viernes, 31 de diciembre de 2010

FELIZ 2011



¡FELIZ 2011 A TODOS! Atrás queda un año complicado y se abre un nuevo período ante el cual hago mis más sinceros votos de prosperidad y genuina felicidad para cada uno de quienes visitan esta página, en donde se los quiere y aprecia sin distinción. Por cierto, concluye el año Schumann y comienza el año Liszt, aunque yo seguiré ampliando el repertorio Schumann antes que el de Liszt. El 2010 se “entretuvo” con los chilenos lo suficiente como para perturbar las planificaciones que habíamos hecho, así que hubo material que no pude colocar en línea (la Primera de Brahms, por ejemplo, en varias versiones, la Sinfonía Alpina de Strauss, etc.), pero irá apareciendo a poco andar de este nuevo año. Como sea, les agradezco a cada uno y cada una su presencia, y me siento honrado de poder saludarlos como amigos.

¡Un abrazo y que tengan felices festejos!

ÚLTIMO REGALO DEL AÑO



Estatua de Robert Schumann
en su natal Zwickau


Para terminar bien el año les hago un regalo que sirva a la vez como broche de lo compartido y como pórtico a lo que viene. Se trata, ni más ni menos, que de la integral de las las 4 Sinfonías de Robert Schumann en la versión antológica de George Szell y la Orquesta de Cleveland. Muchas gracias al Gatosierra, que ha hecho posible este obsequio.

“Adagio expressivo” (segundo mov. de la Sinfonía nº 2)

El ciclo sinfónico del maestro de Zwickau, compuesto por cuatro obras maestras al igual que el futuro ciclo de su amigo Brahms, ha sido a veces rebajado en su alcance y trascendencia, siendo, como es, uno de los más importantes e influyentes de todo el sinfonismo germano. La afirmación vale con todas sus letras: Schumann confirmó la validez y riqueza de la sinfonía como género en una época atraída cada vez más por las innovaciones brillantes de Liszt y de Wagner, quienes pretendían que la forma sinfónica había llegado a su fin para ceder su sitio a la música del porvenir. Pero este sajón buenísimo, visionario, generoso, que vivía con el lastre de sus propias negruras, demostró que todavía quedaba mucho por decir después de Beethoven. Tan cierto era esto que años más tarde surgiría, desde el propio “bando del porvenir”, un campeón mayor de la sinfonía: Bruckner. Robert no se había equivocado; o como decía jocosamente un añorado amigo, “Schumann la tenía Clara...” Ya nos extenderemos más sobre estas obras relevantes, acompañadas aquí por la obertura “Manfredo”. Por ahora, simplemente disfrútenlas con el corazón, porque es de corazón que se las comparto!
D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | 18 Tracks | Full Scans | RAR 332.35 MB

[poesía] LOPE


Las Pajas del Pesebre


Las pajas del pesebre
niño de Belén
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
Lloráis entre pajas,
del frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y del calor también.

Dormid, Cordero santo;
mi vida, no lloréis;
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.
Dormid entre pajas
que, aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven,
serán mañana espinas
en corona crüel.
Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer;
que aunque tan grandes deudas
en pajas las cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Dejad en tierno llanto,
divino Emmanüel;
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.
No piense vuestra Madre
que ya Jerusalén
previente sus dolores
y llora con José;
que aunque pajas no sean
corona para rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.


Félix Lope de Vega y Carpio

martes, 28 de diciembre de 2010

IMPACTO!

Impresionante hallazgo de obra inédita (e inaudita) de Wagner.

Equipo encabezado por nuestro amigo LEITER entrega detallado informe de lo que amenaza ser un hallazgo capaz de cambiar diametralmente la visión que Occidente tenía de Richard Wagner y su filosofía musical. Lean la noticia completa AQUÍ...

Andrea Falconiero: Passacaglia


Mientras preparo la entrada próxima con una obra de Schütz, voy adelantando el contexto de aquel período (comienzos del siglo XVII, nuevos estilos instrumentales en desarrollo desde la Baja Edad Media y diversificados en el Renacimiento a partir de la música de danza, declive del estilo antiguo y amanecer del barroco...). Abajo de estas líneas podrán disfrutar una bellísima “Passacaglia” (o Pasacalle en su denominación original española), forma de danza que fue incorporada a la música “culta” y ganó importante popularidad. De carácter serio equilibrado por su ritmo ternario, a menudo consiste en una variación sobre un basso ostinato. Se podría decir que es una danza basada en tema y variaciones. El compositor napolitano Andrea Falconiero (c.1585-1656) frecuentó esta forma musical y, de hecho, fue el primer músico italiano en realizar variaciones sobre el famoso tema de la Folía.

En el video, miembros de Les Sacqueboutiers de Toulouse interpretan la obra durante la Slidefactory (Festival musical consagrado al trombón) en Rotterdam, 2007.

sábado, 25 de diciembre de 2010

CANTEM NADAL


Este es un regalo para todos ustedes, los amigos que visitan el blog (y particularmente para Robin y Mary). Los grupos Les Passions y Les Sacqueboutiers recrearon en marzo de 2009 un repertorio navideño barroco en occitano (langue d’oc), reviviendo el variado repertorio musical que subsiste en dicho idioma. La espléndida sonoridad de los vientos de madera y metal, así como la vivacidad de los cantantes y la fina selección musical (muchos de estos villancicos fueron reconstruidos desde su melodía original a varias partes vocales e instrumentales) nos aseguran una experiencia de belleza nueva, que ojalá amenice el tiempo de Navidad en vuestros hogares.

D E S C A R G A

viernes, 24 de diciembre de 2010

STILLE NACHT


Falta un minuto para la medianoche. La Noche Buena está por dar paso a la Navidad. Qué mejor compañía para estos momentos que el villancico “universal”, el que llegó desde el Tirol a los corazones de todo el mundo. “Stille Nacht, heilige Nacht”, de Franz X. Gruber y el Padre Joseph Mohr, en la versión coral arreglada por Gustav Schreck, Thomaskantor de 1893 a 1918, es decir, director musical del coro de Santo Tomás de Leipzig. Elijo esta versión no sólo por la enorme calidad del arreglo de Schreck y la exquisita musicalidad del Thomanerchor, sino porque evoca a cierto músico que un día dirigió también esta formación: Johann Sebastian Bach.

Que los dulces y profundos acentos de este villancico extraordinario traigan un poco de paz a nuestros corazones en estas fechas. Son mis deseos para todos, con un especial recuerdo a mis amigas Mara y Lucía.

Villancicos inesperados / GEISTLICHES WIEGENLIED Op.91/2

Ludwig Richter

“Josef, lieber Josef mein” (Thomanerchor Leipzig)

La magia de los villancicos impregna el ambiente en esta época, para muchos la mejor del año. Ciertas emociones recónditas afloran y se comparten, cierta benevolencia genuina tonifica las relaciones humanas, más allá de los eslóganes; en fin, un “clima espiritual” que tiene todas las características de un rito nos conecta a una historia y una cultura común.

La inspiración de los artistas respondió al incentivo de esta época, no sólo a través de las grandes obras destinadas a los misterios religiosos de Navidad (los oratorios barrocos, los concerti grossi, etc.) sino también en el encantador apartado de las canciones. Así se ha ido formando un repertorio de “villancicos inesperados”.
Joachim y su esposaJohannes Brahms creó uno de sus lieder más extraordinarios para saludar el embarazo de Amalie Schneeweiß, esposa de su amigo Joseph Joachim. Empleó una poesía de Lope de Vega (“Cantarcillo de la Virgen”) traducida al alemán por Emanuel Geibel; el detalle inesperado consiste en la presencia de la viola como instrumento obligado aparte del piano. Y la viola entona su propia melodía: un antiguo villancico católico llamado “Josef, lieber Josef mein”, muy conocido del público alemán y que establece un diálogo tácito, en la mente de un auditor germano, entre tal evocación y la canción compuesta formalmente. La melodía del lied brahmsiano, además, es una inversión de la melodía de la viola. Este instrumento ocupa un registro medio, casi como una segunda mezzosoprano. De esta original amalgama (y de la yuxtaposición de estos significados dentro de la composición) se desprende música impregnada con esa ternura que el hosco Brahms sabía expresar tan bien cuando quería, como si nos compartiera un pedacito desconocido de su propia alma.

Brahms estaba familiarizado con la voz de Frau Joachim, y este lied quedaba cómodo dentro de su tesitura; por su parte, la viola era un instrumento bien conocido para su brillante amigo. Así, el lied estaba ajustado a las capacidades interpretativas de los dedicatarios. Pero hay más “capas” en esta canción: los timbres elegidos (mezzosoprano, viola, piano) confieren un color poco brillante, más bien íntimo y “otoñal” a la música, favoreciendo su expresividad. Se dice que el sonido de la viola rememoraba a Brahms el tono de voz de su madre, a la que quiso tanto.

Les dejo a todos ustedes, queridos amigos y visitantes de esta página, un caluroso saludo de Navidad en los sones de esta entrañable canción de mi admirado “Hannes”, en versión de Brigitte Fassbaender, Wolfram Christ (viola) y Daniel Barenboim (piano). ¡Un fuerte abrazo!

D E S C A R G A
Brahms
No en vano tiene un aire de Papá Noel...

martes, 21 de diciembre de 2010

La Luna, el Verano y Baudelaire


Caspar David Friedrich
Dos jóvenes a orillas del mar contemplan la Luna
(Caspar David Friedrich, 1835)

Esta noche llega el verano escoltado por un fenómeno astronómico tan hermoso como infrecuente: un eclipe total de Luna. Será el primero de estas características que se produzca en dos años, y junto con él recibiremos el solsticio de verano, la noche del 20 al 21 de diciembre.

Al astro nocturno han sido vinculados desde siempre los poetas, esos seres extraños (y preocupantes) para los demás hombres. Saludo, pues, al eclipse con la voz de uno que supo inquietar, equilibrado por la inigualable obertura de Mendelssohn “Sueño de una Noche de Verano”, conjuro musical de un mundo feérico, tan apropiado a la plateada penumbra.

Los dejo, así, entre las tristezas de Baudelaire y las alegrías de Mendelssohn...


Tristezas de la Luna


Esta noche la luna sueña con más pereza,
Igual a una beldad que sobre muchos cojines
Con mano ligera y de abandono acaricia
La forma de sus senos antes de dormirse.

Sobre el dorso de seda de suaves avalanchas,
Muriente, se entrega a prolongados éxtasis,
Y pasea su mirada sobre visiones blancas
Que ascienden al azul, igual que floraciones.

Cuando algunas veces sobre esta forma, en su languidez ociosa,
Deja rodar una lágrima furtiva,
Un piadoso poeta, enemigo del ensueño,

Acoge esta pálida lágrima en el cuenco de su mano
Como un pedazo de ópalo de irisados reflejos.
Y en su corazón la guarda, lejos de los ojos del sol.
Charles Baudelaire

“Titania Sleeping in the Moonlight”
John Simmons (1823-1876)

“Sueño de una Noche de Verano”, obertura de Felix Mendelssohn
(Nikolai Golovanov, Orquesta Sinfónica de la Radio Soviética)

domingo, 19 de diciembre de 2010

OPERA IS IN THE AIR...


Peculiarísima idea para divulgar la ópera. Ocurre una tarde de primavera en Pamplona, en la plaza del castillo...


viernes, 17 de diciembre de 2010

ERLKÖNIG (II)


Alvalek“Älvalek” (1866), pintura de August Malmström

Volvamos a la balada “Erlkönig”, el rey de los elfos, de Goethe, en la traducción musical de Franz Peter Schubert.

Aunque no tuvo las dotes necesarias para triunfar en el mundo operístico de su tiempo, uno de sus grandes anhelos, Schubert era plenamente capaz de crear “mundos musicales” en sus lieder. La balada “Erlkönig” puede ser considerada una perfecta “mini-ópera”. Sus personajes bien delineados, la trama desplegada con máxima concisión, el diálogo que alimenta la tensión del argumento, el soberano dominio expresivo de la escritura goethiana, en fin, son elementos que el compositor trasvasa con ejemplar eficacia al ámbito sonoro.

Manuscrito schubertiano de “Erlkönig” (1815)

Schubert revisó hasta cuatro veces la composición antes de publicarla en 1821 como su Opus 1; de hecho, los tresillos trepidantes de la versión definitiva admitían al comienzo una variante más simple, cuatrillos de corcheas. Pero estamos ante un obra cuya dificultad interpretativa se halla perfectamente justificada por el sentido de cada exigencia, y vale la pena reparar en varios detalles:

El acompañamiento comunica la atmósfera emocional de la obra. Los tresillos del comienzo representan el galope del caballo, los arpegios evocan los truenos. Fragmentos de la introducción separan las distintas estrofas, siendo más o menos extensos según la intensidad dramática del pasaje siguiente.

Se le pide al cantante que caracterice a cuatro personajes: la voz del niño va subiendo la escala de segunda en segunda cada vez que grita “Mein Vater”; la voz del padre dista una octava hacia abajo, manteniendo la “familiaridad” entre ambas, y reservando el registro medio para el narrador y el ser mítico.

El carácter llano, amigable y juguetón del Erlkönig y de su acompañamiento en las primeras intervenciones del personaje, da pie a modulaciones armónicas cuando cambia de actitud y se vuelve agresivo.

El dinamismo de la composición entera, que suma un accelerando al final, para detenerse en un súbito suspenso de espléndido efecto teatral: el breve recitativo con sabor a agonía, que tras las últimas dos palabras concluye con sendos acordes, definitivos.

Cuando las obras de arte logran una repercusión tan notable, es porque han alcanzado alguna forma de absoluto, de noción amplia y profunda que atrapa la realidad. En el presente caso, para Alexander von Bormann (Goethe Handbuch, 1996) esta célebre balada escenifica el conflicto entre la Ilustración y sus demonios, en una de las alegorías más poderosas de lo que representa el romanticismo, asociando también seducción y muerte.


“Erlkönig”, fragmento de un fresco de
Carl Gottlieb Peschel (1838)

La potencia de esta adaptación dio cabida a una de las formas más comunes de “homenaje musical”, la transcripción, lo cual también servía como indicio certero de popularidad.


Les convido a disfrutar transcripciones de este Lied:

Heinrich Ernst (1814-1865) fue considerado en su día el mejor violinista del mundo y sucesor de Paganini. El virtuosismo con que estaba dotado queda patente en la transcripción de esta obra schubertiana, donde recurre a todos los recursos técnicos a su disposición para representar a los cuatro personajes en un instrumento monofónico como es el violín. El resultado es de dificultad espeluznante... pero que una vez superada, arrebata aplausos. Aquí escuchamos esta pieza en las manos maestras de Hilary Hahn...

No podríamos olvidar otra transcripción de Erlkönig: la debida a ese genio del piano llamado Franz Liszt. Aquí la tienen en versión de Evgeny Kissin:

Por fin, les ofrecemos la versión orquestal de Hector Berlioz, quien despliega sus propios sortilegios para hacer de Erlkönig una estremecedora demostración de eficacia instrumental. Aquí la tienen, en versión del barítono Thomas Allen, la Filarmónica de Londres y en la dirección el recordado Charles Mackerras:

martes, 14 de diciembre de 2010

ENRIQUE MORENTE HA MUERTO



Lo he dicho antes y lo repito ahora: me gusta el Flamenco, aunque no sea una de las prioridades de este fogón. Por eso, porque me cala hondo el cante jondo, me entristece la pérdida de uno de sus grandes maestros: Enrique Morente, el “granaíno”, el Cantor de los Poetas. Morente falleció ayer 13 de diciembre, luego de haber caído en coma el pasado 10, tras una operación de urgencia practicada en la Clínica de la Luz, Madrid.

Fernando de León se despachó al respecto del cantaor unas palabras que hago mías, para sumarlas a este homenaje.

“Cuando el flamenco se hace con arte y valentía, como es el caso, hay que rendirle honores. Morente, innovador como pocos en un mundo donde mandan los cánones de la ortodoxia, es quizás el único cantante de flamenco que obtuvo el reconocimiento por igual de puristas y renovadores. Probablemente su fallecimiento sea el hito que sigue a la muerte de Camarón de la Isla.

“Él no solo llevó fusión en la música al flamenco, también introdujo en el cante textos de Miguel Hernández, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Jorge Guillén, Bergamín, Alberti o Lorca.

“Además de su legado, nos dejó a su hija Estrella, otra cantante con brillo propio.

“Les dejo un video en que junto a los hermanos ‘Habichuela’ (padre y tío de los Carmona del grupo Ketama), canta por tangos ‘Aunque es de noche’ con texto de San Juan de la Cruz.

“Descanse en paz Enrique Morente ‘el granaíno’.”



domingo, 12 de diciembre de 2010

EL OTRO FRANZ SCHUBERT (“el de Dresde”) Y LOS OTROS ERLKÖNIG



“Erlkönig”, ilustración de Frank Kirchbach


por Fernando de León / dedicado a Elgatosierra


Franz Anton Schubert nació en Dresde en 1768, hermano menor del contrabajista Anton Schubert. También contrabajista, acabó como compositor principal de la Iglesia Real de Dresde. Fundador de una pequeña saga de músicos; su hijo, violinista y compositor, también llamado Franz, aunque acabó llamándose François Schubert por razones obvias. Éste, a su vez, fue padre de la cantante Georgine Schubert, soprano que adquirió cierto renombre.

De Franz Anton Schubert se conserva sobre todo música religiosa, pero también escribió música profana como este lied Die Lebensgefährten que canta Ann Murray acompañada al piano por Graham Johnson.

Pero este músico de Dresde es más recordado por su desdeñosa contestación a los prestigiosos editores Breitkopf & Härtel cuando esta compañía envió por error al Schubert de Dresde el manuscrito del famoso lied Erlkönig escrito por Franz Peter, el Schubert de Viena, devolviéndoselo por no considerar de interés su publicación. Franz Anton contestó con una mordaz carta en la que decía:
“Pido que quede constancia que dicha cantata en ningún momento fue escrita por mí. Pero me quedaré la partitura para estudiar, si es posible, quién es capaz de enviarles tan descortésmente esta basura [»Machwerk«: porquería, mamarracho] y además descubrir al tipo que usurpa mi nombre.”
Y no fue el único encuentro entre ambos compositores; en el almanaque de 1822 W. G. Beckers Taschenbuch für geselligen Vergnügen (“Agenda de W. G. Becker para el divertimento social”) el editor incluyó dos canciones correspondientes cada una a los dos Schubert y para solventar el enredo usó la aclaración “Franz Schubert en Viena” y “Franz Schubert en Dresde” a fin de distinguirlos, sin que haya constancia de la reacción que tuvo Franz Anton al verse de nuevo relacionado con Franz Peter.

Un bosque para el rey de los elfos...
Erlkönig es un poema de Johann Wolfgang von Goethe, en el que narra la galopada a través de un sombrío bosque de un hombre que lleva a su hijo, gravemente enfermo, al médico, en una oscura, ventosa y desapacible noche. Goethe incluye en esta trama una leyenda de origen danés por la que el rey de los Elfos (Erlkönig, aunque no sea ésta exactamente su traducción, pero no nos extenderemos ahora en este punto) se acerca a los moribundos para atraerlos hacia el más allá, primero con halagos y promesas, después con apremios y violencia. El poema ha sido usado como texto para canciones por multitud de compositores clásicos y se conocen más de 20 adaptaciones.
... LETRA Y TRADUCCIÓN AQUÍ
“El joven Schubert”, óleo de Josef Abel

La más famosa es la de Franz Peter Schubert, quien llegó a publicarla como su Opus 1 aunque luego O.E. Deutsch lo catalogase como D.328. Schubert contaba sólo 18 años cuando concibió esta obra maestra, considerada de máxima dificultad para el cantante ya que en un mismo lied ha de entonar las voces de los cuatro personajes, a saber: el narrador, el padre, el niño y el rey de los Elfos. No menos ardua es la labor del pianista, ya que el tempo simula el ritmo que lleva el caballo en el transcurso del relato (si bien, más que una rítmica imitación de galope, los agitados tresillos del acompañamiento comunican a una irresistible sensación de urgencia, sustrato emocional de la obra). Fue transcrito por Liszt para piano solo, por Ernst para violín solo y Berlioz orquestó el acompañamiento de piano. Podemos oírlo aquí en dos versiones:

  • Primero en una hermosa animación que emplea como base la voz de Ian Bostridge y el piano de Julius Drake...
  • ...y luego en la versión de Dietrich Fischer-Dieskau secundado al piano por Gerald Moore...

Pero, como comentamos anteriormente, hay más composiciones con el mismo texto, que resuelven el problema de los múltiples personajes de diferentes maneras. Un ejemplo es el de Louis Spohr, compositor, pero con más fama en su época como violinista. Puso música al poema de Goethe incluyendo un violin obbligato que realza la atmósfera ladina de los pasajes correspondientes al Erlkönig. Canta Gerald Finley con Marianne Thorsen al violín y Graham Johnson al piano:

Johann Friedrich Reichardt fue, quizá, el más valorado compositor de lieder de su época, además de prolífico autor de esta variante con más de 1.500 composiciones de las cuales unas 150 contenían textos de Johann Wolfgang von Goethe. Publicada en 1794, Reichardt expone la trama de Erlkönig en un ambiente fantasmal envuelto por la bruma. Los pasajes del rey son casi monólogos que, sin permitir respirar al intérprete dan la impresión de no estar cantados. De nuevo Gerald Finley acompañado al piano por Graham Johnson nos interpreta la acelerada versión de Reichardt.

Carl F. ZelterQuien introdujo a Felix Mendelssohn en la música de Juan Sebastian Bach promoviendo así la recuperación de la obra del inmortal genio del barroco, fue Carl Friedrich Zelter. Nacido en Berlín en 1758, llegó a ocupar el puesto de director de la academia de canto de su ciudad natal y fue profesor, entre otros, de los hermanos Mendelssohn y de Meyerbeer. Una copia del manuscrito de la partitura de la Pasión según San Mateo conservado por Zelter fue el regalo de fin de año que la abuela Bella Salomon hizo al joven Félix en 1823, y que cinco años más tarde Mendelssohn revivió en la famosa actuación en la Singakademie de Berlín en marzo de 1829. La otra faceta a destacar de Zelter es la gran amistad que le unía con Goethe; se cruzaron correspondencia regularmente durante al menos 30 años y se visitaron con asiduidad. Compuso su Erlkönig en 1797 aunque no fue publicada hasta 1896, es importante destacar las ráfagas de piano tras las estrofas que terminan citando a la neblina (es ist ein Nebelstreif) y al viento (säuselt der Wind) cuyo movimiento describen de forma admirable. De nuevo el tándem Finley – Johnson nos ofrecen esta versión de Erlkönig.

“Erlkönig” (1849), acuarela basada en una ilustración de Moritz von Schwind

Quizá la composición sobre el texto de Goethe que más compite en celebridad con la de Schubert es la debida a la mano de Carl Loewe, el cual además de compositor era barítono. Compuesta entre 1817 y 1818, no posee el mismo nivel melódico que la versión schubertiana, ya que si bien éste adjudicó al piano la tarea de transmitir una atmósfera de inquietud, Loewe encarga este cometido a la modulación de la voz y la predominancia del canto. Repeticiones de versos finales, que trasmiten sensaciones de eco, y la voz del rey siempre en pianissimo se encargan de crear el ambiente de desasosiego buscado. Para algunos esta versión supera a la de Schubert. Atención al modo casi expresionista con que Loewe subraya la dramática resolución (...war tot) colocando la última sílaba en Si natural (2:52), atroz contraste a la armonía de Sol menor que domina la composición. El bajo-barítono Thomas Quasthoff junto al piano de Norman Shetler dan soberbia lectura a esta versión admirable de la balada goethiana.

Sarah BrightmanSon muchos más los compositores de la época clásica los que han puesto música al tétrico poema de Goethe. En tiempos más actuales también se han hecho versiones, algunas tan peregrinas como la aparecida en el álbum “La Luna” de la mercantil soprano inglesa Sara Brightman, en el cual figura una canción con el título “Figlio Perduto”, donde en un alarde de surrealismo comercial usan como base musical el Andante de la séptima sinfonía de Beethoven (!) y el texto del poema traducido al italiano.

Incluso grupos de rock, aun los más extremos, como es el caso de Rammstein, la formación alemana que encarnó el innovador y rebelde espíritu del Berlín reunificado, versionó Erlkönig en su canción Dalai Lama incluida en el trabajo Reise, Reise (2004), donde dan un giro al texto original, sustituyendo el caballo por un avión, donde viajan padre e hijo, y que se ve envuelto por una tormenta que figuradamente ha sido enviada por “el rey de los vientos”. No faltan los coros que de forma zalamera reclaman el alma del niño hacía el mundo en las nubes. El final aquí es, naturalmente, más trágico: el pánico del padre hace que el abrazo mortal asfixie al pequeño. Tras barajar varios títulos, decidieron llamar la canción Dalai Lama por la aversión del líder religioso a volar, sin que en ningún momento se haga mención al budismo tibetano.

viernes, 10 de diciembre de 2010

MOZART: OBERTURAS

Mozart niño

Algo digno de verse en la Historia de la Música es la manera como una idea germina a lo largo de varias generaciones de artistas, creciendo en nitidez y refinamiento sin perder totalmente los rasgos que la conectan con su origen. Tal es el caso de la Obertura.

El concepto original no podía ser más sencillo: una pieza introductoria para el drama escénico. El primer compositor en firmar una ópera, Jacopo Peri, se valía de un simple ritornello como introducción, pero a los pocos años Monteverdi escribió una sensacional Toccata como apertura de su “Orfeo” [sobre esta pieza en particular, les recomiendo el análisis publicado por Leiter]. Aun así, la costumbre para introducir el nuevo género era que los vocalistas ofrecieran un resumen de la acción que estaba a punto de desarrollarse. Ya a partir del siglo XVII el concepto deriva en una pieza instrumental, destinada a captar la atención del público y cuya forma va asumiendo un claro esquema tripartito. Mientras Lully, en Francia, establece un modelo de dos secciones lentas y majestuosas enmarcando un intermedio de vivaz contrapunto, en Italia, merced a Alessandro Scarlatti, se invierte la forma: rápido, lento, rápido. Esta última concepción serviría como modelo básico para la sonata, la sinfonía y el concierto. Y en efecto, surge también la costumbre de presentar por separado ese preludio operático, al que se llama “Sinfonía”. El material musical del que estaba compuesto no guardaba relación con el de la ópera a la cual servía de introducción, hasta que Glück perfecciona este punto y hace sonar en sus oberturas temas correspondientes a la ópera que preludiaban. Es un gran paso: la obertura no sólo acalla el murmullo del público, sino que le adelanta varias ideas musicales, ofreciéndoles un resumen de la acción y hasta de la temática, algo que repercutirá más tarde en el Poema Sinfónico.

ScoreWolfgang Amadeus Mozart entendió maravillosamente las posibilidades que le ofrecía el subgénero de la Obertura, creando obras de arte capaces de brillar con luz propia en las salas de concierto y de influir por sí solas en los artistas. Por ejemplo, la obertura de “La Flauta Mágica” fue para Brahms modelo perfecto de orquestación y sabiduría musical. También la de El Rapto en el Serrallo, que acompaña esta entrada, es una maravilla de frescura e inventiva melódica, con vivaces recursos orientalizantes y destilando además esa inusitada síntesis de alegría y melancolía con la cual Mozart captura la complejidad del alma humana.

Nikolaus Harnoncourt nos permite apreciar la belleza de las oberturas mozartianas en el disco que les comparto hoy, compuesto por registros del director austríaco a la cabeza de distintas formaciones orquestales. Disfruten ustedes esta música extraordinaria...

AQUÍ

MP3 / CBR 320 kps / .RAR 123 mb

martes, 7 de diciembre de 2010

OBERTURAS del TEMPRANO ROMANTICISMO


“Oberon”, obertura de Carl Mª von Weber (fragmento)

Retomando la senda de las oberturas pasamos hoy a un grupo de obras escritas, casi todas, por músicos de la primera generación romántica. La sensibilidad orquestal sigue en pleno desarrollo gracias a las conquistas sonoras de Berlioz, Weber y Mendelssohn, quienes asumieron y ampliaron el legado del último Mozart y Beethoven. Crece la tensión dramática y el alcance emocional y conceptual de la música, que ahora obedece a la imaginación del artista más que a una fórmula prestablecida. La “obertura” asume mayor independencia como forma, originando piezas no destinadas a introducir ninguna ópera, sino con entidad propia: me refiero a las “oberturas de concierto”, anticipos del “poema sinfónico”. En ellas los autores elaboran su música de acuerdo a la forma sonata —como un primer movimiento de sinfonía— y guardando relación con alguna referencia extramusical (viajes, literatura, onomásticos, etc.). Mientras tanto, las oberturas de ópera se refinan hasta constituir detallados resúmenes de la trama, como lo hace Wagner con su magnífica obertura para “El Holandés Errante” o “Tannhäuser”.

El disco que hoy pongo a su alcance, queridos amigos, incluye una selección de oberturas del Romanticismo temprano, en la cuidada interpretación de Sir Roger Norrington y The London Classical Players, quienes siguen un estilo de interpretación “de época”, o como se dice también, “históricamente informada”. Incluso la distribución de la plana instrumental se organizó según el uso de la orquesta Gewandhaus de Leipzig en tiempos de Mendelssohn. Aquí, la enumeración de las pistas:

  • Carl Mª von Weber (1786-1826): »Oberon«. En una fantástica exhibición de color instrumental, Weber recopila temas que aparecerán en los actos siguientes de su ópera y compone un pot-pourri cuya vivacidad no altera la lógica de su exposición, creando un auténtico modelo que ejercerá amplia influencia sobre otros compositores de su tiempo.
  • Félix Mendelssohn (1809-47): »Die Hebriden«, Op. 26 — Obertura de Concierto. La visita del compositor a Escocia le atrajo la inspiración para esta obertura, que atravesó varias revisiones hasta dejar satisfecho al riguroso Mendelssohn. Sin duda una completa obra maestra, quizá uno de los mejores movimientos sinfónicos jamás escritos.
Berlioz
  • Hector Berlioz (1803-69): »Les Francs Juges«, Op. 3. Esta pieza nos remite al mundo de los Vehmgericht, tribunales secretos surgidos durante la Alemania medieval y cuyo símbolo era una cruz roja (Conan Doyle se inspira en esta organización para su novela “Estudio en Escarlata”). La obertura tiene una imprecisa relación temática con la ópera. Berlioz, uno de los mayores magos orquestales de todos los tiempos, nos ofrece numerosas pruebas de su habilidad a lo largo de esta composición, que vale la pena escuchar atentamente. El libreto destaca un ejemplo en particular: en la sección central, dos ritmos diferentes, uno en las cuerdas y otro en la percusión, se amalgaman para provocar una atmósfera de inquietud.
  • Robert Schumann (1810-56): »Genoveva«, Op. 81. En la única ópera salida de su pluma, Schumann se inspira en la leyenda de Genoveva de Brabante, esposa de Siegfried, señor de Simmerch. Calumniada como adúltera, es condenada y llevada al bosque, donde sus ejecutores se apiadan de ella y su hijo recién nacido. La inocencia de Genoveva será reconocida por fin, siéndole restituida su dignidad y castigados sus acusadores. Aunque Schumann trabajó sobre un libreto mediocre y no demostró mucha aptitud teatral, su música es de muy alta calidad, destacándose sobre todo la espléndida obertura aquí programada.
  • Franz Schubert (1797-1828): »Die Zauberharfe«. Tampoco ese gran compositor sinfónico y vocal que fue Schubert tuvo suerte con sus obras escénicas, en las cuales se hallan páginas de extrema belleza. Esta obertura delata especialmente el genio sinfónico del compositor y su arrollador lirismo.
  • Richard Wagner (1813-83): »Der fliegende Holländer« — versión original de 1841. El gran revolucionario de la ópera alemana, Wagner, redactó una de sus oberturas más brillantes para introducir su ópera El Holandés Errante. La representación inicial de la tormenta marina, impactante, se basa en una experiencia del propio compositor en un viaje atravesando el Mar Báltico hacia Londres, durante el cual la furia de los elementos obligó al barco a refugiarse en los fiordos noruegos. La obertura fue adaptada en diferentes ocasiones, y la que habitualmente escuchamos tiene los retoques añadidos por el músico en 1860, cuando su estilo había llegado ya a la fase “Tristán”. Esta vez los intérpretes se ciñen a la primera redacción de la pieza, con un final algo más convencional en el cual los instrumentos de época son llevados a sus límites, como apunta el libreto que acompaña el disco.
D E S C A R G A
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Genoveva, por Richter

sábado, 4 de diciembre de 2010

FURTWÄNGLER interpreta a WAGNER


Furtwängler
Furtwängler vuelve a la carga con dos célebres y contundentes páginas wagnerianas: la Obertura “El Holandés Errante” y la “Cabalgata de las Walkyrias”. Dirige a la Filarmónica de Viena y el sonido es muy aceptable. Lamento no poder indicarles el año, ya que el sello (Centurion Classics) lo omitió en las informaciones del registro. Cosas que pasan...

domingo, 28 de noviembre de 2010

[prosa] SÁBATO

La Resistencia

(fragmento)

 El sentimiento de orfandad tan presente en este tiempo se debe a la caída de los valores compartidos y sagrados. Si los valores son relativos, y uno adhiere a ellos como a las reglamentaciones de un club deportivo, ¿cómo podrán salvarnos ante la desgracia o el infortunio? Así es como resultan tantas personas desesperadas y al borde del suicidio. Por eso la soledad se vuelve tan terrible y agobiante. En ciudades monstruosas como Buenos Aires hay millones de seres angustiados. Las plazas están llenas de hombres solitarios y, lo que es más triste aún, de jóvenes abatidos que, a menudo, se juntan a tomar alcohol o a drogarse, pensando que la vida carece de sentido, hasta que, finalmente, se dicen con horror que no hay absoluto.

Recuerdo la soledad del campo, ¡tan distinta! Era esa soledad de la llanura infinita que le confería al hombre una tendencia natural a la religiosidad y a la metafísica. No es una casualidad que las tres grandes religiones de Occidente hayan nacido en la soledad del desierto, en esa especie de metáfora de la nada en la que el infinito se conjuga con la finitud del hombre. Nuestras modernas maneras de pensamiento creen que aquéllos eran pueblos atrasados, siendo que para ellos la verdad era un descubrimiento, algo frente a lo cual cabía el asombro. En la modernidad, el hombre ha buscado en sus construcciones lógicas la respuesta a las grandes incógnitas, creyendo, así, que al hacerlo era muy superior a quienes aguardaban la Providencia. Pero hoy en día, tantos golpes ha recibido el orgulloso intelecto humano, que estamos en condiciones de abrir los ojos a creencias impensables hace unos años.

Ernesto Sábato

viernes, 26 de noviembre de 2010

GÓRECKI (II)



Por mediación y por incentivo de Ernesto, hoy les comparto un segundo disco muy representativo de Henryk Mikołaj Górecki, a dos semanas de su deceso. En esta ocasión serán tres de las obras más conocidas del maestro polaco:

  • “Beatus Vir”, Op.38, compuesto en 1979 por comisión del entonces Cardenal Karol Wojtyła para conmemorar los 900 años del martirio de San Stanisław. La amplia selección de salmos tomó más tiempo al compositor que la escritura de la música misma; eligió textos que enfatizaran dudas y súplicas para proyectar las facetas morales y espirituales de la tragedia del santo, sin ánimo alguno de representación escénica. El estreno de esta extensa obra tuvo lugar frente al ya electo Papa Wojtyła en su primera visita a suelo polaco tras su elección;
  • “Totus Tuus”, Op.60, inspirado en el lema pontifical de Juan Pablo II;
  • “Antigua Música Polaca” (Muzyka staropolska), Op.24.
AQUÍ

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Intérpretes:

Coro Filarmónico de Praga
Orquesta Filarmónica Checa
Nikita Storojev, barítono
John Nelson, director

jueves, 25 de noviembre de 2010

SCHUMANN / Misa en Do menor

“Paisaje invernal con iglesia”
Caspar David Friedrich (1811)

Schumann escribió a un cantante holandés apellidado Strackerjan, en 1852, una carta donde expresaba:
“El fin supremo de un artista debe ser el de consagrar toda su energía a la música sacra. En la juventud estamos tan firmemente arraigados a la tierra, con sus penas y alegrías, pero a medida que envejecemos nuestras ramas aspiran a cosas más grandes. Confío en que pronto se cumpla esto conmigo.”
El mismo año de esta misiva, el compositor había dado muestras claras de su interés en la música sacra cuando preparó, en largos ensayos junto al coro de Düsseldorf, varios fragmentos de la Misa en Si menor y la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach. Pero el ideal religioso en Schumann estaba profundamente alineado con su tiempo. Como siempre ocurría en este alquimista de formas y conceptos, su inventiva ya lo había llevado a comunicar impresiones muy vecinas de lo religioso a través de medios innovadores. Tal ocurrió en el 4º movimiento de la Tercera Sinfonía (“Renana”), donde plasma su deslumbramiento ante la gótica Catedral de Colonia en una maravillosa sucesión de acordes de sabor arcaico encomendados a los trombones, fijando una solución orquestal que volveremos a encontrar en la Cuarta Sinfonía de Brahms. El director Kent Nagano ha dicho al respecto:
“Yo me llego a sentir profundamente espiritual [en este cuarto movimiento], es como una transfiguración. Pero, para decir que es religioso tendríamos que pensar en su forma más abstracta, porque Schumann trataba las ideas religiosas de manera muy moderna. Así, transmite ideas espirituales a través del carácter de la música, a través de armonías o timbres.”
SchumannAquel año de 1852 el compositor firmará su Misa en Do menor, obra organizada según el esquema de una misa católica, emocionante en la honestidad de su expresión y la belleza de las relaciones entre el coro, los solistas y la orquesta. La dolida intimidad de su comienzo, Kyrie, parece mezclar ternura y mal augurio, lo cual se suaviza en las vivaces notas del Gloria o el Credo. El Ofertorio consiste en un himno mariano (“Tota Pulchra es Maria”) que evoca al gran liederista que un día fuera Schumann. El Sanctus y el Agnus Dei concluyen esta obra donde el compositor se despide antes de caer en la larga noche de la locura. Clara, su esposa, temerosa de que aquella demencia pudiera haberse infiltrado en la Misa, pensó en destruir el manuscrito, pero Brahms la disuadió de ello. Gracias al tino y al afecto de Johannes, hoy puedo compartirles esta obra —muy característica de la visión religiosa del Romanticismo alemán, y donde cabe registrar la influencia de las misas beethovenianas— en versión de solistas vocales, el Coro y Orquesta de la Fundación Gulbenkian de Lisboa, todos bajo la dirección de Michel Corboz...
AQUÍ

WMA / 320 kbps / RAR 123 mb

eldena

domingo, 21 de noviembre de 2010

Silsila ye Chaahat ka (“Nunca permití que se apagara”)


Hace pocos días le preguntaba a ese bailarín redomado que se hace llamar “Elgatosierra”, en qué consiste el placer de bailar. Sucede que yo desconozco la respuesta. Y vino el buen gato sabio a decirme que se trata de disfrutar la vida, de buscar esas respuestas dentro de uno mismo, etc. En fin, puede que las respuestas no estén afuera de uno, pero ciertas cosas pueden ayudar a descubrir el encanto; y ver bailar a Aishwarya Rai es una de ellas.

Aishwarya Rai
Aquí la vemos en la película “Devdas” (2002) interpretando el rol de Parvati, la joven enamorada de Devdas y que a la partida de éste a Inglaterra para completar sus estudios, enciende una vela que simboliza su amor. Corin Tellado en versión hindi, la verdad, pero el reflejo opulento de la antigua cultura india es fascinante. La canción que les comparto aquí, Silsila ye Chaahat ka, es interpretada por Shreya Ghoshal. ¡Disfrútenla!



viernes, 19 de noviembre de 2010

SCHUMANN / Réquiem para Mignon

Mignon
El Romanticismo temprano tenía lo que podría llamar “pureza de intención”. Se deparaba ante la creación artística respetuoso y deslumbrado, como ante un misterio. Al reaccionar contra la idolatría a la norma y la racionalización omnímoda que caracterizaba al Iluminismo, reaccionaba también contra el artificio, contra el afán de encorsetar la realidad viva en fórmulas inflexibles. Es toda una postura frente a la vida. El racionalismo a ultranza arriesga convertirse siempre en una reducción, pues ni el más brillante de los hombres logra abarcar, desmenuzar y contener en una elaboración mental las infinitas posibilidades latentes en el universo. Y al parecer, según la experiencia muestra, tampoco las que anidan en ese otro universo —tanto o más insondable— llamado corazón humano. En ambos casos la sola razón queda corta ante realidades que se divierten en eludirla...

Conviene matizar, eso sí, que el valor otorgado por los románticos a lo espontáneo e inmensurable no significaba un repudio minucioso de la racionalidad, como a veces se piensa. Robert Schumann, epítome del Romanticismo musical, produjo como pocos un arte de efervescente originalidad, pero también supo discernir con agudeza el potencial de la estructura musical como soporte de la inspiración, intentando fundir la libertad de su ideas con la forma clásica. Preveía que ese logro difícil —equilibrar lo imprevisible con lo premeditado— generaría obras de inusitado alcance.

SchumannHay quien dice que esa tensión entre polos tan opuestos agotó la frágil psiquis del compositor. Lo dudo. Mejor sería admitir que esa clase de “originalidades” son el meollo más interesante del músico de Zwickau. De la misma manera que su cuasi-discípulo Brahms o su querido amigo Mendelssohn, Schumann valoró el pasado y tomó de él elementos para su propia obra; compartió la fascinación por las poderosas novedades de Beethoven y supo celebrar la genialidad de muchos contemporáneos suyos (Brahms otra vez, Weber, Chopin...). Nunca perdió “la aptitud para el eureka”, para el asombro que precede al descubrimiento. Por eso fue un renovador.

GoetheEn la galería de personajes célebres con que Goethe enriqueció la literatura, encontraremos a una jovencita italiana llamada Mignon. El escritor la hizo aparecer en su novela “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”. Encarna un tipo femenino grácil, encantador pero maltratado por el destino, ambiguo en el travestismo circense. Goethe le añade otra faceta más metafísica: la inocencia clarividente. En efecto, la muchacha, secuestrada por una trouppe de cómicos ambulantes, demuestra una misteriosa y trascendente espiritualidad, en pugna con la tragedia de su origen, el incesto. Causó tanta sensación esta figura, que otra trouppe (esta vez de artistas reales) se precipitó sobre los versos goethianos para trasvasarlos a nuevas formas. Aquí es donde emerge Robert Schumann, con su infrecuente combinación de talento musical y literario. Compone formalmente la música que Goethe simplemente alude en la novela. Así nació el “Requiem para Mignon”, Op. 98b, inusual variante del “género fúnebre” dedicado no a un ser real, sino imaginario. Sobra decir que no tiene uso litúrgico ni se ciñe a credo alguno, pero sí tiene sentido ritual y expresa el clima —digno, reflexivo, tierno y trascendente— que un oficio de difuntos debiera comunicar. Todo ello expresado con el ímpetu propio del compositor, su inquietud armónica y su melodismo sensible y apasionado.

Disfruten esta breve e inspirada obra maestra...

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Visite esta galería de antiguas postales europeas referidas a Mignon

lunes, 15 de noviembre de 2010

GÓRECKI (1933-2010)

Gorecki

Pocos días atrás, el 12 de noviembre, dejó este mundo uno de los creadores más celebrados de Polonia, Henryk Mikołaj Górecki. Su trayectoria se movió entre vanguardia y tradición, llegando alguno a acuñar el calificativo de minimalismo sacro para identificar su estilo, atendiendo al afán de simplicidad y la hondura religiosa del compositor. Como homenaje a este músico notable subo hoy las líneas enviadas por mi amigo Ernesto Nosthas, introduciendo el mundo sonoro de Górecki, famoso sobre todo por su Sinfonía n° 3, “de las Lamentaciones”.


por Ernesto Nosthas Nosthas


Viajemos hacia la Silesia polaca, al pie de los Cárpatos, y adentrémonos en las aguas del bellísimo río Kłodnica (uno de los principales tributarios del Vístula) para descubrir el maravilloso mundo sonoro de Henryk Górecki.


Nuestro autor nació el 6 de diciembre de 1933 cerca de Katowice (Silesia, Polonia). Tras graduarse en 1951 trabajó como profesor de enseñanza primaria, para comenzar estudios formales de composición en 1952 bajo la tutela de Boleslaw Szabelski, en la Escuela Estatal Superior de Música (PWSM) de Katowice.

Górecki formó parte de esa maravillosa vanguardia musical polaca del período cultural post-stalinista de finales de los cincuenta, junto con Panuknik, Kilar, Penderecki, Lutoslawski y otros notables, con el estreno de sus obras en el Festival de Otoño de Varsovia. En esa ocasión, le fue otorgado un galardón de la Unión de Compositores Polacos, tras lo cual pudo cursar estudios en París en 1961 y 1963, donde se relacionó con personajes de la talla de Olivier Messiaen, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.

Sus obras han sido galardonadas en concursos de compositores tanto en Polonia como en el extranjero, destacando: el Primer Premio por la Sinfonía “1959” durante la Bienal de Jóvenes de París; el primer lugar durante la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO en París por la composición “Ad Matrem”.

Gorecki pensativo
De vuelta a sus raíces, en el año 1975 fue nombrado rector de su Alma Mater musical en Katowice (PWSM), pero abandonó el cargo cuatro años más tarde debido a presiones políticas.

Su salmo “Beatus Vir” fue interpretado en Cracovia durante el concierto con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II en Polonia, en 1979. Górecki recibió además varios premios honoríficos, entre los que destacan: el Premio Nacional de 1er Grado (1970), premios del Ministerio de Cultura (1965, 1969, 1973), Premio de la Asociación de Compositores Polacos (1970) y Premio del Ministerio de Asuntos Exteriores (1992). Se le otorgaron varios doctorados honoris causa tanto en universidades polacas como extranjeras: Academia de Teología Católica en Varsovia (1993), Universidad de Varsovia (1994), y más tarde por la Universidad Católica de Washington, Universidad de Michigan en Ann Arbor, Universidad de Victoria en Victoria (British Columbia, Canadá), Universidad Jaguellónica en Cracovia.

Cuando el régimen comunista cayó, viajó al extranjero y desde 1989 se ocupó de las representaciones de sus obras, famosas tras el enorme éxito mundial de la grabación de su Sinfonía nº 3, llamada Sinfonía de las Canciones Tristes (o de las Lamentaciones).

Lamentaciones

La obra de Górecki es un calidoscopio sonoro, el cual abarca una gran variedad de estilos pero tiende a ser simple en armonías y elaborado en estructura. Sus primeros trabajos recuerdan el estilo de Pierre Boulez y otros serialistas. Sus composiciones más recientes suelen ser comparadas con el minimalismo, a veces llamado “minimalismo sacro” (como el avatar de Quinoff, Arvo Pärt, con quien también se le comparó). Sus trabajos reflejaron a menudo sus profundas creencias religiosas (Górecki fue un católico convencido).
Los últimos días de la vida de Górecki fueron muy difíciles, dado que sufrió de las secuelas de varias enfermedades, las cuales limitaron mucho su creatividad. Sus últimas obras fueron los tres espectaculares Cuartetos para Cuerdas; el Concerto-Cantata (1992) para flauta y orquesta; el Kleines Requiem für eine Polka (1993 – incluida en este post); dos obras presentadas simultáneamente: Salve, Sidus Polonorum (1997-2000) para coros, percusión y teclados, y Lobgesang (2000). A su muerte quedó casi finalizada su Cuarta Sinfonía, la cual fue comisionada por la London Philharmonic Orchestra y el Southbank Centre de Londres, Los Angeles Philharmonic Association y el ZaterdagMatinee (la serie de conciertos de música clásica de la Radio de Holanda para el Amsterdam Concertgebouw). Se espera que el trabajo sea revisado por varios colegas, incluyendo su gran amigo Penderecki, y presentado en un concierto póstumo. En un acto de reconocimiento que acabaría siendo el postrero, el Gobierno Polaco le confirió el mes pasado La Orden del Águila Blanca, el más alto galardón que un polaco puede recibir.

En la mayoría de notas internacionales publicadas luego de la muerte de Górecki se hizo mención a las declaraciones de una de sus amigas más cercanas, Joanna Wnuk-Nazarowa, Directora Titular de la Orquesta de Radio Polonia en Katowice, quien dijo a la AP que el compositor murió el viernes 12 del corriente en la unidad de cardiología del hospital de Katowice, sur de Polonia. Wnuk-Nazarowa señalaba en sus declaraciones que ella y el compositor Krzysztof Penderecki visitaron a Górecki en el hospital el miércoles, dado que Penderecki se empeñó en visitarlo. Al respecto relató que durante esta última visita “tratamos de bromear, Penderecki prometió que dirigiría ‘Beatus vir’ [de Górecki] para el cumpleaños número 80”, que ambos cumplirían en 2013.

Le sobreviven su esposa Jadwiga, profesora de piano; su hija Anna Gorecka-Stanczyk, pianista, y su hijo Mikolaj Górecki, compositor.

Descanse en paz, Maestro.


En este viaje musical les ofrezco tres discos en una misma descarga. (Pinchar en la imagen final, la del pato que surca las aguas del río Kłodnica). Abarcaré obras de cinco décadas; permítanme ofrecerles en primer lugar un ramillete de obras ácidas y duras, pero inmensamente creativas, en grabaciones seleccionadas por el mismo compositor para un disco del sello Olympia:

  • Epitafio Op. 12 para coro mixto y ensamble de instrumentos (1958)
  • Scontri Op. 17 para orquesta (1960)
  • Génesis ~ II. Canto instrumental para 15 ejecutantes Op. 19 nº 2 (1962)
  • Refrain Op. 21 para orquesta (1965)
  • Música de la Antigua Polonia Op. 24, para vientos (1967-1969)
De ese conjunto, les pido especial atención al contraste ente las primeras tres obras con la quinta; allí encontraran las bases armónicas que luego alcanzaran su máxima expresión con la bellísima y espectacular Sinfonía de las Lamentaciones (1976) Esta obra es sin duda la más popular de Górecki y está concebida para orquesta y soprano solista.

Escrita en 1976, se divide en tres movimientos:

  • Las coloraciones del primer movimiento —lento, sostenuto tranquillo ma cantabile— hacen alusión a un lamento que data del siglo XV, evocando a una madre que llora a su pequeño hijo muerto.
  • El segundo movimiento —lento e largo, tranquillissimo— contiene frases escritas sobre el muro de una prisión de la Gestapo en Zakopane. En ellas, su autora, Helena Błażusiak, con 18 años al momento de su encarcelamiento, estampa un sencillo recuerdo de su madre, intentando confortarla, y una breve plegaria a la Virgen María. El sencillo texto en el muro, dice: “Mamá, no llores, no. Inmaculada Reina del Cielo, protégeme siempre”. Górecki diría después que lo cautivó la generosidad y ausencia de rencor en esas palabras, que no claman por venganza.
  • El tercer movimiento —lento, cantabile-semplice— reproduce una canción folclórica escrita en un dialecto del polaco, que imagina un diálogo entre la Virgen María y su Hijo clavado en la Cruz.
La música es lenta y contemplativa. El primer movimiento, un canon lento y prolongado para cuerdas, dura la mitad del total de la obra. Una interpretación regular dura alrededor de cincuenta minutos. La versión fonográfica más difundida que sus mercedes pueden encontrar es la que en 1992 grabó la London Sinfonietta dirigida por David Zinman, teniendo como solista a la soprano estadounidense Dawn Upshaw, que vendió más de dos millones de copias y fue un hit incluso entre los jóvenes.

Gorecki dirige

Yo en lo personal prefiero la lectura que hoy les comparto, y que es la segunda escala en el viaje: Kazimierz Kord con la Filarmónica de Varsovia y Joanna Kozlowska cantando la parte solista.

Finalmente, dos obras bellísimas del pasado reciente de Górecki: una obra de estructura liviana pero inmensamente rica en armonías, su Pequeño Réquiem para una Polka, y una obra comisionada para el Festival de Música de Laerchen y enfocada en mi querido clarinete, hoy acompañado por cello y piano.

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