Mostrando las entradas con la etiqueta Harnoncourt. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Harnoncourt. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de agosto de 2022

MOZART · Conciertos para Corno · Baumann [En homenaje a Alice Harnoncourt]

Hace tres semanas falleció Alice Harnoncourt, a los 85 años, en la ciudad que también la viera nacer, Viena. Su apellido familiar, Hoffelner, se tornó en el del joven y prometedor cellista con quien se casó en 1953, Nikolaus Harnoncourt, junto al que fundó ese mismo año un conjunto instrumental. Lo llamaron Concentus Musicus Wien. No lo sabían, pero acababan de iniciar una leyenda.

Alice Harnoncourt fue violinista, solista de carrera y concertino del Concentus desde su fundación hasta 1985. Siguió unida a la agrupación hasta el final de 2015, cuando su marido dejó la dirección orquestal para fallecer tres meses después.

Músico extraordinario ella misma, cultivó un perfil bajo mientras motivaba creativamente a sus colegas y en especial a su marido, de quien dijo alguna vez: “necesitaba la contradicción, el desafío; la complacencia lo irritaba”.

Estoy convencido que la gran obra gestada por Nikolaus habría sido muy diferente, e incluso de menor relevancia, sin el respaldo continuo y decisivo de la mujer que lo amó y lo inspiró. Por lo mismo, la deuda de los melómanos es también con ella.

No tengo un disco con los conciertos que Alice Harnoncourt interpretó en el rol de solista bajo la dirección de su marido. Pero el Concentus Musicus de Viena es obra de ella tanto como de él, y quiero recordarla en uno de los grandes registros que nos legaron.

En el disco que les comparto, el virtuoso alemán Hermann Baumann, con una trompa natural (sin válvulas) interpreta los 4 conciertos escritos por Mozart para este instrumento. Acompaña el Concentus Musicus Wien, cuya concertino fue, como tantas veces, Alice. ¡Disfruten esta vibrante interpretación, que dedico a mi amigo Gatosierra, hace poco de cumpleaños y conocido amante del corno natural!

» D E S C A R G A

MP3 CBR 224 kbps | 11 pistas | .7z 87,55 MB | Yandex Disk

Alice y Nikolaus Harnoncourt

lunes, 7 de marzo de 2016

Se Cierra Una Época: R.I.P. NIKOLAUS HARNONCOURT

El sábado 5 de marzo falleció el gran maestro austríaco Nikolaus Harnoncourt, rodeado por su familia. ¡Vaya una pérdida! Se había retirado de la vida pública nada más el pasado mes de diciembre, con 86 años y la salud mermada por la enfermedad. En ese momento adjuntó una nota manuscrita a la audiencia de ese concierto final, en que dirigió al Concentus Musicus de Viena, formación legendaria fundada por él mismo junto a su esposa en 1953. Pero cuando Harnoncourt escribió ese mensaje de despedida, disfrutaba ya un estatus de primacía indiscutible, desbordando su nicho pionero de la música con expresión de época —el maestro austríaco no perseguía tanto la comunicación de un sonido, sino de una expresión— para abordar el repertorio clásico-romántico al mando de orquestas emblemáticas como la del Concertgebouw de Amsterdam, la Orquesta de Cámara Europea, la Filarmónica de Berlín o su homónima de Viena. No siempre su visión fue bien recibida, y su ideal estético dividió aguas a favor y en contra; pero esa conmoción fue signo de su grandeza, y por cierto muy beneficiosa en un arte como la interpretación musical, donde las convenciones se acumulan y arriesgan volverse un lastre. Cuestionar tales convenciones a fin de redescubrir el significado de las obras fue una hazaña de Harnoncourt y de toda una generación que marcó época y se despide ahora con él.

De mi parte lo guardaré entre los intérpretes más queridos, por mucho que haya enfoques suyos que a veces no me gustaran tanto (como algunas de las sinfonías beethovenianas). Pero jamás me dejó indiferente.

Larga vida a la memoria de Nikolaus Harnoncourt.

viernes, 21 de junio de 2013

DVORÁK: 9ª Sinfonía ‹desde el Nuevo Mundo› · ‹El Duende del Agua› · Harnoncourt, RCOA

Monumento a Dvorák en la República Checa Monumento a Antonín Dvořák en Praga, República Checa / foto: Malenkov

La última sinfonía de Antonín Dvorák es probablemente la más popular. Y no porque el músico haya muerto a poco de componerla, como pretende el cliché romántico de la fatalidad asociada al número nueve (número que algunos, como Mahler, evitaban con temor supersticioso). Nada de eso. La “sinfonía del Nuevo Mundo” fue la última de su autor porque éste decidió derivar hacia otros horizontes creativos, engrosando el nicho de sus poemas sinfónicos.

Dvorák es un caso interesante en el contexto musical de su tiempo. Destaca la altísima calidad de su inspiración, aquello tan único que no se aprende ni se enseña, y que causaba admiración de su amigo Brahms. Pero destaca también el que fuera capaz de moverse con autoridad en dos mundos “irreconciliables”, como opinaban entonces algunos miopes.

Me refiero a la música “absoluta” y la música “programática”. Lejos de casarse con alguna facción, el creador checo guardó cuidadosa independencia para elegir los asuntos que se acomodaran mejor a sus intereses.

Felizmente dotado para la melodía, con un sentido del ritmo en directa conexión con el folclore y una armonía llena de atractivas modulaciones, Dvorák supo trasladar las riquezas musicales de su tierra a una formulación artística de calidad universal.

Su nombre gozó de amplia fama, gracias a lo cual recibió la invitación para dirigir el flamante Conservatorio de Nueva York entre 1892 y 1895. De aquella experiencia surge la identidad propia de su última sinfonía, deliberado intento de conjurar un “estilo americano” con la incorporación de motivos tomados de la música negra y nativa. Una idea genuinamente revolucionaria para aquellos tiempos.

cacería del bisonte Cacería del Búfalo en la pradera norteamericana

Tras volver a su país natal, Dvorák se dedicó a escribir poemas sinfónicos, vale decir, obras cuyo propósito es “contar algo”, expresar un argumento mediante los riquísimos recursos de la orquesta moderna.

Interesado desde siempre por el folclor checo, el compositor asume una balada del escritor Jaromír Erben sobre un malévolo duende fluvial que atrapa a una muchacha y la hace su esposa en las profundidades de su mundo.

Vodník, así se llama, es uno de mis poemas sinfónicos preferidos desde hace mucho tiempo. No es fácil hallar una versión que pueda balancear el chispeante tema principal, la dignidad y añoranza del tema de la madre, los episodios bruscos que suceden en diferentes momentos, la tristeza de la “canción de cuna sumergida” que canta la joven y triste madre a su hijo, el reencuentro con la superficie, la reclamación final del duende, el enfrentamiento, el sentido ominoso que anticipa la presencia del espíritu maléfico... Dvorák es capaz de hacer música a partir de todos estos elementos, hilvanando temas y atmósferas con una magistral fluidez que nunca disminuye ni erosiona su interés.

kappa Un «Kappa», duende acuático del folclor japonés
Vodník / fragmento con el tema del duende y la doliente canción de cuna de la muchacha a su hijo, en el reino sumergido

carátulaDisfruten la Sinfonía nº 9 en Mi menor, «desde el Nuevo Mundo», y el poema sinfónico «El duende de las aguas» (Vodník) en una de las más brillantes grabaciones recientes: el inagotable y genial Nikolaus Harnoncourt al frente de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, en un concierto ofrecido en Octubre de 1999.

Harnoncourt comanda una agrupación famosa por su altísima calidad y sabe aprovecharla. Los colores orquestales son vívidos, la atención al detalle es reveladora y su lucidez estructural, intachable. Mencionemos también su distancia del sentimentalismo, asentando en cambio su expresividad en las posibilidades de la música misma, sin regatear garra y brusquedad en las expansiones orquestales. Para mi gusto una de las grandes versiones de la era digital, que espero disfruten (y si pueden, adquieran el disco para apreciar el sonido en toda su riqueza).

D E S C A R G A

MP3 ABR ~ 212 kbps | 5 tracks | JPGs | .7z 98,54 MB |48 kHz

lunes, 21 de febrero de 2011

BEETHOVEN: Dos Romanzas para violín / Kremer & Harnoncourt

Me quedaba compartir con ustedes estas dos breves piezas para violín y orquesta de Beethoven, incluidas como acompañamiento al plato fuerte del Concierto para violín. Los mismos intérpretes, a saber: Gidon Kremer y la Orquesta de Cámara de Europa dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, además del cuadernillo completo que incluye el disco (por lo tanto, con los comentarios a la versión del concierto para violín que subí previamente).

Ambas páginas, la opus 40 y la opus 50, respiran una galanura que retrotraen nuestros oídos a las exactas orillas donde se dividen la música dieciochesca y el primer Romanticismo. Es “música mixta”, técnicamente muy afín a los modos de la centuria de Mozart, pero habitada por un espíritu nuevo que ensancha el corsé de la forma. La inesperada amabilidad no debe extrañarnos; éste es el mismo autor de la Novena Sinfonía, aquella desde la cual proclamaba su amor a la humanidad. Beethoven era recordado por sus más íntimos como un conversador atractivo y de mucho encanto; es que los grandes genios tienen muchas facetas.
D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | 2 Tracks | RAR 30,7 MB

jueves, 17 de febrero de 2011

BEETHOVEN: Concierto para violín / Gidon Kremer, Harnoncourt



Con su único Concierto para violín en Re mayor, Beethoven volvió a dictar cátedra en el género concertante. A diferencia de sus renovadores conciertos para piano, planteados como enfrentamientos entre el solista y la orquesta, Beethoven estableció aquí una relación de complemento y cooperación, muy apropiada a las características del instrumento solista. Incluso el Re mayor no es una elección al azar; las cuerdas del violín al aire resuenan por simpatía con la cuerda de Re, prestándose a sonoridades brillantes. Esta percepción justifica que en tiempos del barroco se tuviera al Re mayor como tonalidad gloriosa —se escribió mucha música para bronces en esta clave— y siglos después Scriabin, a partir del fenómeno de la sinestesia, la asociara con el color dorado.

Volviendo al concierto, éste fue estrenado el 23 de diciembre de 1806 en Viena. Cuatro misteriosos golpes de timbal dan inicio a la extensa introducción, de corte sinfónico e inspirado melodismo, donde Beethoven usa tres temas principales que luego desarrollará el solista.

El segundo movimiento toma la forma de Tema y Variaciones: el maestro escribe un tema muy simple, a partir del cual extrae momentos de profunda musicalidad, para desembocar en el rítmico y lúdico Rondó final, cuyo tema parece haber sido propuesto por el músico que motivó esta obra, Franz Clement. El segundo tema, más sentido, es presentado por el violín y recogido por el fagot, en una maravillosa intuición tímbrica (el sonido áspero de este instrumento irradia gran belleza cuando se le asigna un uso melódico). El final del rondó, y del concierto, es una juguetona repetición del tema principal.

A falta de tiempo para extenderme más, les dejo esta notable versión. Notable por sus intérpretes, primero que nada: Nikolaus Harnoncourt dirige con autoridad de maestro a la Orquesta de Cámara de Europa, acompañando a Gidon Kremer en la parte solista. Y esto es la segunda cosa notable: la cadenza ideada por Kremer. Beethoven no escribió ninguna formalmente para este concierto, debido a la premura de su composición (algo que perjudicó incluso su estreno y lo relegó a casi dos décadas de olvido, ya que el solista no pudo aprender bien su parte). Pero Muzio Clementi solicitó transcribir este concierto del violín al piano, lo que dio origen al llamado “Sexto Concierto para piano”. Ahora sí tuvo tiempo Beethoven para elaborar cadenzas. Y Kremer las tomó de esta transcripción: mantuvo el piano y el timbal originales (!) mezclándolos con el violín, lo cual genera un “segmento triple” de solistas concertantes. La idea suscitó opiniones encontradas, pero resulta bastante interesante a partir de la tercera audición...
D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | 3 Tracks | RAR 92 MB

viernes, 10 de diciembre de 2010

MOZART: OBERTURAS

mozart

Algo digno de apreciar en la Historia de la Música es la manera como una idea germina a lo largo de varias generaciones de artistas, creciendo en nitidez y refinamiento sin perder totalmente los rasgos que la conectan con su origen. Tal es el caso de la Obertura.

El concepto original no podía ser más sencillo: una pieza introductoria para el drama escénico. El primer compositor en firmar una ópera, Jacopo Peri, se valía de un simple ritornello como introducción, pero a los pocos años Monteverdi escribió una sensacional Toccata como apertura de su “Orfeo” [sobre esta pieza en particular les recomiendo el análisis publicado por Leiter].

Aun así, la costumbre para introducir el nuevo género era que los vocalistas ofrecieran un resumen de la acción que estaba a punto de desarrollarse. Ya a partir del siglo XVII el concepto deriva en una pieza instrumental destinada a captar la atención del público y cuya forma va asumiendo un claro esquema tripartito. Mientras Lully establece en Francia un modelo de dos secciones lentas y majestuosas enmarcando un intermedio vivaz, en Italia, merced a Alessandro Scarlatti, se invierte la forma: rápido, lento, rápido. Esta última concepción serviría como modelo básico para la sonata, el concierto y la sinfonía. En efecto, “Sinfonía” será el nombre que recibirá ese preludio operático cuando se lo presente por separado…

El material musical del que estaba compuesto no guardaba relación con el de la ópera a la cual servía de introducción, hasta que Glück perfecciona este punto y hace sonar en sus oberturas temas correspondientes a la ópera que preludiaban. Es un gran paso: la obertura no sólo acalla el murmullo del público, sino que le adelanta varias ideas musicales, ofreciéndoles un resumen de la acción y hasta de la temática, algo que repercutirá más tarde en el Poema Sinfónico.

ScoreWolfgang Amadeus Mozart entendió maravillosamente las posibilidades que le ofrecía el subgénero de la Obertura, creando obras de arte capaces de brillar con luz propia en las salas de concierto y de influir por sí solas en los artistas. Por ejemplo, la obertura de “La Flauta Mágica” fue para Brahms modelo perfecto de orquestación y sabiduría musical. También la de El Rapto en el Serrallo, que acompaña esta entrada, es una maravilla de frescura e inventiva melódica, con vivaces recursos orientalizantes y destilando además esa inusitada síntesis de alegría y melancolía con la cual Mozart captura la complejidad del alma humana.

Nikolaus Harnoncourt nos permite apreciar la belleza de las oberturas mozartianas en el disco que les comparto hoy, compuesto por registros del director austríaco a la cabeza de distintas formaciones orquestales. Disfruten ustedes esta música extraordinaria...

AQUÍ

MP3 / CBR 320 kps / .RAR 123 mb

 
Ir arriba Ir abajo