida se vinculó con grandes personalidades como Pau Casals, Vincent d'Indy, Pietro Mascagni, Ignacy Paderewski, Giacomo Puccini, Maurice Ravel y Camille Saint-Saëns”. Este último nombre es importante como referencia para la breve suite pianística que les traigo: titulada “Gatomaquia” (a la manera de Lope) o “Escenas de Gatos”, fue escrita en 1930 y consta de tres piezas, cada una de ellas evocando un “tipo” de gato mediante temas, ritmos y dinámicas sugerentes:

  1. Gato juguetón – Allegro vivace
  2. Gato melancólico – Moderato
  3. Gato enamorado – Allegro moderato

Comparto la versión de referencia debida a la extraordinaria pianista rusa residente en Chile Svetlana Kotova, cuyo talento —de quilate mundial— ha dado a la obra del chileno una radiante proyección ante nuevos auditorios:

jueves, 7 de mayo de 2026

FELIZ ANIVERSARIO 193, Johannes BRAHMS

Brahms

Hoy se cumplen 193 años del nacimiento de Johannes Brahms. Para conmemorarlo, qué mejor que recordar parte del profético artículo de Schumann, “Nuevos Senderos”, con que presentó ante el mundo musical europeo al genio desconocido:

«Ha aparecido: un joven cuya cuna velaron las Gracias y los Héroes. Su nombre es Johannes Brahms. Vino de Hamburgo, donde trabajó silenciosamente en la penumbra; allí recibió de un maestro venerable las primeras lecciones de las arduas leyes del arte, y recientemente un artista célebre me condujo hasta él. Desde el primer instante llevaba en sí todos los signos que anuncian al elegido. Sentado ante el piano comenzó a revelarnos regiones maravillosas. Nos sentimos arrastrados hacia esferas cada vez más mágicas. Su ejecución transformó el piano en una orquesta de voces veladas y jubilosas... Cuando haga resonar su vara mágica allí donde las fuerzas del coro y de la orquesta le presten su poder, y cuando los secretos más profundos del espíritu le sean revelados aún más claramente, podremos esperar perspectivas todavía más admirables acerca del mundo del arte... Sus compañeros lo saludan en su primer viaje por el mundo, donde quizá le esperan heridas, pero también laureles y palmas; en él acogemos a un fuerte campeón.»

jueves, 26 de febrero de 2026

Música, la Afirmación de un Mundo

Camino

Considero a la Música la afirmación de un cosmos, una declaración de principios, un acto positivo, encaminado no a destruir sino a construir. En eso radica la creación, ese “sacar de la nada” algo consistente.

Es el itinerario de los compositores: primero perciben dentro de sí mismos una determinada visión de las cosas (la misteriosa “inspiración”) y luego la transforman en música, “pronuncian” en sonido esas ideas coherentes. El concepto mismo de “armonía” supone una construcción —si se quiere, un organismo— que no sucumbe a contradicciones internas, sino que perdura a la manera de una Verdad comprobada.

Esto lo obran todos los artistas genuinos, y suele ocurrir que los más simples en su propósito sean los más lúcidos. Siempre tratan de manifestar un tipo de belleza particular que perciben con la claridad de la evidencia y cuya manifestación despierta en muchos otros una afinidad íntima, como una vibración común; belleza que a su vez entraña determinados principios aceptados como ciertos. Cada auditorio, cuando aplaude a su artista, clama “así es, así debe ser”.

Luego vendrá la posteridad, ese tribunal insobornable, para hacer rendir cuentas a la obra y darle el premio de la inmortalidad. O no. Hasta las mejores necesitan pasar este examen y probar si hay en ellas Belleza y Verdad efectivas, universales. Pues a veces creemos ver mares donde sólo hay espejismos e ignoramos el manantial que brota a unos pasos.

De lo anterior se desprende mi apego al mundo tonal y mi renuencia con sus opuestos. Diría que es inevitable, pues se basa en un ejercicio de auto-descubrimiento: discernir el acto de afirmación que cada obra trae consigo, las afinidades que en lo profundo de mí mismo cantan junto a ella. Buscar las obras “en donde estoy”.

No obstante, nuestra personalidad se enriquece y nuestra cultura se amplía con los años —eso quiero creer—, así que en estas cosas no se puede ser tan tajante… pero tampoco se puede jugar a la confusión. Caos y Cosmos no se llevan.

viernes, 20 de junio de 2025

Hasta siempre, Maestro Brendel

Alfred Brendel Feliz inmortalidad, maestro Brendel

Una nueva estrella refulge en el firmamento de la Música con mayúsculas: ha muerto (y ha entrado a la historia) Alfred Brendel (★ Wiesenberg, Moravia del Norte – actual Loučná nad Desnou, República Checa, 5 Ene. 1931 — ✚ Londres, Reino Unido, 17 Jun. 2025). Tuvo una vida extensa, 94 años, y una carrera artística rutilante frente al piano, aunque a la menor oportunidad él se desbordaba hacia su otra gran pasión, la literatura. Por unanimidad, el maestro checo fue celebrado como un gigante de la música, uno de los inmortales de su instrumento y gestor de un legado legendario, del cual muchos aplaudimos con especial fervor lo que logró con Schubert. Me atrevo a decir que fue mérito definitivo de Brendel darle a Schubert los laureles y la importancia que a mediados del siglo pasado aún tardaban en llegar.

Editorial Acantilado publicó en español el opúsculo De la A a la Z de un pianista donde Brendel, con estilo aforístico, estampó sabrosas reflexiones a propósito del arte que amó. Sobre su instrumento, el piano, dice allí: «Un violín es y sigue siendo un violín. El piano es un lugar de transformación. Cuando el pianista así lo desea, el piano permite sugerir la voz humana en el canto, el timbre de otros instrumentos, la orquesta, el arco iris, las esferas. Esa capacidad de transformación, esa alquimia, es nuestro mayor privilegio.»

Para homenajear al inolvidable Músico que acabamos de despedir —al que algunos amigos aludíamos afectuosamente como “The Boss”— comparto un recital suyo dedicado a dos sonatas de Schubert que él, cómo no, quiso introducir con una breve lectura, erudita, desafiante, salpicada por su infaltable sentido del humor.

¡Hasta siempre, maestro Brendel!



lunes, 31 de marzo de 2025

Ha llegado el otoño

Llegó la estación de tonos dorados que dibuja cierta sonrisa en los corazones introvertidos, el Otoño. Mientras menguan los ardores veraniegos, se acortan los días y la vida vegetal elige otros colores, también se da paso a otros estados de ánimo; para algunos será una época de liviana, dulce melancolía, para otros el pretexto de lucir prendas más largas, o de variar el sabor de las comidas, del café, de las conversaciones… en fin, el otoño trae siempre como un hechizo. Y la música no queda ajena a él.

No buscaré repertorios clásicos sino algo contemporáneo, el piano de Yann Tiersen, para darle la bienvenida a la estación. Aquí, el premiado músico francés interpreta en un hermoso clip su creación “Porz Goret”:

jueves, 6 de febrero de 2025

Feliz Cumpleaños, maestro ARRAU


Un día como hoy hace 122 años nacía el mayor pianista de la historia de Chile, Claudio Arrau León (1903-1991). Artista sensacional, considerado uno de los más grandes intérpretes de su instrumento en el siglo pasado, me inspira también un peculiar cariño.

Para valorarlo con justicia, cabe un certero comentario del crítico David Hurwitz: “Arrau no era ‘un pianista’, era un gran músico que tocaba el piano”. A su memoria dedico este homenaje junto a un puñado de registros inolvidables en la playlist que encontrarán más abajo.

Disfrútenlo, amigos y amigas.

Una selección de interpretaciones del gran Claudio Arrau incluyendo obras de Chopin, Beethoven, Bach, Schubert, Brahms y Stravinsky

viernes, 22 de noviembre de 2024

Feliz Día de la Música

Santa Cecilia Dräger
Heilige Cäcilia (Santa Cecilia), detalle / Anton Josef Dräger, 1823

¡Feliz día de la Música!

Hoy me topé en redes sociales con una frase luminosa: “En la Música todos los sentimientos vuelven a su estado puro, y el mundo no es sino Música hecha realidad”. Precisamente eso nos mueve a cuantos amamos la música: conectar con un arte que traduce, casi diría transfigura, la realidad más allá de las tosquedades y penurias de un mundo bastante incierto.

Para festejarlo acudiré al reciente descubrimiento de un vals esbozado por Chopin, desconocido por cerca de 200 años. No es una pieza completamente formada, pero lo que hay basta para celebrar el nuevo single de uno de los creadores más queridos del mundo. La versión de Lang-Lang no me agrada tanto como la de Olga Scheps, así que les ofrezco esta última:

vals de Chopin

domingo, 23 de julio de 2023

Feliz cumpleaños, María João Pires

Hoy celebramos el cumpleaños 79 de una de las mejores pianistas vivas: María João Pires, la gran maestra nacida en Lisboa, tal día como hoy, en 1944. Con ella, el piano adquirió una voz peculiar, de variadísimo color, vivacidad y a la vez inagotables matices tímbricos, unida a una exquisita delicadeza (que no fragilidad) e imaginativo fraseo. Artista consagrada a la vez que mujer de carácter y convicciones firmes, Pires es un centro de gravedad en el actual escenario clásico, atrayendo al público ahí donde decide presentarse. Desde hace un tiempo ha dejado de lado las grandes salas de concierto para acudir a escenarios menores donde puede sentirse más cercana a su auditorio y de esa manera, plasmar un impacto aún más memorable.

En este nuevo onomástico recordamos a Pires con un registro de música de Schubert, compositor al que ha enriquecido con versiones extraordinarias. En esta ocasión les propongo la Sonata en La menor D. 784, los célebres Momentos Musicales y dos Scherzi. Deleitémonos con esta artista que tenemos el gozo de disfrutar con nosotros:

» D E S C A R G A
MP3 ABR 224 kbps 48 Hz | 11 Tracks | .7z 95,3 MB

lunes, 18 de abril de 2022

Radu LUPU (1945-2022)

Hasta siempre maestro

Hemos perdido a un gigante, ha muerto Radu Lupu (★ Galați, Rumania, 30 Nov. 1945 — ✚ Lausana, Suiza, 17 Abr. 2022). Este sensacional artista rumano, vástago de la misma estirpe de un Dinu Lipatti o una Clara Haskil, se formó según la escuela pianística rusa, pero brindó interpretaciones referenciales del repertorio austro-germano, particularmente Schubert.

Para homenajear al inolvidable maestro comparto una pieza breve, cuya brevedad disimula su profunda concentración: Intermezzo op. 118 nº 2 de Johannes Brahms.

¡Hasta siempre, maestro Lupu!


viernes, 24 de diciembre de 2021

Muy feliz Navidad (¡con muchos bises!)

Haitink Interior de Navidad / Max Rimböck, 1952

Queridos amigos de esta página, les deseo una muy feliz Navidad en compañía de sus seres queridos. Que los inconfundibles acentos de esta época mágica y conmovedora les permita un momento de paz y respiro en épocas tan arduas como las que vivimos desde hace ya dos años.

Piensen por un momento que esta página es vuestro árbol navideño, y si miran con cuidado encontrarán... claro que sí, el regalo que aquí les dejo: un disco titulado BIS y que consiste precisamente en eso, las “propinas musicales”, encores regaladas por grandísimos artistas durante las Semanas Musicales de Ascona, Italia.

Encontrarán nombres tan venerados como Claudio Arrau, Maurice André, Wilhelm Kempff, Nathan Milstein, Nikita Magaloff… etc. etc. El sonido es de otra época, mediados del siglo XX, pero con la ventaja de ser todas interpretaciones tomadas en vivo, con esa sensación de vitalidad y expresidad que distingue a los artistas cuando reaccionan frente al público en la misma sala.

Disfruten esta pequeña colección de maravillas:

D E S C A R G A

MP3 CBR 256 kbps 48 kHz | 22 Tracks | .7z 141,9 MB

martes, 9 de marzo de 2021

Para comenzar el año…

Bach Retrato 3D de Johann Sebastian Bach / Hadi Karimi

Queridos amigos, ¡por fin empezamos el año en el blog! Y para comenzar de la mejor manera, vamos con Johann Sebastian Bach.

La anterior es una muestra realmente ejemplar de la “moderna práctica de la música antigua”, es decir, el sonido y la interpretación históricamente informados. Pero antes de esta práctica, la música de Bach concitó otros enfoques que me parecen igual de reveladores. Me refiero a las transcripciones para piano de algunas de sus obras. Incluyo dos de mis favoritas, deseando que las disfruten, que tengan una excelente semana y que la Música nos mantenga unidos y animosos en este año, contra viento y marea:

lunes, 30 de noviembre de 2020

In Memoriam

wyczolkowski
Primavera en Gościeradz — Leon Wyczółkowski (1933)

NOTA: Al despedir Noviembre, mes que conmemora a los difuntos, me ha parecido oportuno echar una mirada a grandes nombres que debimos despedir el año pasado y que luego, con la pandemia de coronavirus, su acelerada expansión y la posterior clausura de todas las actividades culturales de Occidente por mor de la salud pública, quedaron privados de merecidos homenajes. Así, he querido sencillamente colgar algún registro representativo de cada artista que partió el año pasado, justo antes que el mundo se confinara.

2019 resultó un año de despedidas dolorosas. Si la música popular tuvo que decir adiós a Marie Fredriksson (vocalista de Roxette), Doris Day, José José, Alberto Cortez, Camilo Sesto o João Gilberto, la clásica perdió, entre otros, a André Previn, Paul Badura-Skoda, Theo Adam, Peter Schreier, Michael Gelen, Jörg Demus, Anner Bylsma, Jessye Norman, Werner Andreas Albert, Raymond Leppard, Mariss Jansons (que hoy 30 de noviembre cumple un año desde su partida…) etc.

A modo de despedida y homenaje, revisemos el legado de los Artistas que dejaron este mundo pero se ganaron la inmortalidad, y nuestros corazones, por las vías del Arte:


Jessye Norman

★ Augusta, 15 Sept. 1945 — ✚ Nueva York, 30 Sept. 2019


Peter Schreier

★ Meißen, 29 Jul. 1935 — ✚ Dresde, 25 Dic. 2019


Theo Adam

★ Dresde, 1 Ago. 1926 — ✚ ídem., 10 Ene. 2019


André Previn

★ Berlín, 6 Abr. 1929 — ✚ Nueva York, 28 Feb. 2019


Paul Badura-Skoda

★ Viena, 6 Oct. 1927 — ✚ ídem., 25 Sept. 2019


Jörg Demus

★ Sankt Pölten, 2 Dic. 1928 — ✚ Viena, 16 Abr. 2019


Anner Bylsma

★ La Haya, 17 Feb. 1934 — ✚ Amsterdam, 25 Jul. 2019


Michael Gielen

★ Dresde, 20 Jul. 1927 — ✚ Mondsee, 8 Mar. 2019


Raymond Leppard

★ Londres, 11 Ago. 1927 — ✚ Indianápolis, 22 Oct. 2019


Werner Andreas Albert

★ Weinheim, 10 Ene. 1935 — ✚ Brisbane, 10 Nov. 2019


Mariss Jansons

★ Riga, 14 Ene. 1943 — ✚ San Petersburgo, 30 Nov. 2019


jueves, 17 de septiembre de 2020

SCHUBERT • Melodía húngara para piano, D. 817

El gran Franz Schubert junto a los amigos que disfrutaron su talento

Franz Schubert es parte de mi panteón: su música cautiva, no con el talante heroico y a veces sobrehumano de un Beethoven, sino con la capacidad de contener una inefable humanidad “de dulce y de agraz”, siempre espontánea.

Hoy sólo les compartiré una página para piano de engañosa sencillez. Se trata de la “Melodía húngara”, D. 817. Dicha pieza fue compuesta el 2 de septiembre de 1824 mientras Schubert vivía una temporada en Hungría como preceptor de las hijas del Conde Johann von Esterházy. Se dice que escuchó la melodía canturreada por alguien en la cocina del castillo Zseliz, su lugar de residencia entonces. Haría una segunda versión para dos pianos en su Divertimento a la húngara nº 3 — y además se percibe alguna semejanza con el famoso Momento Musical nº 3 en Fa menor.

Hay variadas interpretaciones de la obra, a veces con ritmos vivos, exhibiendo la urgencia temperamental e improvisatoria que se atribuye a lo zíngaro, y otras veces a tempo más pausado que permite desprender mejor esa emotividad lírica tan propia de Schubert. Hoy les dejo una versión ajustada a esta segunda opción. La pianista es la impecable Dora Deliyska en un precioso (por sonido y estética) piano Bösendorfer Imperial — ¡ideal!:

lunes, 23 de diciembre de 2019

Cuando un joven BRAHMS daba autógrafos

Brahms

Hacia 1850 Arnold Wehner era director musical en Göttingen, famosa ciudad universitaria y también centro artístico del norte de Alemania. Una de las ventajas de su trabajo era el trato personal con los intérpretes y compositores de paso, pues organizaba las comidas con que la ciudad los agasajaba. Wehner mantuvo puntualmente un libro de visitas (“Album Amicorum”) y pidió a sus ilustres invitados que lo firmaran; así es como encontramos en sus páginas a Robert Schumann agradeciendo su hospitalidad o a Felix Mendelssohn elogiando la cocina.

Pero, si la costumbre era escribir unas palabras amables y añadir, ojalá, un par de notas en un pentagrama rápido a mano alzada, Johannes Brahms desbordó la medida…

Era junio de 1853. El violinista húngaro Ede Reményi, chispeante solista de música zíngara, había reclutado al jovencito de Hamburgo como pianista en una gira de conciertos. Una de sus paradas los llevó a Göttingen y a la casa de Wehner. Johannes tenía apenas 20 años y quería labrarse un nombre. Ambicioso, no dejó una simple firma en el libro de Wehner; anotó zur Erinnerung Johannes Brahms (en memoria de Johannes Brahms) y escribió toda una composición para piano en La menor. Allí se quedó, a salvo. La meticulosa destrucción de manuscritos juveniles en que se empeñaría Brahms años más tarde, enemigo de sus “indiscreciones musicales”, no alcanzó este autógrafo.


¿Y el manuscrito?

El libro de autógrafos atravesó el resto del siglo XIX y todo el siglo XX protegido por una afortunada ignorancia. En 2011 fue descubierto por la casa de subastas Doyle de la ciudad de Nueva York, donde el “Album Amicorum de Arnold Wehner” fue vendido en U$158,500. Una anécdota entretenida es que la autoría de esta pieza en particular fue catalogada con ayuda del Dr. Michael Struck del Johannes Brahms Gesamtausgabe de Kiel (Alemania), pero unos meses después medios ingleses afirmaron que el director de orquesta y musicólogo Christopher Hogwood había descubierto la obra y que el estreno mundial iba a ser realizado por András Schiff.

Chismografías y celos apartes, estamos frente a una notable muestra de genio del Brahms juvenil. La “Hoja de Álbum” (Albumblatt) es una miniatura, sí, pero perfectamente concebida con tema, desarrollo y final. Así de generoso era Brahms cuando daba autógrafos...


Partitura en PDF

domingo, 31 de marzo de 2019

Nunca será una despedida, Herr BEETHOVEN

Sala de composición de Beethoven / J. N. Hoechle, hacia 1827

Celebramos hace unos días el aniversario de muerte de un Músico con mayúscula, Beethoven (★ Bonn, 16 Dic. 1770 — ✚ Viena, 26 Mar. 1827). Hemos de admitir sin embargo —y por eso el título— que con el Gran Sordo se cumple plenamente la bella expresión de los romanos cuando enterraban a sus difuntos: Sit tibi terra levis, “que la tierra te sea ligera”. Han pasado 192 años desde su partida de este mundo, y sigue más vigente que nunca…

Muestra de ello es la posibilidad de nuevos enfoques que admite su música. El propio Beethoven demostró esa cualidad con los arreglos que hizo de sus obras para distintas agrupaciones instrumentales, añadiendo siempre algo nuevo en el proceso. Por ejemplo, a fines del siglo pasado se descubrió un manuscrito del compositor en los EE.UU. (nadie sabe aún cómo fue a parar al otro lado del océano) con una versión para piano de la Gran Fuga en Si bemol, originalmente escrita para cuarteto de cuerdas. A la inversa (del piano al cuarteto de cuerdas) había arreglado antes su temprana Sonata para piano en Mi mayor. Más lejos llegó con su “Sexto concierto para piano y orquesta”, que no es sino una transcripción de su Concierto para violín en Re mayor. En esta versión incluyó cadenzas que omitió en la versión original (y que Gidon Kremer recuperó para una versión del concierto junto a Harnoncourt).

Así pues, Beethoven nos desafía aún con su ejemplo. Nos propone un creativo inconformismo frente a lo que damos por sentado y nos enseña que toda música es siempre capaz de reenfoques. Estoy seguro que esta capacidad tuvo mucho que ver con su genio como improvisador al piano. Si aceptamos el desafío beethoveniano, descubriremos nuevas facetas de lo que creíamos conocer. Hoy les propongo escuchar el Cuarto concierto para piano y orquesta en Sol mayor bajo este prisma.

Príncipe Lobkowitz

El Príncipe Lobkowitz, uno de los principales patrones y amigos del Maestro, le solicitó un arreglo del concierto en Sol mayor para solista y Quinteto de Cuerdas (dos violines, viola, cello y contrabajo) para presentar en la costosa sala de conciertos que mantenía en su palacio vienés. Bocetos de arreglos de cámara para este concierto circulaban en Viena durante aquella época —la editorial Bärenreiter publicó la partitura revisada de una de estas versiones— pero la versión de Beethoven difiere significativamente de su propio original en la parte del piano solista, a la que dotó con mayor elaboración y a la que aportó algunas adiciones sorprendentes de material, en especial en la sección de desarrollo del primer movimiento.

Sobre los bocetos de Beethoven se han realizado varios trabajos de reconstrucción: el pianista Robert Levin ofreció tiempo atrás una versión en disco junto a miembros de la Orquesta Revolucionaria y Romántica, basada en la labor de Hans-Werner Küthen (1938–). También Vinzenz Lachner (1811–1893), compositor alemán del siglo XIX, creó una magnífica reducción para piano y quinteto de cuerdas. A continuación les comparto ambas posibilidades:


Concierto nº 4 en Sol mayor / Reducción de Vinzenz Lachner para dos violines, viola, cello y contrabajo. Preciosa interpretación de músicos que se aprecian y entienden bien durante la ejecución musical.

La misma versión de Lachner pero este joven grupo inglés sustituye el contrabajo por un segundo cello... y la toma de sonido es magnífica.

Robert Levin es un campeón del fortepiano que ha participado en brillantes proyectos de reconstrucción histórica de la interpretación musical. Uno de ellos fue la integral de los conciertos para piano de Beethoven, la Fantasía coral y esta versión de cámara del Concierto en Sol mayor, reconstruida por Hans-Werner Küthen, junto a la Orquesta Revolucionaria y Romántica bajo la batuta de John Eliot Gardiner.

Comparto a continuación la reducción del concierto con los intérpretes citados, aunque con un poco de reticencia pues el final de tercer movimiento tiene un brevísimo defecto (un salto de milésima de segundo) que no pude solucionar. Aun así, es tan interesante la versión que me encomiendo a su benevolencia, amigos, seguro de que ese tropiezo no arruina el placer de conocerla:
» D E S C A R G A
MP3 CBR ~ 224 kbps · 48 kHz | 3 tracks | .7z 52,9 MB | Yandex.ru

lunes, 25 de marzo de 2019

In Memoriam :: MICHAEL GIELEN

GielenGracias por tanto, maestro

Ha dejado este mundo uno de los últimos supervivientes de la generación de directores alemanes posteriores a la Segunda Guerra Mundial; me refiero al maestro Michael Gielen (★ Dresde, 20 Jul. 1927 — ✚ Mondsee, 8 Mar. 2019). Gielen llegó a este mundo el mismo año que otros dos colegas memorables, Herbert Blomstedt y Kurt Masur, siendo el más activo de los tres en lo que a hacer música de vanguardias se refiere. No obstante, en sus años de madurez giró hacia un repertorio más enfocado a los clásicos centroeuropeos de Beethoven a Mahler, sin perder con ello nada de su habitual energía y sobre todo su capacidad innata para exponer clarísimamente los entresijos de cada partitura en sus manos. Claridad a fin de potenciar la expresión y la emoción, entendámoslo, no por mero afán expositivo.

Mejor lo explica un apreciado amigo que firma como poloro y a quien debo muchas enriquecedoras conversaciones junto a mahlerite-shosta:

Gielen fue un músico en la línea de los Kapellmeisters alemanes o austriacos. Fue incansable promotor de la música contemporánea, pero también de un repertorio que iniciaba desde el barroco, con particular énfasis en el periodo Romántico y los posteriores.

Musicalmente fue uno de esos directores que exploran la profundidad de diversos planos sonoros, es decir, esos aspectos no directamente tangibles de la música en los que directores como Furtwängler o Celibidache fueron particularmente especiales. No pretendo compararlo directamente con ellos, pues sus interpretaciones en todo caso tenderían hacia el lado del alto apego a la partitura, pero sin ser un literal como los ha habido. Sin embargo, al mismo tiempo, esto no significaba desligarse de la expresión y de una claridad a menudo muy impresionante y que frecuentemente se traducía en una intensidad de gran impacto.

Para homenajear al finado maestro comparto una extraordinaria versión del Concierto para piano nº 1 en Re menor de Johannes Brahms, fechada el 17 de abril de 2005, disponible en YouTube pero no (aún) en disco. Gielen se asocia aquí con la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg y Helene Grimaud, firmando todos una memorable interpretación llena de ímpetu, detalle y musicalidad.

La pianista francesa es una consumada traductora de Brahms, revelando la «ígnea ternura» que distingue al genio de Hamburgo, y Gielen se regodea en el amplio margen instrumental que permite este concierto, junto a la densidad polifónica de las texturas brahmsianas. Por cierto, es un concierto nada fácil de equilibrar puesto que su propio autor había concebido dos formas previas para este material —sinfonía y sonata para dos pianos— antes de decidirse por el formato concertante:


miércoles, 7 de marzo de 2018

CHOPIN :: 4 Baladas & 3 Nocturnos en un piano de 1848

Chopin Rad Chopin dando un recital para el Príncipe Antoni Radziwiłł

Arriba vemos un famoso cuadro de la juventud de Chopin. El gran músico toca el piano para su protector, el Príncipe Radziwiłł. ¿Qué sonido imaginamos para la escena? No parece tan difícil: un piano solista. Casi, casi, pero el piano de esos años (hacia 1830 o 1840) aún no era el gran piano moderno, ni tampoco el piano que tocaron Mozart o Beethoven — ese pianoforte que hoy vuelve a sonar gracias a la música historicista.

No, el de la escena es el tipo de piano que se empezaba a construir en Francia, con los adelantos técnicos patentados por constructores geniales como Pleyel o Érard. Un instrumento cada vez más distante del pianoforte y más cercano al extraordinario ejemplar de las actuales salas de concierto. La “entraña” misma del piano estaba consolidada; faltaban adecuaciones menos estructurales que mejorarían su sonido, su volumen, sus riquísimos matices.

Como existe gente con curiosidad muy afortunada, hoy podemos oír ese piano “intermedio” que dominó maravillosamente el músico polaco. Alguien del Instituto Fryderyk Chopin (Polonia) se planteó traer un músico de excepción a interpretar algunas obras del compositor en un piano francés muy semejante a los usados por él mismo en su tiempo, piano que ellos habían adquirido en 2005 a una colección particular. Así fue como el brillante pianista argentino Nelson Goerner (1969—) acabó interpretando las cuatro Baladas y tres Nocturnos de Chopin en un piano construido por la Real Factoría de París en 1848. El instrumento, de 82 teclas [6 menos que el teclado actual], está en perfecto estado, al punto de conservar prácticamente la totalidad de su mecanismo original. Es un agrado oírlo. Al hacerlo, notarán esas mínimas diferencias a que aludía antes, pequeñas, pero aun perceptibles y que dan un color diferente al sonido.

Goerner por su parte brinda una demostración de buen pianismo, toca con clase, claridad y expresividad, cuidando el carácter de las piezas: más franco, épico y audaz en las baladas, más íntimo y lírico en los tres nocturnos:

» D E S C A R G A

MP3 CBR 224 kbps | 48 kHz | 7 tracks | .7z 81,9 MB

jueves, 1 de marzo de 2018

Feliz cumpleaños Monsieur CHOPIN

ChopinRetrato de Fréderic Chopin / óleo sobre lienzo de Ary Scheffer

208 años desde el nacimiento de Fryderyk Franciszek Chopin, al que conocemos mejor en la versión francesa de su nombre: Frédéric.

Maestro de la música para piano, este compositor polaco-francés no ha conocido nunca el olvido, sin importar lo mucho que hayan cambiado gustos y estéticas musicales en dos siglos.

Su refinamiento expresivo, su extraordinario y audaz talento para la armonía y su estupendo don melódico han causado admiración tanto en el público como también –y eso ya es más difícil– en sus colegas. Chopin es uno de esos pocos casos de creadores cuyo estilo esencial perdura intacto desde el principio hasta el final de su producción, como si desde un comienzo tuviera muy clara idea de la música que iba a crear.

Fue vanguardista en su momento, como correspondía a un romántico; pero a la vez un devoto admirador de Bach que conocía de memoria gran parte de la obra para teclado de este último. Su famosa serie de Preludios en los 24 tonos homenajea la colección que creara mucho antes el genio barroco bajo el mismo argumento.

Hay constancia de que Chopin heredó el talento pedagógico de su padre, llegando a ser un estupendo maestro; pero sus vínculos con los salones parisinos pulieron su ingenio, que lucía en comentarios tan elegantes como viperinos. A su favor hay que decir que las observaciones sobre sus colegas solían ser ciertas...

Con Chopin, el piano logró una expresividad avasalladora y revolucionaria combinada con un lirismo confesional; un triunfo que prácticamente nadie alcanzó antes salvo Beethoven (y con el perdón de Schumann). Como los grandes, el polaco supo encontrar el difícil equilibrio entre fondo y forma: su romántica vehemencia emocional no era ajena a un meticuloso control, evitando siempre el derroche inútil o el exhibicionismo vacuo.

Saludemos a uno de los maestros incontestables del piano oyendo uno de sus Nocturnos en la inimitable versión del gran Claudio Arrau:

 
Ir arriba Ir abajo