160 años se cumplieron el 8 de diciembre pasado desde el nacimiento del insigne compositor finlandés Jean Sibelius (★ Hämeenlinna, Finlandia, 8 Dic. 1865 — ✚ Järvenpää, 20 Sep. 1957) el cual, como mis avezados lectores habrán notado, figura entre los elegidos de mi panteón personal.
La larga vida de Sibelius (falleció con 91 años) le permitió recibir extensos honores cuando, escondido entre los umbríos bosques fineses, su figura era descubierta y celebrada por el público anglosajón. También, más lentamente, aquella Europa reconstruida de las cenizas comenzó a otorgarle el reconocimiento que le había escamoteado en nombre de las vanguardias radicales — oposición bien ejemplificada por la crítica agresiva que le dirigió Theodor Adorno durante décadas.
Aquella inquina ha quedado atrás. Así pues, quiero recordar al gran autor de inolvidables páginas orquestales con una pieza tildada de “menor” pero que carga mucha belleza en su factura: Casazzione, op. 6, escrita en 1904 como “relleno” para un concierto que dirigió el propio Sibelius el 8 de febrero de aquel año.
Su nombre, “Casación”, refiere a una forma caduca de divertimento, prácticamente gemelo de la serenata, pensada para alegrar espacios abiertos. El compositor de hecho la concibió como una especie de suite, organizada a la manera de episodios contrastantes que avanzan de uno en otro sin interrupción, con una fluidez narrativa que hoy podemos llamar “cinematográfica”. Elegir una forma antigua y tan particular a fin de darle uso renovado es una audacia estilística que dice mucho de la originalidad de sus ideas y delata, también, su voluntad por mantenerse en diálogo creativo con la tradición precedente, adecuándola a su estro.
Descubrí esta pieza en uno de los muchos registros dedicados por el sello BIS a la música del gran emblema cultura de Finlandia. Para mis oídos, Sibelius prodiga geniales aciertos en esta página ocasional; su consabida habilidad como orquestador exhibe la gran paleta de colores que había explorado en sus poemas sinfónicos y primeras sinfonías (este op. 6 es contemporáneo de la Tercera) y crea momentos de extraordinaria belleza y elocuencia. Los compases iniciales guardan un parecido exacto con la famosa introducción al tema de James Bond... si bien para mí lo inolvidable surge a contar del minuto 5:25 (tomando como referencia el video más abajo) cuando las cuerdas elevan su canto ondulante y apasionado.
La crítica miró en menos esta pieza y Sibelius la retocó, aunque no quedó conforme (anotó un “debe revisarse” en la nueva versión y nunca volvió a ella, aunque rescató algunos temas para su musicalización de “La Tempestad”). En el video bajo estas líneas encontrarán ambas versiones, la original y la retocada, para que elijan su preferida. ¡Feliz cumpleaños, maestro de las auroras boreales!


El disco que hoy les comparto fue un imperdible en la década del 60 del siglo pasado: Obras Orquestales de Jean Sibelius a cargo de Sir John Barbirolli y su emblemática Orquesta Hallé de Manchester. El maestro inglés revive aquí algunas de las páginas más célebres del escandinavo, como su tópica «Finlandia», op.26, los tres movimientos de la Suite «Karelia», op.11, los poemas sinfónicos «La hija de Pohjola», op.49 y «El regreso de Lemminkäinen», op.26, o el nostálgico Valse Triste, op.44.

Hoy les ofrezco las Sinfonías 2 y 5 de Sibelius, exponentes rotundos de lo que podríamos llamar el estilo heroico del compositor, en donde el pensamiento musical abstracto refleja a la vez su talento «pictórico», su arte para generar grandes frescos mediante ideas fragmentarias que crecen en nitidez sucesivamente, obedeciendo una lógica interna muy meditada, o también, claro que sí, su consumada habilidad como instrumentador.




Se trata, no obstante, de un director de jerarquía, uno de los mejores de su generación y ciertamente uno de los grandes músicos ingleses todavía en activo. Pertenece a esa rara especie de los “intérpretes”, los que buscan hacer hablar a la música y no sólo reproducir una partitura. Hay quienes lo consideran engolado, marmóreo, o un artista que debe más a la formidable industria discográfica inglesa y su propaganda que a méritos reales; entre tanto, otros no pueden reprimir el aplauso cuando le escuchan. Más vale oírlo: hoy les traigo un disco con “el Sibelius de Davis”. Y no es un decir. El sello RCA ha dejado claro desde la misma portada que el protagonista es el director inglés: no hay paisaje nórdico ni compositor en sepia, sólo un sonriente Davis.
Disfruten las 4 Rapsodias Noruegas y las fantasías orquestales Romeo y Julieta y Zorahaida, de Johan Svendsen, en interpretación de la Orquesta Sinfónica de Jutlandia del Sur, dirigida por Bjarte Engeset...
Aurora boreal

Este prolífico autor corresponde a la generación inmediatamente posterior a Grieg, por lo cual fue visto como heredero natural del primer gran creador noruego. Al igual que éste, Sinding partió a perfeccionar sus estudios en el Conservatorio de Leipzig, donde fue alumno de Salomon Jadassohn. Sinding pasaría en Alemania largos 40 años de su vida, asimilando los modelos musicales de la órbita germana: Schumann, Liszt, Strauss y especialmente, Wagner. Esta impronta germánica concierne a la música sinfónica de Sinding, tonal, bien orquestada, atractiva, contrastada, pero no innovadora; en cambio, sus creaciones de cámara siguen de cerca la pista de Grieg.







