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sábado, 26 de septiembre de 2026

Feliz aniversario Mr. GOULD | BRAHMS Baladas y Rapsodias

Arvo Pärt

Glenn Gould nació el 25 de septiembre de 1932 en Toronto, Canadá. Fue uno de los músicos fundamentales del siglo XX, sea como pianista prodigioso e iconoclasta, sea como personalidad artística única, provocadora y genial. Dueño de enfoques personalísimos sobre las obras del gran repertorio, los cuales sabía plasmar efectivamente en sus interpretaciones, Gould sintió una afinidad total con Bach y compositores que plantearan desafíos intelectuales. Frecuentó con entusiasmo por un lado a los virginalistas ingleses y por otro a Sibelius y Schönberg, al paso que evitó el Romanticismo. Beethoven y Brahms fueron las pocas excepciones que concedió al siglo XIX.

Hoy, para recordar a Gould, comparto un disco que recoge su versión —tan personal como cabría esperar— de las tempranas Baladas (4) y las maduras Rapsodias (2) de Johannes Brahms. Todo aquello que en el creador alemán supone maestría constructiva, contrapunto, elaboración motívica, polirritmia… es precisamente lo que destaca en la aproximación “antirromántica” del gran pianista canadiense. Para mí, su recio abordaje de la última Rapsodia (en sol menor) fue un descubrimiento que me acompaña hasta hoy.

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MP3 CBR 256 kbps 44.1 Hz | 6 Tracks | .7z 77,8 MB

viernes, 26 de junio de 2026

Aniversario de ABBADO | Schubert, Mendelssohn, Brahms

Claudio Abbado

Claudio Abbado


93 años habría cumplido hoy el inolvidable e influyente maestro italiano Claudio Abbado, nacido un 26 de junio de 1933 en Milán. Obtuvo temprano en su vida un reconocimiento e influencia que muchos otros sólo alcanzan tras décadas o post mortem. Y dicho reconocimiento no vino mediado por astucias comerciales ni contactos oportunos, sino por el propio, inmenso talento que demostró siempre el milanés. Fue extraordinario como director de ópera, subió a podios privilegiados (Londres, Berlín, Salzburgo, Viena) para hacer historia, inspiró a colegas, formó agrupaciones señeras, defendió la música contemporánea al paso que equilibraba como pocos su calor y apasionamiento mediterráneo con la profundidad del repertorio austro-germano, inscribiéndose en el linaje de los Toscanini y De Sábata, sin descuidar el repertorio francés o el eslavo.

Su estilo musical atravesó diversas fases, conservando siempre un sonido suntuoso a la vez que transparente, cayendo a veces en la tentación del control minucioso (como le ocurría también a Toscanini) pero, al paso que luchaba con la enfermedad, aprendió a rendirse ante el acontecimiento musical logrando una expresividad y trascendencia que sobrecogían los auditorios, como atestiguan sus conciertos en el Festival de Salzburgo.

En homenaje al genial director, les comparto un disco que recopila interpretaciones suyas de tres emblemas del Romanticismo germano, Schubert, Mendelssohn y Brahms, al frente de tres formaciones que dirigió con aplausos durante su vida: la Orquesta de Cámara Europea, la Orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Viena.
Con ellas nos ofrece:
  • la Sinfonía «Inconclusa» en Si menor, de Franz Schubert
  • la obertura «Rosamunda» del mismo autor
  • la obertura «Las Hébridas», de Felix Mendelssohn
  • y una selección de las «Danzas Húngaras» de Johannes Brahms.
Basta pulsar la carátula del disco para ir a la descarga:
abbado

jueves, 7 de mayo de 2026

FELIZ ANIVERSARIO 193, Johannes BRAHMS

Brahms

Hoy se cumplen 193 años del nacimiento de Johannes Brahms. Para conmemorarlo, qué mejor que recordar parte del profético artículo de Schumann, “Nuevos Senderos”, con que presentó ante el mundo musical europeo al genio desconocido:

«Ha aparecido: un joven cuya cuna velaron las Gracias y los Héroes. Su nombre es Johannes Brahms. Vino de Hamburgo, donde trabajó silenciosamente en la penumbra; allí recibió de un maestro venerable las primeras lecciones de las arduas leyes del arte, y recientemente un artista célebre me condujo hasta él. Desde el primer instante llevaba en sí todos los signos que anuncian al elegido. Sentado ante el piano comenzó a revelarnos regiones maravillosas. Nos sentimos arrastrados hacia esferas cada vez más mágicas. Su ejecución transformó el piano en una orquesta de voces veladas y jubilosas... Cuando haga resonar su vara mágica allí donde las fuerzas del coro y de la orquesta le presten su poder, y cuando los secretos más profundos del espíritu le sean revelados aún más claramente, podremos esperar perspectivas todavía más admirables acerca del mundo del arte... Sus compañeros lo saludan en su primer viaje por el mundo, donde quizá le esperan heridas, pero también laureles y palmas; en él acogemos a un fuerte campeón.»

miércoles, 7 de mayo de 2025

Separen a los cumpleañeros

Brahms y Tchaikovsky disputan la torta

Dos grandísimos creadores comparten la torta de cumpleaños el día de hoy, 7 de mayo. Me refiero a Johannes Brahms (nacido en esta fecha el año 1833, en el puerto de Hamburgo) y a Piotr Chaikovsky (nacido este día el año 1840 en Vótkinsk, Rusia imperial). La distancia geográfica anticipaba la brecha que existiría entre ambos a niveles tanto personal como artístico, no por una intención deliberada o algún episodio concreto, sino simplemente por ser muy ajenos el uno al otro. En todo.

Mientras el alemán se afanaba por otorgar lógica y coherencia al tumulto del deseo, la inspiración o la pasión, valiéndose para ello de una arquitectura extraordinaria que domina cada obra por sobre el color instrumental o la libre melodía, el ruso no sabía ni quería contenerse: se desgarró a sí mismo en páginas sacudidas por una pasión abrasadora, una orquestación brillante y una capacidad melódica que a menudo alcanza la gloria.

Otra diferencia se sumaba a la anterior: su personalidad cotidiana era como el opuesto paradojal de su sello artístico. Así, el riguroso Brahms era un hombre que no sabía moderar su lengua impredecible, no temía ofender a sus iguales, marcado por su origen humilde, portuario; era abierto enemigo de la etiqueta al vestir, desmedido en la mesa y atropellador con sus íntimos, aunque también muy apegado a éstos. A su vez el desbocado Chaikovsky en cambio era un hombre fino, educado, pulcro, de trato ameno y con innata elegancia que causaba encanto a propios y ajenos, aunque sus más allegados conocían sus arranques de excentricidad. No extraña, pues, que al conocerse ambos artistas no congeniaran, como revelaron testigos de tales encuentros y ciertas páginas del diario de Chaikovsky.

Aun así, valoraron el quilate mutuo: se sabe de la impresión que causó la Quinta sinfonía de Chaikovsky sobre el alemán, y por su parte el ruso calificó a Brahms, en una de sus cartas, como “fuerza de la naturaleza”. ¡Gente contradictoria!

Lo bueno es que los melómanos podemos ser politeístas y celebrar a ambos genios por igual, sobre todo el día de su cumpleaños:


¡Felices 185 años, Piotr Ilich!


¡Felices 192 años, Johannes!

miércoles, 26 de febrero de 2025

BEETHOVEN y BRAHMS en arreglos de MAHLER y SCHÖNBERG


cover

Les traigo un disco estupendo, y en la actualidad bastante inubicable. Son dos obras “recreadas”, el Cuarteto nº 11 en Fa menor “Serioso” de Beethoven, trasladado por Mahler a una orquesta de cuerdas (como hiciera también con el Cuarteto “La Muerte y la Doncella” de Schubert), y el Cuarteto con piano en Sol menor de Brahms, en la orquestación de Arnold Schönberg que Uds. ya conocieron en esta misma página años atrás, bajo la batuta de Neeme Järvi.

Los intérpretes de esta ocasión son de gran nivel: la Filarmónica de Viena (para quien escribe, la mejor orquesta del mundo) y en la dirección, el húngaro Christoph von Dohnányi, consumado maestro que merece mucho más reconocimiento del obtenido hasta ahora. En este disco de 1996 los artistas interpretan con autoridad y fascinante riqueza estas “traducciones sinfónicas”. Me llama la atención el distingo que hace el disco al llamar arreglo la elaboración de Mahler, y orquestación lo hecho por Schönberg. Quizá se deba el matiz a que Mahler no alteró la textura tímbrica de la obra, que permanece en la familia de las cuerdas, mientras que Schönberg reemplaza atrevidamente la materia sonora original por otra muy distinta.

Pero no nos pongamos bizantinos. Disfrutemos esta vibrante interpretación... AQUÍ.

jueves, 6 de febrero de 2025

Feliz Cumpleaños, maestro ARRAU


Un día como hoy hace 122 años nacía el mayor pianista de la historia de Chile, Claudio Arrau León (1903-1991). Artista sensacional, considerado uno de los más grandes intérpretes de su instrumento en el siglo pasado, me inspira también un peculiar cariño.

Para valorarlo con justicia, cabe un certero comentario del crítico David Hurwitz: “Arrau no era ‘un pianista’, era un gran músico que tocaba el piano”. A su memoria dedico este homenaje junto a un puñado de registros inolvidables en la playlist que encontrarán más abajo.

Disfrútenlo, amigos y amigas.

Una selección de interpretaciones del gran Claudio Arrau incluyendo obras de Chopin, Beethoven, Bach, Schubert, Brahms y Stravinsky

jueves, 28 de abril de 2022

BRAHMS & DVORÁK · Conciertos para violín · Stern, Ormandy, Filadelfia

Aquí dejo para ustedes una estupenda interpretación de dos de los conciertos para violín más hermosos del siglo XIX (y también de toda la literatura musical): el Concierto en Re mayor de Johannes Brahms, y el Concierto en la menor de Antonín Dvorák. Los intérpretes: Isaac Stern, violín solista, la Orquesta de Filadelfia y en la dirección, el maestro húngaro Eugéne Ormandy.
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MP3 CBR 320 kbps 48 Hz | 6 Tracks | .7z 154,72 MB

lunes, 18 de abril de 2022

Radu LUPU (1945-2022)

Hasta siempre maestro

Hemos perdido a un gigante, ha muerto Radu Lupu (★ Galați, Rumania, 30 Nov. 1945 — ✚ Lausana, Suiza, 17 Abr. 2022). Este sensacional artista rumano, vástago de la misma estirpe de un Dinu Lipatti o una Clara Haskil, se formó según la escuela pianística rusa, pero brindó interpretaciones referenciales del repertorio austro-germano, particularmente Schubert.

Para homenajear al inolvidable maestro comparto una pieza breve, cuya brevedad disimula su profunda concentración: Intermezzo op. 118 nº 2 de Johannes Brahms.

¡Hasta siempre, maestro Lupu!


martes, 5 de abril de 2022

125 años de Brahms

Brahms Un joven Johannes Brahms

Me ha costado arrancar el año, y la guerra de Rusia contra Ucrania es uno de los factores. La invasión desató fantasmas que creíamos haber ahuyentado. Pensamos que nuestro progreso material y tecnológico equivalía a una elevación espiritual, a un nuevo peldaño de la aventura humana. Nos felicitamos por tal hazaña. ¡Qué error!

Otra vez la arrogancia, otra vez la ambición, otra vez la confusión. Duelen las noticias. Duele ver a las víctimas huyendo, cuando pueden, de las ciudades bombardeadas. Imágenes crudas, nos demuestran que nuestros libros de historia no hablan sólo del pasado sino a menudo del futuro.

En medio del espanto caen la verdad y la cultura entre las víctimas. La verdad ahogada por la propaganda, ese refinado nuevo frente de guerra que va al asalto de las redes sociales; y la cultura, anulada selectivamente por una discutible “sensibilidad” que, al menos en mi opinión, no pasa de fingimiento moral. Y por lo mismo, pensé realizar una primera publicación pugnando por la validación de la cultura rusa como genuina contrapartida de la barbarie… pero Brahms ha cumplido 125 años desde su fallecimiento y no lo pasaré por alto.

Cortejo fúnebre de Brahms / 6 de abril de 1897, Viena, 2:30pm

El gran Johannes partió de este mundo un 3 de abril de 1897, víctima de la misma enfermedad que había acabado con su padre: cáncer de hígado. Tenía 63 años. Había fungido sin pretenderlo como emblema antiwagneriano y representante de la música alemana más conservadora… lo que fue un gran malentendido, por reduccionista, respecto de su creación. Por supuesto que Brahms veneraba a los maestros del pasado como muy pocos más (tal vez Taneyev) y por ello fue acusado por sus críticos (pienso en Wolff o en Nietzsche) de basar su obra en el plagio deliberado. Lo que estos “entendidos” no veían era la reconstrucción y modernización llevada a cabo por Brahms de las técnicas pasadas, como quien rescata un arsenal de herramientas olvidadas para darles nuevo uso. Schönberg, nada menos, lo vería muy claro y rompería lanzas defendiendo ese gran logro.

En recuerdo de su partida, y como tributo a las víctimas inocentes de la guerra contra Ucrania, les comparto una grabación del Réquiem alemán («Ein deutsches Requiem»), la obra que hizo el nombre del compositor en el difícil mundo musical que le tocó vivir. Piénsenlo: no era fácil destacar cuando tus contemporáneos se llamaban Wagner, Liszt, Berlioz, Raff, Bruckner, y además los estándares de referencia se llamaban Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn… Pero la timidez de Brahms escondía un terco convencimiento de la propia valía. Y cuando finalmente estrenó su Réquiem en la catedral de Bremen, logró que el mundo supiera que había un verdadero maestro en ese muchacho de Hamburgo.

Disfruten esta cuidada versión a cargo de Nikolaus Harnoncourt, el Coro Arnold Schoenberg, Genia Kühmeier (soprano), Thomas Hampson (barítono) y la Filarmónica de Viena:

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MP3 CBR 224 kbps · 48 kHz | 7 tracks | .RAR 122,42 MB | Yandex.ru

sábado, 3 de abril de 2021

BRAHMS · In Memoriam

Johannes Brahms / imagen mejorada por mi amigo Carlos Suazo

Un 3 de abril de 1897, sábado, falleció en Viena Johannes Brahms, víctima de cáncer al hígado. Tenía 63 años. Muchos consideran que su muerte cierra todo un ciclo de la música: con él se despiden los antiguos linajes artísticos que remontan a Bach, Schütz o aun antes, cultores de un artesanato que abarcaba lo cotidiano y lo sublime; en adelante, la música alemana seguiría principalmente la grandilocuencia de Wagner y llegaría a los límites de la tonalidad, hasta romper con todo en la revolución de Schönberg mientras el antiguo mundo europeo se venía abajo con cruentas guerras mundiales.

Hay quien dice que la melancolía otoñal presente en la música de Brahms era un claro anticipo de ese final. Lo cierto es que para él ningún final ha llegado: su música sigue vigente e influyente, cautivando con su particular equilibrio de potencia casi áspera aliada a momentos de delicadeza y genuina ternura.

Así pues, amigos, hoy les invito a escuchar música del barbudo maestro de Hamburgo y evocar la famosa divisa de la música germana: Bach, Beethoven… y Brahms.

Arriba, una prueba de vigencia: durante la primera ola de la pandemia en Europa, el año pasado, la talentosa mezzo Adèle Charvet encontraba consuelo en la música de Brahms

jueves, 7 de mayo de 2020

RECORDANDO a JOHANNES

El joven Johannes en sus años sin la famosa barba

Ustedes lo sospechaban, y tenían razón: no dejaría pasar este día sin celebrar a Johannes Brahms, cuando se cumplen 187 años desde su nacimiento en una oscura habitación de un lamentable edificio en un barrio portuario que ya no existe más (★ Hamburgo, 7 Mayo 1833 — ✚ Viena, 3 Abril 1897). Desde ese pobrísimo punto de partida, Brahms descollaría con talento y carácter a veces hosco y arrogante —él mismo sabía que era un hombre difícil— pero con “una estrella en la frente”, la de su genio.

Las brumas del Mar del Norte siempre lo acompañarían pero la vida lo condujo lejos, al sur, a Viena, la radiante urbe que amaba la música, añoraba a Beethoven y Mozart y se sintió intrigada ante ese joven de aspecto encantador. Al fin, la capital austríaca lo contaría entre sus hijos más queridos. Brahms correspondería ese afecto y acogería el encanto particularísimo que vibraba en esa ciudad, en medio del crepúsculo de toda una era. Gran parte de la dulzura y nostalgia de su música procede de ese contexto.

Por eso he querido recordarlo hoy con transcripciones que hacen un guiño a esa Viena de Brahms: destaco, arriba, el famoso Intermezzo en La mayor op. 118 nº 2, arreglado para piano y clarinete. Y aquí les dejo una playlist con creaciones brahmsianas arregladas a la manera de la música vienesa por antonomasia, la Schrammelmusik, estilo que hasta hoy sigue vigente y que Brahms gozó en su origen escuchando a sus creadores, los mismísimos hermanos Schrammel.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Cuando un joven BRAHMS daba autógrafos

Brahms

Hacia 1850 Arnold Wehner era director musical en Göttingen, famosa ciudad universitaria y también centro artístico del norte de Alemania. Una de las ventajas de su trabajo era el trato personal con los intérpretes y compositores de paso, pues organizaba las comidas con que la ciudad los agasajaba. Wehner mantuvo puntualmente un libro de visitas (“Album Amicorum”) y pidió a sus ilustres invitados que lo firmaran; así es como encontramos en sus páginas a Robert Schumann agradeciendo su hospitalidad o a Felix Mendelssohn elogiando la cocina.

Pero, si la costumbre era escribir unas palabras amables y añadir, ojalá, un par de notas en un pentagrama rápido a mano alzada, Johannes Brahms desbordó la medida…

Era junio de 1853. El violinista húngaro Ede Reményi, chispeante solista de música zíngara, había reclutado al jovencito de Hamburgo como pianista en una gira de conciertos. Una de sus paradas los llevó a Göttingen y a la casa de Wehner. Johannes tenía apenas 20 años y quería labrarse un nombre. Ambicioso, no dejó una simple firma en el libro de Wehner; anotó zur Erinnerung Johannes Brahms (en memoria de Johannes Brahms) y escribió toda una composición para piano en La menor. Allí se quedó, a salvo. La meticulosa destrucción de manuscritos juveniles en que se empeñaría Brahms años más tarde, enemigo de sus “indiscreciones musicales”, no alcanzó este autógrafo.


¿Y el manuscrito?

El libro de autógrafos atravesó el resto del siglo XIX y todo el siglo XX protegido por una afortunada ignorancia. En 2011 fue descubierto por la casa de subastas Doyle de la ciudad de Nueva York, donde el “Album Amicorum de Arnold Wehner” fue vendido en U$158,500. Una anécdota entretenida es que la autoría de esta pieza en particular fue catalogada con ayuda del Dr. Michael Struck del Johannes Brahms Gesamtausgabe de Kiel (Alemania), pero unos meses después medios ingleses afirmaron que el director de orquesta y musicólogo Christopher Hogwood había descubierto la obra y que el estreno mundial iba a ser realizado por András Schiff.

Chismografías y celos apartes, estamos frente a una notable muestra de genio del Brahms juvenil. La “Hoja de Álbum” (Albumblatt) es una miniatura, sí, pero perfectamente concebida con tema, desarrollo y final. Así de generoso era Brahms cuando daba autógrafos...


Partitura en PDF

lunes, 25 de marzo de 2019

In Memoriam :: MICHAEL GIELEN

GielenGracias por tanto, maestro

Ha dejado este mundo uno de los últimos supervivientes de la generación de directores alemanes posteriores a la Segunda Guerra Mundial; me refiero al maestro Michael Gielen (★ Dresde, 20 Jul. 1927 — ✚ Mondsee, 8 Mar. 2019). Gielen llegó a este mundo el mismo año que otros dos colegas memorables, Herbert Blomstedt y Kurt Masur, siendo el más activo de los tres en lo que a hacer música de vanguardias se refiere. No obstante, en sus años de madurez giró hacia un repertorio más enfocado a los clásicos centroeuropeos de Beethoven a Mahler, sin perder con ello nada de su habitual energía y sobre todo su capacidad innata para exponer clarísimamente los entresijos de cada partitura en sus manos. Claridad a fin de potenciar la expresión y la emoción, entendámoslo, no por mero afán expositivo.

Mejor lo explica un apreciado amigo que firma como poloro y a quien debo muchas enriquecedoras conversaciones junto a mahlerite-shosta:

Gielen fue un músico en la línea de los Kapellmeisters alemanes o austriacos. Fue incansable promotor de la música contemporánea, pero también de un repertorio que iniciaba desde el barroco, con particular énfasis en el periodo Romántico y los posteriores.

Musicalmente fue uno de esos directores que exploran la profundidad de diversos planos sonoros, es decir, esos aspectos no directamente tangibles de la música en los que directores como Furtwängler o Celibidache fueron particularmente especiales. No pretendo compararlo directamente con ellos, pues sus interpretaciones en todo caso tenderían hacia el lado del alto apego a la partitura, pero sin ser un literal como los ha habido. Sin embargo, al mismo tiempo, esto no significaba desligarse de la expresión y de una claridad a menudo muy impresionante y que frecuentemente se traducía en una intensidad de gran impacto.

Para homenajear al finado maestro comparto una extraordinaria versión del Concierto para piano nº 1 en Re menor de Johannes Brahms, fechada el 17 de abril de 2005, disponible en YouTube pero no (aún) en disco. Gielen se asocia aquí con la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg y Helene Grimaud, firmando todos una memorable interpretación llena de ímpetu, detalle y musicalidad.

La pianista francesa es una consumada traductora de Brahms, revelando la «ígnea ternura» que distingue al genio de Hamburgo, y Gielen se regodea en el amplio margen instrumental que permite este concierto, junto a la densidad polifónica de las texturas brahmsianas. Por cierto, es un concierto nada fácil de equilibrar puesto que su propio autor había concebido dos formas previas para este material —sinfonía y sonata para dos pianos— antes de decidirse por el formato concertante:


martes, 1 de enero de 2019

¡FELIZ 2019! / Happy New Year



Muy feliz Año Nuevo para todos y cada uno junto a sus seres queridos. Que las sombras del año anterior se disipen rápidamente, dejado lugar par cosas mejores y más brillantes en la vida de todos.

Y para dar paso a la música de inmediato, les dejo con una obra que fue estrenada justamente un primero de Enero, pero en 1879 en Leipzig. Se trata del Concierto para violín de Johannes Brahms, que ofició como director del estreno mundial; el solista era el dedicatario de la obra y mejor amigo de su creador —claro, Joseph Joachim— acompañados por la orquesta de la ciudad, la famosa Gewandhaus de Leipzig.

¡Que disfruten el movimiento final con su chispa zíngara y su optimismo!

martes, 3 de abril de 2018

In Memoriam BRAHMS

BrahmsJohannes Brahms fotografiado por Fritz Luckhardt (1882)

Un 3 de abril de 1897, sábado, falleció en Viena Johannes Brahms, víctima de cáncer al hígado. Muchos consideran que su muerte cierra todo un ciclo de la música: con él se despiden los antiguos linajes artísticos que remontaban a Bach, Schütz o aun antes, cultores de un “artesanato inspirado” que abarcaba lo cotidiano y lo sublime, en acatamiento a una tradición considerada un tesoro para nutrirse uno mismo y al cual aportar nuevos caudales.

Con la desaparición de Brahms, la música alemana seguiría principalmente la estela grandiosa de Wagner y llegaría a los límites de la tonalidad, hasta romper con todo en la revolución de Schönberg mientras el antiguo mundo europeo se venía abajo con cruentas guerras mundiales.

* Respecto de lo anterior, acotó mi amigo Carlos Sala, “aun así, Schoenberg lo tomaba como modelo para el trabajo temático y de la variación constante. Intérpretes de música del siglo XX, recomiendan cantar Schoenberg con la misma carga emocional que hacen con Brahms”.

Yo soy un brahmsiano, y eso ustedes ya lo saben (también un schubertiano, lo cual es perfectamente afín). Hoy es un día para escuchar alguna de las cuatro sinfonías del barbudo maestro de Hamburgo, y para repetir la famosa divisa de la música germana: Bach, Beethoven y Brahms.

 

lunes, 5 de junio de 2017

BRAHMS :: Sinfonías #1 y #4 :: Paavo Berglund, Daniel Harding

Brahms joven en Bremen

Recordando los 120 años cumplidos el 3 de abril pasado desde la muerte de Johannes Brahms, comparto dos registros de sendas sinfonías suyas, la primera y la última de su catálogo; es decir, la Primera en Do menor y la Cuarta, en Mi menor.

Acorde a los tiempos que vivimos, elegí dos versiones “modernas”... lo que quiere decir que realizan un especial esfuerzo por sonar tan antiguas como sea posible, empleando orquestas más bien reducidas y cuidando el estilo interpretativo de entonces. Pues sí; las tendencias en la Historia oscilan como un péndulo. Empero, el “regreso a las raíces” no sólo coincide con los gustos personales de Brahms —explorador de su pasado musical— sino también beneficia objetivamente su escritura musical, compleja en voces interiores y en arquitecturas sonoras más que en llamaradas de color instrumental.

Con Brahms, como con Schumann, el director siempre sale ganando si atiende a la transparencia y el equilibrio de los componentes. Ninguno de ellos cultivó el fabuloso dominio que exhibía Wagner de la paleta instrumental; y en el verbo “exhibir” está la clave, porque este último, renovador de la ópera alemana, era un extrovertido fervoroso. En cambio, la belleza que desprende la música de Brahms pide que el auditor sepa buscarla, como quien invita a un jardín escondido que no se vislumbra por entero desde “la fachada” del edificio musical. Brahms, además, nunca “pierde la cabeza”; aun en medio del fragor y la pasión que frecuentan sus páginas, el compositor obedece un plan meditado al detalle.

En lo que me toca, fue así como disfruté las mejores audiciones de la obra brahmsiana: explorando bajo la superficie. Encontrar ese ángulo preciso, ese aleph, abre las puertas al mundo interior que es en Brahms la médula misma, el baúl del tesoro.


carátulaEl nombre del gran director finés Paavo Berglund está ligado al de su compatriota Jean Sibelius. Es justo y necesario. Berglund realizó interpretaciones modélicas de la obra sibeliana y contribuyó a afianzar el nombre del genio escandinavo contra un ambiente musical europeo que no siempre mostró simpatía a su estética.

Pero el director finés fue también un dotado músico que abordó variado repertorio. El año 2000 grabó la integral sinfónica de nuestro músico de Hamburgo, dirigiendo a la Orquesta de Cámara de Europa. En aquella ocasión fraguó el sonido crudo y el estoicismo expresivo que siempre lo caracterizaron como intérprete. La crítica recibió esta integral con opiniones divididas, destacando la fuerza que siempre tuvo Berglund pero echando de menos el refinamiento en los detalles (transiciones, atmósferas, manejo de la tensión, claridad o planificación de la partitura). Coincido en parte, pero en el caso de la Primera Sinfonía nada de eso me parece cierto; en cambio, me siento obligado a celebrar su elocuencia y afinidad, su transparencia e inteligencia, y también la falta total de sensiblerías.

HardingPor otra parte, el joven director inglés Daniel Harding viene desarrollando una carrera meteórica. Ha demostrado su entendimiento del repertorio centroeuropeo, y como su compatriota Charles Mackerras, recuperó muchas prácticas musicales históricamente informadas para mezclarlas con una lectura cálida y expresiva de las partituras.

Así fue como grabó las sinfonías de Brahms al frente de la Filarmónica Alemana de Cámara de Bremen. Como mencioné en el artículo más arriba, la transparencia, tan valiosa en Brahms, fue muy tenida en cuenta por Harding; pero no como sinónimo de fragilidad sino como combustible de la expresividad, potencia y amplitud de la última sinfonía del gran Johannes.

Disfruten ambas sinfonías pinchando sobre la carátula correspondiente.

¡Un abrazo a todos!

lunes, 8 de mayo de 2017

BRAHMS y el AMOR ETERNO

Brahms Johannes Brahms en su solitaria madurez

Probablemente la vida amorosa de Johannes Brahms perdurará siempre como un enigma. Por indiscutible que sea el amor que profesó hacia Clara Schumann, y por más que este sentimiento lo acompañara su vida entera —desde la pasión que agitó al intempestivo jovencito de Hamburgo hasta el distanciamiento cordial que marcó sus últimos años— Brahms nunca pudo dar a esta relación ni a ninguna otra una culminación. Algo íntimo y rotundo desarmó siempre la posibilidad de fundar un hogar junto a una mujer.

Existe una famosa anécdota de sus años maduros que ilumina algo del problema. El compositor asistió a un evento social en Viena y se excedió con el alcohol. Como suele ocurrir, perdió el freno y empezó a disparar frases cada vez más burdas y ofensivas contra las mujeres presentes. Cuando la cosa caminaba para escándalo, un amigo lo “rescató” llevándoselo de vuelta a casa. Una vez allá Brahms, que en el camino había recuperado la cabeza, guardó largo y avergonzado silencio. Finalmente indagó con su amigo si se había comportado muy mal. Ante la respuesta afirmativa, ofreció una confesión: su más temprana juventud la pasó como pianista —recordemos que fue niño prodigio— de la banda de su padre, animando el ambiente en burdeles de puerto. Lo que el niño vio allí se le grabó en el cerebro y contaminó para siempre su concepto de lo femenino. “Siendo ésa mi primera impresión de las mujeres, ¿se puede esperar que las respete?”, concluyó a modo de disculpa.

Brahms
No era cosa fácil soportar a Brahms

Para sus biógrafos, “lo que el músico mostraba ante el sexo opuesto era, en primer lugar, una inicial timidez sólo vencida si la otra persona tenía la capacidad suficiente para aceptarlo y comprenderlo más allá de sus excesos verbales y de sus sarcasmos, manifestaciones ambas de una actitud previa de defensa. Y, en segundo lugar, una insuperable contradicción —jamás resuelta— entre el deseo y el temor de amar y ser amado. Eso explica sus reiterados fracasos sentimentales, siempre acaecidos cuando se planteaba en serio el matrimonio.”

Esta explicación de Geiringer debe ser equilibrada con la observación, evidente ante su profusa correspondencia (¡sus cartas llenan 16 volúmenes!), de que Brahms era un ser comunicativo y sociable aun a pesar de sí mismo. Amaba la compañía de la gente, sabía mantener amistades (pocas) y sólo temía la demasiada cercanía.

Los artistas a menudo son criaturas complejas que trasuntan sus limitaciones por medio del arte. Y Brahms frecuentó el amor gracias a su música. Lo hizo especialmente en un nicho que a veces se pasa por alto: el lied. Fue uno de los grandes músicos que más canciones escribió durante el siglo XIX, y en esa producción visita poemas de amor con múltiples matices.

Elegía autores sin más considerandos que la inspiración que fueran capaces de proveerle. A la hora de seleccionarlos seguía una particular teoría: pensaba que los poetas más grandes no ganaban mucho con adaptaciones musicales de sus obras, perfectas en sí mismas, por lo cual prefería aquellos otros en quienes vislumbrara la posibilidad de un enriquecimiento.

Alfons Mucha Desnudo femenino por Alfons Mucha

Una de sus canciones más hermosas se titula “Del Amor Eterno” (Von Ewiger Liebe). Escrita en 1864, pertenece al grupo de Cuatro Canciones op. 43, y su texto viene de Hoffmann von Fallersleben. Si se puede definir el arte del lied como la creación de una drama en miniatura, pocas obras ofrecen mejor ejemplo. Incluso un adversario tan enconado como Hugo Wolff admiró el dramatismo emocionante y la fuerza de expresión que exhibe Brahms en este relato de amor, en que una pareja de jóvenes aldeanos debaten sobre la firmeza de sus sentimientos (pueden revisar el texto aquí).

A continuación les comparto tres versiones: la magistral interpretación de Dietrich Fischer-Dieskau con el director Wolfgang Sawallisch, exhibiendo su celebrada capacidad como pianista acompañante, y tras ella, una adaptación de la obra para coro de voces mixtas (registro del Festival de Norfolk y publicado en oct. de 2015 en YouTube). Además, una adaptación instrumental para cello y piano de este maravilloso lied a cargo de Asier Polo y Eldar Nebolsin. ¡Disfrútenlas! (Existe una hermosa adaptación instrumental para conjunto de cámara —trío o cuarteto con piano— que pude disfrutar como parte de la “banda sonora” de la obra “Los Náufragos de la Loca Esperanza”, del Theatre du Soleil; lamentablemente no he sabido encontrar alguna grabación de la misma.)





lunes, 11 de julio de 2016

Reparando enlaces :: Julio 2016

reposiciones link Cambiando aquel engranaje torcido...

Toca la periódica revisión de enlaces caducos. Aclaro que las obras puestas aquí al alcance de amantes de la música tiene objeto didáctico y persigue alentar dicha pasión por el repertorio clásico. Pretendo también dar razones para adquirir los discos originales. Y es que los archivos digitales no compiten en calidad con el registro original. Si eres como yo, la música descubierta en Internet significará una probable visita a tu disquería favorita. Disfruta. ¡Saludos!


» A 17th Century Christmas
The Netherlands Bach Society / Jos van Veldhoven

» BRAHMS: Serenata # 1 en Re mayor
Orquesta de Cámara de la Radio de Amsterdam / Frans Brüggen

» FURTWÄNGLER en GIRA: Sinfonías 40 de Mozart / 4 de Brahms
Orquesta Filarmónica de Berlín / Wilhelm Furtwängler

» BRAHMS: Concierto para violín y orquesta en Re mayor
Orquesta Filarmónica de Berlín / Viktoria Mullova / Claudio Abbado

» BRAHMS: Cuarteto con Piano # 1 en Sol menor, Op. 25
Tamás Vásáry & Thomas Brandis, Wolfram Christ, Ottomar Borwitzky / Marc-André Hamelin & Trío Leopold

» BRAHMS: Sinfonía nº 1 / SCHUMANN: Sinfonía nº 1
Orquesta Filarmónica de Berlín / Herbert von Karajan

» BARTÓK: El Castillo de Barza Azul
Solistas vocales / Orquesta Sinfónica de Londres / István Kerstész

» BACH: Conciertos de Brandemburgo
Boston Baroque / Martin Pearlman

lunes, 24 de noviembre de 2014

Actualizaciones varias

Queridos amigos, habrán notado una pausa en la actividad del Blog. Proviene de necesidades vinculadas al trabajo y más de un vaivén en la vida corriente, todo lo cual merma el tiempo que acostumbraba dedicar a nuestra página. No obstante, en ningún caso pretendo suspender el itinerario empezado hace ya varios años; los pasos podrán ser más lentos, pero el caminar continúa. Tengo en barbecho aún dos entradas proyectadas ojalá para este mes, una sobre Karłowicz y otra referida al caso de León Fleisher y su recuperación con el empleo de botulina.

Entre tanto, he actualizado varios enlaces a diferentes archivos compartidos tiempo atrás y que han caducado. Más abajo les dejo la lista. Espero satisfacer así el deseo de buena música que mueve a cuantos visitan estos rincones. Un afectuoso saludos a todos/as.

» UNA NAVIDAD DEL SIGLO XVII
The Netherlands Bach Society / Capella Figuralis / Jos van Veldhoven

» LA HISTORIA DE UN ÁNGEL: la última obra de ALBAN BERG
Arabella Steinbacher / Sinfónica de Radio Colonia / Andris Nelsons
Daniel Hope / Sinfónica de la BBC / Paul Watkins

» MOZART: GRAN MISA EN DO MENOR [live]
Sinfónica RIAS de Berlín, Coro iglesia de Sta. Eduvigis, solistas vocales / Ferenc Fricsay

» SCHÜTZ: MISA FÚNEBRE ALEMANA; LAS SIETE PALABRAS; etc.
Dresdner Kreuzchor / Rudolf Mauersberger

» KOZENÁ: Canciones Checas
Magdalena Kozená / Malcolm Martineau, etc.

» VICTORIA: CANTICA BEATAE VIRGINIS
La Capella Reial de Catalunya / Hespèrion XX / Jordi Savall

» KAYAH & BREGOVIC
Kayah / Goran Bregović

» DVORÁK: LEYENDAS etc.
Orquesta Festival de Budapest / Iván Fischer

» RACHMANINOV: CONCIERTOS 1 y 2 para Piano y Orquesta
Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS + Filarmónica de Leningrado / Kurt Sanderling / Sviatoslav Richter

» BEETHOVEN: CUARTA SINFONÍA
Orquesta Estatal de Baviera / Carlos Kleiber

» BRAHMS: SERENATAS 1 y 2
Filarmónica de Berlín / Claudio Abbado

» CARL ORFF: Recreación del 'ORFEO' de MONTEVERDI
Coros y Orquesta de la Radiodifusión de Munich / Kurt Eichorn

» SVENDSEN: RAPSODIAS NORUEGAS
Orquesta Sinfónica de Jutlandia del Sur / Bjarte Engeset

» SIBELIUS: CONCIERTO para VIOLÍN [versión original]
Orquesta Sinfónica de Lahti / Leonidas Kavakos, violín / Osmo Vänskä

viernes, 18 de julio de 2014

Sinfonías # 1 de BRAHMS y SCHUMANN / Filarmónica de Berlín, KARAJAN



Un significativo emparejamiento propone el disco que comparto esta vez, reedición por parte del sello amarillo (DG) del legado de Herbert von Karajan. Dado que el 16 de julio cumplimos 25 años de luto por su partida, sirva como homenaje. Se trata de las Primeras sinfonías en el catálogo de dos compositores estrechamente unidos por la amistad y la admiración mutua, Johannes Brahms y Robert Schumann.

Corrían los años 60 del siglo pasado y el gran director austríaco ejercía ya su autoridad sobre la Filarmónica de Berlín, renovando sin contemplaciones su plantilla de intérpretes (llegó a ser una de las formaciones de promedio más joven en Europa) pero conservando todo lo posible el sonido que habían aprendido de su anterior director, el legendario Furtwängler. Sobre esta base Karajan trabajó tenazmente para configurar un virtuosismo grupal inédito y plasmar un sonido orquestal esplendoroso, cincelado con oído sutil y acuñado como marca de fábrica.

Para entonces y con esos mimbres ya había grabado una integral sinfónica de Beethoven (el famoso ciclo de 1963, habitualmente celebrado como el mejor de los que grabó junto a los berlineses). En ese mismo espíritu dio cauce al sinfonismo de Schumann y Brahms. Las versiones son extraordinarias. Podrá discutirse la idoneidad de una orquesta más afín a la grandilocuencia wagneriana que a dos compositores alejados formalmente de ese credo estético; pero, por favor, que nadie con oídos reproche la musicalidad, el compromiso serio, la chispa expresiva o la potencia del resultado.

En ambos casos Karajan apuesta por la grandeza inherente a la partitura, rasgo más enfático en el discípulo Brahms que en el maestro Schumann. De hecho, esta Primera de Brahms aparece suntuosa, olímpica, inequívocamente imperial. Si recordamos la simpatía política del compositor hacia Bismarck y la creación del Imperio Alemán, debemos admitir que esa resonancia también es brahmsiana. Schumann, en cambio, más confesional y directo, plasma su alegría tras el batallado matrimonio con la mujer de su vida, Clara Wieck, en una obra palpitante de frescura y entusiasmo.

Herbert von KARAJAN y «su» Filarmónica de BERLÍN en plenitud de facultades reviven las sinfonías iniciales de dos maestros de la llamada «gran forma». La sinfonía de la era romántica —no confundir el término con sentimentalismo— ha sido uno de los aportes fundamentales de la música germana a la cultura universal, y ciertamente KARAJAN uno de sus mejores traductores.

La trayectoria de este gran Artista fue meteórica y afortunada, amparada tanto en su talento extraordinario como en su agudeza para las oportunidades o su habilidad en el juego de las influencias. En la posguerra recibió el fundamental apoyo de Walter Legge, productor de EMI y fundador de la Orquesta Filarmonía (Philharmonia) de Londres, para luego regresar a tierras continentales y pararse frente a las dos orquestas que sueña cualquier director: las Filarmónicas de Viena y de Berlín.

Hablé de fortuna: su elección para el podio berlinés significó vencer importantes candidaturas, como las de Celibidache o Maazel, pero que pudieron ser muchas más de no ocurrir la abrupta «extinción en serie» de grandísimos colegas —Furtwängler, Cantelli, Erich Kleiber, van Beinum durante la década de 1950, o Ferenc Fricsay a inicios de los 60s—, acontecimiento que «rompió el eslabón con la vieja guardia» en el decir de Claudio von Foerster, y despejó el panorama para que KARAJAN campeara a sus anchas como el director más famoso del mundo, un súperventas y figura pop que, merced a los lazos con la industria fonográfica, revitalizó el circunspecto circuito de la música clásica.

Con todo, fue un genio. El mencionado Claudio von Foerster lo resume a la perfección:
Estudiando su legado diferenciamos diferentes etapas de su quehacer. La batuta joven y bulliciosa (desde los primeros discos hasta 1945), elegante, refinado, preocupado por la transparencia y el lenguaje directo. El segundo período, su era con la Philharmonia bajo la égida de Legge, casi solamente interesado en el preciosismo sonoro y enmascarando mucho, por ejemplo, los timbales. Su tercera época, los vinilos, como maestro de la técnica y la infalibilidad de estilo. Y sus años finales, los de la suprema sabiduría, condensando todas sus experiencias anteriores, cultivando visualmente el ego en los films pero nunca dejando de justificar su estatura de coloso de toda época. Tuvo la técnica perfecta, el oído absoluto y la memoria infalible; eso más la genialidad. Su sexto sentido musical fue excepcional. Eligió vivir como un autócrata y sigue siendo mítico.
¡Disfrutemos pues ese legado mítico, amigos y amigas!


» D E S C A R G A

MP3 ABR 224 kbps 48 kHz | 8 tracks | RAR 119,1 MB | mega

 
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