Glenn Gould tuvo intereses de lo más variopintos. Uno de ellos fueron las obras para teclado de los compositores del Renacimiento e inicios del Barroco, como los virginalistas ingleses —rareza que se volvió marca de la casa para Gould. El canadiense fue minucioso en estudiar las ornamentaciones de aquellas páginas, tanto como fuera posible, empeñado por recuperar obras casi desterradas del quehacer pianístico. Analítico, se ocupó de exponer con toda la claridad posible la multiplicidad de capas que los antiguos compositores habían dispuesto en estas piezas. E hizo posible el milagro de revivir música extraordinaria, a la vez que anticipó al movimiento historicista... o casi, porque no tenía reparos en utilizar un piano moderno para ofrecer este repertorio al mundo. No obstante, su particular toque, prodigiosamente preciso, se avenía perfectamente con un repertorio que no pretendía confesiones románticas sino una forma de sinceridad anclada en la música misma.
Ese genial esfuerzo cristalizó en el disco que les comparto hoy, “A Consort Of Musicke” con creaciones de William Byrd y Orlando Gibbons. Es, a no dudarlo, uno de los logros artísticos más valiosos de Gould — aunque le tomara cuatro años terminar el disco, que disfrutamos hoy gracias a la insistencia de los productores.
El bueno de Glenn incluyó unas notas a la edición LP de 1971 con algunas ideas bastante excéntricas (un exabrupto contra Monteverdi y “los calurosos sureños” para enaltecer a los hombres del Norte... fobia persistente en el genio de Toronto), mientras elogia a William Byrd como “santo patrono de la escritura para teclado”, u observa en Orlando Gibbons una capacidad que, nacida de su familiaridad con el canto vocal, a veces empuja su producción para teclado hacia resultados inesperados. (Pueden revisar esas notas en inglés, así como un extraordinario análisis de cada pieza ¡con partituras! en este artículo de Ethan Iverson).
Disfruten, amigos, este registro único.




