lunes, 24 de noviembre de 2014

Actualizaciones varias

Queridos amigos, habrán notado una pausa en la actividad del Blog. Proviene de necesidades vinculadas al trabajo y más de un vaivén en la vida corriente, todo lo cual merma el tiempo que acostumbraba dedicar a nuestra página. No obstante, en ningún caso pretendo suspender el itinerario empezado hace ya varios años; los pasos podrán ser más lentos, pero el caminar continúa. Tengo en barbecho aún dos entradas proyectadas ojalá para este mes, una sobre Karłowicz y otra referida al caso de León Fleisher y su recuperación con el empleo de botulina.

Entre tanto, he actualizado varios enlaces a diferentes archivos compartidos tiempo atrás y que han caducado. Más abajo les dejo la lista. Espero satisfacer así el deseo de buena música que mueve a cuantos visitan estos rincones. Un afectuoso saludos a todos/as.

» UNA NAVIDAD DEL SIGLO XVII
The Netherlands Bach Society / Capella Figuralis / Jos van Veldhoven

» LA HISTORIA DE UN ÁNGEL: la última obra de ALBAN BERG
Arabella Steinbacher / Sinfónica de Radio Colonia / Andris Nelsons
Daniel Hope / Sinfónica de la BBC / Paul Watkins

» MOZART: GRAN MISA EN DO MENOR [live]
Sinfónica RIAS de Berlín, Coro iglesia de Sta. Eduvigis, solistas vocales / Ferenc Fricsay

» SCHÜTZ: MISA FÚNEBRE ALEMANA; LAS SIETE PALABRAS; etc.
Dresdner Kreuzchor / Rudolf Mauersberger

» KOZENÁ: Canciones Checas
Magdalena Kozená / Malcolm Martineau, etc.

» VICTORIA: CANTICA BEATAE VIRGINIS
La Capella Reial de Catalunya / Hespèrion XX / Jordi Savall

» KAYAH & BREGOVIC
Kayah / Goran Bregović

» DVORÁK: LEYENDAS etc.
Orquesta Festival de Budapest / Iván Fischer

» RACHMANINOV: CONCIERTOS 1 y 2 para Piano y Orquesta
Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS + Filarmónica de Leningrado / Kurt Sanderling / Sviatoslav Richter

» BEETHOVEN: CUARTA SINFONÍA
Orquesta Estatal de Baviera / Carlos Kleiber

» BRAHMS: SERENATAS 1 y 2
Filarmónica de Berlín / Claudio Abbado

» CARL ORFF: Recreación del 'ORFEO' de MONTEVERDI
Coros y Orquesta de la Radiodifusión de Munich / Kurt Eichorn

» SVENDSEN: RAPSODIAS NORUEGAS
Orquesta Sinfónica de Jutlandia del Sur / Bjarte Engeset

» SIBELIUS: CONCIERTO para VIOLÍN [versión original]
Orquesta Sinfónica de Lahti / Leonidas Kavakos, violín / Osmo Vänskä

miércoles, 22 de octubre de 2014

La música que nos rodea

El artista brasileño Jarbas Agnelli, un día del año 2009, fue asaltado por una curiosa inspiración. Pasabas las hojas del matutino «O Estado de São Paulo» cuando se encontró una fotografía que retrataba una bandada de pájaros posados “musicalmente” sobre cables del tendido eléctrico. Agnelli los imaginó como notas y acordes, y se animó a “transcribirlos” para descubrir cuál “música” formaron por casualidad. Recortó la fotografía (acreditada a Paulo Pinto) y el resultado pueden descubrirlo ustedes mismos más abajo, en el enlace:

Si Messiaen viviera, cómo sonreiría...

viernes, 10 de octubre de 2014

CANTO DIFÓNICO o “de Armónicos”

Anna-Maria Hefele ha remecido las redes sociales gracias a un video donde logra exhibir de manera muy clara y elocuente sus dotes en el canto difónico, una singularísima técnica vocal, también llamada “canto de armónicos”, con la cual se pueden emitir dos sonidos simultáneos. El efecto es sorprendente, algo ajeno a nuestros oídos y, más aún, a nuestros puntos de referencia culturales. Es que, por alemana que sea la cantante, su técnica insólita procede de otros derroteros.

Esta forma de canto ha sido cultivada de manera ancestral en Asia, especialmente en Mongolia, en áreas limítrofes de Rusia, e incluso en contadas regiones de Europa (Cerdeña o Escandinavia) y también África. En todas sus variantes, el canto difónico se basa en un sonido fundamental, bajo y gutural, que casi no cambia su ubicación, del cual se extrae otro sonido agudo, aflautado, como una reverberación.

Cultivado durante siglos, incluso con un festival regional en la república rusa de Tuvá, el canto difónico permaneció estacionado en sus exóticas fronteras hasta los años 60 del siglo XX, cuando atrajo adeptos en Occidente y pronto se lo introdujo en mezclas con la música popular (folk, jazz, etc.) o incluso la tradición culta.

Para más información sobre tan insólito estilo vocal, les recomiendo visitar esta web: voces especiales.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Río adentro

interior

Es curioso. Todos tenemos nuestros pequeños puntos de inflexión durante el día. A veces cosa de segundos, a veces un poco más, cuando suspendemos el ritmo del quehacer y experimentamos la necesidad de un respiro, una pausa para recobrar el aliento. Las muchas cosas que nos agitan, o las pocas, imprimen con más fuerza su peso sobre nuestros hombros y nos recuerdan esa fragilidad esencial que tan empeñosamente queremos evadir.

Ahí es cuando retrocedo a mi interior, me alejo del instante y su tumulto, busco los parajes de la memoria o más aún, entablo un diálogo silencioso con Quien sé que puedo encontrar en confiada quietud interior, libre de máscaras y de urgencias.

Ahí descanso, en esa morada íntima. Ahí, donde uno es quien es, y donde las pretensiones están de más. Siento algo muy parecido a un espaldarazo reconfortante que me lleva de vuelta al quehacer, sin dar mayor noticia al entorno. En la quietud reviven las fuerzas necesarias para la acción; sin eso, sin interioridad —permítanme decir más: sin espiritualidad— no creo que pueda uno defenderse con éxito de las tempestades exteriores ni cultivar auténtica personalidad.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

In Memoriam CHRISTOPHER HOGWOOD (1941-2014)

Otra vez luto para la Música historicista: Ahora hemos perdido al insigne, genial músico inglés Christopher Hogwood. El maestro falleció hoy miércoles 24 de septiembre, con 73 años cumplidos, víctima de una enfermedad que se arrastraba ya durante meses.

Hogwood fue clavecinista, clavicembalista, director y entusiasta impulsor de agrupaciones musicales tan trascendentes como el “Early Music Consort” junto a David Munrow en 1967, y luego, tras la muerte de su colega, la “Academia de Música Antigua de Londres” en 1973. Fue uno de los pioneros en recuperar las prácticas interpretativas de antaño y utilizar instrumentos «de época», es decir fabricados hoy pero siguiendo los métodos de una época específica, como el barroco o el temprano clasicismo. Con este sonido y estilo característicos, Hogwood dejó su huella en la historia de la interpretación musical, firmando inolvidables versiones de las grandes obras del repertorio europeo, desde el barroco hasta el romanticismo germano.

Los respetos y el homenaje de esta página a un maestro que será inolvidable.

NOTA: Para mayores referencias sobre el director inglés, recomiendo la entrada redactada en 2012 por mi entrañable amigo leiter: http://leitersblues.com/2012/06/christopher-hogwood/

jueves, 18 de septiembre de 2014

{Especial Fiestas Patrias} «CASA de CANTO»

Doña Margot

Cara trasera del disco, con doña Margot Loyola en imagen central Llegó el 18 de Septiembre, cumpleaños de la Patria, lo que en Chile supone el desahogo bullicioso del espíritu de fiesta, tonificado por la cercanía sensible de la primavera y su cálido paisaje de flores, hojas y colores. Todo se reanima y festeja, como uniendo en un mismo gozo a la tierra y sus habitantes.

En sintonía con el ambiente, comparto esta vez un disco de la gran Margot Loyola, intérprete y recopiladora de folklore chileno, compañera de entusiasmos y labores con Violeta Parra y otros tantos nombres insignes que aprendieron la música “nacida de la tierra” y luego supieron darle nueva trascendencia. Doña Margot, con su longeva trayectoria, perdura hasta el presente como aliento y referencia para cuantos se enamoran de esta vertiente creativa, palpitante de vida e identidad.

A modo de comentario sobre el registro que les dejo, prefiero tomar las palabras muchísimo más oportunas del historiador Eugenio Pereira Salas, que ilustran el contexto de esta música:

Los sitios de recreo tienen importancia en la sociología de la música, pues sirven de trasfondo en el proceso de hibridación de las formas líricas y bailables. En la época de la Independencia, abierta y liberal, los Padres de la Patria se entretenían en los “parrales”, en las “higueras” del Tuerto Trujillo o en los estrados de la calle de Duarte, al alegre son de la zamacueca y el escobillado de la sajuriana. En la época romántica, ensimismada y sigilosa, la burguesía naciente creó nuevos tipos de recreación, entre otras las “Casas de Canto”. Allí se ejecutaba, para pasar la tarde en agasajo, el repertorio ecléctico de esos tiempos, en que la languidez de las habaneras, nostalgiosas de trópico, imprimían un ritmo peculiar a las tonadas de los abuelos. Este disco, admirablemente interpretado por Margot Loyola, artista inteligente y estudiosa, representa el repertorio de una de estas casas de canto, la que animó entre 1902 y 1912 don Ismael Carter, donde el soplo de los valses de la opereta vienesa daba a esta zona marginal de la belle epoque un tinte social característico. Los Carter, unidos por la enseña del trío Fru-Frú, formaban un conjunto familiar. Don Ismael tocaba el piano con esa técnica del entrelazado, cuya enseñanza se trasmitía de oído. Sus hermanas, Cristina y Genoveva, cantaban con alta y buena voz al son del arpa y la guitarra. Una allegada se aplicaba al rumoroso “tormento”. Don Ismael llevó por los caminos de América esta música de fin de siglo. Estuvo en las ciudades del Norte, alumbradas entonces por el oro del salitre. Subió a Bolivia. Residió en Buenos Aires, para regresar a Chile a reabrir su hospitalaria casa, con el criollo nombre de “Huasos de Petorca”. Esta música fue grabada en los primeros discos nacionales de la Casa E. Band, para alimentar el fonógrafo de larga trompeta, con sus cilindros olientes a cera y a miel. Corría el año glorioso del primer Centenario de la República. En la concurrida tertulia se bailaban cuadrillas, polcas y mazurcas y se oía música chilena, tonadas, cuecas y canciones, interpoladas con las arias favoritas de la ópera y la zarzuela y los couplets de moda. Música que se va, sin duda, con los carros eléctricos y los coches de posta, los jueglos florales y las filarmónicas, pero que Margot Loyola, interpretando el repertorio de los Carter, rescata como documento objetivo de un ayer muy nuestro, en que los más importantes personajes de nuestro período parlamentario firmaban regocijados el álbum de esta familia de artistas.
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MP3 ABR ~224 kbps 48 kHz | 13 temas | JPGs | RAR 60,9 mb | Yandex

viernes, 5 de septiembre de 2014

{poesía} NICANOR PARRA

Cumple cien años de vida un eminente creador, miembro de una familia esencial para la cultura chilena, como es la familia Parra. Lo homenajeamos con uno de sus anti-poemas más reconocidos.


El Hombre Imaginario



El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra

jueves, 4 de septiembre de 2014

Feliz cumpleaños 190, Professor Dr. BRUCKNER

Josef Anton BRUCKNER (1824-1896) / foto de la época

Hace 190 años, en un pueblecito austríaco llamado Ansfelden, sito entre lomas verdes, rumores de ganado y hábitos inmemoriales, nació ANTON BRUCKNER.

Primogénito de cinco hermanos, el futuro maestro del lenguaje sinfónico era de cuna humilde: su padre ejercía como profesor de escuela y organista de la iglesia de Ansfelden. Allí también, en el coro, cantaba su madre, que además trabajaba como criada para robustecer el sustento familiar. El pequeño Bruckner, que venía demostrando sus facultades desde los cuatro años, se sumó pronto a las labores para sostener el hogar: a partir de los siete años comenzó a asistir a su padre en las clases de música, con diez pudo ya tocar el órgano en la misa dominical y con doce, hacerse cargo de todo al enfermar y luego morir su progenitor.

Brueghel el Viejo

El apacible poblado de Ansfelden en algún momento del siglo XIX

La familia se muda a otro pueblo y él es enviado a la Abadía de San Florián, lugar que acabará convertido en su epicentro espiritual. La vida lo llevará lejos, dentro y fuera de Austria, y su existencia será larga; pero Bruckner siempre volverá a este remanso. Allí descansan hoy sus restos, bajo el gran órgano de tubos. Oportuno, ya que este instrumento grandioso será el vehículo donde brillará el talento del compositor para sus contemporáneos. A la posteridad, en cambio, nos ha quedado su obra, que bien resume el sitio «Musicalario»:
Sus sinfonías, incomprendidas en su tiempo, expresan el amor a la naturaleza y la profunda fe del compositor, al tiempo que constituyen una original síntesis entre la más atrevida armonía romántica y la tradición contrapuntística más severa.
Queda mucho que decir sobre este gran artista, que llegó a la gloria desde las aldeas. Su nombre está vinculado a Wagner, a Brahms, a Viena, a Mahler, a Hans Rott... Pero hoy brindemos en su honor, que bien se lo merece. ¡Feliz cumpleaños, maestro Bruckner!


Coda del movimiento final de la Sinfonía nº 4 / versión antológica del gran Sergiu Celibidache y la Filarmónica de Munich, 1993. Si no es la secuencia más sublime de la música sinfónica, le falta poco. En ese crescendo memorable, el campesino-genio de Ansfelden revela la «profundidad teológica» de sus ideas musicales.

lunes, 1 de septiembre de 2014

LEITER



Alguien me envió el otro día una de esas frases ilustradas que circulan tanto en Internet. El montaje, a medio camino entre el chiste y la reflexión, incluía una lápida y en ella la recomendación de visitar el cementerio cada vez que alguien se sintiera indispensable. La moraleja del meme apuntaba a que nadie es tan importante como para detener el mundo, que sigue girando después de cada muerte. Pues bien, discrepo. La frase lapidaria podrá tener aplicación “didáctica” sobre esos ególatras que necesitan golpes de realismo crudo. Para lo demás, falla; porque cada persona es y será siempre única. Ni más ni menos. Y hay mundos que se detienen, incluso mundos que acaban con cada desaparición.

Cuando los amigos se van los recuerdos no sólo se agolpan sino que, con el paso del tiempo, crecen. El espacio que dejan vacío comienza a acumular sensaciones perennes —sensaciones, no sentimentalismos— que sirven de testimonio a la huella que los ausentes imprimieron en el alma de quienes los recuerdan. Es aquella “segunda vida” que menciona Manrique en sus Coplas.

deviantartUna sugestiva imagen del cementerio de Würzburg / foto: sorb

El pasado 28 de Agosto se cumplió un nuevo aniversario desde la abrupta partida de este mundo de quien fuera un gran amigo, uno de los mejores que haya conocido por estos pagos: Javier Menéndez Ciudad, conocido en la blogósfera por su seudónimo, «leiter». Quiso ser director de orquesta y no pudo (leiter es la palabra alemana para «director»). Un inspirado día decidió abrir en Internet su «bar virtual de copas», como tituló cariñosamente a ese blog inolvidable, Leiter's Blues. Logró una maravilla combinando sus amplios conocimientos con el calor de su carácter. Nunca fue un distante erudito, sino un ser humano abierto a compartir en primera persona sus ricas experiencias, opiniones e intereses. Precisamente tomé contacto con él en la siempre extensa lista de comentarios escritos bajo cada entrada por los visitantes. ¡Qué intercambio de opiniones surgía en ese espacio, libre y naturalmente, con Javier siempre involucrado atendiendo consultas o agradeciendo las palabras que los cibernautas pudieran dejar estampadas!

cubiertaEl compositor favorito de Javier siempre fue Mozart, pero todo el repertorio austro-alemán calaba hondo en él. O en ambos, porque fue uno de nuestros puntos de coincidencia más enriquecedores. Gracias a Javier me deshice de mis prejuicios contra Schumann; con Javier compartimos el entusiasmo por los dos maravillosos músicos judeo-alemanes de Hamburgo, Mendelssohn y Brahms; fue a Javier a quien pedí las primeras, valiosas pistas cuando prendió en mí el súbito interés por Bruckner. Este creador grandioso pero malquisto, a menudo ignorado en el mundo latino, era para Javier uno de los sumos creadores sinfónicos, y su Séptima Sinfonía, en Mi mayor, la más sublime de toda la literatura musical. Así de rotundo:
»En mi opinión, la sinfonía más grandiosa y perfecta jamás compuesta. Obra de trascendente inspiración, revela el carácter pusilánime del autor. Es un grito, una súplica, un deseo, un adiós…«
Con esta obra, pues, dedico un cálido recuerdo a la memoria imborrable de mi amigo. ¡Descansa en paz, Javi!


BRUCKNER: SINFONÍA núm. 7 en MI Mayor

1. Allegro moderato
2. Adagio: molto lento e maestoso / Sehr feierlich und sehr langsam
3. Scherzo: Vivace / Sehr schnell
4. Finale: Allegro ma non troppo / Bewegt, doch nicht zu schnell

Orquesta Filarmónica Checa / Lovro von Matacic

Versión extraordinaria que basta para demostrar la autoridad de Matacic en el repertorio bruckneriano. El sonido cálido y algo más “crudo” de la Filarmónica Checa aporta un encanto propio.
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MP3 ABR 224 kbps 48 kHz | 4 tracks | RAR 108 MB

» Comentario de leiter a esta sinfonía
Bruckner en el blog

martes, 26 de agosto de 2014

In Memoriam FRANS BRÜGGEN


La música «con prácticas de época» está de luto. Ha perdido a Frans [Franciscus Jozef] Brüggen. El maestro holandés falleció el pasado miércoles 13 de Agosto, aunque llevaba enfermo ya un tiempo, según consignan medios en Internet. Brüggen puede no ser un apellido que «le suene» rápidamente a muchas personas, incluso las familiarizadas con la música clásica, pero eso se debe más que nada a cuestiones de divulgación —parte importante de la fama en nuestra sociedad publicitaria— antes que a peso específico. Porque Brüggen fue importante. Y mucho. Para empezar, como irreemplazable virtuoso de un instrumento bastante mirado en menos hasta su llegada, la flauta dulce (flauta de pico en España, en inglés recorder). Muchos lectores recordarán, tal vez, sus propias clases de música en el colegio tratando de aprender alguna melodía facilona en este instrumento de aspecto simple y técnica accesible. Durante mucho tiempo la flauta dulce fue eso, el pariente pobre de la flauta traversa.

Brüggen, explorando el repertorio y las prácticas musicales de antaño, enalteció este instrumento. Concierto tras concierto, disco tras disco, demostró musicalmente la maestría a la que puede llegar un verdadero artista sin importar la sencillez del medio empleado. En el ancho repertorio de la flauta dulce, secular pero cubierto de mayoritario desdén, este músico navegó con rigor y soltura, desarrollando una autoridad insoslayable.


Miembro de una generación de inquietos músicos europeos que trajo brisa fresca a la interpretación examinando las estéticas del pasado —Leonhardt, Bylsma, Harnoncourt, también Koopman...— Brüggen dio un paso adelante en su trayectoria el año 1981 y co-fundó, junto a Sieuwert Verster, la “Orquesta del Siglo XVIII”, notable agrupación dedicada a las prácticas musicales “de época”, empleando instrumentos originales —fabricados hoy pero a imagen de los que existieron siglos atrás— y funcionando como un colectivo, esto es, distribuyendo en partes iguales las ganancias obtenidas con sus conciertos.

Brüggen perseveró hasta su muerte en su faceta como director, que ejerció también frente a orquestas de mayor abolengo como la Orquesta del Real Concertgebouw, de Chicago, de Oslo, la Filarmónica de Viena, la Tonhalle de Zurich...

Yo conocí primero al Brüggen especialista en flauta dulce. Lo admito, en ese terreno me incliné siempre a favor de su joven colega danesa Michala Petri, por mucho que el holandés manejara el volumen sonoro con destreza superior. Fue el Brüggen director de orquesta el que me cautivó más. Su capacidad para agilizar, matizar y colorear las texturas sinfónicas es un obsequio para agradecer, en especial porque no es cosa fácil aportar novedad al repertorio clásico centroeuropeo. El gran mérito de estos revisionistas estéticos es justamente ése, «poner vino nuevo en odres viejos». La contención emocional del maestro holandés se equilibra con un temperamento recio y a la vez cuidadoso.

cubiertaAsí pues, les invito a disfrutar a Brüggen dirigiendo música de SCHUBERT, las Sinfonías número 1, en Re mayor, y la número 4 en Do menor, llamada «Trágica», en un registro live. En este apartado de su producción, Schubert seguía de cerca los modelos de Haydn y Mozart pero también el ejemplo renovador de su admirado Beethoven. A este último le ofrece un homenaje en su primera sinfonía, citando de manera muy exacta un tema común al ballet «Las Criaturas de Prometeo» y a la Tercera Sinfonía («Heroica») —semejante al testimonio que dará años después Brahms en su propia sinfonía núm. 1, citando el Himno de la Alegría de la Novena—.

La pasmosa facilidad creativa de Schubert es patente en la primera de sus obras sinfónicas, la cual escribió con sólo dieciséis años de edad, directamente sobre el papel pautado, mientras todavía era un escolar en el Internado para el coro de la corte. Un amigo suyo de esos años, Albert Stadler, nos dejó este cuadro: «Con toda calma y apenas distraído por el parloteo de sus compañeros de clase, se sentaba en su pequeño escritorio... escribiendo ágil y fluidamente, con escasas correcciones y dando la impresión de ser aquella la cosa más natural del mundo».

Y ya que mencioné antes a Brahms: el barbado compositor fue requerido para revisar las partituras de Schubert en su primera edición oficial, a fines del siglo XIX , pero en el proceso corrigió las indicaciones de volumen para conseguir un sonido orquestal equilibrado; ahora bien, Schubert es la espontaneidad encarnada y los retoques, aunque cautelosos, le quitan parte de su encanto. Versiones como las de Brüggen nos restituyen esa frescura.

A disfrutar, amigos y amigas, del gran maestro holandés interpretando esta música espléndida:


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MP3 ABR 320 kbps 48 kHz | 8 tracks | RAR 117 MB

domingo, 3 de agosto de 2014

CHAIKOVSKY : Trío en La menor, Op. 50

PIÓTR CHAIKOVSKY (18401893) fue un músico genial, de los que definen estilos y crean escuela; pero también un hombre herido por una sensibilidad enfermiza, pasto de crisis, angustias y depresiones recurrentes. El fragor de las batallas internas amargó los frutos cosechados en su carrera —era favorito del Zar, aplaudido por el público, su fama internacional se acrecentaba rápidamente, invitado por prestigiosos escenarios de Europa y América, gozaba de mecenazgo particular...— además de socavar su desempeño social o exasperar sus reacciones frente a la menor adversidad. Aun así Chaikovsky, educado e indiscutiblemente talentoso, logró reunir junto a sí un buen puñado de amistades y admiradores leales. Algunos, como su hermano Modest, eran confidentes; otros, como Tanéyev o Nikolái Rubinstéin, eran colegas admirados y muy considerados en sus opiniones.

Nikolái (* Moscú, 2 Jun. 1835 – † París, 23 Mar. 1881) era especialmente querido por el compositor. Hermano menor del notabilísimo Antón Rubinstein, era un pianista tan descollante como él, y en opinión de Chaikovsky incluso superior. Nada poco, considerando que Antón era un genuino titán de su instrumento, famoso como el único rival digno de Franz Liszt —el mejor pianista de su tiempo y, hasta donde sabemos, de la historia—. Semejante pericia musical venía acompañada en ambos Rubinstein con probadas dotes para la organización (Antón formó el Conservatorio de San Petersburgo y Nikolái el de Moscú) y para la enseñanza, combinación feliz que los incluye entre los artistas más influyentes de su generación.

La familia Rubinstein vivió en Berlín entre 1844 y 1846. Allí los pequeños hijos del matrimonio judío recibieron lecciones de Theodor Kullak, concitando también la atención y apoyo de Mendelssohn y Meyerbeer. La formación musical no se interrumpió cuando volvieron a Rusia, luego de la repentina muerte del padre, pero aquí Nikolái estudió también Derecho y ejerció un oficio burocrático, dualidad común a la gran mayoría de sus colegas músicos. Eso no quitó ánimos a su tenaz voluntad de artista.

Chaikovsky le dedicó su famoso Primer Concierto para piano, pero el homenajeado reaccionó de manera agria —tenía un carácter explosivo—, descalificando la obra y negándose a interpretarla. El compositor no hizo tal cosa y enfrió las relaciones con su amigo. A la postre, Nikolái, conociendo el éxito obtenido por la pieza y reevaluándola con calma, se retractó de sus opiniones y la presentó en París, durante la Exposición Universal de 1878. En la misma ciudad falleció algún tiempo después, enfermo de tuberculosis.

Chaikovsky dedicó a Nikolái una de las piezas de cámara más eminentes del siglo XIX: el Trío en La menor, subtitulado en francés A la memoria de un gran artista, para violín, violonchelo y piano. Este último instrumento se destaca en la composición, en tributo a la extraordinaria jerarquía pianística del amigo difunto.

Disfruten ustedes, queridos lectores de esta página, una composición inolvidable:

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MP3 ABR 224 kbps 44.1 kHz | RAR 73,6 MB

viernes, 18 de julio de 2014

Sinfonías # 1 de BRAHMS y SCHUMANN / Filarmónica de Berlín, KARAJAN



Un significativo emparejamiento propone el disco que comparto esta vez, reedición por parte del sello amarillo (DG) del legado de Herbert von Karajan. Dado que el 16 de julio cumplimos 25 años de luto por su partida, sirva como homenaje. Se trata de las Primeras sinfonías en el catálogo de dos compositores estrechamente unidos por la amistad y la admiración mutua, Johannes Brahms y Robert Schumann.

Corrían los años 60 del siglo pasado y el gran director austríaco ejercía ya su autoridad sobre la Filarmónica de Berlín, renovando sin contemplaciones su plantilla de intérpretes (llegó a ser una de las formaciones de promedio más joven en Europa) pero conservando todo lo posible el sonido que habían aprendido de su anterior director, el legendario Furtwängler. Sobre esta base Karajan trabajó tenazmente para configurar un virtuosismo grupal inédito y plasmar un sonido orquestal esplendoroso, cincelado con oído sutil y acuñado como marca de fábrica.

Para entonces y con esos mimbres ya había grabado una integral sinfónica de Beethoven (el famoso ciclo de 1963, habitualmente celebrado como el mejor de los que grabó junto a los berlineses). En ese mismo espíritu dio cauce al sinfonismo de Schumann y Brahms. Las versiones son extraordinarias. Podrá discutirse la idoneidad de una orquesta más afín a la grandilocuencia wagneriana que a dos compositores alejados formalmente de ese credo estético; pero, por favor, que nadie con oídos reproche la musicalidad, el compromiso serio, la chispa expresiva o la potencia del resultado.

En ambos casos Karajan apuesta por la grandeza inherente a la partitura, rasgo más enfático en el discípulo Brahms que en el maestro Schumann. De hecho, esta Primera de Brahms aparece suntuosa, olímpica, inequívocamente imperial. Si recordamos la simpatía política del compositor hacia Bismarck y la creación del Imperio Alemán, debemos admitir que esa resonancia también es brahmsiana. Schumann, en cambio, más confesional y directo, plasma su alegría tras el batallado matrimonio con la mujer de su vida, Clara Wieck, en una obra palpitante de frescura y entusiasmo.

Herbert von KARAJAN y «su» Filarmónica de BERLÍN en plenitud de facultades reviven las sinfonías iniciales de dos maestros de la llamada «gran forma». La sinfonía de la era romántica —no confundir el término con sentimentalismo— ha sido uno de los aportes fundamentales de la música germana a la cultura universal, y ciertamente KARAJAN uno de sus mejores traductores.

La trayectoria de este gran Artista fue meteórica y afortunada, amparada tanto en su talento extraordinario como en su agudeza para las oportunidades o su habilidad en el juego de las influencias. En la posguerra recibió el fundamental apoyo de Walter Legge, productor de EMI y fundador de la Orquesta Filarmonía (Philharmonia) de Londres, para luego regresar a tierras continentales y pararse frente a las dos orquestas que sueña cualquier director: las Filarmónicas de Viena y de Berlín.

Hablé de fortuna: su elección para el podio berlinés significó vencer importantes candidaturas, como las de Celibidache o Maazel, pero que pudieron ser muchas más de no ocurrir la abrupta «extinción en serie» de grandísimos colegas —Furtwängler, Cantelli, Erich Kleiber, van Beinum durante la década de 1950, o Ferenc Fricsay a inicios de los 60s—, acontecimiento que «rompió el eslabón con la vieja guardia» en el decir de Claudio von Foerster, y despejó el panorama para que KARAJAN campeara a sus anchas como el director más famoso del mundo, un súperventas y figura pop que, merced a los lazos con la industria fonográfica, revitalizó el circunspecto circuito de la música clásica.

Con todo, fue un genio. El mencionado Claudio von Foerster lo resume a la perfección:
Estudiando su legado diferenciamos diferentes etapas de su quehacer. La batuta joven y bulliciosa (desde los primeros discos hasta 1945), elegante, refinado, preocupado por la transparencia y el lenguaje directo. El segundo período, su era con la Philharmonia bajo la égida de Legge, casi solamente interesado en el preciosismo sonoro y enmascarando mucho, por ejemplo, los timbales. Su tercera época, los vinilos, como maestro de la técnica y la infalibilidad de estilo. Y sus años finales, los de la suprema sabiduría, condensando todas sus experiencias anteriores, cultivando visualmente el ego en los films pero nunca dejando de justificar su estatura de coloso de toda época. Tuvo la técnica perfecta, el oído absoluto y la memoria infalible; eso más la genialidad. Su sexto sentido musical fue excepcional. Eligió vivir como un autócrata y sigue siendo mítico.
¡Disfrutemos pues ese legado mítico, amigos y amigas!


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MP3 ABR 224 kbps 48 kHz | 8 tracks | RAR 119,1 MB | mega

martes, 1 de julio de 2014

{prosa} LÉVI-STRAUSS

Lévi Strauss
Elogio del Trabajo Manual


(fragmento)

Me alegraría que un intelectual, una vez jubilado, se viera obligado por ley a ponerse a prueba en otra actividad; en ese caso, habría elegido sin vacilar un oficio manual.

¿Por qué digo esto? Desde el advenimiento de la civilización industrial, el trabajo pasó a ser una operación en un sentido único, donde el hombre —sólo él, siendo activo— modela una materia inerte, y le impone soberanamente las formas que le convienen.

Las sociedades estudiadas por los etnólogos tienen del trabajo una idea muy distinta. Lo asocian a menudo al ritual, al acto religioso, como si en ambos casos el fin fuera entablar con la naturaleza un diálogo en virtud del cual naturaleza y hombre pueden colaborar: concediendo ésta al otro lo que espera, a cambio de los signos de respeto, o de piedad incluso, con los cuales el hombre se obliga ante una realidad vinculada al orden sobrenatural.

Subsiste aún hoy una complicidad entre esa visión de las cosas y la sensibilidad del campesino y el artesano tradicionales. Estos, efectivamente, por seguir manteniendo un contacto directo con la naturaleza y con la materia, saben que no tienen derecho a violentarlas, sino que deben tratar pacientemente de comprenderlas, de atenderlas con cautela, diría casi de seducirlas, a través de la demostración permanentemente renovada de una familiaridad ancestral hecha de cogniciones, de recetas y de habilidades manuales transmitidas de generación en generación.

Por eso el trabajo manual, menos alejado de lo que parece del pensador y del científico, constituye asimismo un aspecto del inmenso esfuerzo desplegado por la humanidad para entender el mundo: probablemente el aspecto más antiguo y perdurable, el cual, más próximo a las cosas, es también el más apto para hacernos captar concretamente la riqueza de éstas, y para nutrir el asombro que experimentamos ante el espectáculo de su diversidad.


Claude Lévi-Strauss, 1986, discurso de agradecimiento al recibir el Premio Internacional Nonino


lunes, 23 de junio de 2014

[repost] Un poco de RICHARD STRAUSS


No hace mucho celebramos un aniversario más desde que vino a este mundo don Richard Georg STRAUSS (* Múnich [Baviera] 11 Jun. 1864 ~ † Garmisch-Partenkirchen, 8 Sept. 1949) y, dada la escasez de tiempo para compartir con ustedes algún material de mis estanterías, opto por reflotar un post de 2011, en el cual escuchábamos grabaciones históricas del mismísimo compositor empuñando la batuta. Y es que fue, aparte de creador genial, un gran director de orquesta; gozaba de dotes naturales para hacerse entender por sus dirigidos y obtener de ellos una musicalidad superior. Eso sí, desde el podio nada delata su enorme capacidad porque, al revés de su eufórico colega Mahler —o incluso de su propia exuberancia al escribir música—, los gestos de Strauß eran parcos casi llegando a la desidia.

Richard Strauss dirigiendo su poema sinfónico “Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel” / comentan Yehudi Menuhin y George Szell

Disfruten nuevamente las grabaciones históricas de Strauß, registradas en los años veinte del siglo pasado junto a señeras formaciones sinfónicas de la Alemania de entonces:

disco»RICHARD STRAUSS EMPUÑA LA BATUTA« — Registros históricos de 1928 y 1929 Grabaciones de Richard Strauss interpretando obras propias y ajenas al frente de la Filarmónica y la Staatskapelle de Berlín. Pincha el título o la carátula del disco para ir directamente al post.

viernes, 20 de junio de 2014

Lieder de SCHUBERT junto a Sviatoslav RICHTER y Dietrich FISCHER-DIESKAU

Schwind«Mañana» / Moritz von Schwind, 1858

En el fondo todos queremos ser únicos. Y la verdad es que lo somos, pero anhelamos reconocimiento. Es justo: cada persona en este mundo “tiene su gracia”, su encanto particular, pero no todos la ven. A veces casi nadie. ¡Qué desperdicio! Tanto como el amor revela a los enamorados la riqueza íntima del otro, así también debiéramos atrevernos a mirar al mundo con ojos benévolos (que no ingenuos); probablemente descubriríamos el colorido que revisten personas y situaciones a los cuales la vida común, en su tropel de falsas urgencias, ignora.

¿A qué viene todo esto? Schubert. El gran músico ignorado en la capital europea de la música, Viena. Lleno de originalidad, lleno de talento, lleno de amigos (en su mayoría tan ignotos como él) pero invisible más allá de ese territorio privado. Sólo otro habitante de Viena igual de grande —Beethoven— supo calar en la modesta personalidad de ese hombre bajito que lo admiraba: “Verdaderamente hay en este joven una chispa divina”, dicen que exclamó en su lecho de enfermo al hojear unas partituras suyas. Lástima que los cazanoticias no accedieron a los salones indicados pregonando esas palabras, porque a diferencia del mismo Beethoven o de Mozart antes que él, Schubert ya no estaba vivo cuando su obra arrancó por fin los aplausos que siguen sonando hoy, más de dos siglos después.

Schubert y amigos
Franz junto a dos amigos

Sin embargo, por esas paradojas, Schubert tenía el don de reconocer a los demás y de convertir ese reconocimiento en canción. En un país germánico como Austria, donde cantar es parte de la vida diaria, él supo escribir las mejores melodías de su tiempo y además sin maltratar un solo verso de aquellos poetas que encendían su chispa divina, antes al contrario, favoreciendo la expresión de sus palabras con un nuevo alcance.

Por eso los lieder de Schubert son únicos. Inconfundibles. Tanto como el talento de los dos artistas que hoy les invito a escuchar: Sviatoslav Richter en el piano y Dietrich Fischer-Dieskau en la voz, los cuales ofrecen un recital de lieder (canciones) de Schubert en el Festival de Salzburgo, el 29 de Agosto de 1977, con un repertorio de obras conocidas y otras que debieran conocerse más. Ahora sí, artistas únicos para música única. ¡Disfruten, amigos y amigas!

» D E S C A R G A

MP3 CBR 224 kbps 48 kHz | 23 tracks | RAR 127 MB

viernes, 30 de mayo de 2014

HINDEMITH Sinfonía »Harmonia Mundi« + HONEGGER Sinfonía Litúrgica / Mravinsky, Filarmónica de Leningrado


Dedicado especialmente a mi amigo Fernando en su cumpleaños

Hoy pisaremos tierra extranjera en lo que a mis gustos habituales se refiere: música de vanguardias del siglo XX, no la senda radical de Schönberg sino las rutas personales de Paul HINDEMITH (* Hanau [Alemania] 16 Nov. 1895 ~ † Frankfurt am Main, 28 Dic. 1963) y Arthur HONEGGER (* Le Havre [Francia] 10 Mar. 1892 ~ † París, 27 Nov. 1955).

Se trata de dos autores relevantes en el volátil panorama musical del siglo pasado. Afiliados a corrientes de vanguardia, ni uno ni otro dependió de cualquier ideología artística, antes bien tomaron las influencias que mejor les pareció y así maduraron un estilo personal, arduo, sin duda, pero distintivo.

Hindemith, la otra vanguardia

Hindemith

El primero es Paul HINDEMITH, quien cinceló una expresión musical ajena a la dominante presencia de Schönberg, aunque aspiró como éste a organizar los sonidos en un nuevo sistema racionalizado y coherente. Fue una figura destacada y polémica desde su juventud, cuando reacciona contra el Romanticismo (pese a que Brahms y Reger dejan honda huella en su estilo inicial) y hace suyos los postulados de la “Nueva Objetividad”, negándose a utilizar la música como vehículo de emociones personales o descripciones.

Creador fecundo, HINDEMITH incursionó en todos los géneros musicales. La ópera entra en su catálogo varias veces, y en dos ocasiones el compositor asume también la escritura del libreto. Una de estas ocasiones llegó con la ópera «DIE HARMONIE DER WELT» (La Armonía del Mundo, 1957), cuyo personaje principal es nada menos que Johannes Kepler, el genial astrónomo-matemático alemán, autor entre otras obras de «Harmonices Mundi» (Armonía de los Mundos, 1619). Allí se encuentra la tercera ley del movimiento planetario en su primera formulación; pero al compositor lo atrajo algo diferente: Kepler desarrolla en el libro la relación pitagórica entre las proporciones del cosmos y los intervalos musicales. Según esta idea, cada astro del firmamento “vibra” en una afinación específica al girar en torno al sol. El estudio del movimiento planetario traduciría matemáticamente esa vibración en intervalos, a su vez traducibles en música, la “música de las esferas”.

Aproximación a la música universal según los cálculos de Kepler

HINDEMITH recupera así una de las teorías místico-musicales más longevas, no obstante su conocido antirromanticismo. Las ideas de Kepler acerca de una armonía superior presente en la mecánica misma del universo, armonía posible de representar en música, se avienen con los arreglos hechos por el compositor al sistema tonal, cuando su evolución estilística había llegado ya a una forma de neoclasicismo (en un sentido muy amplio que admite influencias desde la música medieval hasta el jazz).

Este alejamiento de la vanguardia movió contra el compositor el ácido desdén de cierta crítica luego de la Segunda Guerra Mundial, clavándole banderillas de retrógrado e inadmisible, aunque su lenguaje no fuera sino una sumatoria personalísima de las influencias adquiridas a lo largo de una extensa trayectoria.

Nuestro compositor, dueño de especiales aptitudes para la expresión instrumental, compuso su Sinfonía «Harmonia Mundi» mientras trabajaba todavía en la ópera. La dividió en sólo tres movimientos, cada uno de los cuales lleva nombre latino. Tomando la explicación del cuadernillo que acompaña el disco, «toda la jerarquía del Universo queda reflejada en los títulos de las tres partes: I. Musica instrumentalis – la música instrumental, edificada sobre la armonía de acordes; II. Musica humana – la música del hombre, expresión de la armonía entre alma y cuerpo; III. Musica mundana – la música de la globalidad del espacio, personificando la armonía del macrocosmos. Hindemith asciende por esta ruta de armonía global que fijara Boecio

Honegger y el dolor de su tiempo

Honegger

Por su parte Arthur HONEGGER tenía sus afinidades artísticas en Francia; integró Les Six, relevante grupo de jóvenes compositores unidos por amistad pero de estilo independiente. A partir de este núcleo de creativa intimidad, HONEGGER pudo trabar contacto con artistas de diferentes áreas cuyos nombres guardará la Historia: Erik Satie, Jean Cocteau, Pablo Picasso, Tristan Tzara...

Pero la Segunda Guerra Mundial y muy especialmente la ocupación nazi cambiaría por completo el panorama. La brillante bohemia de París, prestigiosa e influyente, fue abatida por una utopía totalitaria que, como sus homólogas en Rusia y luego en China, pugnaba por crear un “hombre nuevo”. Duro golpe en especial para las vanguardias, dispersadas sin miramiento. Nuestro compositor registrará la tragedia en su producción: entre 1945 y 1946 escribe su Tercera Sinfonía, «Litúrgica», concebida durante un viaje nocturno en tren desde Basilea a Berna. Esta obra, también tripartita, plasma las crudas experiencias que la guerra llevó a todas partes en el Viejo Mundo. HONEGGER tituló cada movimiento con citas de la misa católica de difuntos (Dies irae / De profundis / Dona nobis pacem), aunque apenas como referencia expresiva porque su moderno lenguaje musical es ajeno a cualquier canon litúrgico. Sin duda una de sus páginas más viscerales y mejor conseguidas.

La interpretación de estas dos sinfonías corren por cuenta de un equipo formidable: la Filarmónica de Leningrado [San Petersburgo] dirigida por su incomparable titular Yevgeny Mravinsky, en un concierto ofrecido el año 1965. ¡Disfrútenlo!

» D E S C A R G A

MP3 ABR ~256 kbps 48 kHz | 6 pistas | libreto PDF | RAR 119,6 MB | mega

martes, 13 de mayo de 2014

Jazz para vacas... y mariachis para una Beluga

Tal como suena. Música para regocijar animales. Primero jazz tocado para vacas. Vacas en la campiña francesa. Frente a ellas, miembros de un grupo de jazz (The New Hot 5) con sus instrumentos de bronce improvisando melodías en esa anchura tranquila y deliciosa del campo. Los apacibles animales no quedan indiferentes al concierto...

En segundo término, un grupo de mariachis asentados en Connecticut, luego de llevar música a una boda celebrada en un Acuario turístico, descubren que tras las vitrinas tienen una hermosa y albina seguidora...

Los Cuatro Músicos de Bremen / Walter Crane

miércoles, 7 de mayo de 2014

Aniversario de BRAHMS: SINFONÍA número 1 en Do menor, op. 68 / Christoph ESCHENBACH, Sinfónica de HOUSTON

Johannes Brahms en un daguerrotipo de la época

Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Johannes BRAHMS en un barrio popular del puerto de Hamburgo, en 1833.

Sensible y huraño a la vez, el compositor llevará impreso en su carácter los recuerdos de su cuna. Tanto la simpatía por influencias populares (canciones estudiantiles, folklóricas, melodías de tierras húngaras, etc.) como la contención emocional del carácter nórdico se abrirán camino en la producción de este genio, uno de los más grandes de la escuela alemana y complemento (que no antagonista) de Richard Wagner: mientras este último apuntaba a las últimas consecuencias del estilo musical romántico, BRAHMS reconciliaba de manera perfecta el mismo estilo con la admirable tradición procedente de Bach y aun antes. No en vano fue llamado “el más clásico de los románticos” por su capacidad de equilibrar fondo y forma, el gran desafío para todo creador. Recuperó formas caducas y les dio uso en la música de su tiempo, algo que él describía como “poner vino viejo en odres nuevos”.

Pero —y esto es mera impresión personal— quizá su faceta más conmovedora sea el rasgo “otoñal” que se ha apuntado muchas veces en su música: una especie de nostalgia profunda que la impregna más y más a medida que los años pasan. No es terca inflexibilidad sino la sensación de, como leí en algún autor, “quizá haber nacido demasiado tarde”, lo suficiente para sobrevivir a las tradiciones que amaba y servirles de colofón, pero también de percibir que toda una época estaba pronta a sucumbir.

Comparado a menudo con Beethoven, BRAHMS fue un genio eminentemente sinfónico, que hizo suyas las aspiraciones musicales de su mentor y amigo Schumann. Llevó la concisión de las ideas y la profundidad de la expresión a un nivel que no sería igualado después y, contra todo pronóstico, llegó a influir sobre la rupturista Segunda Escuela Vienesa gracias a su capacidad para desarrollar, dividir y reorganizar los temas y motivos musicales.

Con motivo de este aniversario, amigos y amigas, les dejo la sensacional Sinfonía número 1 en Do menor, escrita pasados los 40 años de edad y dueña, por eso mismo, de una madurez extraordinaria. La versión corre por cuenta de Christoph Eschenbach al frente de la Sinfónica de Houston, firmando una interpretación estupenda e intachable:

» D E S C A R G A

WMA CBR 320 kbps 44.1 kHz | 4 tracks | RAR 120,1 MB

lunes, 21 de abril de 2014

{poesía} GARCÍA MÁRQUEZ

GaboElegía a la Marisela


No ha muerto. Ha iniciado
un viaje atardecido,
de azul en azul claro
—de cielo en cielo— ha ido
por la senda del sueño
con su arcángel de lino.

A las tres de la tarde
hallará a San Isidro
con sus dos bueyes mansos
arando el cielo límpido
para sembrar luceros
y estrellas de racimos.

—Señor, cuál es la senda
para ir al Paraíso?

—Sube por la Vía Láctea,
ruta de leche y lirio,
la menor de las Osas
te enseñará el camino.
Cuando sean las cuatro
la Virgen con el Niño
saldrán a ver los astros
que en su infancia de siglos
juegan a la Rueda-Rueda
en un bosque de trinos
Y a las seis de la tarde
el ángel del servicio
saldrá a colgar la luna
de un clavo vespertino.

Será tarde. Si acaso
no te han guardado sitio
dile a Gabriel Arcángel
que te preste su nido
que esta en el más frondoso
árbol del paraíso.

Murió la Marisela,
pero aún queda un lirio.

Gabriel García Márquez

Geografía Celeste (1947)


sábado, 19 de abril de 2014

Crucifixus etiam pro nobis

Fra AngelicoCristo es llorado por su Madre / detalle de una pintura de Fra Angelico

...sub Pontio Pilato; passus et sepultus est. Este breve texto en latín corresponde a una de las fórmulas del Credo católico. Significa: “Fue crucificado por nosotros en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado”. Es una frase que condensa todo el drama rememorado año tras año en Semana Santa: la muerte injusta de un Inocente, abandonado por sus amigos y cruelmente escarnecido, víctima del odio, de la envidia y de la mala conciencia. Drama, agreguemos, que nunca pierde actualidad...

Con aquella frase latina el compositor veneciano ANTONIO LOTTI (1667-1740) firmó una página coral a capela de estremecedora sensibilidad. Tuvo el genial acierto de combinar el estilo vocal de los grandes polifonistas del siglo XVI con las conquistas del barroco, particularmente el cromatismo con fines expresivos. Sin más, les dejo escuchar tranquilos esta maravillosa pieza coral en el reproductor que pueden ver más arriba de estas líneas. ¡Feliz fin de semana Santo!

jueves, 3 de abril de 2014

BACH {repost} Conciertos de BRANDEMBURGO

Cierto que la fecha que me sirve de pretexto acaba de pasar. De acuerdo al calendario gregoriano, el nuestro, el cumpleaños de Johann Sebastian Bach tuvo lugar el 31 de Marzo. Cuando el músico nació, empero, el tiempo respondía al calendario juliano, y bajo ese argumento vino al mundo un 21 de Marzo. ¿Importa? Poco, si tenemos en cuenta que Bach ya no rinde cuentas a ningún calendario: lo suyo es la inmortalidad.

Autor de un legado vastísimo —pese a que una parte se ha perdido— y cuya profundidad emociona y desafía, Bach no cabe en una pincelada. Con todo, cada pincelada suya es inconfundible. Así que les propongo recordar al enorme compositor de Eisenach con uno de sus ciclos instrumentales más célebres: los Conciertos de Brandemburgo.

Nuestros buenos amigos Ernesto Nosthas y Elgatosierra publicaron aquí, tiempo atrás, una serie de entradas dedicadas a este ciclo concertante del gran Bach. Habiendo actualizado los enlaces musicales, repongo a continuación uno de esos artículos. A disfrutar pinchando en el enlace:

Conciertos de Brandemburgo, II / Ernesto Nosthas + Elgatosierra

sábado, 29 de marzo de 2014

Una maravilla: BACH Suite Orquestal #3 y BRAHMS Sinfonía #4 por KLEMPERER

El magnífico director germano-israelí OTTO KLEMPERER fue y sigue siendo, sin discusión posible, una de las grandes batutas de todos los tiempos. Hombre sufrido —tenía una alarmante facilidad para los accidentes físicos, además de padecer trastornos depresivos—, su talento debió enfrentarse a la persecución a medida que el nazismo fue haciéndose con el poder en Alemania, y tras la Segunda Guerra su carrera no parecía ofrecer muchas esperanzas. Pero el productor inglés Walter Legge, en un gesto visionario, lo puso al frente de la Orquesta Philharmonia una vez que Karajan volvió a Berlín. Ese último fogonazo de gloria se tradujo en interpretaciones referenciales del repertorio centroeuropeo más tradicional. Klemperer digirió a menudo como invitado, también, y pese a la agria ironía que a veces complicaba su carácter, su figura concitaba el máximo respeto entre sus colegas.

Hoy les comparto un registro en vivo de 1957, en el cual nuestro director dirige la Suite para Orquesta número 3, en Re mayor, de Johann Sebastian Bach, y la Sinfonía número 4 en Mi menor de Johannes Brahms.

Los tiempos lentos que lo distinguían no perjudican la intensa expresividad que lograba sacar de las obras, como también su insólita capacidad para destacar los planos sonoros y el característico sonido vivo y variado que matizaba su estilo como intérprete. La Cuarta Sinfonía no es para nada lenta; sólo el Tercer movimiento exhibe fluctuaciones notorias (muy válidas), mientras los otros se desarrollan a tempi perfectos. Bach, por otro lado, recibe un trato glorioso aunque imbuido del antiguo concepto romántico, apoyado en la plenitud de los medios orquestales (ideal que Stokowski llevará mucho más lejos) y no, como se estila hoy, procurando el sonido “original” o aliviando texturas. Para nada. Pero no significa que el director lo interprete todo igual, y eso importa dejarlo claro: Klemperer concibe a Bach de manera distinta a Brahms, empleando un sonido que es, sí, fiel heredero de Mahler, Bruckner o Wagner, pero adaptándolo a diferentes objetivos estéticos. El resultado es una maravilla, como les anticipé en el título.

Disfruten dos grandes interpretaciones, amigos y amigas:

» D E S C A R G A

MP3 ABR 256 kbps 48 kHz | 9 tracks | JPGs | RAR 141,5 MB

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