lunes, 16 de enero de 2017

TOSCANINI :: 60 años después

ToscaniniArturo Toscanini
Un día como hoy en Nueva York, 60 años atrás, dejó este mundo uno de los grandes músicos que lo habitaron: Arturo Toscanini. Toda una leyenda de la música clásica, merece como pocos el fácil calificativo de “inigualable”. Seamos sinceros; hay escasísimas probabilidades de que se repita una figura semejante. Faltan los tiempos que hicieron posible su autoritario estilo de dirección orquestal, falta esa aureola de veneración que su época concendía a los grandes artistas, falta la frecuencia con que atributos tan excepcionales honran a un mismo músico: memoria fotográfica (o eidética), capacidad innata de persuasión (concedamos que bajo una fuerte dosis de temperamento), concepción musical vigorosa, transparente y energética... en fin, sobre el Maestro se ha escrito mucho. Enfrentado al gran Furtwängler, de quien era la antípoda (si Toscanini representaba la objetividad y precisión, el alemán encarnaba la inspiración y recreación constante), el tiempo ha sabido ubicar a ambos en la común tradición de la música occidental, que vibra y crece entre fuerzas complementarias.

Su figura sigue siendo una referencia ineludible para sus compatriotas, y su presencia es constante en la discografía viva. ¡Feliz aniversario, Maestro!

jueves, 12 de enero de 2017

Reparando enlaces :: Enero 2017

RazumovRetocando los detalles...

Primera actualización del año en el segmento “enlaces caducos”. Así evitamos que el Blog pierda parte de su atractivo. En esta ocasión rescato un puñado de registros con el arte de dos inmensos directores de la escuela alemana, y un homenaje realizado en su momento por el amigo Ernestón al maestro polaco Henryk Górecki.

¡A revisar!

» GÓRECKI: In Memoriam
Varios Intérpretes

» HANS KNAPPERTSBUSCH: In Memoriam (Antología)
Varias orquestas / Hans Knappertsbusch

» BEETHOVEN: Sinfonía nº 5 en Do menor
Filarmónica de Berlín / Wilhelm Furtwängler (grabada en 1942)

» FURTWÄNGLER: Grabaciones tempranas (1926-1935)
Filarmónica de Berlín / Wilhelm Furtwängler

viernes, 6 de enero de 2017

In Memoriam :: GEORGES PRÊTRE (1924-2017)

PrêtreAu revoir, maestro

Hace algunos días nada más hablamos de él con unos amigos melómanos, debido al reciente Concierto de Año Nuevo en Viena bajo la dirección (decepcionante) de Gustavo Dudamel. En contraste, recordamos las veces en que el director invitado por la Filarmónica sorprendió al conjurar la magia vienesa. Por supuesto que nombramos a Carlos Kleiber, también a Karajan, pero sobre todo recordamos las dos veces que un veteranísimo director francés, enérgico y sonriente como el venezolano pero con una solvencia superior, levantó la batuta en la Goldener Saal los años 2008 y 2010. Quienes entonces no sabíamos quién era Georges Prêtre nos arrepentimos de esa ignorancia; ayer, 4 de Enero, lloramos su partida. Tenía 92 años.

Según informaron los medios oficiales, el anciano maestro se durmió apaciblemente en su propiedad, el château de Vaudricourt, ubicado en Navès, suroeste de Francia (Occitania). Con él se despide también una tradición dorada de la dirección orquestal en Francia, que Prêtre recibió en su día del gran Andrè Cluytens. Apasionado, profundo y a la vez modesto, el director francés logró una calidad extraordinaria ya en su juventud, llegando a ser considerado el mejor de su país y uno de los más importantes del mundo. Así opinaba Maria Callas —¡nada menos!– quien lo consideraba su director favorito.

Así pues, ¡buen viaje, maestro Prêtre! Su memoria aún permanecerá largamente con nosotros.

jueves, 5 de enero de 2017

BRUCKNER :: Sinfonía nº 1 (versión LINZ 1865-66) :: Neumann, Gewandhaus

Caspar David Friedrich

La Sinfonía nº 1 de Bruckner prueba un camino distinto a las restantes, que el compositor no volvió a recorrer

Bruckner fue un creador eminentemente sinfónico, eso ya se sabe. Escribió nueve sinfonías con las que redefinió la extensión, complejidad estructural, riqueza temática y profundidad de ideas de dicha forma musical; y eso también se sabe. Hay quienes agregan que aquellas nueve creaturas monumentales gestadas por Bruckner no son sino nueve reiteraciones de un mismo esquema; y hay quien lo cree. Pero lo que esta última idea puede tener de graciosa, le falta de verdadera.

Cierto es que Bruckner cinceló un estilo y un concepto musical que, en sus líneas fundamentales, no gustaba de alterar. Pero, más allá de esta similitud en los cimientos, los edificios musicales difieren en ideas, desarrollos y contenidos. El mundo natural ante el cual se embelesa la Cuarta, la lucha interior que avanza desde los tropiezos y tristezas hasta la victoria en la Quinta, la fantasía y las libertades que animan a la Sexta, los logros rotundos de la Séptima, etc., nos ofrecen un indudable despliegue de variedad dentro de la unidad. No obstante lo anterior, en una de sus sinfonías la diferencia con las demás es aún más acentuada. Desde el comienzo de esta obra en particular, bajo un ritmo de marcha que pronto nos recuerda a su pupilo Mahler, el organista de San Florián ensaya una estética más deudora de Schumann, Mendelssohn, Schubert y otros románticos tempranos, en lugar de su venerado Wagner.

Me refiero a la primera sinfonía “oficial” de su corpus, la número 1 en Do menor.

Bruckner... pero no tanto

Fue escrita entre 1865-66 y estrenada por el compositor en la ciudad de Linz el año 1868. Con el tiempo, la sinfonía sufrirá revisiones extensivas. Así, en la actualidad contamos con tres partituras alternativas: la original de 1865-66, llamada también «versión de Linz sin revisar»; la retocada en 1877 sin cambios mayores y denominada «versión de Linz», a secas; y la revisada entre 1889-91, designada como «versión de Viena». Aunque esta última estampa la, digamos, voluntad final de Bruckner respecto de la sinfonía, también la despoja de sus cualidades originales al tratar de insuflarle el estilo de su madurez. Aunque ciertamente es una bella versión, y nos da un vistazo a la mente de un genio reconstruyendo su propia música, la mezcla de épocas tempranas y tardías dentro de un mismo estilo no acaba de cuajar.

De las tres, la versión de Linz es la más famosa e interpretada.

Los rasgos fundamentales del estilo bruckneriano se hallan presentes en la obra, todavía en estadio germinal, cierto, pero ya nítidos: su desarrollo bien calculado, su audacia en la modulación de armonías, sus pausas, sus abruptos cambios, los crescendos, el típico Scherzo y, sobre todo, la disposición de la sinfonía apuntando hacia el movimiento final como corolario. Con todo, estos rasgos aparecen iluminados bajo una luz distinta. Bruckner asimilaba entonces su aprendizaje teórico/práctico junto a Otto Kitzler. Respetuoso al extremo ante cualquier autoridad, el veterano aprendiz sigue las pautas definidas por su maestro pero también desarrolla un lenguaje personal. Esta obra convenció a Bruckner de haber encontrado su nicho creativo. Los años fecundos de Viena estaban por llegar.

* * *

silueta de Bruckner
Desde que tuve mi personal “epifanía” con la música de Bruckner, años atrás, cada obra del maestro significa para mí un diálogo, a veces casi un debate, pero a la postre una nueva ocasión para ensanchar el corazón y el amor por la belleza. Su música se me antoja siempre como un intento de “codificar” en términos musicales una profunda experiencia interior —una especie de visión trascendente— que pugna por comunicarse a través del lenguaje de los sonidos, triunfando sobre las cautelas de un carácter inseguro y obsesivo.

En el caso de la Sinfonía n° 1, la belleza de la obra no es discute. Ella nos permite imaginar por un momento a otro Bruckner, más ajeno a la influencia wagneriana. No es todavía el «constructor de catedrales sonoras», como reza el famoso apodo endilgado al compositor; pero la sinfonía anuncia a un maestro que se acerca rápidamente. Como dato curioso, la frescura y desenfado de esta obra preocupaban al minucioso y obsesivo compositor adulto, que apodó a la sinfonía das kecke Beserl, “el muchacho impúdico”.

Los invito pues a oír esta obra donde Bruckner tantea un camino que no volverá a seguir. Elijo la interpretación (gloriosa para mis oídos) de Vaclav Neumann dirigiendo a la Orquesta Gewandhaus de Leipzig, recurriendo a la versión inicial de 1865-66.

¡Disfruten!

» D E S C A R G A

MP3 | 4 pistas | ABR 248 kbps [1-3]/CBR 320 kbps [4] 48 kHz |.7z 96,7 mb | Yandex


lunes, 2 de enero de 2017

FELIZ AÑO NUEVO


Queridos amigos: que este nuevo Año nos permita seguir juntos en torno a la Música y así abrir el espíritu a los mejores valores de nuestra humanidad, sin apegos ni apatías, sino con generosidad y bondad.

¡Un abrazo a todos y cada uno!


Richard Strauss podioRichard Strauss, del maestro con cariño.

viernes, 18 de noviembre de 2016

[prosa] MARCEL SCHWOB



Prólogo a “Vidas Imaginarias”

(fragmento)

El arte es lo opuesto a las ideas generales, no describe sino lo individual, no desea sino lo único. No califica, descalifica. Por más que nos preocupen, nuestras ideas generales pueden ser parecidas a las que están en curso en el planeta Marte, y tres líneas que se cortan forman un triángulo en cualquier punto del universo. Pero observen la hoja de un árbol, con sus caprichosas nervaduras, sus colores que varían por efecto de la sombra y el sol, la hinchazón levantada por la caída de una gota de lluvia, la picadura que le deja un insecto, la huella plateada del pequeño caracol, el primer dorado mortal que ha marcado el otoño; y busquen una hoja exactamente igual en todos los grandes bosques de la tierra: los desafío a que lo hagan. No hay ciencia del tegumento de una hojuela, de los filamentos de una célula, de la curvatura de una vena, de la manía de una costumbre, de los rodeos de un carácter. Que tal hombre tenga la nariz torcida, un ojo más alto que el otro, la articulación del brazo anudada; que tenga la costumbre de comer a tal hora una pechuga de pollo, que prefiera un vino generoso al château-margaux, eso es lo que no tiene parangón en el mundo.

(…) Las ideas de los grandes hombres son el patrimonio común de la humanidad; lo único que cada uno de ellos posee son sus extravagancias. El libro que describa a un hombre con todas sus anomalías será una obra de arte, como esas estampas japonesas en que se ve eternamente la imagen de una pequeña oruga captada alguna vez a una hora determinada del día.

(…) El pintor Hokusai esperaba alcanzar, cuando tuviera cien años, el ideal de su arte. En ese momento, decía, toda línea y todo punto trazado por su pincel estarían vivos. Nada más parecido que los puntos y las líneas: la geometría se funda sobre este postulado. El arte perfecto de Hokusai exigía que nada fuese más diferente. Así, el ideal del biógrafo debería diferenciar ínfimamente el aspecto de dos filósofos que hayan inventado, más o menos, la misma metafísica. (...) El arte del biógrafo consiste justamente en elegir. No se debe preocupar por ser verdadero; debe crear, dentro de un caos, rasgos humanos. Leibniz dice que, para hacer el mundo, Dios eligió entre lo mejor de las cosas posibles. El biógrafo, como una divinidad inferior, sabe escoger, entre las cosas humanas posibles, aquella que es única. No debe engañarse sobre el arte, como Dios no se engañó sobre la bondad. Es necesario que el instinto de ambos sea infalible. Pacientes demiurgos han reunido para el biógrafo ideas, movimientos de fisonomía, acontecimientos. Su obra se encuentra en las crónicas, las memorias, las correspondencias y los escolios. En medio de esta grosera reunión, el biógrafo prefiere aquello con lo que ha de componer una forma que no se parezca a ninguna otra. No es útil que se asemeje a la que en el pasado fue creada por un dios superior, con tal de que sea única, como toda creación distinta.
Marcel Schwob (André Mayer)

viernes, 11 de noviembre de 2016

In Memoriam :: LEONARD COHEN

CohenLeonard Cohen, inolvidable

Una leyenda nos ha dejado: ayer 10 de noviembre supimos de la muerte del poeta, novelista y cantautor canadiense Leonard Cohen (* Montreal, 21 Sep 1934 ~ † Los Ángeles, EE.UU., 7 Nov. 2016).

No deja de ser una sorpresa. Aunque tuviera ya 82 años, Cohen no estaba retirado; es más, su último álbum lo lanzó hace menos de un mes atrás (You Want It Darker, 21 Oct. 2016). En ese álbum, el cantautor cultiva un tono especialmente oscuro y melancólico que lo dejó personalmente muy satisfecho y encontró eco entusiasta en público y crítica.

¿Con qué materiales construyó su obra artística? Este genial descendiente de rabinos lituanos sintió predilección por tres temas principales: el amor, la religión y las relaciones de pareja. Con su voz de registro grave impregnó de melancolía las reflexiones incesantes sobre dichos tópicos, resultando en letras que la Wikipedia describe como “muy emotivas y líricamente complejas”.

Despido a este músico y a la vez poeta consumado con una de sus grandes canciones —de hecho, mi favorita— que lo muestra en su esplendor, “Dance Me to the End of Love”. Obedece a la estructura de una canción de amor pero el violín acompañante asume el estilo característico del klezmer. No es por capricho, pues la canción está inspirada en el Holocausto. El propio autor comentó su significado:

“Es curioso cómo nacen las canciones. El origen de cada una está en una especie de grano o semilla que alguien te entrega, o que el mundo te da, y por eso el proceso de escribirlas es tan misterioso. Esta canción en particular nació tras escuchar o leer o saber que en algunos campos de concentración, al lado de los crematorios, un cuarteto de cuerdas era presionado a tocar mientras sucedía aquel horror. Tocaban música clásica mientras sus compañeros de prisión eran asesinados y quemados. Por tanto, esa frase «llévame bailando hasta tu belleza con un violín ardiente» significa la belleza como consumación de la vida, el final de la existencia y el elemento pasional presente en esa consumación. Pero utiliza el lenguaje con que nos entregamos a la persona amada. Por eso no importa conocer el origen de la canción: si su lenguaje proviene de ese recurso apasionado, será capaz de abarcar toda acción apasionada”.

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