jueves, 25 de octubre de 2018

EN SUEÑOS

«Joven dormido» / William Dobell
 
Los sueños refieren a un enigmático mundo interior que cada persona lleva consigo. Los míos me divierten y me extrañan al mismo tiempo. A menudo logro recordarlos tras despertar y, si tengo ocasión, los anoto.

Aventuras de todo tiempo y circunstancia, situaciones extravagantes o de ambigua familiaridad, presencia permanente de todo mi bagaje de conocimientos y experiencias —desde personajes de cómic hasta “enemigos intelectuales” de otros siglos que asoman sin invitación—, escenarios urbanos que se repiten, recuerdos de otros sueños dentro del sueño, poderes que voy 'dominando' con el paso del tiempo... Es una vorágine a veces agotadora.

Según parece, el caso ha ido recrudeciendo en intensidad, porque mi otrora pacífica manera de dormir ha desarrollado gestos corporales —ya me han visto levantando brazos y mascullando palabras—. Anoche mismo pasé una áspera velada sentado a la mesa con Carlos Marx y familia (suya y mía) en una casa que frecuenté durante mi adolescencia... No sé si contarlo a un psicólogo o a un guionista...


«Träume» (1857) / Richard Wagner, ciclo de canciones sobre poemas de Matilde Wesendonck

miércoles, 3 de octubre de 2018

El amor (según un inglés del siglo XVI)

Waterhouse
«El Alma de la Rosa» (John William Waterhouse)

“—Qué pacífica sería la vida sin amor, Adso.
Qué segura. Qué tranquila... y qué aburrida.”

(Fray William de Baskerville en “El Nombre de la Rosa”)

Ha pasado un tiempo desde mi última entrada en esta página. El tiempo se me ha vuelto un bien muy escaso, pero no equivale a olvido. Esta vez haré una visita breve para colgar una canción isabelina (Renacimiento inglés) que me conquistó cuando la conocí, gracias a la mediación inesperada de Sting en cierto famoso disco que dedicó a John Dowland.

Pero la canción no es de Dowland sino de Robert Johnson (* c.1583 — † c.1633). Sting la incluyó porque le gustó mucho. Y coincido. Fue un acierto.

Se llama Have you seen the bright lily grow?, y es una canción de amor impregnada de nostalgia. La bella melodía se dedica a resaltar el texto. Y aquí es donde se apoya mi fascinación por esta pieza.

Supongo que todos habremos sentido esa emoción trascendental, el amor, no de manera abstracta sino encarnada en alguien que nos haya robado el corazón. Bendición temible... Quedamos expuestos, inermes, a pesar de cuanto hagamos; y el destino tiene sus jugarretas. Cualquiera sea el curso que sigan los acontecimientos —ya sea una feliz coincidencia, ya sea todo lo contrario, la confusión, el silencio expectante, a veces atrapado en dudas, en ilusiones torpes, o peor aún, recién reconocido cuando es demasiado tarde— todo aquello puede originar canciones que llegan a ser inmortales. Claro que sí, porque sin importar el lugar o la época, el amor es una de nuestras grandes constantes.

En este caso de hoy, la canción emplea uno de los recursos expresivos más perdurables: la comparación. El poeta intenta comunicarnos el deslumbramiento que siente ante la mujer que lo cautiva, y para eso enumera imágenes que, a su manera, suponen una sorpresa o un instante de gracia:

“¿Has visto crecer un lirio radiante, antes que manos toscas lo hayan arrancado?

¿Has notado la nieve al caer, antes que la tierra la haya manchado?

¿Has palpado la lana del castor o las plumas del cisne?

¿Has respirado la fragancia del nardo en el fuego, o probado el sabor de la miel?

¡Oh!, tan blanca, tan suave, tan dulce: ¡así es ella!”

Esa última frase, que nos revela el sentido de todo lo mencionado previamente, está cantada en un ascenso que culmina en una nota que parece interminable, para, tras una pausa fugaz, resolver en la palabra she (ella)... Incomparable. Una de mis canciones favoritas, porque su edad de 400 años no es importante. Importa, sí, que refleja hoy como entonces, con total actualidad, lo más hermoso que otorga el amor: el deslumbramiento, el hallazgo de alguien único. Como un destello de luz en un mundo generalmente opaco.


Mágica interpretación de Valeria Mignaco y Alfonso Marín (Lutevoice)

sábado, 2 de junio de 2018

GUSTAV HOLST

Gustav Holst
Gustavus Theodore von Holst

Recordábamos el pasado 25 de mayo al compositor inglés Gustav Holst (* Cheltenham, 21 Sep. 1874 — † Londres, 25 Mayo 1934). Holst es uno de los músicos británicos que ha perdurado en el repertorio, sobre todo gracias a la suite “Los Planetas”, compendio de siete cuadros sinfónicos que deslumbran con su imaginación instrumental y originalidad temática.

La aceptación clamorosa que alcanzó esta suite, sin embargo, condenó a su autor a la célebre lista de los “compositores de una obra maestra” (lo que en música popular serían One-Hit Wonders), esto es, los creadores de alguna pieza cuyo éxito eclipsa al resto de su producción. Esta categoría funciona para el público menos familiarizado con la música clásica, puesto que auditores con más experiencia saben muy bien que Ravel es más que su Bolero, Dukas más que su Aprendiz de Brujo, Vivaldi más que Las Cuatro Estaciones... y Holst más que sus Planetas.

Precisamente esa parcela de su producción que merece ser mejor conocida es la que quiero incluir en esta breve nota. Holst trabajó en la “St. Paul’s Girls’ School” de la capital británica, ejerciendo como director musical desde 1905 a 1934 (año de su muerte). Compuso varias obras para la orquesta estudiantil del lugar, siendo la más famosa la “Suite St. Paul”. El cuarto y último movimiento es un arreglo para cuerdas de la “Fantasía sobre el Dargason”, pieza que originalmente escribió para orfeón militar. Este Dargason es una melodía popular, una variación del celebérrimo Green Sleaves; y es que Holst fue un apasionado folklorista.

Aquí dejo una versión de esta pieza, para que disfrutemos al gran Holst:

jueves, 12 de abril de 2018

STRAVINSKY :: Consagración de la Primavera

Stravinsky por Picasso
Ígor Stravinsky dibujado por Pablo Picasso

Se cumplió días atrás un nuevo aniversario del deceso de un creador fundamental para entender la música contemporánea, el ruso Ígor Fiódorovich Stravinsky (* Oranienbaum, 17 Jun. 1882 — † New York, 6 Abr. 1971). Fallecido con 88 años de edad, su dilatada existencia abarcó la mayor parte del siglo XX, sobre el cual influyó activamente.

Aunque Stravinsky tuvo una capacidad proteica de adaptación y asimilación que le permitió cultivar los más variados estilos musicales, y aunque su currículum lo acredite como autor de numerosas obras maestras, su nombre se hallará siempre ligado a una de sus genialidades tempranas: la irrepetible música escrita en París para La Consagración de la Primavera —1913— por encargo de los Ballets Rusos de Sergéi Diagilev.

stravinsky bailarinas
Sería demasiado extenso comentar la siembra de novedades que el ruso prodigó en su partitura. Basta decir que fue una genuina revolución, violenta y escandalosa. Una andanada de artillería pesada lanzada contra la mojigatería cultural de los snob para, como el mismo Stravinsky espetó, “mandarlo todo al diablo”. Nunca antes la orquesta se había convertido en una máquina de ritmos salvajes, de urgencia visceral. Me ciño en esto a la síntesis de Malcolm Hayes [revista Audioclásica nº 22, pp. 52-53]:
“Como convenía al tema étnico, no clásico de La Consagración de la primavera, su lenguaje rítmico era diferente: pesado, sin descanso, sísmico y subversivo.

Lo más interesante de la partitura, sin embargo, es cómo consigue esta cualidad sísmica. El uso de la percusión como tal por Stravinsky es bastante parco, aparte de una batería de timbales (en una compleja disposición que requería dos músicos). En vez de eso, despliega a toda la orquesta como una sola unidad percusiva. Cuando trabajaba en la partitura con el piano (como siempre hacía), se encontró a sí mismo explorando el efecto de los acordes superpuestos en diferentes claves; literalmente, con una clave en la mano derecha y otra en la izquierda.

Estas combinaciones de acordes, según pudo darse cuenta, eran unidades de material musical en bruto que podían impulsar complejos ritmos irregulares que estaba buscando de forma instintiva. [...] Los acordes superpuestos de la coral Zvezdoliki (El rey de las estrellas), compuesta justo antes de La consagración..., son un antecedente directo de la idea, pero evocan una quietud mágica y visionaria. Stravinsky se dio cuenta de que se podía utilizar el mismo artificio con un fin completamente opuesto: el desencadenamiento natural del ritmo. Ése fue su toque genial.


El estreno de la obra provocó el mayor escándalo de la historia musical reciente (el segundo de esa lista también sucedió en París, cuando Wagner estrenara allí su Tannhäuser). La provocativa coreografía ideada por Nijinsky concentró repudios y fervores, lo mismo que la propuesta musical inaudita que acompañaba la escena. Estoico, el joven director Pierre Monteux dirigió con absoluto compromiso y sin importar la trifulca que campeaba a sus espaldas, con pugilatos, gritos, silbidos y asistencia de la fuerza pública. Stravinsky debió abandonar el teatro por la puerta trasera... pero acababa de entrar en la historia de la Música por la puerta principal.

Vayamos a la música, que les dejo en tres versiones de YouTube. Son tres versiones que resumen un entretenido intercambio con Elgatosierra y Mahlerite-Shosta, dos amigos que saben dar siempre las mejores recomendaciones:

—Primero, la versión de Evgeny Svetlanov con la Orquesta Sinfónica de la URSS (1966) en la primera grabación de la obra de Stravinsky en Rusia soviética, tras ser levantado el veto gubernamental en su contra. Aunque el maestro Svetlanov pudiera parecer fuera de su territorio con este compositor, lo cierto es que logra un acierto espléndido, en parte gracias a la muy eslava mezcla de tosquedad, energía, lirismo y color instrumental:


—En seguida, la versión legendaria de Pierre Boulez con la Orquesta de Cleveland (1969). Está considerada con justicia una de las mejores grabaciones de la obra. Boulez dirigió (y grabó) varias veces La Consagración..., con distintos voltajes según sus años y según la orquesta que lo acompañara en la aventura. Siempre resalta la fenomenal precisión y claridad de Boulez para desenmadejar las combinaciones rítmicas y permitir que la música aflore con sus propias emociones:


—Y por fin, dejando varias alternativas que no encontré disponibles, la interpretación extraordinaria de Karel Ancerl con la Orquesta Filarmónica Checa (1964). El nivel y la inspiración de esta combinación artística nos legaron una referencia:


¡Disfruten, amigos!

sábado, 7 de abril de 2018

MENDELSSOHN :: PAULUS op. 36 :: Masur, Janowitz, Adam etc.

San PabloEscultura de San Pablo Apóstol en la Basílica de San Pedro, Vaticano

Abordemos la temática sagrada que la época amerita. En esta ocasión les propongo el Oratorio “Paulus”, op. 36, del insigne Félix Mendelssohn (* Hamburgo, 3 Feb. 1809 — † Leipzig, 4 Nov. 1847).

 

La fe de los románticos

La espiritualidad del Romanticismo no se avino con fronteras teológicas, como era de esperarse, y en cambio demostró una particular sensibilidad a la noción de Misterio. Aflora unas veces como místico deslumbramiento ante el Cosmos, guardando distancias con la precisión teológica —antecedente claro asoma en los oratorios de Haydn, en especial La Creación. Otras veces prolonga esa especie de “humanismo trascendente” que vibra con tanta fuerza en obras de Beethoven Novena Sinfonía, Missa Solemnis y en donde la concepción de lo divino se emancipa de un credo específico, o incluso, como en su mejor heredero, el Réquiem Alemán de Brahms, se evita cuidadosamente. El ansia liberadora que pugna en los artistas del período desborda también los marcos litúrgicos —como en la desmesurada Gran Misa de los Muertos del desmesurado Berlioz— convirtiendo oficios religiosos en verdaderos conciertos —la citada Missa Solemnis, la Misa Húngara de la Coronación, de Liszt, el Te Deum de Berlioz, la Misa ‘Freischütz’ de Weber, que reelabora melodías de su popular ópera, entre otros ejemplos—, mezclando lo sacro, lo profano y lo legendario —como en “El Paraíso y la Peri” de Schumann— o hasta representando el sentimiento religioso por medios puramente instrumentales, como hizo Schumann en el cuarto movimiento de su Sinfonía nº 3, inspirado por la Catedral de Colonia.

Por su parte, Mendelssohn tuvo la rara capacidad de “innovar a partir del pasado”. A su facilidad para conjurar el mundo feérico, a su elegancia y su fluidez melódica, Mendelssohn añadía vínculos de admiración profunda hacia Johann Sebastian Bach. Su maestro, Carl Zelter, tuvo mucho que ver; pero también influía la muy reciente conversión de la familia al protestantismo, una decisión pragmática con miras a sacudirse los prejuicios asentados contra los judíos y ocupar un sitio en la élite alemana. Por lo mismo, los Mendelssohn nutrieron los vínculos con la identidad religiosa de su país de adopción. Y la música sacra de Bach es un hito absoluto de tal repertorio.

Felix Mendelssohn, en consecuencia, creó obras de inconfundible carácter romántico que también guardan reverencia por las formas y la tradición. Su portentoso talento logra brillar pese al corsé del convencionalismo y nos legó dos Oratorios, el primero de ellos sobre un judío converso, nada menos: Saulo de Tarso, más tarde venerado por los cristianos como San Pablo Apóstol.

El oratorio Paulus, op. 36, es la obra que les invito a escuchar en esta ocasión. Sus intérpretes: Gundula Janowitz, Rosemarie Lang, Hans Peter Blochwitz, Theo Adam, Gothart Stier, Hermann Christian Polster, el coro de la Radiodifusión, el coro de niños y la orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, todos dirigidos por Kurt Masur.

La maravillosa aria «Jerusalem, Jerusalem, die du tötest die Propheten», sólo una muestra de la hondura y belleza que podía alcanzar Mendelssohn
» D E S C A R G A

MP3 ABR ~224 kbps | 48 kHz | 41 tracks | .7z 205,8 MB

martes, 3 de abril de 2018

In Memoriam BRAHMS

BrahmsJohannes Brahms fotografiado por Fritz Luckhardt (1882)

Un 3 de abril de 1897, sábado, falleció en Viena Johannes Brahms, víctima de cáncer al hígado. Muchos consideran que su muerte cierra todo un ciclo de la música: con él se despiden los antiguos linajes artísticos que remontaban a Bach, Schütz o aun antes, cultores de un “artesanato inspirado” que abarcaba lo cotidiano y lo sublime, en acatamiento a una tradición considerada un tesoro para nutrirse uno mismo y al cual aportar nuevos caudales.

Con la desaparición de Brahms, la música alemana seguiría principalmente la estela grandiosa de Wagner y llegaría a los límites de la tonalidad, hasta romper con todo en la revolución de Schönberg mientras el antiguo mundo europeo se venía abajo con cruentas guerras mundiales.

* Respecto de lo anterior, acotó mi amigo Carlos Sala, “aun así, Schoenberg lo tomaba como modelo para el trabajo temático y de la variación constante. Intérpretes de música del siglo XX, recomiendan cantar Schoenberg con la misma carga emocional que hacen con Brahms”.

Yo soy un brahmsiano, y eso ustedes ya lo saben (también un schubertiano, lo cual es perfectamente afín). Hoy es un día para escuchar alguna de las cuatro sinfonías del barbudo maestro de Hamburgo, y para repetir la famosa divisa de la música germana: Bach, Beethoven y Brahms.

 

jueves, 22 de marzo de 2018

Bach 333

Bach Eisenach casa natalDormitorio en la casa natal de Johann Sebastian Bach / Eisenach

333 años se cumplieron del nacimiento de uno de los compositores más grandes de la Historia (y habrá quien pueda argumentar buenas razones para concederle el podio supremo). Aunque uno pueda ser “devoto de otros altares” en la música, al final todos los caminos vuelven a Bach. Condensó la tradición precedente, la reformuló y sentó la base de todo lo que se hizo después; así de tremendo es su legado. Para mí sigue siendo una aventura de descubrimiento (no domino la obra integral de Bach... ¡cómo podría!) que siempre depara hallazgos. Considerando que la meta de su esfuerzo creativo fue nada menos que Dios, se comprende mejor que, de algún modo, su producción tenga esas misteriosas cualidades de intemporalidad e infinitud.

Para recordar al inmortal maestro de Eisenach, les comparto el video en que Magdalena Kozená canta un aria de la Cantata 30, recreando un episodio imaginario (que todo músico habrá soñado alguna vez...).


 
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