Orquesta del Concertgebouw / Riccardo Chailly
Obras de D’Indy, Roussel, Koechlin y Poulenc / Viotta Ensemble
Les comparto uno de los siete volúmenes de la Colección Arrau: The Last Sessions, recopilación del último proyecto en que estuvo involucrado el maestro chileno. La colección entera es un tesoro y les recomiendo, tanto como puedan, adquirirla.En este volumen íntegramente dedicado a Bach podremos disfrutar las Partitas número 1 y número 2 para teclado. Arrau recupera su larga amistad con el creador barroco en un enfoque muy propio, sin obligarse a tempos rápidos, antes bien, asumiendo la velocidad que él considera adecuada para beneficiar la música y su mensaje. No es «romantizar» a Bach, sino tratarlo con la honestidad de un artista superior que eligió caminar a distancia del historicismo estricto, más ocupado de ese antiguo afán por hallar justamente lo que la partitura sólo sabe sugerir y el intérprete debe encontrar.¡Disfruten este disco en el enlace inferior!:MP3 ABR ~ 192 kbps | 12 tracks | RAR 73,5 MB | Yandex.ru
El retorno de los cazadores (1565) / Pieter Brueghel el Viejo Ernesto Sábato
Aunque hablemos mayormente de música, hay otros intereses que también alimentan el Blog. Uno de ellos es el artesanato, en especial cuando llega a las cotas del arte. Vale decir, cuando un objeto destinado a un uso concreto —desde lo militar a lo estético— trasciende su finalidad práctica, sea por la sabiduría demostrada por su autor al fabricarlo, el dominio del material empleado, la perfección de su diseño o el alto vuelo de la fantasía que lo concibió. De simple utilería pasa a exhibir cualidades de espíritu. Ejemplos: los huevos de Fabergé, la tapicería oriental, las armas tradicionales japonesas, las porcelanas —desde China a Europa—, el mundo del cristal o el vitraux y sus juegos con la luz, la luthería (confección de instrumentos musicales) o, especialmente para mí, la carpintería.
Los muebles marcan muchísimo los ambientes humanos. Incluso contribuyen a generarlos. Son, por así decir, como palmatorias que sostienen el brillo de la vida que transcurre en su interior. Sus diversos estilos, sea cual sea su procedencia, casi siempre suponen una interpretación de los gustos de un lugar y una época, con todo lo sutil que implica esa tarea.
El impulso de perfeccionar el propio trabajo no despierta, como hoy creemos, ante la necesidad de competir en el mercado. Al menos esa explicación queda en deuda para determinar qué llevó a los artesanos europeos desde fines de la Edad Media a crear sostenidamente mejores modelos de sus obras. La nobleza, su consumidor preferente, a menudo tenía sus recursos drenados por las guerras o las alianzas políticas; los otros estamentos sociales tampoco perseguían el gran lujo. Aun así, incluso en tiempos de privación y dificultad, el empeño persistió.
Frutos de este empeño fueron ciertos carpinteros extraordinarios que aparecieron en el siglo XVIII. Como de costumbre, el oficio se radicaba en familias que lo cultivaban de una generación a otra; una de estas familias fueron los Roentgen. El nombre crucial es el de Abraham Roentgen (* Colonia, 30 Ene. 1711 — † Herrnhut, 1 Mar. 1793), fundador de la famosa fábrica de muebles establecida en Neuwied, la cual prosperó bajo su dirección y luego de su hijo David Roentgen (* Herrnhaag, 11 Ago. 1743 — † Wiesbaden, 12 Feb. 1807). De este taller salieron muebles que fueron mucho más: obras maestras de ingenio, de técnica constructiva y estilo. Hay en sus creaciones mecanismos escondidos que abren cajones secretos perfectamente disimulados, armonizando finísimas terminaciones de damasquinos o nácar con utilidades mecánicas sorprendentes.
Les dejo a continuación un video demostrando el funcionamiento de un escritorio de cilindros, en que llaves maestras y botones ocultos abren (y cierran) áreas perfectamente disimuladas en el mueble:
Y también el maravilloso gabinete diseñado para el Rey Federico Guillermo II de Prusia. Incomparable:

No disimulo, amigos, el cariño que siento por la música de Carl Maria von Weber (* Ducado de Holstein, 18 Nov. 1786 — † Londres, 5 Jun. 1826). En otras ocasiones ya he compartido aquí mi opinión sobre él y algo de su música, pues lo considero un emblema del temprano Romanticismo musical, con esa mezcla de ímpetu, intuición y vibrante originalidad que marcaron los primordios de este movimiento en la escena europea.
Obertura Peter Schmoll
Tal cariz renovador distingue a Von Weber tanto o más que a Schubert, Mendelssohn o hasta Schumann. Nuestro compositor no quiso volver la vista atrás, al Clasicismo; tampoco veneró a Beethoven; lo suyo fue lanzarse en pos de una conquista que muchos perseguían sin dar caza: la ópera alemana. Es innegable que había otros músicos de más alto rango en los territorios germanos —basta volver a los nombres citados más arriba— ni se pueden olvidar tampoco los avances hechos antes de Weber en esta ruta. Pero fue con »Der Freischütz« (“El Cazador Furtivo”) cuando la ópera nacional alemana hizo su estreno. Después Wagner tomaría el trofeo y lo llevaría a alturas culminantes. Pero incluso así, la genialidad wagneriana nunca capturó del todo la cualidad feérica y jovial que aletea en Weber. En este último subsisten los colores de la antigua Alemania de múltiples estados; en el autor de la Tetralogía, en cambio, asoma la progresista Alemania imperial...

Carl Maria von Weber en un sello postal alemán de 1976
Como tantos artistas románticos, Von Weber no se sintió cómodo utilizando las reglas musicales que el Siglo de las Luces dejó establecidas; su inspiración buscaba capturar estados de ánimo, pintar cuadros de circunstancias (cantatas guerreras, invitaciones a la danza, recreaciones de leyendas, etc.). Conviene reconocer también la formación casi “autodidacta” del compositor, conseguida a base de maestros ocasionales y más que nada, experiencia práctica. Su talento hizo lo demás. Hombre curioso e inquieto, tenía al parecer un carácter autoritario que facilitó sus labores como director de orquesta y organizar del teatro en Dresde —es recordado por ser uno de los primeros en su oficio que empleó de manera sistemática una gruesa batuta— aunque otras veces le creaba conflictos; afortunadamente, el gran músico gozaba a la vez de un vivo sentido del humor con el cual aliviaba las tensiones.
Von Weber escribió bastante música en su corta existencia. Aunque su nombre se asocia de inmediato a la que fue su mejor ópera, él no agotó en ella su viva imaginación. Aparte de sentido teatral nato, demostró un magistral instinto para combinar voces instrumentales. Por lo mismo, la orquesta es un dominio preferente para este músico. Las varias oberturas o piezas de circunstancia que firmó a lo largo de su vida siempre son bienvenidas en la sala de concierto.
En esta ocasión les comparto una selección de oberturas de Carl Maria von Weber en la luminosa versión de The Hanover Band, una de las primeras formaciones con instrumentos de época que abordaron sistemáticamente el repertorio del Romanticismo temprano y ayudaron a clarificar la interpretación recuperando el contexto sonoro.
... A Q U Í
«Castillo de Soria Moria» (1900) Theodor Kittelsen S u memoria es ineludible para muchas personas : ese carácter irascible, tremebundo,...