Mostrando las entradas con la etiqueta Saint-Saëns. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Saint-Saëns. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de agosto de 2016

LISZT :: Transcripciones

Liszt por LanchertFranz Liszt retratado por Richard Lanchert en 1856 (detalle)

Cuando decimos “genio creador”, entendemos “iluminado”. Nos imaginamos —la mayoría de las veces— a un artista privilegiado que obedece a una fiebre secreta, la inspiración, que lo guía con irresistible clarividencia. Enemigo jurado del convencionalismo, el artista solamente rinde cuentas a su arte.

Tal retrato romántico sigue vigente hasta hoy; pero no es un retrato fiel. Además de su inspiración particular, los artistas vibran con su época; vibran incluso más profundamente que el peatón laborioso y opaco, con quien comparten mucho más de lo que aparentan. Es que... “la torre de marfil” también tiene wi-fi; los artistas experimentan circunstancias comunes pero utilizan aquello como combustible creativo. Van recolectando día a día pistas de nuevas estéticas, rastros que otros pasan por alto. También estos hallazgos se les antojan urgentes, clamorosos; los domina la convicción y se lanzan a divulgar ante el mundo aquella obra, aquel artista rescatado del olvido. Uno de estos “rescatistas”, de los más perseverantes y generosos, fue el gran creador húngaro Franz Liszt.

Liszt fue no sólo un pianista impresionante sino un fenómeno social equiparable a cualquier rock-star. Enardecía a las audiencias y en particular a las mujeres, enmudecía a sus asombrados colegas con virtuosismo apabullante, creó el recital moderno de piano solista, cuidaba su atractivo físico, no le intimidaban las alcurnias y opinaba con filosa elegancia sobre lo que quisieran preguntarle. Fue un apasionado que se zambulló en su época y abrió su corazón a un amplio espectro de inquietudes. Con esta brújula supo descubrir el valor de genios como Schubert, Chopin, Berlioz, Wagner, Borodin, Albéniz, Grieg...

Combinando su magnetismo ante el público con su capacidad pianística sobrehumana y sus variados entusiasmos musicales, Liszt empujó adelante un género musical muy versátil, como es la transcripción. Ingenió adaptaciones pianísticas de cientos de obras ajenas —a veces obras que uno no creería posibles en el teclado— y las ofreció a lo largo y ancho de Europa en sus giras de concierto. Tenía olfato: combinaba selecciones de óperas famosas en forma de popurrí (denominados paráfrasis) para ganarse al auditorio, y luego ofrecía las novedades, fueran propias o ajenas.

Hoy los invito a un recital con este repertorio.

El pianista australiano-británico Leslie Howard protagonizó una histórica integral de la obra para piano de Liszt para el sello Hyperion (99 discos en total). Esa colección registra la fertilidad del genio húngaro para producir suculentas transcripciones de obras ajenas, incluyendo todas las versiones de un arreglo en particular, que a menudo podía ir variando ligeramente con los años (como sucedió con varios lieder de Schubert).

En esta ocasión les comparto el disco dedicado a los arreglos de compositores del ámbito francés, incluyendo a Chopin que, como sabemos, desarrolló la parte más brillante de su carrera en París como exiliado polaco. Los otros compositores del disco son Saint-Saëns con el arreglo de su Danza Macabra y el gran Berlioz, a quien Liszt tuvo siempre en muy alta estima.

¡Disfruten!

viernes, 23 de septiembre de 2011

ST. SAËNS / Sinfonía nº 3 ‘con Órgano’ + Concierto para piano nº 4 / Les Siècles, Roth

carátula

Movimiento final de la Sinfonía nº 3, »Órgano« / fragmento

St. SaënsEn la música francesa del siglo XIX Camille Saint-Saëns ocupa un lugar bastante único por la amplitud de sus intereses y capacidades. No fue únicamente músico, sino intelectual de amplio espectro, capaz de debatir sobre lo humano y lo divino (o más bien lo esotérico) con quien se le pusiera delante; la Wikipedia, en el artículo que le dedica, detalla los intereses de St. Saëns en arqueología, botánica, astronomía y astrología, acústica, filosofía, poesía, dibujo, entre otras disciplinas.

Pero ninguna de estas disciplinas resultaba tan ardua, al menos para un músico francés, como la tarea de componer una sinfonía. A la luz de los hechos, tal forma musical no parecía asequible al espíritu meditarráneo no obstante los compositores que habían aceptado el desafío. Salvo la excepcional Fantástica de Berlioz —que bordea más el nicho de la música programática— no hubo sinfonistas galos equiparables a la larga nómina de creadores germánicos. Y lo que es peor, el propio mundillo artístico francés estaba empeñado entonces en una lucha de camarillas en que no había espacio para el reconocimiento del otro.

St. Saëns tocando el órgano St. Saëns tocando el gran órgano de la iglesia de St. Sulpice, París

St. Saëns, hombre de carácter, había chocado ya muchas veces contra esa maraña de vanidades. Alternaba su trabajo de organista estable en la Iglesia de la Madelaine con largas giras de conciertos y de aprendizaje cuyo éxito encarnizaba las odiosidades, como suele suceder.

En 1886, la Filarmónica de Londres lo invitó a participar en una de sus temporadas con una obra escrita para la orquesta. El compositor echó mano de una obra ya comenzada y no le fue difícil concluirla a tiempo. Así surgió la Sinfonía nº 3, “con órgano”, que requiere al gran instrumento en los movimientos segundo y cuarto, y además emplea un piano tocado a cuatro manos como si fuera un instrumento más de la orquesta. Todo ello aderezado con su exquisito buen gusto en la instrumentación —admirado sinceramente por su discípulo, el mismísimo Ravel—, su refinamiento armónico, elegancia melódica y maestría en la elaboración temática, cualidades arquitectónicas que lo hacen “el más alemán de los compositores franceses”, como fue catalogado alguna vez.

El disco se complementa con el Cuarto Concierto para Piano y Orquesta, el más innovador de los cinco que compusiera St. Saëns y que demuestra la misma capacidad de elaboración temática que podemos descubrir en la Tercera Sinfonía.

Este concierto fue por mucho tiempo tan popular como el Segundo, si bien este último ha prevalecido en el tiempo. Consta de tres movimientos, pero la segunda sección —Andante— está ligada al movimiento inicial, y de hecho todo el concierto puede tocarse como si fuera un único movimiento. En el referido Andante, el compositor introduce una melodía de carácter hímnico en las maderas, que tiene semejanza con la melodía equivalente en el Finale de la Tercera Sinfonía. Como se ve, la elección de ambas obras tiene mucho sentido.

Aplausos - Daumier
» D E S C A R G A

MP3 192 kbps | 8 tracks |
folleto | .7z 113,7 MB


Les invito a escuchar la estupenda versión de la Orquesta de Cámara “Les Siècles”, dirigida por François-Xavier Roth, en la interpretación de ambas obras del relevante autor francés.

En el concierto, el solista es Jean-François Heisser, y en la sinfonía, el organista es Daniel Roth, padre del director. No está de más destacar que el órgano elegido es el magnífico instrumento fabricado por Aristide Cavaillé-Coll para la Iglesia de St. Sulpice, con 15.368 tubos. Sin duda, uno de los instrumentos más extraordinarios del mundo... como podrán comprobar en la audición. Un agradecimiento al amigo Ernesto Nosthas, quien ha compartido con nosotros este registro, y un saludo al amigo Robin, coterráneo del compositor.

jueves, 7 de abril de 2011

SAINT-SAËNS (?): Melodías del Japón

igawa sengai kanto earthquake
Hoy, mientras preparaba esta entrada con material cedido gentilmente por nuestro amigo Fernando de León, la tierra volvió a estremecerse en el Japón. Otra vez fue emitida una alerta de tsunami; sobre todo, otra vez el pánico hizo presa de la población, no obstante su proverbial dominio de las propias emociones. Finalmente la alerta fue descartada, y el sismo de 7,4 en magnitud Richter no causó daños de cuantía... pero las múltiples heridas del gran terremoto/maremoto del 11 de marzo pasado siguen abiertas, y no debemos olvidarlas, por mucho que la prensa las omita discretamente a favor de novedades más bulliciosas. Don’t forget Japan!

Sunayarna, melodía japonesa en arreglo para piano y cello


St. SaensCamille Saint-Saëns (1835-1921) fue, sobra decirlo, uno de los compositores franceses más importantes de los siglos XIX y XX, artífice de la renovación artística que permitiría llegar a Debussy y Ravel, a pesar de la objeción común que lo considera un músico demasiado formalista y académico. Cierto que sus desprecios eran sonoros, particularmente contra algunos “avanzados” (el citado Debussy, Franck o Stravinsky) pero nuestro compositor estuvo lejos de ser un pasivo conformista; al contrario, Saint-Saëns fue la inquietud intelectual personificada. Pianista extraordinario y músico dotadísimo, compartió el interés de los colegas de su tiempo por la música oriental (o al menos tenida como tal). No mencionaré su ópera más celebrada, Sansón y Dalila, con aquella célebre Bacanal que alcanzó vida propia en las salas de concierto; no, hoy nos centraremos en una colección muy poco divulgada en disco, escrita para las voces íntimas del cello y el piano.

Se trata de las ocho “Mélodies du Japon”, las cuales han llegado a mi conocimiento por vía del amigo Fernando de León, de quien tomaré prestadas las palabras de presentación:

“Del reciente viaje de mi hermana Mari a las Canarias sacamos un interesante tema relacionado con ese Japón hoy tan desolado y tan en peligro aún. Son las Melodías de Japón de Camilo de Saint-Saëns. Mari me preguntó si las conocía, yo contesté que no pero que las iba a conocer de inmediato. Y aquí comienza el misterio. Es una obra bellísima para violoncelo y piano compuesta por 8 estudios de nombres tan hermosos como la propia composición, a saber:

1. Souvenirs d’été (Natsu-no-ainaide)
2. Petite colline de sable (Sunayarna)
3. Mon pays (Marusato)
4. La pluie sur l’île (Johgarshirna-no-ame)
5. Oiseaux du bord de la mer (Hamachidori)
6. Regrets (Shikararete)
7. Départ de bateau (Defune)
8. Fleur (Yoimachigusa)

Pues bien, esta suite no aparece en ninguna relación de las obras de D. Camilo, por más que llevo una semana buscando; nada, la únicas referencias que encuentro son las de las grandes comercializadoras de la red (Amazon, Ciao, ArkivMusic, etc..) acerca de un disco, descatalogado ya, en el cual se incluye esta obra como relleno de los dos conciertos para chelo y orquesta de Saint-Saëns. Y por lo que se ve, es la única grabación realizada de esta pieza fantasma, que sólo aparece de vez en vez en Radio Clásica de Radio Nacional de España.

Por los ejecutantes tampoco sacamos gran información, André Navarra (chelo) y Annie d’Arco (piano), ambos laureados intérpretes de sus respectivos instrumentos.

Yo la he extraído del podcast de RNE, pero no he podido sacar más información que ésa; por lo visto el disco está colgado en eMule pero yo, debido a una desagradable experiencia, no frecuento el mundo del P2P.

Les dejo el enlace para bajarlo; no dejen de escuchar esta obra, es pequeña y merece la pena. Si alguno encuentra o conoce alguna información más sobre ella, le agradecería que nos la comparta.”

D E S C A R G A

MP3 CBR 128 kbps | 8 Tracks | RAR 21,67 MB | mediafire


» Link alternativo

NOTA: Gracias a nuestros amigos en los comentarios, hoy podemos asegurar que la hermosa obra aquí compartida no nació de la pluma de Saint-Saëns, sino que son melodías tradicionales japonesas, las cuales André Navarra y Annie D'Arco interpretan en una transcripción para violonchelo y piano.
 
Ir arriba Ir abajo