jueves, 5 de febrero de 2015

Los muebles de ROENTGEN

Roentgen el viejo
Abraham Roentgen (1711-1793) / óleo de Johannes Juncker, hacia 1771

Aunque hablemos mayormente de música, hay otros intereses que también alimentan el Blog. Uno de ellos es el artesanato, en especial cuando llega a las cotas del arte. Vale decir, cuando un objeto destinado a un uso concreto —desde lo militar a lo estético— trasciende su finalidad práctica, sea por la sabiduría demostrada por su autor al fabricarlo, el dominio del material empleado, la perfección de su diseño o el alto vuelo de la fantasía que lo concibió. De simple utilería pasa a exhibir cualidades de espíritu. Ejemplos: los huevos de Fabergé, la tapicería oriental, las armas tradicionales japonesas, las porcelanas —desde China a Europa—, el mundo del cristal o el vitraux y sus juegos con la luz, la luthería (confección de instrumentos musicales) o, especialmente para mí, la carpintería.

Los muebles marcan muchísimo los ambientes humanos. Incluso contribuyen a generarlos. Son, por así decir, como palmatorias que sostienen el brillo de la vida que transcurre en su interior. Sus diversos estilos, sea cual sea su procedencia, casi siempre suponen una interpretación de los gustos de un lugar y una época, con todo lo sutil que implica esa tarea.

El impulso de perfeccionar el propio trabajo no despierta, como hoy creemos, ante la necesidad de competir en el mercado. Al menos esa explicación queda en deuda para determinar qué llevó a los artesanos europeos desde fines de la Edad Media a crear sostenidamente mejores modelos de sus obras. La nobleza, su consumidor preferente, a menudo tenía sus recursos drenados por las guerras o las alianzas políticas; los otros estamentos sociales tampoco perseguían el gran lujo. Aun así, incluso en tiempos de privación y dificultad, el empeño persistió.

Frutos de este empeño fueron ciertos carpinteros extraordinarios que aparecieron en el siglo XVIII. Como de costumbre, el oficio se radicaba en familias que lo cultivaban de una generación a otra; una de estas familias fueron los Roentgen. El nombre crucial es el de Abraham Roentgen (* Colonia, 30 Ene. 1711 — † Herrnhut, 1 Mar. 1793), fundador de la famosa fábrica de muebles establecida en Neuwied, la cual prosperó bajo su dirección y luego de su hijo David Roentgen (* Herrnhaag, 11 Ago. 1743 — † Wiesbaden, 12 Feb. 1807). De este taller salieron muebles que fueron mucho más: obras maestras de ingenio, de técnica constructiva y estilo. Hay en sus creaciones mecanismos escondidos que abren cajones secretos perfectamente disimulados, armonizando finísimas terminaciones de damasquinos o nácar con utilidades mecánicas sorprendentes.

Les dejo a continuación un video con el Gabinete de trabajo que la casa Roentgen fabricó para uno de sus primeros patrones, el arzobispo y Príncipe elector Johann Philipp von Walderdorff.


Y también el maravilloso gabinete diseñado para el Rey Federico Guillermo II de Prusia. Incomparable:


5 comentarios:

Elgatosierra dijo...

¡EL ARTE ES INFINITO Y NOS HACE MÁS FELICES...! :)

Ashot Arakelyan dijo...

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