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viernes, 2 de abril de 2021

VICTORIA · Responsorios de Tinieblas · David Hill, Coro de la catedral de Westminster

Bach Cristo cargando su cruz / El Greco (detalle)

Estas fechas son ocasión inmejorable para compartirles otra versión de los “Responsorios de Tinieblas” del genial Tomás Luis de Victoria, maestro consumado de la polifonía renacentista y artista de asombrosa sutileza expresiva incluso con medios tímbricamente limitados, como puede ser un coro a capella.

En sus manos la combinación de genio musical y voces humanas —en una época donde la armonía avanzaba en lenta transición desde los modos gregorianos a los esbozos de nuestro sistema tonal— gestó obras con vocación de inmortalidad, acuñando modelos de referencia para los artistas venideros.

Si los maestros italianos como Palestrina muestran una inspiración sobrecogedora que traducen mediante melodías de largo aliento, extrovertidas, Victoria domina un estilo en donde la expresión se concentra y se ciñe al texto de las obras. Esta regla no impone ninguna limitación, como ninguna norma lo es para un genuino artista. Tampoco resta calor a sus composiciones, al contrario, su sobriedad potencia aún más la expresividad.

Victoria ofrece una mezcla rotunda de misticismo y pasión. ¿Sorprendente combinación? No tanto si lo pensamos un poco; ¿qué más apasionado que un arrobamiento como los que describe una santa Teresa de Ávila, por ejemplo, a quien Victoria trató personalmente?

velas e incienso

Nuestro compositor aparece en la historia musical en un momento de prodigiosa creatividad, como fue el Siglo de Oro español. Es una cumbre doble ya que integra dos tríadas memorables: la de los grandes polifonistas europeos, junto a Palestrina y Orlando de Lassus, y la de los mayores polifonistas hispanos junto a Cristóbal de Morales y Francisco de Guerrero.

La totalidad de su producción pertenece al género sacro, y en ella despunta muy especialmente esta colección de responsorios para Jueves, Viernes y Sábado santos — llamados “de Tinieblas” por las particulares circunstancias del rito al que estaban destinados. (Este apartado lo explican mis queridos amigos Elgatosierra y Fernando de León en artículo dedicado hace unos años a esta obra, que pueden revisar pinchando aquí.)

David Hill es un músico inglés, premiado organista y director coral cuyo nombre ha estado asociado a prestigiosas agrupaciones vocales e instrumentales hasta el día de hoy. Estuvo al frente del Coro de la Catedral de Westminster, sede católica de Inglaterra, junto al cual registró versiones memorables del repertorio sacro. En el caso de Victoria, Hill dirigió versiones antológicas del Oficio de Difuntos (1987) y de los Responsorios de Tinieblas (1989).

El coro está integrado por voces infantiles para los registros agudos, tal como las escolanías (conjuntos corales adscritos a un monasterio o iglesia) habituales en época del gran compositor español. Personalmente, es la versión que me parece más poderosa de las que conozco mejor (siendo las otras la de The Tallis Scholars y de The Sixteen).

Espero que la disfruten:
» D E S C A R G A

MP3 256kpbs · 48 kHz | .7z 142,71 MB | Yandex.ru

sábado, 20 de abril de 2019

MÚSICA SACRA para Semana Santa · “In Paradisum”

Cristo sentenciado, escultura sevillana

La Música Sacra es protagonista en estas fechas del calendario litúrgico occidental. Un elenco superior de obras maestras se concentran en esa vertiente de nuestra música, con frecuentes cimas de estremecedora elocuencia. En lo personal siento una afinidad enorme con el repertorio sacro renacentista, la gran era de la polifonía. Y de aquí tomo el obsequio de hoy.

El insigne grupo The Hilliard Ensemble sentó un referente ineludible cuando hablamos de polifonía sacra. Uno de sus discos se titula In Paradisum (En el Paraíso) y se basa en la misa de réquiem, una de cuyas partes incluye el texto que, con ese título, recita el sacerdote encomendando el alma del difunto a los ángeles y los santos. El disco entrega una mezcla de polifonía y canto gregoriano: tres piezas de Tomás Luis de Victoria, cuatro de Palestrina, y las partes gregorianas basadas en un manuscrito del siglo XVII, el Graduale de Toul (Francia). La mezcla es un acierto extraordinario, puesto que otorga a las piezas polifónicas su entorno real, el cantollano, estilo vocal con el cual interactuaban o del cual tomaban elementos para desarrollar con nuevas técnicas.

¡Feliz fin de semana Santo!

» D E S C A R G A
MP3 CBR 224 kbps · 48 kHz | 16 tracks | Info | .7z 121,9 MB | Yandex.ru

lunes, 24 de noviembre de 2014

Actualizaciones varias

Queridos amigos, habrán notado una pausa en la actividad del Blog. Proviene de necesidades vinculadas al trabajo y más de un vaivén en la vida corriente, todo lo cual merma el tiempo que acostumbraba dedicar a nuestra página. No obstante, en ningún caso pretendo suspender el itinerario empezado hace ya varios años; los pasos podrán ser más lentos, pero el caminar continúa. Tengo en barbecho aún dos entradas proyectadas ojalá para este mes, una sobre Karłowicz y otra referida al caso de León Fleisher y su recuperación con el empleo de botulina.

Entre tanto, he actualizado varios enlaces a diferentes archivos compartidos tiempo atrás y que han caducado. Más abajo les dejo la lista. Espero satisfacer así el deseo de buena música que mueve a cuantos visitan estos rincones. Un afectuoso saludos a todos/as.

» UNA NAVIDAD DEL SIGLO XVII
The Netherlands Bach Society / Capella Figuralis / Jos van Veldhoven

» LA HISTORIA DE UN ÁNGEL: la última obra de ALBAN BERG
Arabella Steinbacher / Sinfónica de Radio Colonia / Andris Nelsons
Daniel Hope / Sinfónica de la BBC / Paul Watkins

» MOZART: GRAN MISA EN DO MENOR [live]
Sinfónica RIAS de Berlín, Coro iglesia de Sta. Eduvigis, solistas vocales / Ferenc Fricsay

» SCHÜTZ: MISA FÚNEBRE ALEMANA; LAS SIETE PALABRAS; etc.
Dresdner Kreuzchor / Rudolf Mauersberger

» KOZENÁ: Canciones Checas
Magdalena Kozená / Malcolm Martineau, etc.

» VICTORIA: CANTICA BEATAE VIRGINIS
La Capella Reial de Catalunya / Hespèrion XX / Jordi Savall

» KAYAH & BREGOVIC
Kayah / Goran Bregović

» DVORÁK: LEYENDAS etc.
Orquesta Festival de Budapest / Iván Fischer

» RACHMANINOV: CONCIERTOS 1 y 2 para Piano y Orquesta
Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS + Filarmónica de Leningrado / Kurt Sanderling / Sviatoslav Richter

» BEETHOVEN: CUARTA SINFONÍA
Orquesta Estatal de Baviera / Carlos Kleiber

» BRAHMS: SERENATAS 1 y 2
Filarmónica de Berlín / Claudio Abbado

» CARL ORFF: Recreación del 'ORFEO' de MONTEVERDI
Coros y Orquesta de la Radiodifusión de Munich / Kurt Eichorn

» SVENDSEN: RAPSODIAS NORUEGAS
Orquesta Sinfónica de Jutlandia del Sur / Bjarte Engeset

» SIBELIUS: CONCIERTO para VIOLÍN [versión original]
Orquesta Sinfónica de Lahti / Leonidas Kavakos, violín / Osmo Vänskä

jueves, 28 de marzo de 2013

Místicos en la música: VICTORIA / Officium Hebdomadæ Sanctæ

Sepultura de Cristo muerto«El entierro de Cristo» por Fra Angelico (1450) / Galería Nacional de Arte, EE.UU.

Llegada la Semana Santa, amigos, les propongo música de un compositor cuyo estilo y producción artística están imbuidos de misticismo, entendido como la intuición de realidades superiores, por así decir. Me refiero al gran Tomás Luis de Victoria (* Ávila, España, h. 1548 — † Madrid, 1611). Y para la época en que hemos entrado nada mejor que esa magnífica colección de música coral cual es el “Oficio de Semana Santa”, llamado también “Responsorios de Tinieblas”.

La alusión al misticismo como vena de expresión creativa puede llevar a extrañezas, y tal vez parezca más cómodo ver al genial sacerdote-compositor abulense como un hábil creador que supo adecuarse al gusto de su época. No faltará razón, recordando además que Victoria conoció el éxito y supo aprovecharlo bien. Pero esto no cambia el hecho, mucho más significativo, de que su catálogo es totalmente religioso. Además, a diferencia de sus colegas Palestrina y Lasso, con quienes comparte la cima de la polifonía renacentista, Victoria se ordenó sacerdote y mantuvo estrecha amistad con hombres y mujeres de espiritualidad singular (Santa Teresa de Ávila le proveyó cartas de presentación cuando las necesitó, y San Felipe Neri lo tomó como capellán en Roma).

Ortiz EchagüeLa oración / foto de José Ortiz Echagüe

Anteriormente hemos dedicado un artículo a esta colección de música religiosa y, por lo mismo, no abundaré en los detalles ya tratados por mis queridos amigos Fernando de León y Elgatosierra. Sólo mencionaré que se trata de dieciocho motetes para cuatro voces destinados a la liturgia de la Semana Santa, vale decir, a los episodios más dolorosos de la vida de Cristo. En ellos Victoria cultiva una austeridad muy hispana, evitando la influencia italiana que sabía emplear tan bien cuando quería.

El director Peter Philips apunta que el poder musical de esta colección “reside en el equilibrio entre las palabras y la manera en que Victoria se vale de ellas. El texto posee impacto propio, como se aprecia leyéndolo en voz alta. Desde allí parte Victoria, capturando con cuidado el ritmo natural de las palabras y respetando el ajuste de las sílabas —sin concesiones al gusto por la mera música tan habitual del Renacimiento temprano— y acentuando el significado de una frase con el cambio armónico justo o la melodía precisa.” (cita)

Ya que el maestro Philips tiene a su cargo la ilustración musical de la entrada escrita por Fernando y Elgatosierra, acudo yo a otros grandes intérpretes, también ingleses y muy aplaudidos: The Sixteen, dirigidos por el maestro Harry Christophers, todos ellos entusiastas conocedores del gran compositor español.

  • The SixteenTENEBRÆ RESPONSORIES de VICTORIA por Harry Christophers y THE SIXTEEN — El director inglés posee un gran instinto para sacar a la luz toda la fuerza dramática, la íntima emotividad y la maestría técnica que exhibe Tomás Luis de Victoria en esta colección, una de sus obras maestras definitivas. Christophers maneja con acierto la dinámica (la intensidad del sonido) para dar aun más vitalidad a esta música sin afectarla en nada. Además, la elección de las diáfanas sopranos en The Sixteen tuvo en cuenta la práctica del Siglo de Oro español, cuando eran voces de niños las que asumían el registro agudo en las Escolanías. Disfruten pues, amigos y amigas, esta maravillosa obra:
» D E S C A R G A

MP3 VBR ~ 220 kbps | 18 tracks | RAR 107,5 MB |

Agnus Dei «Agnus Dei» por Zurbarán (1635-40) / Museo de Arte de San Diego, EE.UU.

miércoles, 31 de agosto de 2011

VICTORIA / ET JESUM / Mena, Rivera, Rubio

Mena

Redondeando el cuarto centenario de la muerte de Tomás Luis de Victoria, les ofrezco un disco enfocado a un repertorio muy particular: obras célebres del gran creador español, pero en arreglos para una sola voz y acompañamiento instrumental. Propuesta insólita, quizá, pero no debida al abuso de algún músico moderno; tales adaptaciones son contemporáneas o apenas posteriores al propio compositor. Muy claro lo explica el libreto que acompaña el registro:

“Parece normal que un organista eclesiástico adapte a su instrumento las polifonías vocales que suenan en su entorno, pero puede resultar extraño que hagan lo mismo los tañedores de instrumentos que, como el laúd o la vihuela, tienen su lugar habitual fuera de la iglesia. Sin embargo, durante todo el siglo XVI hubo una larga tradición de esta práctica, de la que son buena muestra algunos libros de vihuela publicados en España, que incluyen transcripciones y glosas de numerosas obras vocales religiosas (hasta misas enteras) de Josquin, Morales, Gombert, Flecha, Guerrero y los mejores compositores de la época. Para los tañedores de instrumentos punteados éste era el modo de apropiarse de la mejor música que entonces se escribía, permitiéndoles recrear en una práctica doméstica lo que en principio estaba reservado a instituciones poderosas. Algo muy similar a lo que en el siglo XIX haría el piano con la música sinfónica o la ópera.”

Siguiendo este mismo criterio, los intérpretes del disco —Carlos Mena, contratenor, Juan Carlos Rivera, eximio intérprete de vihuela, y Francisco Rubio Gallego, cornetto— arreglaron obras del abulense en complemento de dos antiguas colecciones para intérpretes de laúd, imitando los procedimientos del siglo XVI español. A través de estas adaptaciones el genial Victoria revela la perfección de sus detalles, la meditada relación entre música y letra, como si quisiera apropiarse de la esencia de cada expresión en una fórmula inspiradísima. Misterio de la vida interior de aquel hombre... Quizá por eso, cuatro siglo después, sigue remeciendo nuestro corazón.

» D E S C A R G A

MP3 HQ VBR 48 kHz | 23 tracks | * folleto escaneado | RAR 121,2 MB


* Para no ajar el folleto nuevo, tomé el de la primera edición de este disco

sábado, 27 de agosto de 2011

VICTORIA / hace 400 años...

Avila
Un día como hoy hace 400 años se extinguía la vida de uno de los compositores españoles más extraordinarios de la Historia: Tomás Luis de Victoria (* Ávila, h. 1548 — † Madrid, 1611).

En homenaje a tan insigne maestro de la polifonía católica y la música universal, les dejo una de sus obras emblemáticas: el motete navideño «O Magnum Mysterium»:

domingo, 24 de abril de 2011

MÚSICA MÁS ALTA

angel de mármol

Me parece curioso recordar la época , no tan antigua, en que se esgrimía el concepto “modernidad” para dar (o quitar) aprobación a las tendencias artísticas. Curioso, digo, porque la “modernidad” es una situación atada al tiempo, necesariamente, y el tiempo no tiene domicilio fijo. Lo único que podemos saber acerca del futuro es que aún no existe, luego no tiene propietarios (aunque sí especuladores). Existe el momento presente, pero al modo incompleto de todo lo que está siendo. Nos queda, pues, nuestro pasado como única certeza consolidada. Sólo a partir de él podemos definir el presente y aventurar el futuro. Es nuestra primera posibilidad de perspectiva. Por ende, el pasado de nuestra cultura merece ser tenido más en cuenta para obtener de él toda su latente riqueza. Así es como lo transitoriamente “moderno” se hace duraderamente “clásico”.

Y eso me lleva a otro rasgo notable de épocas pasadas (es decir, del presente de antaño) como fue el haber centrado sus afanes en lo definitivo, lo permanente, lo duradero. Hoy el acento está en lo efímero, que tanto es veloz como desechable. Quizá por eso en nuestra “Era Fugaz” la vida se acelera continuamente —y hasta hemos perdido el dominio sobre la velocidad, quedando a merced de ella— mientras la “Era de lo Duradero” tendía al sosiego. El problema de acelerar es que el entorno desaparece y el ámbito visual se va focalizando cada vez más. La velocidad realza lo inmediato pero disminuye la amplitud del paisaje. Y la inteligencia humana, para comprender, requiere contexto, perspectiva. Amplitud. Recién entonces descubrimos el significado de cosas que antes descuidamos por tratarlas “a la rápida”. La información recopilada en fragmentos adquiere, por virtud del sosiego, súbita coherencia, y nos formamos una idea acabada de la realidad. Es cuando pronunciamos nuestros eurekas.

Por eso “hay que hacerse un tiempo” para escuchar a los grandes polifonistas. Es decir, los disfrutaremos verdaderamente cuando nos detengamos para oírlos. Cuando atendamos. Cuando sincronicemos nuestro ritmo con el movimiento vívido, lúcido y pacífico de estos compases. Será entonces cuando el mensaje de esta música se hará evidente, por así decir, con paz de útero.

De esta manera poco convencional he querido proponerles la audición del disco “Beyond Chant — Mysteries of the Renaissance”. Disfruten la mejor música para esta época del año:

D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | scans | 24 tracks | .7z 141,7 MB

1. Sicut Cervus / Palestrina
2. Ave Maria / Josquin Desprez
3. Justorum Animæ / Orlando de Lassus
4. Jesu Rex admirabilis / Palestrina
5. Exultate Deo / Palestrina
6. Exultate Justi / Viadana
7. Jesu, dulcis Memoria / Victoria
8. Ave Verum Corpus / William Byrd
9. Salmo 90 / Sweelinck
10. Salmo 96 / Sweelinck
11. Hodie Christus Natus Est / Sweelinck
12. O Maria Virgo Pia / Anónimo medieval
13. Tu Pauperum Refugium / Josquin Desprez
14. O Sacrum Convivium / Thomas Tallis
15. If Ye Love Me, Keep My Commandments / Thomas Tallis
16. Hossana to the Son of David / Gibbons
17. O Quam Gloriosum / Victoria
18. Selig sind die Toten / Schütz
19. Heu Nos Miseros / Leo
20. Exaltabo Te / Palestrina
21. O Sing Joyfully / Batten
22. O Magnum Mysterium / Victoria
23. Laudate Nomen Domini / Tye
24. Cantate Domino / Hassler

carátula

jueves, 14 de abril de 2011

VICTORIA / CANTICA BEATÆ VIRGINIS / Savall, etc.

carátula

Fragmento de «Ne timeas, Maria»

Ese compositor enorme que fue Tomás Luis de Victoria tuvo la fortuna de ver sus creaciones tratadas con aprecio ya desde la primera aparición pública. Él mismo, promotor habilidoso, supervisó varias reimpresiones de sus motetes y, por supuesto, de sus dos más absolutas obras maestras, el Oficio de Difuntos (Requiem) de 1603 y el Oficio de Tinieblas de 1585 —este último escrito para la Semana Santa y del cual pueden encontrar una referencia completa aquí—.

La religiosidad española del Siglo de Oro, a medio camino entre la Edad Media y el Renacimiento, estuvo marcada por una inusual floración mística (San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila, para citar sólo dos figuras señeras) que ejerció amplísima influencia social. Precisamente a Victoria —abulense como la autora de Las Moradas— se le otorga el calificativo “místico” a la hora de definir sus características expresivas, y aunque algunos discuten la idoneidad del término, a mí me parece bastante apto para referir esa especie de asombro a la vez austero y dulce, expansivo pero recogido, en fin, esa “nostalgia de eternidad” que vibra en sus composiciones.

Otra característica del catolicismo ibérico que trasunta en el repertorio sacro de entonces es la devoción a la Madre de Dios, la Virgen María. Y precisamente este capítulo mariano informa el disco que les comparto hoy, con obras memorables del genial Victoria a cargo del no menos memorable Jordi Savall, dirigiendo las voces de La Capella Reial de Catalunya y los instrumentistas de Hespèrion XX. Disfruten esta música, con la cual vamos adecuándonos a las proximidades de la Semana Santa.

D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | scans | 11 tracks | RAR 121,7 MB

domingo, 11 de abril de 2010

VICTORIA: TENEBRÆ RESPONSORIES

Zurbarán

por Fernando de León y Elgatosierra


“Jorge: el dios de la música, Apolo, ha escuchado tus súplicas, y por medio de sus dos más humildes servidores te envía este regalo”

Se suele hablar de Tomás Luis de Victoria como parte de un doble triunvirato, en general como gran representante de la música renacentista europea junto a Giovanni Pierluigi da Palestrina y Orlando di Lasso, y en particular como adalid de la polifonía española de su época junto a Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales.

Pero ellos no fueron los únicos músicos importantes del Renacimiento, quedando toda una pléyade que algún día habrá que recordar para hacerles plena justicia.

Según parece Victoria nació en Ávila (España) alrededor de 1548. Con diez años entró como niño cantor a la catedral de Ávila, donde permanecería hasta los dieciocho. Allí comenzó sus estudios musicales, ejercitándose además, como era costumbre en la época, en el teclado, sobre todo en el órgano. Hay quienes creen que allí llegó a conocer al gran compositor y organista Antonio de Cabezón.

Al finalizar su etapa como niño cantor, y debido a sus grandes cualidades, Victoria fue enviado en 1567 al Collegium Germanicum de los jesuitas en Roma. En 1571 sucedió a Palestrina como maestro de capilla del Seminario Romano.

En 1578 se retira como capellán a San Girolamo della Carità. En este periodo verán la luz diversas colecciones de motetes y misas. En 1585 se publica la más ambiciosa y magistral creación de Victoria: el “Officium Hebdomadae Sanctae”, una colección que incluye 18 Responsorios, 9 Lamentaciones, dos coros de pasiones, un Miserere, Improperios, Motetes, Himnos y Salmos para la celebración de toda la Semana Santa.

En 1587 Victoria regresó a España, y hasta 1603 fue capellán y maestro de coro del Real Convento de las Clarisas Descalzas en Madrid, luego permaneció allí como simple organista, hasta morir, casi en el más absoluto olvido, el 27 de agosto de 1611.

Expolio

El Expolio, cuadro de El Greco


Tomás Luis de Victoria es considerado el compositor español más ilustre del Renacimiento. Su música, 20 misas y 44 motetes, combina a la perfección la continuidad en el perfecto empleo del contrapunto y una hermosa textura polifónica, con una innovadora expresión profunda del texto en sintonía con la intensa mística española del momento, representada ejemplarmente en arquitectura por Juan de Herrera, en escultura por Alonso Berruguete, Alonso Cano y Juan de Juni, en literatura por Sta. Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, y en pintura por El Greco.

Todas sus obras y en especial sus misas alcanzaron gran fama, y caso único en su tiempo, fueron todas ellas publicadas en vida del compositor, lo que acredita irrefutablemente su fama.

Agnus Dei Zurbaran

Agnus Dei, por Zurbarán


Los Tenebrae Responsories (Responsorios en la oscuridad) se publicaron por primera vez en Roma en 1585 bajo el título Officium Hebdomadae Sanctae. Esta grandiosa obra encierra y sintetiza lo que siempre caracterizó a Victoria, a saber, la perfecta amalgama en la absoluta sencillez y el estilo más directo. Los Tenebræ Responsories y el Réquiem a seis voces, con el que vendremos más adelante, cimentaron la actual fama de nuestro admirado compositor.

La obra consta de dieciocho salmos, titulados sucesivamente:
1. Amicus meus
2. Judas mercator pessimus
3. Una hora
4. Unus ex discipulis meis
5. Eram quasi agnus
6. Seniores populi
7. Tamquam ad latronem
8. Tenebræ factæ sunt
9. Animam meam dilectam
10. Tradiderunt me
11. Jesum tradidit impius
12. Caligaverunt oculi mei
13. Recessit pastor noster
14. O vos omnes
15. Ecce quomodo moritur
16. Astiterunt reges
17. Æstimatus sum
18. Sepulto Domino

Penitente

En un principio, en los días de Semana Santa, los responsorios se cantaban por la mañana temprano, durante los Maitines. Más tarde, estos oficios se celebraron durante la tarde y casi a oscuras, con la única luz en la iglesia de quince cirios (que representaban los once apóstoles, las tres Marías y Cristo), situados en una plataforma triangular, más las seis velas en el altar. Al concluir el canto de cada salmo se apagaba una vela, para que después del salmo decimocuarto sólo la más alta vela (que representaba a Cristo) siguiera ardiendo.

Durante las recitaciones finales del Cántico de Zacarías, las seis velas del altar también se iban apagando una a una hasta que el único cirio que continuaba encendido quedaba oculto tras del altar, por lo que la iglesia quedaba en tinieblas, en la oscuridad. El rito simboliza, tanto la oscuridad que cubrió la tierra cuando Cristo fue crucificado, como su entierro. Después de la última oración los fieles hacían ruido para remedar el estado de agitación de la naturaleza por la muerte de Jesús. Una vez cesaba el ruido, el cirio que quedaba encendido se sacaba de detrás del altar, en signo de resurrección, luego se colocaba en el estrado y, finalmente se apagaba, con lo que el rito se daba por terminado.

La versión que aquí traemos, de parte de Apolo, para nuestro gusto excepcional, es del año 1990, y está a cargo de Peter Philips con The Tallis Scholars para el sello GIMELL, una absoluta referencia.

» D E S C A R G A


Para los curiosos amantes de la pintura, les informaremos que el precioso cuadro que aparece en la portada del disco (y este post) fue pintado por el gran Francisco de Zurbarán en 1635, llevando el título de El velo de Santa Verónica, y se encuentra en el Museo Nacional de Estocolmo, en Suecia.
 
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