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miércoles, 1 de enero de 2025

‘PRIMAVERA en VIENA’ (¡Feliz Año 2025!)

Deseo para todos ustedes, amigos que visitan esta página, un gran año 2025 junto a quienes aman. Y aunque vivamos en un mundo peligrosamente incierto, con estallidos de crueldad bélica escandalosa, de codicia insaciable y otras lacras, es preciso resistir, es preciso no claudicar de aquello que nos conserve mejores y más humanos. La belleza, estoy seguro, es uno de estos baluartes; pues la belleza que “salvará al mundo”, en la profética expresión de Dostoievsky, es alimento del espíritu, esa misteriosa chispa que ennoblece el corazón humano cuando éste decide darle cabida.

Dicho lo anterior con toda convicción posible, les comparto como primer saludo del año un hermoso disco de un estilo muy querido para mí, por amalgamar sencillez, calidad, personalidad, elegancia melódica y vivacidad: me refiero a la música de café vienesa, conocida también como Schrammelmusik. En el disco de hoy, “Primavera en Viena”, el grupo “Quinteto de Salón de Turingia” nos trae un compendio de valses, polkas y música de aires rusos o húngaros (zíngaros).

Los autores: Franz Lehár (1870-1948), seguramente el más conocido, uno de los grandes nombres de la música ligera austro-húngara; Eduard Strauss (1835-1916), hermano menor del “rey del vals”; Johann Schrammel (1850-1893), uno de los creadores definitivos de este estilo “urbano” al que legó su propio apellido; Nikolai Bakalainikov (1881-1957), desconocido flautista y compositor ruso; Gerhard Winkler (1906-1977), el más cercano en el tiempo, creador de canciones alemán; Robert Stolz (1880-1975), longevo compositor austríaco; Vittorio Monti (1868-1922), imperdible autor de las célebres “Csárdás”; y el muy notable Fritz Kreisler (1875-1962), en cierta medida epónimo de la música vienesa, famoso por su virtuosismo en el violín y por composiciones que combinan nostalgia y alegría de una manera inconfundible.

¡Disfrutemos una amena tarde en un café de Viena!

» D E S C A R G A
MP3 CBR 192 kbps 44 Hz | 11 Tracks | .zip 79,8 MB

jueves, 12 de diciembre de 2024

CHOPIN: Vals póstumo en La menor · Animación

Animación Vals Chopin

Siguiendo la estela del redescubierto esbozo de vals de Chopin, les comparto hoy un hermoso video animado, producido por la televisión polaca, que ilustra otro vals póstumo también en La menor del genial compositor polaco-francés. Esta vez, eso sí, se trata de una pieza completamente formada, con estructura de rondó, técnicamente muy abordable por cualquier pianista.

Se estima que este breve vals fue escrito por el maestro entre 1847 y 1849, aunque apareció publicado recién en 1860, cuando el músico ya había fallecido. Para colmo se atribuyó a una alumna de Chopin, la baronesa Carlota de Rohtschild, equívoco que sólo fue subsanado 95 años (!) después de la muerte del compositor, incluyéndolo por fin en su catálogo como Vals nº 19.

A seguir, la hermosa animación mencionada:


jueves, 31 de diciembre de 2020

Valses de STRAUSS arreglados por SCHÖNBERG (y funcionan de maravilla)

carátula

Despidamos el año 2020 con sones de vals, no porque el año lo merezca sino porque, como dice aquel personaje de cierta película, “la vida sabe abrirse paso”.

Como casi todos hemos tenido un año confinado en nuestro espacio particular, les comparto valses arreglados precisamente para agrupaciones de cámara, es decir, reducidos a una pequeña escala que permita la interpretación doméstica. A los autores de la proeza ya los hemos mencionado antes: la Sociedad para Conciertos Privados. En esta ocasión serán cuatro famosas piezas de Johann Strauss hijo en arreglos de Schönberg, Webern y Berg:

  • Kaiserwalzer (Vals del Emperador) — arr. Arnold Schönberg
  • Rosen aus dem Süden (Rosas del Sur) — arr. Arnold Schönberg
  • Wein, Weib und Gesang (Vino, Mujeres y Canto) — arr. Alban Berg
  • Schatzwalzer (Vals del tesoro) — arr. Anton Webern

Luego de un año dodecafónico, seguro será bienvenido un remanso musical más armónico.

¡Muy feliz 2021 para todos!

» D E S C A R G A

MP3 320 kBit CBR · 48 kHz | .ZIP 91,23 MB | Yandex.ru

vals Pervuninsky
Vals vienés / Vladimir Pervuninsky (1957–)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Ein SILVESTERKONZERT / Rudolf KEMPE, 1972

Rudolf Kempe

Para finalizar el año de buena manera —y anticipando los jolgorios musicales que desde Viena remecen el globo— les comparto un disco a cargo de uno de mis directores favoritos, el gran Rudolf Kempe, al frente de la Orquesta Estatal de Dresde. Estos intérpretes se sumergen en una música comunicativa, efervescente, de dulce nostalgia y dorada alegría; claro que sí, hablo de la música festiva hecha en Viena y contagiada al mundo a través del Concierto de Año Nuevo celebrado en dicha ciudad cada 1º de Enero.

El eje del repertorio lo constituye la dinastía Strauss, a la cual se suman otros nombres muy queridos en la historia musical de la gran capital austríaca. Pero idéntico repertorio es ofrecido justo el día anterior, 31 de diciembre, bajo el nombre del último santo del año en el calendario católico: el Papa San Silvestre. De ahí su nombre alemán, “Silvesterkonzert”.

Con ese título el maestro Kempe grabó para el sello Berlin Classics, en los años 70 del siglo pasado, un puñado de valses, polkas y oberturas de los hermanos Josef y Johann Strauss hijo, incluyendo también a dos Franz, Von Suppé y Lehár (cuyo famoso vals Gold und Silber, compuesto para el baile “Oro y Plata” de la Princesa Metternich en 1902, encabeza la lista).

¡Un fuerte abrazo en este último día del año, amigos y amigas, agradeciéndoles sus visitas, comentarios y afecto! Y toda la buenaventura en este 2012 próximo a comenzar.

aquí

mp3 VBR 48 kHz | 6 tracks | .rar 78,2 MB | scans| Yandex

vals

sábado, 1 de enero de 2011

Mis dos Valses (alternativa a Welser-Möst)


valseros Vals vienés / Vladimir Pervuninsky, 2007

Hago lo posible para no perderme el concierto de Nuevo Año en Viena; a saber, la tradicional presentación de la Filarmónica vienesa en la Grosser Saal del Musikverein de Viena. Ese marco dorado ha contemplado el arte de distinguidos directores desde que naciera este espectáculo en 1941, empuñando la batuta entonces Clemens Krauss.

La iniciativa se convirtió en tradición, y además en espectáculo masivo merced a los medios que lo retransmiten al mundo entero. La Filarmónica, que se gestiona a sí misma, ha invitado a nombres ilustres para que el 1° de Enero, a las 11 de la mañana, desaten la magia y la nostalgia conjuradas por esta música. Así pues, la elección del director siempre es un detalle que causa curiosidad, especulación y, a posteriori, una alternativa entre la ofuscación o la dicha según haya sido el desempeño.

Este año fue el turno de Franz Welser-Möst y... pese a su eficiencia y cordialidad, me parece que no remontó a las alturas conquistadas por invitados anteriores. De todos modos la Filarmónica sonó espléndida, en especial en el Vals “Mephisto” de Liszt, que constituyó la novedad de este año en el repertorio, y también, pese a todo, en el Danubio Azul. “Pese a todo” he dicho, y es que esta música reclama no sólo sonido precioso, que lo hubo, sino gracia, y no todos saben comunicarla por igual y de manera continua.

Así las cosas, les invito a disfrutar otros dos valses: primero uno quizá menos conocido pero maravilloso, “Golondrinas de Austria” de Josef Strauss, hermano más joven del célebre Johann II, y que en sus propias piezas recogió influencias wagnerianas y escribió a menudo pequeños poemas sinfónicos como entradas para la secuencia ritual de valses. Su inventiva melódica, gracia del discurso y chispeante orquestación daban cuenta de un talento musical extraordinario, que la tuberculosis interrumpió tristemente. Dirige este vals uno que marcó época en el Concierto de Año Nuevo: el gran director argentino-austríaco Carlos Kleiber durante su aparición de 1992. A Welser-Möst le hubiera venido bien algo del carisma y gracia que este hombre derrochaba a raudales.


En segundo término, el célebre “Vals del Emperador”, uno de los mejores que escribiera nunca Johann Strauss hijo, dirigido por el maestro Daniel Barenboim al frente de la Filarmónica de Berlín.


domingo, 18 de julio de 2010

El Vals Triste, de Sibelius, en versión animada



La belleza teñida de tristeza que Sibelius imprimió a su famoso “Vals Triste” fue recogida con grandísima sensibilidad por el ilustrador italiano Bruno Bozzetto en 1976, para su película Allegro non Troppo.

Hábil parodia de “Fantasía”, el genial filme de Disney, la creación de Bozzetto, no obstante, es más refinada en su alcance expresivo. En el presente caso, un gato recorre las ruinas de una casa que conoció mejores tiempos, evocando la vida de sus antiguos habitantes antes que el lugar caiga ante la implacable urbanización. Los últimos acordes del vals se vuelven desoladores, y sin embargo, Bozzetto extrae de todo eso una belleza inolvidable. Arte, sin discusión posible.

Dedicado a cuantos amen un lugar ya desaparecido. O a quienes odien las urbanizaciones implacables.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL ÚLTIMO VALS

vals
Yo sé que cuando me vaya de este mundo, haré de mi mente un gran salón para reunir en él todas mis añoranzas. La melodía ya gastada de un vals vienés recuperará su hechizo como si sonara por primera vez, y yo saludaré de nuevo las imágenes de quienes quise y por quienes fui querido. Volverán mis mascotas a pasearse junto a mí, vendrán mis amigos a reanudar las conversaciones truncadas, diré las palabras que nunca dije y oiré las que pretendí no haber oído.

Entonces algún balcón abierto dejará entrar el viento fresco de la eternidad, y lo posible se hará real mientras los relojes se detienen. Quizás descubra que la propia vida eterna construyó su nido en ese reino que todo hombre lleva dentro de sí, profundo como un bosque virgen, donde nosotros somos más auténticamente nosotros mismos. Y cuando mi gran salón de oro viejo se vista con una luz inesperada, primigenia, recordaré a Mahler y sonriendo, diré: “Urlicht!”

Erich Kleiber, el gran Erich Kleiber, dirige El Danubio Azul. Por favor, aprecien las maravillas que esta batuta olvidada era capaz de desgranar: el sfumato repentino del sonido y la velocidad en las trompas que ascienden (0:24) realzando la tensión del acorde de séptima, la entrega de unos cellos que parecen cantar (00:44 y ss.), la energía que se levanta (1:12) y se relaja en tres notas que bajan, bien calculadas, detenidas en un silencio fugaz (1:37), dando paso al enunciado perfecto del tema y su desarrollo (1:40) que cobra fuerza y gracia a medida que avanza a su resolución (2:11); el sentido del rubato que aparece siempre con elegancia (3:46 o 4:49) o el delicioso matiz del volumen de la trompeta en las tres notas que subrayan la melodía: primero a volumen normal (4:18), luego más fuerte (4:22) y luego repitiendo la primera nota... pero levemente más despacio (4:25). En fin, es una interpretación cuajada de detalles inspirados y una dirección precisa y magnética como pocas. ¡Qué grande fue este primer Kleiber!

 
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