domingo, 27 de septiembre de 2026

GOULD | ‘A Consort Of Musicke’ | BYRD & GIBBONS

Arvo Pärt

Glenn Gould tuvo intereses de lo más variopintos. Uno de ellos fueron las obras para teclado de los compositores del Renacimiento e inicios del Barroco, como los virginalistas ingleses —rareza que se volvió marca de la casa para Gould. El canadiense fue minucioso en estudiar las ornamentaciones de aquellas páginas, tanto como fuera posible, empeñado por recuperar obras casi desterradas del quehacer pianístico. Analítico, se ocupó de exponer con toda la claridad posible la multiplicidad de capas que los antiguos compositores habían dispuesto en estas piezas. E hizo posible el milagro de revivir música extraordinaria, a la vez que anticipó al movimiento historicista... o casi, porque no tenía reparos en utilizar un piano moderno para ofrecer este repertorio al mundo. No obstante, su particular toque, prodigiosamente preciso, se avenía perfectamente con un repertorio que no pretendía confesiones románticas sino una forma de sinceridad anclada en la música misma.

Ese genial esfuerzo cristalizó en el disco que les comparto hoy, “A Consort Of Musicke” con creaciones de William Byrd y Orlando Gibbons. Es, a no dudarlo, uno de los logros artísticos más valiosos de Gould — aunque le tomara cuatro años terminar el disco, que disfrutamos hoy gracias a la insistencia de los productores.

El bueno de Glenn incluyó unas notas a la edición LP de 1971 con algunas ideas bastante excéntricas (un exabrupto contra Monteverdi y “los calurosos sureños” para enaltecer a los hombres del Norte... fobia persistente en el genio de Toronto), mientras elogia a William Byrd como “santo patrono de la escritura para teclado”, u observa en Orlando Gibbons una capacidad que, nacida de su familiaridad con el canto vocal, a veces empuja su producción para teclado hacia resultados inesperados. (Pueden revisar esas notas en inglés, así como un extraordinario análisis de cada pieza ¡con partituras! en este artículo de Ethan Iverson).

Disfruten, amigos, este registro único.

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MP3 CBR 256 kbps 44.1 Hz | 8 Tracks | .7z 80,26 MB

sábado, 26 de septiembre de 2026

Feliz aniversario Mr. GOULD | BRAHMS Baladas y Rapsodias

Arvo Pärt

Glenn Gould nació el 25 de septiembre de 1932 en Toronto, Canadá. Fue uno de los músicos fundamentales del siglo XX, sea como pianista prodigioso e iconoclasta, sea como personalidad artística única, provocadora y genial. Dueño de enfoques personalísimos sobre las obras del gran repertorio, los cuales sabía plasmar efectivamente en sus interpretaciones, Gould sintió una afinidad total con Bach y compositores que plantearan desafíos intelectuales. Frecuentó con entusiasmo por un lado a los virginalistas ingleses y por otro a Sibelius y Schönberg, al paso que evitó el Romanticismo. Beethoven y Brahms fueron las pocas excepciones que concedió al siglo XIX.

Hoy, para recordar a Gould, comparto un disco que recoge su versión —tan personal como cabría esperar— de las tempranas Baladas (4) y las maduras Rapsodias (2) de Johannes Brahms. Todo aquello que en el creador alemán supone maestría constructiva, contrapunto, elaboración motívica, polirritmia… es precisamente lo que destaca en la aproximación “antirromántica” del gran pianista canadiense. Para mí, su recio abordaje de la última Rapsodia (en sol menor) fue un descubrimiento que me acompaña hasta hoy.

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MP3 CBR 256 kbps 44.1 Hz | 6 Tracks | .7z 77,8 MB

viernes, 18 de septiembre de 2026

Enrique Soro: Gatomaquia

Enrique Soro

Para festejar el 18 de septiembre, Fiesta Patria de Chile, les propongo la audición de una pieza creada por un compositor chileno, el insigne Enrique Soro Barriga (★ Concepción, 15 Jul. 1884 — ✚ Santiago, 3 Dic. 1954).

La Wikipedia consigna que Soro fue “reconocido como un gran improvisador en el piano” y que “su vida se vinculó con grandes personalidades como Pau Casals, Vincent d'Indy, Pietro Mascagni, Ignacy Paderewski, Giacomo Puccini, Maurice Ravel y Camille Saint-Saëns”. Este último nombre es importante como referencia para la breve suite pianística que les traigo: titulada “Gatomaquia” (a la manera de Lope) o “Escenas de Gatos”, fue escrita en 1930 y consta de tres piezas, cada una de ellas evocando un “tipo” de gato mediante temas, ritmos y dinámicas sugerentes:

  1. Gato juguetón – Allegro vivace
  2. Gato melancólico – Moderato
  3. Gato enamorado – Allegro moderato

Comparto la versión de referencia debida a la extraordinaria pianista rusa residente en Chile Svetlana Kotova, cuyo talento —de quilate mundial— ha dado a la obra del chileno una radiante proyección ante nuevos auditorios:

jueves, 3 de septiembre de 2026

SPOHR | Gran Noneto para vientos y cuerdas

Spohr Noneto

Nuestro querido Elgatosierra, indispensable padrino de este fogón, recomienda una obra de Louis Spohr para hacernos una idea más cabal de este compositor: el Noneto para vientos y cuerdas, op.31. Escrito el año 1813 por encargo del músico y mecenas Johann Tost, esta obra contiene una serie de peculiaridades muy interesantes que hacen honor a la siempre acertada indicación de nuestro “Gato tutelar”.

La sugerencia de interpretación también fue compartida por nuestro amigo y la cuelgo inmediatamente a continuación. Sigue más abajo una breve crónica de la obra:

El Noneto fue resultado de un encargo. El comitente se llamaba Johann Tost, personaje muy interesante del cual sólo diremos esta vez que al comenzar el siglo XIX era un próspero comerciante en Viena, pero en su juventud durante el siglo XVIII había sido violinista en la corte del príncipe húngaro Nikolaus Esterházy, es decir, bajo las órdenes del mismísimo Haydn, a quien asistió tiempo después buscando editor en París para sus cuartetos. Pocos años más tarde, Tost estuvo directamente relacionado con el encargo de los dos últimos quintetos de Mozart.

Cuando visitó a Spohr en Viena el año 1813 para encargar el Noneto, entre otras obras, Tost le sugirió también la plantilla instrumental. «Escríbame una obra para nueve instrumentos», le dijo, y especificó: violín – viola – violonchelo – contrabajo, en las cuerdas, más flauta – oboe – clarinete – trompa – fagot, en los vientos. Una combinación muy cercana a la que Beethoven había consagrado con su Septimino.

Tost agregó algo más: quería una obra en la que nueve individualidades tímbricas pudieran reconocerse dentro del conjunto. Spohr aceptó precisamente porque le atrajo «la dificultad de la tarea». Y de esta entrevista, relatada por Spohr en su autobiografía, nacería una de las piezas fundacionales del repertorio para noneto, que pueden escuchar ustedes en el video más arriba. Sus notas cifran una ilustre genealogía: Haydn → Mozart → Beethoven → Spohr. ¡Disfrútenla!

lunes, 31 de agosto de 2026

#prosa | GREGUERÍAS


Greguerías*

Ramón Gómez de la Serna


  • El agua se suelta el pelo en las cascadas.

  • Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.

  • El cerebro es un paquete de ideas arrugadas que llevamos en la cabeza.

  • Nuestra verdadera y única propiedad son los huesos.

  • El vapor es el fantasma del agua.

  • Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.

  • El pitido del tren solo sirve para sembrar de melancolía los campos.

  • El que está en Venecia es el engañado que cree estar en Venecia. El que sueña con Venecia es el que está en Venecia.

  • La cabeza es la pecera de las ideas.

  • La luna es un banco de metáforas arruinado.

  • El libro es el salvavidas de la soledad.

* Una greguería es una composición muy breve que ofrece una asociación ingeniosa o poética. Gómez de la Serna la definió así: «Humorismo + metáfora = greguería».


viernes, 7 de agosto de 2026

Louis SPOHR | Misa a capella & 3 salmos | Bernius, etc.

Spohr

La memoria humana es reduccionista. Parece un rasgo inherente a la mente racional: buscar patrones repetidos, elegir puntos de referencia, resumir y simplificar a fin de comprender mejor. Describir un paisaje con brevedad —montañas, lago, bosque, cielo azul— omitiendo los detalles sutiles que harían la gloria de un Marcel Schwob. En suma, obviar la “decoración” a fin de retener “lo esencial”.

Trasladando este hábito a la música, frecuentes listas de nombres pretenden agotar épocas enteras, como si cuantos vivieron en determinado momento sólo hubieran conocido aquellos mismos nombres y disfrutado aquella misma música... Obviamente, nada más lejos de la realidad. Eso impone la gratificante tarea de descifrar cada período, restituyendo su vibrante complejidad y recuperando así nombres que nunca debimos descuidar ni olvidar; por ejemplo el de Louis Spohr (★ Brunswick, 5 Abr. 1784 — ✚ Kassel, 22 Oct. 1859).

Entre dos eras: el caso Spohr

Louis Spohr hacia 1850
El compositor hacia 1850

Ludwig Spohr, conocido después como Louis, cosechó enorme reconocimiento durante su vida, tanto, que los teatros y el público lo agasajaban como un equivalente de Mozart, Haydn o Beethoven, repitiendo su apellido en la programación de conciertos sin objeciones.

Fue un hombre ávido de aprendizaje, depositario de influencias cosmopolitas (desde la Escuela de Manheim hasta los clásicos vieneses de su tiempo, pasando por las huellas de Francia e Italia), disciplinado, trabajador y comprometido con cada tarea que emprendió. Vivió en una época de transición —la generación “bisagra” que experimentó el ocaso del Clasicismo y el despuntar del Romanticismo— y tal vez por eso, aun ejerciendo influencia en la música de su tiempo, el interés por su obra se apagó poco después de su muerte. No obstante, Spohr fue crucial al convertirse, junto a otros contemporáneos como Ries o Hummel, en un eslabón entre generaciones, un vaso comunicante de estéticas artísticas.

Spohr Arbeitszimmer Kassel
Despacho de trabajo de Spohr en Kassel

Aunque fue un virtuoso del violín, dejó su firma en múltiples géneros: sinfonías (10), óperas (10), ciclos de lieder (~105), cuartetos de cuerda (36), conciertos (18), piezas de ocasión, oratorios… y un corpus de música sacra que aún espera ser redescubierto. En este terreno brilla su Misa en Do menor a capella, para doble coro mixto y solistas, op. 54, una obra que prescinde de orquesta para concentrarse en lo esencial: la voz humana entrelazada en un tapiz contrapuntístico que, sin ornamentos, busca elevar el espíritu.

La síntesis de un estilo

La Misa en do menor encarna de manera ejemplar la síntesis estilística que define a Spohr: una convergencia entre la claridad mozartiana, la tradición coral protestante alemana y el renacimiento del modelo polifónico de Palestrina que cautivó a compositores de su generación —Beethoven entre ellos, como atestigua su propia Missa solemnis. Concebir una obra de esta envergadura para voces a cappella, sin apoyo instrumental alguno, fue un gesto deliberadamente arcaizante en 1821: una recuperación del arte polifónico estrictamente vocal que muchos entendían como el ideal de la música sacra. El resultado es una partitura que mira hacia el pasado sin dejar de ser moderna, donde la densidad contrapuntística del Renacimiento dialoga con la sensibilidad romántica de un compositor que, en vida, fue celebrado como heredero directo de Mozart.

Romanticismo sacro

Wasse Spohr
“Catedral en invierno” — Ernst Ferdinand Oehme, 1821

Borges dijo alguna vez que la música no es algo que se agrega al mundo; la música ya es un mundo (“Borges, oral”. 1979). La Misa de Spohr puede definirse así: un mundo, no una reliquia. Hay en ella ciertamente una recapitulación de estilos tamizados por la sensibilidad de su autor, pero a diferencia de un mero pastiche su arquitectura sonora respira vida propia, animada por un pulso que late con urgencia romántica.

El doble coro produce un efecto espacial notable: las voces se responden, se entrelazan, se separan y vuelven a encontrarse como dos ríos que confluyen y divergen. Los solistas aportan momentos de intimidad lírica, contrastando con la densidad del tutti. En el Kyrie y el Gloria especialmente, Spohr logra equilibrar la claridad del texto y la riqueza contrapuntística; una hazaña que fusiona las mejores tradiciones sacras de los mundos germano y latino.

Al conocer esta obra uno podría preguntarse por qué no es más interpretada. La respuesta no está en la maravillosa partitura, sino en los caprichos de la historia. Spohr murió en 1859; Brahms estrenó su Réquiem alemán en 1868. En menos de una década, el centro de gravedad se había desplazado. Por eso esta creación llena de originalidad, recibida en su día como una cumbre, hoy es apenas una cita al pie de los libros de texto. Pero las buenas partituras guardan un tipo de magia inmune al tiempo: suenan tan bien hoy como el día en que fueron escritas.

carátulaFrieder Bernius es uno de los nombres más interesantes en el escenario contemporáneo cuando se trata de interpretaciones corales o sinfónico-corales del repertorio romántico o barroco con estilo historicista. Fundó en 1968 el Kammerchor Stuttgart, coro junto al cual ha sido galardonado múltiples veces por registros de nombres diversos (aunque estéticamente coherentes) como Mendelssohn, C.P.E. Bach, Schütz, Zelenka u Homilius. Estamos, pues, en las mejores manos para redescubrir la gran Misa en do menor de Louis Spohr, grabada bajo el sello Carus.

Bernius eligió un complemento estupendo para la Misa, como son los Tres salmos, op.85, creados por Spohr para el Cäcilienverein de Kassel en 1832:

  • Unendlicher! Gott, unser Herr! —Salmo 8—,
  • Gott ist mein Hirt —Salmo 23— y
  • Aus der Tiefen ruf’ ich, Herr, zu dir —Salmo 130—.

Escritos sobre la traducción alemana de Moses Mendelssohn (el abuelo de Félix), los tres están destinados a doble coro mixto y solistas, sin acompañamiento instrumental.

Pero estos Salmos no son una repetición de fórmula: el texto alemán, más inmediato y declamatorio que el latín litúrgico de la Misa, favorece una expresión distinta, más próxima a la tradición coral protestante; y la brevedad relativa de cada pieza permite que el contrapunto se concentre. El Salmo 8 concluye con una fuga, mientras que el Salmo 130 alcanza su culminación en una doble fuga.

Escuchar los Tres salmos junto a la Misa permite advertir que el arcaísmo de Spohr nunca es una renuncia al presente: las formas antiguas reviven transformadas por la melodía romántica, la intensidad armónica y el peso expresivo de la palabra, multiplicándose en una invisible catedral sonora.

Disfruten estas obras en el enlace:

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MP3 CBR 224 kbps 48 Hz | 10 Tracks | .7z 84,9 MB | yandex.ru

Quiero dedicar esta entrada a mis queridos amigos venezolanos, que siguen batallando con el doloroso rescate de víctimas tras el trágico terremoto del 24 de junio pasado. A ellos les acompaño con el corazón, especialmente a mis queridos Carlos, Efrén, Daniela y tantos más. #PrayforVenezuela

viernes, 26 de junio de 2026

Aniversario de ABBADO | Schubert, Mendelssohn, Brahms

Claudio Abbado

Claudio Abbado


93 años habría cumplido hoy el inolvidable e influyente maestro italiano Claudio Abbado, nacido un 26 de junio de 1933 en Milán. Obtuvo temprano en su vida un reconocimiento e influencia que muchos otros sólo alcanzan tras décadas o post mortem. Y dicho reconocimiento no vino mediado por astucias comerciales ni contactos oportunos, sino por el propio, inmenso talento que demostró siempre el milanés. Fue extraordinario como director de ópera, subió a podios privilegiados (Londres, Berlín, Salzburgo, Viena) para hacer historia, inspiró a colegas, formó agrupaciones señeras, defendió la música contemporánea al paso que equilibraba como pocos su calor y apasionamiento mediterráneo con la profundidad del repertorio austro-germano, inscribiéndose en el linaje de los Toscanini y De Sábata, sin descuidar el repertorio francés o el eslavo.

Su estilo musical atravesó diversas fases, conservando siempre un sonido suntuoso a la vez que transparente, cayendo a veces en la tentación del control minucioso (como le ocurría también a Toscanini) pero, al paso que luchaba con la enfermedad, aprendió a rendirse ante el acontecimiento musical logrando una expresividad y trascendencia que sobrecogían los auditorios, como atestiguan sus conciertos en el Festival de Salzburgo.

En homenaje al genial director, les comparto un disco que recopila interpretaciones suyas de tres emblemas del Romanticismo germano, Schubert, Mendelssohn y Brahms, al frente de tres formaciones que dirigió con aplausos durante su vida: la Orquesta de Cámara Europea, la Orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Viena.
Con ellas nos ofrece:
  • la Sinfonía «Inconclusa» en Si menor, de Franz Schubert
  • la obertura «Rosamunda» del mismo autor
  • la obertura «Las Hébridas», de Felix Mendelssohn
  • y una selección de las «Danzas Húngaras» de Johannes Brahms.
Basta pulsar la carátula del disco para ir a la descarga:
abbado

domingo, 14 de junio de 2026

#poesía | TARKOVSKI


El Espejo *

Tercer Poema


No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
no huyo ni del veneno ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
y soy de aquellos que recogen las redes
cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.
Convocaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él, y construiré allí mi morada.
Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,
pues la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,
quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.
Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,
medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,
como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...
El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,
nos auguró el futuro con sus bigotes,
y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

Até mi destino con las correas a la silla de montar,
aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;
me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo.
Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,
si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.


Arseni Tarkovski

* “El Espejo” (1975) es una película de Andrei Tarkovski en donde utilizó poemas publicados previamente por su padre, Arseni.



“Noche oscura”, añoranza del hogar en una canción soviética de la Segunda Guerra.

martes, 9 de junio de 2026

Aleksandr, el otro Tanéyev

Alexander Taneyev

Característica de muchos músicos rusos del siglo XIX fue una “doble militancia existencial”: el alma efervescente del artista se asomaba a la vida pública revestida con una personalidad oficial, “seria” de cara a las convenciones, que ganaba así el pan de cada día: Chaikovsky fue abogado del Ministerio de Justicia, cargo que abandonó recién cuando el Conservatorio de San Petersburgo abrió sus puertas; Rimsky-Kórsakov, un oficial naval que componía durante sus viajes marítimos o mientras inspeccionaba bandas militares; Borodín, científico eminente; Músorgsky, funcionario público de rango menor.

En ese grupo cabe otro creador, mucho menos conocido y además muy fácil de confundir con un famoso pariente de igual apellido. Me refiero a Tanéyev… pero no el que pensaríamos primero.

Aleksandr Serguéievich Tanéyev (★ San Petersburgo, Imperio Ruso, 17 Ene. 1850 — ✚ Petrogrado, República Socialista Federativa Soviética de Rusia, 7 Feb. 1918) ha quedado desplazado a los márgenes de la historiografía musical por una clara razón: la proyección internacional ganada por su pariente Serguéi Ivánovich Tanéyev (1856–1915), figura genial del conservatorio de Moscú y a quien hemos alabado antes en este blog.

Aleksandr Taneyev A diferencia de este último, un serio profesional de la música, Aleksandr fue ante todo un alto funcionario del Estado imperial —aristócrata y jefe de la Cancillería de Su Majestad durante 22 años— que escribía música “a espaldas” de su carrera administrativa. En efecto, se cuenta que Aleksandr escondía papel pautado bajo los documentos oficiales para componer entre audiencias y citas. El memorialista Aleksandr Mosólov lo dibuja como hombre “ampliamente educado”, “músico destacado”, hábil e inteligente; muy cercano a los zares, pero cuidadoso en ocultar su influencia, y con el sello —ambivalente— del perfecto cortesano, “muy adulador”.

Como músico, su formación no fue decorativa. Estudió en Alemania y en San Petersburgo, donde recibió orientación de nombres clave: Rimski-Kórsakov como maestro directo y consejos de Balákirev. Además, su interés por el acervo popular lo llevó a encabezar un proyecto de recopilación de canciones para la Sociedad Geográfica Rusa, con materiales que luego circularon gracias a arreglos y publicaciones asociadas a Anatoli Liádov. Ese dato importa, pues explica por qué su lenguaje es vecino de la escuela nacionalista, aunque sin la estridencia de un manifiesto. Nacionalismo, sí; pero de salón, disciplinado, esbozado en giros y colores antes que en consignas.

Para infortunio de Aleksandr, la sombra de su primo Serguéi es tal, que incluso los responsables del disco que comparto hoy se confundieron al elegir el retrato de la carátula. Por lo menos la música sí corresponde al autor anunciado.

El registro contiene dos obras que demuestran el alto grado de maestría y sofisticación que nuestro compositor supo alcanzar: su Sinfonía nº 2 en Si bemol mayor, op. 21, y su Suite orquestal nº 2 en Fa mayor, op. 14.

Ambas obras cuentan con cuatro movimientos. La sinfonía, como decíamos más arriba, remite a un mundo sonoro en donde el acento ruso es intenso, pero a la vez maleable a formas claramente definidas. El melodismo y el buen gusto sorprenden muy gratamente al oyente, preguntándose uno cómo esta música sigue sin merecer interpretaciones más frecuentes. La suite posee un espíritu más liviano pero igualmente encantador y lleno de méritos musicales. No andan muy lejos las influencias del ubicuo Rimsky, como también Glinka y Borodín; no obstante, el compositor construye su propio lenguaje.

Los intérpretes son Werner Andreas Albert al frente de la Philharmonia Hungarica.
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MP3 320 kbps CBR · 44.1 kHz | .7z 143 MB | Yandex.ru

jueves, 7 de mayo de 2026

FELIZ ANIVERSARIO 193, Johannes BRAHMS

Brahms

Hoy se cumplen 193 años del nacimiento de Johannes Brahms. Para conmemorarlo, qué mejor que recordar parte del profético artículo de Schumann, “Nuevos Senderos”, con que presentó ante el mundo musical europeo al genio desconocido:

«Ha aparecido: un joven cuya cuna velaron las Gracias y los Héroes. Su nombre es Johannes Brahms. Vino de Hamburgo, donde trabajó silenciosamente en la penumbra; allí recibió de un maestro venerable las primeras lecciones de las arduas leyes del arte, y recientemente un artista célebre me condujo hasta él. Desde el primer instante llevaba en sí todos los signos que anuncian al elegido. Sentado ante el piano comenzó a revelarnos regiones maravillosas. Nos sentimos arrastrados hacia esferas cada vez más mágicas. Su ejecución transformó el piano en una orquesta de voces veladas y jubilosas... Cuando haga resonar su vara mágica allí donde las fuerzas del coro y de la orquesta le presten su poder, y cuando los secretos más profundos del espíritu le sean revelados aún más claramente, podremos esperar perspectivas todavía más admirables acerca del mundo del arte... Sus compañeros lo saludan en su primer viaje por el mundo, donde quizá le esperan heridas, pero también laureles y palmas; en él acogemos a un fuerte campeón.»

lunes, 6 de abril de 2026

FELIZ PASCUA 2026

tapicería flamenca
«Resurrección de Cristo», tapicería flamenca / Museos vaticanos

Felices Pascuas a los queridos visitantes y lectores de esta página. Que los mejores deseos de esta época dichosa se realicen en las vidas de cada uno.

El gran Bach nos proporcionó el soundtrack para el pasado Viernes Santo; volvemos hoy a su inagotable genio para tomar la música con que alegrar la ocasión: Et Resurrexit, parte del Symbolum Nicenum (Credo) de la monumental Misa en Si menor. La versión corre a cargo de Agnieszka Żarska y el coro y orquesta “Baroque Collegium 1685”, espléndida agrupación musical polaca que presentó la citada obra el año 2023 en Przemyśl, Polonia.

A diferencia de sus dos grandes Pasiones, la de San Juan y la de San Mateo, cuyos años de creación son claros y definitivos (1724 la primera, 1727 la segunda), con la Misa en Si menor el maestro realizó una labor que abarcó 25 años. Las partes iniciales, Kyrie y Gloria, fueron escritas el año 1733 y ofrecidas al nuevo príncipe elector de Sajonia, Augusto III (católico y rey de Polonia) a fin de ganar su favor.

A contar del año 1747 hasta 1749 el maduro compositor amplía la composición y da forma a una misa completa. Agrega el Credo (del cual, luterano al fin, toma distancia y llama “Símbolo Niceno”), el Sanctus/Hossana/Benedictus y el Agnus Dei. En todo esto Bach reutiliza obras anteriores, pero llevando a cabo un intensivo trabajo de adaptación gracias al cual logra una summa, es decir, un compendio en el que selecciona, reelabora y combina estilos y técnicas de toda su carrera (desde cantatas tempranas hasta movimientos nuevos de los años 1740).

En el caso de “Et Resurrexit”, su música procede aproximadamente del año 1714, de una cantata secular festiva hoy perdida, lo cual explica su carácter de “fanfarria danzante” que Bach ajustó perfectamente al texto sagrado.

Bach

viernes, 3 de abril de 2026

BACH :: Pasión según San Mateo :: Suzuki, Netherlands Bach Society, etc.

Un ángel consuela a Cristo en Getsemaní – Carl Bloch

En el día de la muerte de Cristo para la cristiandad occidental, les comparto la obra que probablemente sea la síntesis más extraordinaria lograda jamás entre fe, arte, técnica musical, contenido, emoción y expresión formal: me refiero a la Pasión según San Mateo, de Juan Sebastián Bach.

La versión que les comparto hoy se ha estrenado (y subido a las redes) ayer, 2 de abril. Los intérpretes son el gran maestro japonés Masaaki Suzuki, proverbial especialista en la obra del compositor alemán; la agrupación “Netherlands Bach Society”, una de las mejores posibles en el panorama actual de la interpretación “históricamente informada” y, vamos, de la música en general; y una pléyade de solistas vocales que podrán descubrir ustedes mismos bajo estas líneas.

Mientras nuestro mundo parece precipitarse —otra vez— en el horror, pueda la Belleza a través de obras como ésta salvaguardar nuestra humanidad.


jueves, 26 de febrero de 2026

Música, la Afirmación de un Mundo

Camino

Considero a la Música la afirmación de un cosmos, una declaración de principios, un acto positivo, encaminado no a destruir sino a construir. En eso radica la creación, ese “sacar de la nada” algo consistente.

Es el itinerario de los compositores: primero perciben dentro de sí mismos una determinada visión de las cosas (la misteriosa “inspiración”) y luego la transforman en música, “pronuncian” en sonido esas ideas coherentes. El concepto mismo de “armonía” supone una construcción —si se quiere, un organismo— que no sucumbe a contradicciones internas, sino que perdura a la manera de una Verdad comprobada.

Esto lo obran todos los artistas genuinos, y suele ocurrir que los más simples en su propósito sean los más lúcidos. Siempre tratan de manifestar un tipo de belleza particular que perciben con la claridad de la evidencia y cuya manifestación despierta en muchos otros una afinidad íntima, como una vibración común; belleza que a su vez entraña determinados principios aceptados como ciertos. Cada auditorio, cuando aplaude a su artista, clama “así es, así debe ser”.

Luego vendrá la posteridad, ese tribunal insobornable, para hacer rendir cuentas a la obra y darle el premio de la inmortalidad. O no. Hasta las mejores necesitan pasar este examen y probar si hay en ellas Belleza y Verdad efectivas, universales. Pues a veces creemos ver mares donde sólo hay espejismos e ignoramos el manantial que brota a unos pasos.

De lo anterior se desprende mi apego al mundo tonal y mi renuencia con sus opuestos. Diría que es inevitable, pues se basa en un ejercicio de auto-descubrimiento: discernir el acto de afirmación que cada obra trae consigo, las afinidades que en lo profundo de mí mismo cantan junto a ella. Buscar las obras “en donde estoy”.

No obstante, nuestra personalidad se enriquece y nuestra cultura se amplía con los años —eso quiero creer—, así que en estas cosas no se puede ser tan tajante… pero tampoco se puede jugar a la confusión. Caos y Cosmos no se llevan.

jueves, 1 de enero de 2026

¡FELIZ NAVIDAD y FELIZ AÑO NUEVO! · Mendelssohn: “Magnificat” en Re mayor

Mendelssohn Feliz 2026

Feliz Navidad y feliz Año Nuevo a todos los queridos amigos que visitan esta página. Para celebrar a mi estilo old-fashioned (sin remordimiento alguno, por cierto) y para no repetir, al menos por esta vez, a la socorrida familia Strauss, vayamos con uno de mis grandes favoritos, Felix Mendelssohn, y su poco conocida versión del “Magnificat”, himno de alabanza de María que registró el Evangelio de Lucas y que ha conocido espléndidas traducciones musicales.

Es indiscutible el amor que el prodigioso Mendelssohn sintió por Bach, amor que caló en él hasta el tuétano. Bien lo demuestra en esta obra sacra donde recupera —con soltura y entusiasmo— las firmas estilísticas del barroco. Es una creación temprana, escrita en 1822 cuando su autor contaba... 13 años de edad (lo de “prodigioso” no lo dije por casualidad). Constituye su primera pieza a gran escala para orquesta, coros y solistas, y anticipa su perdurable interés por este formato que años más tarde cristalizaría en oratorios y diversas piezas sacras, siempre equilibrando la influencia barroca con su personal buen gusto y su sensibilidad afín con el Romanticismo naciente.

¡Que la alegría mendelssohniana pueda comunicar a ustedes mis mejores deseos de alegría, prosperidad y, sobre todo, paz para este año! Sepan que los aprecio enormememente, y son mi continua motivación para rescatar tiempo de donde puedo a fin de mantener esta bitácora.

¡Felicidades!

 
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