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jueves, 28 de abril de 2022

BRAHMS & DVORÁK · Conciertos para violín · Stern, Ormandy, Filadelfia

Aquí dejo para ustedes una estupenda interpretación de dos de los conciertos para violín más hermosos del siglo XIX (y también de toda la literatura musical): el Concierto en Re mayor de Johannes Brahms, y el Concierto en la menor de Antonín Dvorák. Los intérpretes: Isaac Stern, violín solista, la Orquesta de Filadelfia y en la dirección, el maestro húngaro Eugéne Ormandy.
» D E S C A R G A
MP3 CBR 320 kbps 48 Hz | 6 Tracks | .7z 154,72 MB

lunes, 24 de noviembre de 2014

Actualizaciones varias

Queridos amigos, habrán notado una pausa en la actividad del Blog. Proviene de necesidades vinculadas al trabajo y más de un vaivén en la vida corriente, todo lo cual merma el tiempo que acostumbraba dedicar a nuestra página. No obstante, en ningún caso pretendo suspender el itinerario empezado hace ya varios años; los pasos podrán ser más lentos, pero el caminar continúa. Tengo en barbecho aún dos entradas proyectadas ojalá para este mes, una sobre Karłowicz y otra referida al caso de León Fleisher y su recuperación con el empleo de botulina.

Entre tanto, he actualizado varios enlaces a diferentes archivos compartidos tiempo atrás y que han caducado. Más abajo les dejo la lista. Espero satisfacer así el deseo de buena música que mueve a cuantos visitan estos rincones. Un afectuoso saludos a todos/as.

» UNA NAVIDAD DEL SIGLO XVII
The Netherlands Bach Society / Capella Figuralis / Jos van Veldhoven

» LA HISTORIA DE UN ÁNGEL: la última obra de ALBAN BERG
Arabella Steinbacher / Sinfónica de Radio Colonia / Andris Nelsons
Daniel Hope / Sinfónica de la BBC / Paul Watkins

» MOZART: GRAN MISA EN DO MENOR [live]
Sinfónica RIAS de Berlín, Coro iglesia de Sta. Eduvigis, solistas vocales / Ferenc Fricsay

» SCHÜTZ: MISA FÚNEBRE ALEMANA; LAS SIETE PALABRAS; etc.
Dresdner Kreuzchor / Rudolf Mauersberger

» KOZENÁ: Canciones Checas
Magdalena Kozená / Malcolm Martineau, etc.

» VICTORIA: CANTICA BEATAE VIRGINIS
La Capella Reial de Catalunya / Hespèrion XX / Jordi Savall

» KAYAH & BREGOVIC
Kayah / Goran Bregović

» DVORÁK: LEYENDAS etc.
Orquesta Festival de Budapest / Iván Fischer

» RACHMANINOV: CONCIERTOS 1 y 2 para Piano y Orquesta
Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS + Filarmónica de Leningrado / Kurt Sanderling / Sviatoslav Richter

» BEETHOVEN: CUARTA SINFONÍA
Orquesta Estatal de Baviera / Carlos Kleiber

» BRAHMS: SERENATAS 1 y 2
Filarmónica de Berlín / Claudio Abbado

» CARL ORFF: Recreación del 'ORFEO' de MONTEVERDI
Coros y Orquesta de la Radiodifusión de Munich / Kurt Eichorn

» SVENDSEN: RAPSODIAS NORUEGAS
Orquesta Sinfónica de Jutlandia del Sur / Bjarte Engeset

» SIBELIUS: CONCIERTO para VIOLÍN [versión original]
Orquesta Sinfónica de Lahti / Leonidas Kavakos, violín / Osmo Vänskä

viernes, 21 de junio de 2013

DVORÁK: 9ª Sinfonía ‹desde el Nuevo Mundo› · ‹El Duende del Agua› · Harnoncourt, RCOA

Monumento a Dvorák en la República Checa Monumento a Antonín Dvořák en Praga, República Checa / foto: Malenkov

La última sinfonía de Antonín Dvorák es probablemente la más popular. Y no porque el músico haya muerto a poco de componerla, como pretende el cliché romántico de la fatalidad asociada al número nueve (número que algunos, como Mahler, evitaban con temor supersticioso). Nada de eso. La “sinfonía del Nuevo Mundo” fue la última de su autor porque éste decidió derivar hacia otros horizontes creativos, engrosando el nicho de sus poemas sinfónicos.

Dvorák es un caso interesante en el contexto musical de su tiempo. Destaca la altísima calidad de su inspiración, aquello tan único que no se aprende ni se enseña, y que causaba admiración de su amigo Brahms. Pero destaca también el que fuera capaz de moverse con autoridad en dos mundos “irreconciliables”, como opinaban entonces algunos miopes.

Me refiero a la música “absoluta” y la música “programática”. Lejos de casarse con alguna facción, el creador checo guardó cuidadosa independencia para elegir los asuntos que se acomodaran mejor a sus intereses.

Felizmente dotado para la melodía, con un sentido del ritmo en directa conexión con el folclore y una armonía llena de atractivas modulaciones, Dvorák supo trasladar las riquezas musicales de su tierra a una formulación artística de calidad universal.

Su nombre gozó de amplia fama, gracias a lo cual recibió la invitación para dirigir el flamante Conservatorio de Nueva York entre 1892 y 1895. De aquella experiencia surge la identidad propia de su última sinfonía, deliberado intento de conjurar un “estilo americano” con la incorporación de motivos tomados de la música negra y nativa. Una idea genuinamente revolucionaria para aquellos tiempos.

cacería del bisonte Cacería del Búfalo en la pradera norteamericana

Tras volver a su país natal, Dvorák se dedicó a escribir poemas sinfónicos, vale decir, obras cuyo propósito es “contar algo”, expresar un argumento mediante los riquísimos recursos de la orquesta moderna.

Interesado desde siempre por el folclor checo, el compositor asume una balada del escritor Jaromír Erben sobre un malévolo duende fluvial que atrapa a una muchacha y la hace su esposa en las profundidades de su mundo.

Vodník, así se llama, es uno de mis poemas sinfónicos preferidos desde hace mucho tiempo. No es fácil hallar una versión que pueda balancear el chispeante tema principal, la dignidad y añoranza del tema de la madre, los episodios bruscos que suceden en diferentes momentos, la tristeza de la “canción de cuna sumergida” que canta la joven y triste madre a su hijo, el reencuentro con la superficie, la reclamación final del duende, el enfrentamiento, el sentido ominoso que anticipa la presencia del espíritu maléfico... Dvorák es capaz de hacer música a partir de todos estos elementos, hilvanando temas y atmósferas con una magistral fluidez que nunca disminuye ni erosiona su interés.

kappa Un «Kappa», duende acuático del folclor japonés
Vodník / fragmento con el tema del duende y la doliente canción de cuna de la muchacha a su hijo, en el reino sumergido

carátulaDisfruten la Sinfonía nº 9 en Mi menor, «desde el Nuevo Mundo», y el poema sinfónico «El duende de las aguas» (Vodník) en una de las más brillantes grabaciones recientes: el inagotable y genial Nikolaus Harnoncourt al frente de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, en un concierto ofrecido en Octubre de 1999.

Harnoncourt comanda una agrupación famosa por su altísima calidad y sabe aprovecharla. Los colores orquestales son vívidos, la atención al detalle es reveladora y su lucidez estructural, intachable. Mencionemos también su distancia del sentimentalismo, asentando en cambio su expresividad en las posibilidades de la música misma, sin regatear garra y brusquedad en las expansiones orquestales. Para mi gusto una de las grandes versiones de la era digital, que espero disfruten (y si pueden, adquieran el disco para apreciar el sonido en toda su riqueza).

D E S C A R G A

MP3 ABR ~ 212 kbps | 5 tracks | JPGs | .7z 98,54 MB |48 kHz

sábado, 6 de octubre de 2012

BRAHMS + DVORÁK: Conciertos para violín | Oistraj, Kondrashin

Oistrakh

Iniciamos Octubre con un registro particularmente querido para quien les escribe. Un tesoro del Este, tomado de los archivos del sello ruso “Melodiya”. David Óistraj, figura principal entre los grandes músicos del siglo pasado, referencia ineludible para los violinistas, interpreta a Johannes Brahms y Antonín Dvorák junto al director Kyril Kondrashin, con quien tuvo siempre gran afinidad arriba y abajo del escenario.

El barbudo Johannes es francamente uno de mis músicos favoritos, como habrán notado quienes frecuentan esta página; y lo mismo ocurre con el gran Dvořák (pronunciar Bórllak o Bórshak). Si aludí antes a la cercanía existente entre los intérpretes de ambos conciertos para violín, dígase algo parecido de sus compositores. El áspero alemán de Hamburgo reconoció y alentó el genio del creador checo, poniendo a su disposición los recursos con que contaba en Viena; muchas veces elogió la riqueza inventiva de Dvořák. Este último, no obstante, y sin dejar de manifestar siempre su gratitud, fue cauteloso en sus relaciones con Brahms para evitar que la fuerte personalidad de su mecenas pudiera condicionar de algún modo su propia independencia creativa.

Los conciertos para violín y orquesta de ambos músicos guardan diferencias y similitudes; en ambos, y sobre todo en Dvořák, existe la presencia de melodías folklóricas del ámbito del Danubio y los Balcanes, no necesariamente como copias directas pero sí como elaboraciones nacidas del conocimiento personal de estas fuentes. Pero el concierto de Brahms se aproxima al modelo beethoveniano, tanto en la tonalidad (Re mayor) como en las proporciones sinfónicas del primer movimiento, el cantable lirismo del segundo y la jovialidad ágil del tercero. Por cierto que en esta obra, el “conservador” Johannes rompe con las convenciones e integra al solista en el discurso musical, evitando el alarde fácil y llevándolo a situaciones tan insólitas como la irrupción en modo menor con que el violín aparece por primera vez, o la larga espera que debe cumplir en el segundo movimiento mientras el oboe canta la melodía principal de esa sección. Esta originalidad le significó al concierto una recepción muy dividida, incluso entre los adalides del compositor.

En cambio, el concierto de Dvořák fue mucho más estimado por los virtuosos por su planteamiento más tradicional y por la habitual floración de melodías que distingue al maestro checo. De este último se ha dicho que es autor de un buen concierto de piano, un gran concierto de violín y un genial concierto de violonchelo. Creemos que esa distinción es cierta. ¡A disfrutar!

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mp3 VBR ~ 224kbps | 6 tracks | .7z 115,89 MB | scans | yandex

  • JOHANNES BRAHMS:
    Concierto para violín y orquesta en Re mayor, op.77
  • ANTONÍN DVORÁK:
    Concierto para violín y orquesta en La menor, op.53
  • DAVID OISTRAJ, violín

    Gran Orquesta Sinfónica de la Radio de la URSS [1]
    Sinfónica de la URSS [2]

    KIRIL KONDRASHIN, director

    ~ registros de 1952 [1] y 1949 [2] ~

viernes, 8 de junio de 2012

DVORÁK: Novena Sinfonía & Obertura Carnaval

Dvorák

Dvořák maravillado escuchando un fonógrafo / ilustración digital

Hoy les propongo un viaje a las primeras décadas del siglo pasado, cuando los radio-receptores llevaban poco tiempo en los hogares, los discos eran de acetato o vinilo y el sonido conseguido siempre monoaural. Esta tecnología en pañales alcanzó a encontrarse con artistas de primera magnitud, capturando su arte y estableciendo a veces verdaderas referencias de interpretación, que el curso del tiempo y de las generaciones no ha podido desplazar. Por entonces, los incipientes estudios radiofónicos emitían sus señales en horarios limitados y mantenían orquestas propias para ofrecer entretención musical. Pero las afamadas orquestas mayores eran codiciadas, ya para grabar sus conciertos, ya para emitirlos en vivo a los crecientes auditores. Dial radio antigua

Así, a esta serie de “Sonidos en Sepia” traigo un par de grabaciones de aquellos tiempos, ambas dedicadas a la música de Antonín Dvořák. Una es de 1937: un joven y rutilante George Szell dirige a la Orquesta Filarmónica Checa en la Sinfonía nº 9 en Mi menor, «Desde el Nuevo Mundo».

Luego, el gran Erich Kleiber dirige a la Filarmónica de Londres en 1948 para entregarnos la Obertura «Carnaval». Titulada al principio «Carnaval de Bohemia», el autor suprimió después la ubicación geográfica pues pretendía representar la alegría de vivir como valor universal, entremezclada con instantes de serenidad y pesar, sobre los cuales acaba triunfando.

Cabe destacar que estos dos directores emparejan muy bien pues ambos se adscribían a la fidelidad interpretativa más pura, descartando todo exceso retórico y subjetivo para atenerse a la partitura — ánimo muy afín a las ambiciones de Toscanini, y muy en las antípodas del emocionante e impredecible subjetivismo de Furtwängler. El propósito de esta corriente era reaccionar contra el sentimentalismo romántico y el tumulto emocional del expresionismo, en afinidad a lo que se llamó entonces «Nueva Objetividad».

...aquí

mp3 VBR ~ 224kbps | 5 tracks | .rar 70,8 MB | mediafire

ANTONÍN DVOŘÁK (1841-1904):

* Sinfonía nº 9 en Mi menor, op.95 «Desde el Nuevo Mundo» / GEORGE SZELL + Orquesta Filarmónica Checa (1937)

* Obertura «Carnaval», op.92 / ERICH KLEIBER + Orquesta Filarmónica de Londres (1948)

miércoles, 13 de julio de 2011

Desde el Nuevo Mundo (1/3)


Motivos laborales habían llevado a la larga ausencia de un gran amigo y colaborador de esta página, Ernesto Nosthas. Pero “no hay plazo que no se cumpla...”, como dice el refrán, y ahora Ernesto regresa con nosotros para hacer lo que tanto se le agradece: descubrir novedades musicales. Para esta ocasión trae un as bajo la manga. Vamos, pues, a un artículo en varias entregas sobre el primer compositor europeo que creó música desde el Nuevo Mundo. Cuidado; no es el que todos creemos...
por Ernesto Nosthas Nosthas


¿Qué es lo primero que viene a la cabeza del apreciado lector cuando lee este encabezado? Para muchos será la bellísima “Novena Sinfonía” de Dvořák. Y no es para menos: este sobrenombre quizás sea una de las denominaciones más exitosas del marketing de la música clásica de todos los tiempos.

Sin embargo, amigos lectores, este artículo no estará centrado en esta maravillosa sinfonía, sino que más bien hará justicia al señalar que no fue la primera obra “desde el nuevo mundo” debida a un compositor europeo en tierras americanas durante el siglo XIX.

Con todo, para establecer el precedente de contexto es necesario dedicar algunas líneas a esta maravillosa pieza musical, que surgió en medio de una visita profesional de Dvořák a suelo americano, la cual se originó a partir de una invitación realizada en junio de 1891 por Jeanette Thurber, fundadora del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, quien ofreció a Dvořák la dirección de este centro de formación musical en condiciones muy atractivas, tal como ahora exportamos al revés nuestros mejores jugadores de fútbol a las ligas europeas.

Casa Dvorák NY
La casa neoyorkina, hoy demolida,
donde Dvořák vivió entre 1892 y 1895.

Con la clara perspectiva económica y de reconocimiento que el ofrecimiento suponía, Dvořák se asentó tres años en Nueva York entre 1892 hasta 1895. Durante su estancia en el Estados Unidos compuso varias obras inspiradas en el ambiente de su país de acogida, entre ellas la famosa Novena Sinfonía, el Tercer Quinteto para Cuerdas y el Duodécimo Cuarteto para cuerdas titulado el “Cuarteto Americano”. La Novena Sinfonía fue bautizada por su autor, por consejo de sus editores, como la “Sinfonía escrita desde el Nuevo Mundo” y fue recibida con una atronadora ovación el día de su estreno, el 15 de diciembre del mismo año en el Carnegie Hall de Nueva York, para la cual Anton Seidl condujo a la Orquesta Filarmónica de la ciudad.

Dvorák, detalle Dvořák materializó en su “Novena Sinfonía”, así como en las otras obras de cámara mencionadas previamente, su notable interés en la música de los nativos americanos y en la de las comunidades afroamericanas que escuchó en sus viajes al interior de los Estados Unidos. A propósito de estas melodías, Dvořák tuvo una afirmación temeraria (y a la vez profética) en medio de una sociedad profundamente racista y segregacionista:
«Estoy convencido de que el futuro de la música de este país debe estar basado en lo que se suele llamar melodías negras. Estas pueden ser la base para una seria y original escuela de compositores que se puede desarrollar en los Estados Unidos. Estos bellos y variados temas son el fruto de la tierra. Son las canciones populares de vuestra tierra, y vuestros compositores deben centrarse en ellas.»
Específicamente como preámbulo al día del estreno, en un artículo publicado en el New York Herald, Dvořák explicaba cómo la música de los nativos americanos había influido en su sinfonía:
«No he usado ninguna de las melodías de los nativos americanos. Simplemente he escrito temas originales que incorporan las peculiaridades de la música india y, usando estos temas, los he desarrollado con todos los recursos de los ritmos modernos, contrapunto y color orquestal.» Nativo norteamericano
Temeraria y visionaria afirmación… ¡Dónde estarían Gershwin y los grandes jazzistas del siglo XX sin este precedente! Pero hoy, cuando el genio y la premonición de Dvořák son aclamados, y la sociedad estadounidense ha asimilado la integración racial en pleno, ¿es justo seguir asegurando que él fue el pionero en esta visión?
Amigos y amigas lectores, la respuesta es NO. Cinco años antes que esta maravillosa obra, otra igualmente bella composición avanzó más allá en esta materia que la “Novena Sinfonía” de Dvořák, y otro compositor europeo estableció cátedra usando las melodías afroamericanas del sur de Estados Unidos en una obra sinfónica. Su nombre: Frederick Delius. ¿Cuál fue el problema? ¿Por qué hoy este hecho no es tan conocido? Porque amigos, como siempre afirman los expertos en marketing, “location, location, location”: Delius no concibió y estrenó la obra en Nueva York, sino que la concibió en medio de los pantanos de la Florida y la escribió y publicó en Leipzig (Alemania) en 1887, y, además, no contrató al mismo asesor de marketing de Dvořák, y la bautizó sencillamente “Suite Florida”. ¿Cómo me di cuenta de esta historia? En la siguiente entrega se describirán los hechos… Delius, por RosenFrederick Delius
(pintura de Jelka Rosen, su esposa)

miércoles, 16 de marzo de 2011

DVORÁK: LEYENDAS, op. 59 | Iván Fischer · BFO · @MP3

cover

La música de Antonín Dvořák está impregnada del aroma de los bosques y los campos checos. Esa identificación es tan irresistible que se ha vuelto un tópico… del todo justificado.

En su frescura, su calidez y espontaneidad, Dvořák coincide como pocos con Schubert. Ambos creadores se enamoraron de la vida popular, común y corriente, que nada tiene de anodino. Ambos poseyeron un instinto singular para tomar los corazones desde esa cotidianeidad y remontarlos a emociones e intuiciones amplias, casi diría trascendentales. Conocen, en fin, la magia que hace saltar una estrella desde el suelo.

Leyenda, Op. 59 nº 1, de Dvořák

No hay mejor argumento para fundamentar mis palabras que la misma música de Dvořák, esta vez la suite “Leyendas”, Op. 59, en la transcripción orquestal realizada por el propio compositor. Las diez piezas que integran este número de opus fueron escritas primero para piano a cuatro manos, entre el 30 de diciembre de 1880 y el 22 de marzo de 1881, y dedicadas ni más ni menos que a Hanslick, el severo árbitro del gusto musical vienés, quien las tuvo en mucho aprecio. De hecho, Hanslick (que había nacido en Praga como miembro de una familia de habla alemana) venía brindando amplio respaldo a su modesto compatriota desde 1874; simpatía que pronto sería compartida por el más influyente compositor de Viena, Johannes Brahms.

Los buenos oficios de estos admiradores poderosos propulsaron la carrera del checo; por ejemplo, el prestigioso editor Simrock, de Berlín, editó por mediación de Brahms los Duetos moravos y la primera colección de Danzas Eslavas. El gran resultado comercial de estas partituras lo espoleó a comisionar nuevas obras al compositor, quien no tardó en remitir la colección que da título al presente disco.

Dvorák

Dvořák no explicitó referencias para estas “Leyendas” (y es comprensible, una vez que la música programática era cosa de la Nueva Escuela Alemana, cuyo gran adalid era Wagner, odiado por Hanslick, el dedicatario de la obra). Hay quien sugiera probables alusiones a los santos de su patria, inspirado en las “Leyendas de San Francisco” que compusiera Liszt para el piano. El caso es que estas páginas están llenas de reminiscencias checas en el uso de formas danzables y de melodías con sabor campesino, como también imbuidas de un clima contemplativo que las vuelve mucho más íntimas que las anteriores “Danzas Eslavas”. También, los giros armónicos inesperados y la exquisita “orfebrería” de voces entrelazadas nos muestran al gran maestro de 9 sinfonías. La instrumentación de las piezas ocupó a Dvořák entre el 13 de noviembre y 9 de diciembre de 1881, con estupendos resultados tímbricos.

El disco incluye otras obras de pequeña factura, las Miniaturas, el Nocturno en Si mayor y los Valses de Praga, pensados para el Club Nacional de la capital checa y su baile para festejar 30 años de existencia. Cinco valses hilvanados con vigor, encanto popular y eficacia instrumental, que redondean este disco bajo la fresca y vital dirección de Iván Fischer y su Orquesta Festival de Budapest.

» D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | scans | 16 Tracks | RAR 155 MB | Yandex

sábado, 14 de agosto de 2010

MAGDALENA KOZENÁ :: Canciones que me enseñó mi madre

La Virgen de los lirios ~ Alfons Mucha, 1905

Las muchas y variadas bellezas de la cultura danubiana —formada por aquellos pueblos vinculados al entorno geográfico del gran río Danubio— nutren una tradición musical de abrumadora riqueza, presente desde las mismas raíces del entramado social. Música de campesinos, música de fiestas populares, música de pequeñas agrupaciones, música de acontecimientos cotidianos, música de bodas y funerales (como la banda de Goran Bregović)...

Una de las costumbres musicales de aquellas tierras consiste en que los padres entonen canciones para sus hijos, no sólo en la edad de los arrullos. En el cancionero que se va creando de esta íntima manera, se abren los oídos y los corazones de los pequeños a la universalidad del lenguaje de los sonidos, regazo privilegiado del alma humana.

Magdalena KozenáLa mezzosoprano checa Magdalena Kožená estrenó hace dos años un precioso álbum basado justamente en esas reminiscencias infantiles. Titulado “Canciones que me enseñó mi madre”, que es también el evocador nombre de una célebre canción de Dvořák —la misma que puede Uds. oír en el reproductor de más arriba— la bella esposa de Simon Rattle emprende un recorrido a través de creadores emblemáticos de su tierra (que equivale a decir de talla universal). Todo un acierto la canción popular checa que abre el disco (“Si yo fuera un fresal”) cantada a capella y conectándonos con un sinfín de sensaciones y posibilidades que luego irán cristalizando de la mano de Dvořák, Janáček, Eben, Martinů y otros más.

Valiéndome de la “temporada checa” surgida espontáneamente en el blog, les traigo este álbum en donde la talentosa Kožená comparte créditos con el estupendo pianista Malcolm Martineau, el guitarrista Michael Freimuth y la soprano Dorothea Röschmann.


 
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