Hoy se cumplen 193 años del nacimiento de Johannes Brahms. Para conmemorarlo, qué mejor que recordar parte del profético artículo de Schumann, “Nuevos Senderos”, con que presentó ante el mundo musical europeo al genio desconocido:
«Ha aparecido: un joven cuya cuna velaron las Gracias y los Héroes. Su nombre es Johannes Brahms. Vino de Hamburgo, donde trabajó silenciosamente en la penumbra; allí recibió de un maestro venerable las primeras lecciones de las arduas leyes del arte, y recientemente un artista célebre me condujo hasta él. Desde el primer instante llevaba en sí todos los signos que anuncian al elegido. Sentado ante el piano comenzó a revelarnos regiones maravillosas. Nos sentimos arrastrados hacia esferas cada vez más mágicas. Su ejecución transformó el piano en una orquesta de voces veladas y jubilosas... Cuando haga resonar su vara mágica allí donde las fuerzas del coro y de la orquesta le presten su poder, y cuando los secretos más profundos del espíritu le sean revelados aún más claramente, podremos esperar perspectivas todavía más admirables acerca del mundo del arte... Sus compañeros lo saludan en su primer viaje por el mundo, donde quizá le esperan heridas, pero también laureles y palmas; en él acogemos a un fuerte campeón.»







