jueves, 1 de abril de 2010

A MI ABUELA


El famoso dueto para piano imaginario interpretado,
como siempre, por la abuela y el nieto.


En horas de la mañana del pasado martes 30 de marzo falleció mi querida abuela. Se llamaba Otilia Giusto y tenía 103 años. Partió discretamente, por fin ajena a los dolores que agobiaron sus últimos meses. Fue una mujer llena de firmeza, pero también capaz de ternura, gracia y afecto ilimitado. Murió en su cama, con su familia, junto a los suyos; raro privilegio en estos días.

Había algo de niña en mi abuela, como suele haberlo en todos nuestros viejos. En su mirada traviesa asomaba una expresión limpia, no con la ingenuidad del niño que ignora el mal, sino con la indulgencia de quien lo ha perdonado muchas veces. Vivía ya esos años en que los detalles, las pequeñas cosas, han recuperado su importancia. Ya no hace falta perseguir al tiempo, porque se ha sentado a nuestro lado; y desde ese discreto lugar la vida comienza a tomar dimensiones de eternidad. Su mente no se conformaba con la exactitud del presente, y recuperaba el pasado para entretener el paso de las largas horas.

Mi abuela nació cuando existían aún los imperios de Europa; supo de dos guerras mundiales; presenció el alzamiento y caída de regímenes de todos los signos; amó los cerros de su Valparaíso natal. Se casó dos veces, y enviudó dos veces. Tuvo dos hijos, y estuvo presente en el funeral de ambos. Tuvo hermanos, y los sobrevivió a todos. Fue una mujer de fe robusta y sencilla, que pasó la vida entera con el nombre de Dios en los labios. Y en su corazón viejo habitó hasta el final el amor que no envejece. Lo derramó en sus nietos, bisnietos y tataranietos, y permanece como su más consistente legado. Con ese amor en mente, retratado en la sonrisa bondadosa que recuerdo tan bien, escribo estas pequeñas líneas de homenaje.

Hasta la eternidad, abuelita, saludos a mamá.

Mi abuela junto a tío Alberto.
Ahora ya se reunió con su querido hermano.

Abajo, el vals que a ella le encantaba:
Olas del Danubio, de Ivanovici.

16 comentarios:

mara dijo...

Querido Joaquín, me uno a vos en este homenaje tan lleno de ternura para la abuela Otilia.
Te abrazo.
mara

Quinøff dijo...

Muchas gracias, de verdad.

Ernesto Nosthas dijo...

J

Tus palabras exhalan la alegria que ahora tu abuela esta mejor que todos nosotros, caminando de la mano de tu tio Alberto. Que felicidad que la tuviste contigo mas de un siglo.

Un abrazo
pd...pronto me pongo a escribir...

Quinøff dijo...

Ernesto! Gracias por tus palabras, ciertamente fue un privilegio disfrutar a mi abuela con semejante generosidad. Queda la enorme satisfacción de una vida plena, larga y fértil.

PD. Tu pluma vuelve a moverse? Bravo! Ya me froto las manos de pura expectación...

Frank dijo...

Joaquín, lamento la pérdida de tu abuela, aunque sé que ella ahora estará en camino a un lugar mejor.

Siempre vengo por cosas tristes, pero prometo que la próxima vez pasaré por alguna de tus grandes entradas; aunque sea para dejar plasmada mi admiración en un comentario.

Un abrazo y felices Pascuas.

Elgatosierra dijo...

Joaquín, aquí nos reunimos todos tus amigos para despedir a tu abuela Otilia, que por ser tuya es también de todos, y acompañarte en este difícil momento.
Seguro que la abuela Otilia y el tío Alberto ya pasean juntos del brazo por los más hermosos jardines del universo, bien satisfechos por el dulce recuerdo que dejaron en su querido Joaquín.
Espero que puedas mantener iluminados y lúcidos sus cálidos recuerdos para siempre.
Y esto lo que tiene ser buena persona, que en los momentos difíciles nunca faltan amigos que vengan a acompañarte a tu fogón.
Una enorme sonrisa y un besito para la abuela Otilia, un cordial saludo para todos los amigos y un entrañable y fuerte abrazo para ti Joaquín.
Elgatosierra

leiter dijo...

Acabo de llegar y me acabo de enterar. Un fuerte abrazo, amigo.

F. de León dijo...

Joaquín:
Un fuerte y entrañable abrazo.
Fernando.

Anónimo dijo...

Me uno a las muestras de solidaridad con tu pesar. Un abrazo muy fuerte de una de esas personas anónimas que se deléitan con tu página.

Javier.

Quinøff dijo...

Amigos Frank, Gato, Leiter, Javier: decirles gracias es decirles poco. Sus palabras, y más los sentimientos que ellas expresan, endulzan los momentos agrios como éste. Un abrazo a todos (y a Mara y Ernesto).

ilsi dijo...

Joaquín:

Por razones ajenas a mí tuve que ausentarme del internet... ¿Qué puedo decirte y que no esté de más?... Sólo recordarte que a veces la muerte dignifica el trabajo de toda una vida... Resulta extraño, pero tal vez sea la magna coronación a la que algún día todos tendremos que asistir... No dedico a tu señora de los mil ayeres un réquiem... Respetuosamente, mejor el mayor de los aplausos por haber sabido vivir pese a las adversidades de éste mundo... Y a tí otro aplauso más porque Dios, el destino, como lo quieras llamar, te concedió tenerla y amarla durante tantos años... ¿Lágrimas?... Mejor una sonrisa ante el recuerdo de tan bella dama...

Un abrazo y recuerda siempre que una magyar TQM...

Fernando G. Toledo dijo...

Mi pésame, Joaquín, no había visto esta noticia tan emotiva y dolorosa.

Quinøff dijo...

Gracias, mi estimado Fernando!

CarlosVladi dijo...

Estimado Joaquín, me uno a las condolencias. Sabemos que abue Otilia es ahora un angel protector más en tu vida y seguirá siempre a tu lado.

Babriel de la C. dijo...

Estimado amigo;

Siento profundamente la partida de su amada abuela.
Reciba el más fuerte de los abrazos y mis sinceras condolencias.

Afectuosamente

Gabriel de la Concha

Quinøff dijo...

Carlos y Gabriel: la demora en responderles aquí no diluye ni un poco mi gratitud por sus afectuosas palabras. A cada uno un fuerte abrazo!

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