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domingo, 14 de junio de 2026

#poesía | TARKOVSKI


El Espejo *

Tercer Poema


No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
no huyo ni del veneno ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
y soy de aquellos que recogen las redes
cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.
Convocaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él, y construiré allí mi morada.
Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,
pues la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,
quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.
Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,
medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,
como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...
El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,
nos auguró el futuro con sus bigotes,
y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

Até mi destino con las correas a la silla de montar,
aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;
me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo.
Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,
si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.


Arseni Tarkovski

* “El Espejo” (1975) es una película de Andrei Tarkovski en donde utilizó poemas publicados previamente por su padre, Arseni.



“Noche oscura”, añoranza del hogar en una canción soviética de la Segunda Guerra.

martes, 8 de abril de 2025

#poesía | AJMÁTOVA


La Música

Para Dmitri Shostakovich


En ella arde algo maravilloso,
y en sus ojos se tallan los lugares.
Solo la música me habla
cuando otros temen acercarse.

Cuando el último amigo se apartó
ella estuvo conmigo en mi tumba
y cantó como la primera tormenta
o como si todas las flores conversaran.


Anna Andréyevna Ajmátova (Górenko)


Shostakovich: segundo movimiento del Concierto para piano nº 2.

miércoles, 31 de marzo de 2021

#poesía | Boris Greff



Soliloquios



Antes de componer, hay el silencio;
el monólogo interior,
que es más bien un diálogo con muchas voces;
un murmullo suave
que solamente surge
tras acallar los gritos del mundo exterior;
sin embargo, cuando este silencio hace brotar
tu propio manantial interior,
pronto crece, sale de su caudal y se agiganta;
lo que tú puedes, se apodera de ti, con el rugido de un león lacerado;
con garras invisibles, te hace andar por la ciudad;
soñando como un sonámbulo, consciente como nunca;
sin darte cuenta adónde has ido,
te pierdes hallándote, porque sigues tu norte interior;
y te quedas allí, entremedio del mundo,
entre soles diáfanos y estrellas transparentes,
con esta sonrisa de felicidad pensativa
que los transeúntes no comprenderán.
Y lentamente volverás a tus pasos,
preso de tus ideas que acaricias,
sintiéndote en este cautiverio libre como nunca;
y anhelas en este momento papel y lápiz,
para encerrar en palabras las imágenes —
si no, te capturarán para siempre.


Boris Greff

Conocer a alguien con evidente talento creativo siempre es una gran ocasión, pero además compartir amistad con ese artista es un genuino privilegio. Así me ha sucedido con Boris Greff, políglota amigo alemán que escribe fluidamente en su lengua nativa tanto como en inglés o incluso español. Hemos tenido la oportunidad de compartir desde el año pasado en el canal de Olga Scheps, en la plataforma Twitch. Boris tuvo la amabilidad de obsequiarme uno de sus poemas para este Blog, y aquí lo he publicado con gratitud.



viernes, 8 de mayo de 2020

#prosa | SÁBATO


La Resistencia

(fragmento)

Hay momentos decisivos en la vida de los pueblos como en la de los hombres. Hoy estamos atravesando uno de ellos con todos los peligros que acarrean, pero toda desgracia tiene su fruto si el hombre es capaz de soportar el infortunio con grandeza, sin claudicar a sus valores.

Como en la vida de los hombres, las culturas atraviesan períodos fecundos donde los momentos de dolor y de alegría se alternan bajo el mismo cielo; los pueblos siguen el acontecer de la vida con una mirada que les viene de generaciones e incorporan los cambios a un sentido que los trasciende.

Éste no es uno de esos momentos, por el contrario, éste es un tiempo angustioso y decisivo, como lo fue el pasaje de los días imperiales de Roma al feudalismo, o de la Edad Media al Capitalismo. Pero me atrevería a decir que es más grave porque es absoluto, ya que la vida misma del planeta está en juego.

Nuestra cultura está mostrando signos inequívocos de la proximidad de su fin. Sin tregua se ve obligada a reinventar noticias, modas o nuevas variantes, porque nada de lo que extrae de sí es perdurable, fecundo o sanante. Como cuando un enfermo está muy grave y el médico le receta algo nuevo cada día y la familia, en su desesperación, cambia de médico y de tratamientos. Así nos está pasando, confundimos noticia con novedad. Lo decisivo es no creer que todo seguirá igual y que este modo de vivir da para rato. (...)

Ésta es una hora decisiva no para este o aquel país, sino para la tierra toda. Sobre nuestra generación pesa el destino, es ésta nuestra responsabilidad histórica.


Ernesto Sábato, 2000

jueves, 1 de febrero de 2018

In memoriam NICANOR PARRA


Hay un día feliz


A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!


de “Poemas y Antipoemas”, 1954


viernes, 18 de noviembre de 2016

#prosa | MARCEL SCHWOB

Marcel Schwob

“Vidas Imaginarias”

(fragmento del Prólogo)

El arte es lo opuesto a las ideas generales, no describe sino lo individual, no desea sino lo único. No califica, descalifica. Por más que nos preocupen, nuestras ideas generales pueden ser parecidas a las que están en curso en el planeta Marte, y tres líneas que se cortan forman un triángulo en cualquier punto del universo. Pero observen la hoja de un árbol, con sus caprichosas nervaduras, sus colores que varían por efecto de la sombra y el sol, la hinchazón levantada por la caída de una gota de lluvia, la picadura que le deja un insecto, la huella plateada del pequeño caracol, el primer dorado mortal que ha marcado el otoño; y busquen una hoja exactamente igual en todos los grandes bosques de la tierra: los desafío a que lo hagan. No hay ciencia del tegumento de una hojuela, de los filamentos de una célula, de la curvatura de una vena, de la manía de una costumbre, de los rodeos de un carácter. Que tal hombre tenga la nariz torcida, un ojo más alto que el otro, la articulación del brazo anudada; que tenga la costumbre de comer a tal hora una pechuga de pollo, que prefiera un vino generoso al château-margaux, eso es lo que no tiene parangón en el mundo.

(…) Las ideas de los grandes hombres son el patrimonio común de la humanidad; lo único que cada uno de ellos posee son sus extravagancias. El libro que describa a un hombre con todas sus anomalías será una obra de arte, como esas estampas japonesas en que se ve eternamente la imagen de una pequeña oruga captada alguna vez a una hora determinada del día.

(…) El pintor Hokusai esperaba alcanzar, cuando tuviera cien años, el ideal de su arte. En ese momento, decía, toda línea y todo punto trazado por su pincel estarían vivos. Nada más parecido que los puntos y las líneas: la geometría se funda sobre este postulado. El arte perfecto de Hokusai exigía que nada fuese más diferente. Así, el ideal del biógrafo debería diferenciar ínfimamente el aspecto de dos filósofos que hayan inventado, más o menos, la misma metafísica. (...) El arte del biógrafo consiste justamente en elegir. No se debe preocupar por ser verdadero; debe crear, dentro de un caos, rasgos humanos. Leibniz dice que, para hacer el mundo, Dios eligió entre lo mejor de las cosas posibles. El biógrafo, como una divinidad inferior, sabe escoger, entre las cosas humanas posibles, aquella que es única. No debe engañarse sobre el arte, como Dios no se engañó sobre la bondad. Es necesario que el instinto de ambos sea infalible. Pacientes demiurgos han reunido para el biógrafo ideas, movimientos de fisonomía, acontecimientos. Su obra se encuentra en las crónicas, las memorias, las correspondencias y los escolios. En medio de esta grosera reunión, el biógrafo prefiere aquello con lo que ha de componer una forma que no se parezca a ninguna otra. No es útil que se asemeje a la que en el pasado fue creada por un dios superior, con tal de que sea única, como toda creación distinta.
Marcel Schwob (André Mayer)

domingo, 16 de octubre de 2016

#prosa | FURTWÄNGLER · Conversaciones sobre Música

El reciente Nobel de Literatura concedido a Bob Dylan, al margen de las encendidas disputas que sigue alentando en las redes sociales, me ha dado la idea de compartir aquí algo de literatura —en su acepción amplia y verdadera— venida de un músico extraordinario, esta vez Wilhelm Furtwängler hablando sobre música con Walter Abendroth:

El compositor y la sociedad


Abendroth: Hoy la política pretende que el arte se adapte a ella, que la sirva. En cualquier caso, no se puede negar que, hasta cierto punto, el arte está sujeto a limitaciones nacionales.

Furtwängler: Es cierto que el arte, y en particular la música, que en mayor grado que cualquier otro arte da noticia de la realidad interna de los pueblos, está sujeto de alguna forma a limitaciones nacionales. No obstante, lo está de una manera diferente de la que suelen imaginarse los políticos. El arte no tiene nada que ver con mercados de consumo, doctrinas, democracia, comunismo, etcétera. Tampoco habla de los pueblos que practican una política imperialista y llevan a cabo conquistas. No tiene nada que ver con el odio entre los pueblos, sea cual sea la razón, el lugar y el modo en que aparezca. Nada dice de la política de una nación—política siempre efímera—, pero sí de su eterna esencia. No habla del odio de una nación, sino de su amor. Habla de las personas, cuando son «ellas mismas», cándidas, confiadas, sencillas, orgullosas, partes de una humanidad feliz que abraza a todos. Por diferentes que sean las naciones europeas—tan diferentes como sólo pueden serlo las verdaderas individualidades—, las une un vínculo común, invisible, subterráneo. En este sentido podemos incluso decir de la música, este «último» arte de Europa, que tiene una eminente función política. La música, al parecer la más irreal de las artes, nos ofrece, más que cualquier otra, la prueba más profunda y definitiva de que «Europa» no es una manía, ni la invención de un cerebro ocioso. En ninguna otra parte el alemán se acercará al italiano más abiertamente, con menos reservas, nunca lo comprenderá mejor que en las obras maestras de Rafael, Tiziano, Verdi. En ninguna otra parte parecerá el ruso más inteligible y amable que en sus grandes escritores y músicos. ¿Y dónde el enigmático alemán se comprenderá mejor a sí mismo, dónde será mejor conocido y... amado que en Bach y Beethoven, en Schubert y Mozart?

A: A pesar de todo no se puede negar que la división en naciones, tal como se ha ido configurando en el curso del tiempo, se hace notar con más y más fuerza también en la vida musical. La música alemana y la francesa son muy diferentes hoy una de otra, tanto en la forma como en el fondo.

F: Por supuesto, como debe ser con las individualidades. Hay separación, conflicto y tensión entre ellas, pero también muchas cosas en común, esferas en las que no se tienen por extrañas una a la otra, sino como un complemento. Lo demuestra la historia de la música en Europa. ¿No conquistaron el «mundo» igualmente Wagner, Bizet y Verdi? Y hablando de Alemania, músicos puramente alemanes como Bach, Beethoven y en cierto modo más recientemente también Brahms, ¿no se convirtieron en figuras comunes a toda Europa?

Overbeck Alegoría de Italia y Alemania (1828) / Friedrich Overbeck

Desde luego, toda nación, como todo individuo, tiene tendencia a afirmarse a sí misma. Y si un día se creía y se esperaba que los modernos medios de transporte y las actuales posibilidades de contacto para un mutuo acercamiento pondrían fin a la separación de las naciones y al chovinismo, se equivocaban. Más bien parece que la existencia de numerosos puntos de contacto entre los pueblos ha tenido como consecuencia exactamente lo contrario a un mutuo entendimiento, esto es, el miedo a la influencia extranjera y con ellos una excesiva afirmación de la propia identidad. Esta autoafirmación—sea cual sea la base que pueda tener—no es lo que pretende ser, es decir, una señal de fuerza.

(…) No vamos a tener a menos el amor de los franceses por Debussy ni el de los alemanes por Bruckner. Pero, aunque fuera cierto que Debussy sólo puede ser enteramente apreciado por un francés y Bruckner, con su particular modo de ser, sólo por un alemán, esto no los haría mejores. Tendría más sentido concentrarse en los aspectos en los que ninguno de ellos es un simple exponente de una nación limitada, sino que los dos son músicos de toda Europa.

Furtwängler en el blog

sábado, 17 de septiembre de 2016

#poesía | AJMÁTOVA



Hay en la intimidad un límite



Hay en la intimidad un límite sagrado
Que trasponer no puede aun la pasión más loca
Siquiera si el amor el corazón desgarra
Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

La amistad nada puede, nada pueden los años
De vuelos elevados, de llameante dicha,
Cuando es el alma libre y no la vence
La dulce languidez del goce y la lascivia.

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,
Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza.
¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón
No late a ritmo debajo de tu diestra?.


Anna Andréyevna Ajmátova (Górenko)


jueves, 18 de agosto de 2016

#poesía | GARCÍA LORCA



Gacela del Niño Muerto


Todas las tardes en Granada,
todas las tardes se muere un niño.
Todas las tardes el agua se sienta
a conversar con sus amigos.

Los muertos llevan alas de musgo.
El viento nublado y el viento limpio
son dos faisanes que vuelan por las torres
y el día es un muchacho herido.

No quedaba en el aire ni una brizna de alondra
cuando yo te encontré por las grutas del vino.
No quedaba en la tierra ni una miga de nube
cuando te ahogabas por el río.

Un gigante de agua cayó sobre los montes
y el valle fue rodando con perros y con lirios.
Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos,
era, muerto en la orilla, un arcángel de frío.


Federico García Lorca

(fusilado la madrugada de un 18 de agosto, como hoy, en 1936, por un triste bando de militares imbéciles)


domingo, 10 de enero de 2016

#poesía | Por Quién Doblan las Campanas


(fragmento de Devociones para ocasiones emergentes, 1624)

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Nadie es una isla completa por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte de la Tierra.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad;
y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti.

John Donne (1572-1631)

martes, 18 de agosto de 2015

GARCÍA LORCA, 79 años después


Federico García Lorca sentado al piano, que disfrutaba tocar
Hace 79 años fusilaban a García Lorca. Con él se fue uno de los mejores artistas que nunca haya dado España. Y lo digo recordando la calidad sin igual de su poesía, tan llena de imágenes vivas, tan directa y sin morosas elaboraciones. Pero el hombre tenía múltiples talentos: quien busque encontrará sus pinturas y dibujos, pero también su música. Porque tocaba bien el piano y gustaba de alegrar desde el teclado los encuentros de amigos. Incluso tomó canciones populares andaluzas y les inventó acompañamiento, para luego grabarlas junto a la cantante “La Argentinita”. Aquí les dejo esta españolísima canción de cuna como muestra, arreglada por el gran Federico en su faceta de músico.

martes, 28 de julio de 2015

#poesía | T. S. ELIOT

eliot

Burnt Norton

(fragmento)

Las palabras se mueven, la música se mueve
Nada más en el tiempo; pero lo que sólo está vivo
Sólo puede morir. Termina el habla
Y vuelven al silencio las palabras.
Sólo mediante forma y estructura
Pueden llegar a la quietud la música o las palabras,
Como un inmóvil jarrón chino
Se mueve perpetuamente en su quietud.
No la inmovilidad del violín mientras la nota dura,
No sólo eso sino la coexistencia,
O digamos que el fin precede al comienzo
Y que el fin y el comienzo estuvieron presentes
Antes del comienzo y después del fin.

Y todo es siempre ahora. Las palabras se esfuerzan,
Se resquebrajan, a veces se rompen bajo la carga
y la tensión,
Resbalan, se deslizan, perecen,
La imprecisión las deteriora, pierden su sitio,
pierden su fijeza. Voces agudas
Que regañan, se burlan o sólo parlotean
Las asaltan continuamente. La Palabra en el desierto
Es atacada sobre todo por voces de tentación,
La sombra que solloza en la danza fúnebre,
El sonoro lamento de la quimera desolada.



T. S. Eliot

viernes, 12 de junio de 2015

#poesía | BORGES


Los Justos



Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Jorge Luis Borges


sábado, 7 de febrero de 2015

#prosa | SÁBATO

sábato

La Resistencia

(fragmento de la Carta V, “La Decisión y la Muerte”)

Así como en la muerte individual hay algo que sucede en el espíritu, y que da lugar a la aceptación de la muerte, es importante que nuestra cultura termine de deshojarse. Toda conversión, como la muerte misma, tiene un pasaje, un tiempo para abandonar los rasgos del pasado y aceptar la historia como se acepta la vejez. Hacernos cómplices del tiempo para que caigan los velos y se desnude la verdad simple.


Siento con entusiasmo esta posibilidad de recomenzar otra manera de vivir. Lo que ayuda a la decisión es un mar de fondo, que se ha ido formando a través de hechos aislados que comienzan a entramarse, imágenes que nos sorprenden, libros que leemos. La gente con la que frecuentamos, un sentimiento de patria cuando estamos en el exilio.

Algo diferente que se valora, que nos asombra y que sentimos como el acercamiento de una utopía. El cambio se da cuando nuestra mirada no se separa de ella.

No podemos olvidar que en estos viejos tiempos, ya gastados en sus valores, hay quienes en nada creen, pero también hay multitudes de seres humanos que trabajan y siguen en la espera, como centinelas. En la historia los cortes no son tajantes, y ya en las postrimerías del Imperio Romano, sus ciudadanos frecuentaban a sus vecinos bárbaros, y es seguro que tendrían amores con ellos. Así ya están entre nosotros los habitantes de otra manera de vivir. Hoy como entonces hay multitudes de personas que no pertenecen a esta civilización posmoderna, muchas están trágicamente excluidas y otras muchas parecen aún formar parte de las instituciones sociales pero su alma está preñada de otros valores.

El pasaje es un paso atrás para que una nueva sensación del universo vaya tomando lugar, del mismo modo que en el campo se levantan los rastrojos para que la tierra desnuda pueda recibir la nueva siembra.

¡Si nos enamoráramos de este pasaje!

¡Si en vez de alimentar los caldos de la desesperación y de la angustia, nos volcáramos apasionados, revelando un entusiasmo por lo nuevo que exprese la confianza que el hombre puede tener en la vida misma, todo lo contrario de la indiferencia! Dejar de amurallarnos, anhelar un mundo humano y ya estar en camino.

Ernesto Sábato

viernes, 5 de septiembre de 2014

#poesía | NICANOR PARRA

Cumple cien años de vida un eminente creador, miembro de una familia esencial para la cultura chilena, como es la familia Parra. Lo homenajeamos con uno de sus anti-poemas más reconocidos.


El Hombre Imaginario


El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra

martes, 1 de julio de 2014

#prosa | LÉVI-STRAUSS


Lévi Strauss

Elogio del Trabajo Manual


(fragmento)

Me alegraría que un intelectual, una vez jubilado, se viera obligado por ley a ponerse a prueba en otra actividad; en ese caso, habría elegido sin vacilar un oficio manual.

¿Por qué digo esto? Desde el advenimiento de la civilización industrial, el trabajo pasó a ser una operación en un sentido único, donde el hombre —sólo él, siendo activo— modela una materia inerte, y le impone soberanamente las formas que le convienen.

Las sociedades estudiadas por los etnólogos tienen del trabajo una idea muy distinta. Lo asocian a menudo al ritual, al acto religioso, como si en ambos casos el fin fuera entablar con la naturaleza un diálogo en virtud del cual naturaleza y hombre pueden colaborar: concediendo ésta al otro lo que espera, a cambio de los signos de respeto, o de piedad incluso, con los cuales el hombre se obliga ante una realidad vinculada al orden sobrenatural.

Subsiste aún hoy una complicidad entre esa visión de las cosas y la sensibilidad del campesino y el artesano tradicionales. Estos, efectivamente, por seguir manteniendo un contacto directo con la naturaleza y con la materia, saben que no tienen derecho a violentarlas, sino que deben tratar pacientemente de comprenderlas, de atenderlas con cautela, diría casi de seducirlas, a través de la demostración permanentemente renovada de una familiaridad ancestral hecha de cogniciones, de recetas y de habilidades manuales transmitidas de generación en generación.

Por eso el trabajo manual, menos alejado de lo que parece del pensador y del científico, constituye asimismo un aspecto del inmenso esfuerzo desplegado por la humanidad para entender el mundo: probablemente el aspecto más antiguo y perdurable, el cual, más próximo a las cosas, es también el más apto para hacernos captar concretamente la riqueza de éstas, y para nutrir el asombro que experimentamos ante el espectáculo de su diversidad.


Claude Lévi-Strauss, 1986, discurso de agradecimiento al recibir el Premio Internacional Nonino


lunes, 21 de abril de 2014

#poesía | GARCÍA MÁRQUEZ

GaboElegía a la Marisela


No ha muerto. Ha iniciado
un viaje atardecido,
de azul en azul claro
—de cielo en cielo— ha ido
por la senda del sueño
con su arcángel de lino.

A las tres de la tarde
hallará a San Isidro
con sus dos bueyes mansos
arando el cielo límpido
para sembrar luceros
y estrellas de racimos.

—Señor, cuál es la senda
para ir al Paraíso?

—Sube por la Vía Láctea,
ruta de leche y lirio,
la menor de las Osas
te enseñará el camino.
Cuando sean las cuatro
la Virgen con el Niño
saldrán a ver los astros
que en su infancia de siglos
juegan a la Rueda-Rueda
en un bosque de trinos
Y a las seis de la tarde
el ángel del servicio
saldrá a colgar la luna
de un clavo vespertino.

Será tarde. Si acaso
no te han guardado sitio
dile a Gabriel Arcángel
que te preste su nido
que esta en el más frondoso
árbol del paraíso.

Murió la Marisela,
pero aún queda un lirio.

Gabriel García Márquez

Geografía Celeste (1947)

miércoles, 26 de marzo de 2014

#prosa | ECO

EcoSobre Arte y Belleza


(fragmento)

Con la modernidad se empezó a relacionar la belleza con el arte. Para los griegos, la belleza era el sol, el mundo; el arte era hacer bien las cosas; no se diferenciaba el arte del trabajo artesanal. Para los modernos, el arte creaba la belleza. Cuando llegaron las vanguardias, llegó la disociación de esos términos: antes era posible enamorarse de una mujer pintada por Ingres porque era bella, pero, por el contrario, es difícil enamorarse de una mujer pintada por Picasso. Tras esa disociación, el sentimiento de belleza se ha escapado del círculo de la filosofía para pasar al mundo de la comunicación de masas. Todavía la mejor respuesta sobre la belleza es la de Kant: cualquier cosa que se contempla con placer con independencia de su interés material. Por ejemplo, se puede desear a Nicole Kidman sin tener nada que ver con su estética; sin embargo, no deseamos a la Gioconda. La belleza consiste en el placer de ver o escuchar cualquier cosa sin necesitar poseerla.

Umberto Eco

miércoles, 6 de noviembre de 2013

#prosa | SÁBATO

SábatoLa Resistencia


(fragmento)

Si no nos dejamos tocar por lo que nos rodea no podremos ser solidarios con nada ni nadie, seremos esa expresión escalofriante con que se nombra al ser humano de este tiempo, “átomo cápsula”, ese individuo que crea a su alrededor otras tantas cápsulas en las que se encierra, en su departamento funcional, en la parte limitada del trabajo a su cargo, en los horarios de su agenda. No podemos olvidar que antes la siembra, la pesca, la recolección de los frutos, la elaboración de las artesanías, como el trabajo en las herrerías o en los talleres de costura, o en los establecimientos de campo, reunían a las personas y las incorporaban en la totalidad de su personalidad. Fue la intuición del comienzo de esta ruptura la que llevó a los obreros del siglo XVIII a rebelarse contra las máquinas, a querer prenderles fuego. Hoy los hombres tienden a cohesionarse masivamente para adecuarse a la creciente y absoluta funcionalidad que el sistema requiere hora a hora. Pero entre la vida de las grandes ciudades, que lo sobrepasan como un tornado a las arenas de un desierto, y la costumbre de mirar televisión, donde uno acepta que pase lo que pase, y no se cree responsable, la libertad está en peligro. (...)

Si cambia la mentalidad del hombre, el peligro que vivimos es paradójicamente una esperanza. Podremos recuperar esta casa que nos fue míticamente entregada. La historia siempre es novedosa. Por eso a pesar de las desilusiones y frustraciones acumuladas, no hay motivo para descreer del valor de las gestas cotidianas. Aunque simples y modestas, son las que están generando una nueva narración de la historia, abriendo así un nuevo curso al torrente de la vida.

Ernesto Sábato

martes, 8 de octubre de 2013

#poesía | JOSÉ EMILIO PACHECO


PachecoGATIDAD


La gata entra en la sala donde estamos reunidos.

No es de Angora, no es persa
Ni de ninguna raza prestigiosa.
Más bien exhibe en su gastada pelambre
Toda clase de cruces y bastardías.

Pero tiene conciencia de ser gata.
Por tanto
Pasa revista a los presentes,
Nos echa en cara un juicio desdeñoso
Y se larga.

No con la cola entre las piernas: erguida
Como penacho o estandarte de guerra.

Altivez, gatidad,
Ni el menor deseo
De congraciarse con nadie.

Duró medio minuto el escrutinio.

Dice la gata a quien entienda su lengua:
Nunca dejes que nadie te desprecie.


José Emilio Pacheco

 
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