viernes, 23 de septiembre de 2011

ST. SAËNS / Sinfonía nº 3 ‘con Órgano’ + Concierto para piano nº 4 / Les Siècles, Roth

carátula

Movimiento final de la Sinfonía nº 3, »Órgano« / fragmento

St. SaënsEn la música francesa del siglo XIX Camille Saint-Saëns ocupa un lugar bastante único por la amplitud de sus intereses y capacidades. No fue únicamente músico, sino intelectual de amplio espectro, capaz de debatir sobre lo humano y lo divino (o más bien lo esotérico) con quien se le pusiera delante; la Wikipedia, en el artículo que le dedica, detalla los intereses de St. Saëns en arqueología, botánica, astronomía y astrología, acústica, filosofía, poesía, dibujo, entre otras disciplinas. Pero ninguna de ellas resultaba tan demandante, al menos para un músico francés, como la tarea de componer una sinfonía. Esta forma musical no parecía asequible al espíritu meditarráneo, no obstante los compositores que habían aceptado el desafío. Salvo la excepcional Fantástica de Berlioz —que bordea más el nicho del poema sinfónico— no hubo sinfonistas galos equiparables a la larga nómina de creadores germánicos. Y lo que es peor, el propio mundillo artístico francés estaba empeñado entonces en una lucha de camarillas en que no había espacio para el reconocimiento del otro.

St. Saëns tocando el órgano St. Saëns tocando el gran órgano de la iglesia de St. Sulpice, París

St. Saëns, hombre de carácter, había chocado ya muchas veces contra esa maraña de vanidades. Alternaba su trabajo de organista estable en la Iglesia de la Madelaine con largas giras de conciertos y de aprendizaje cuyo éxito encarnizaba las odiosidades, como suele suceder. En 1886, la Filarmónica de Londres lo invitó a participar en una de sus temporadas con una obra escrita para la orquesta. El compositor echó mano de una obra ya comenzada y no le fue difícil concluirla a tiempo. Así surgió la Sinfonía nº 3, “con órgano”, que requiere al gran instrumento en los movimientos segundo y cuarto, y además emplea un piano tocado a cuatro manos como si fuera un instrumento más de la orquesta. Todo ello aderezado con su exquisito buen gusto en la instrumentación —admirado sinceramente por su discípulo, el mismísimo Ravel—, su refinamiento armónico, elegancia melódica y maestría en la elaboración temática, cualidades arquitectónicas que lo hacen “el más alemán de los compositores franceses”, como fue catalogado alguna vez.

El disco se complementa con el Cuarto Concierto para Piano y Orquesta, el más innovador de los cinco que compusiera St. Saëns y que demuestra la misma capacidad de elaboración temática que podemos descubrir en la Tercera Sinfonía. Este concierto fue por mucho tiempo tan popular como el Segundo, si bien este último ha prevalecido en el tiempo. Consta de tres movimientos, pero la segunda sección —Andante— está ligada al movimiento inicial, y de hecho todo el concierto puede tocarse como si fuera un único movimiento. En el referido Andante, el compositor introduce una melodía de carácter hímnico en las maderas, que tiene semejanza con la melodía equivalente en el Finale de la Tercera Sinfonía. Como se ve, la elección de ambas obras tiene mucho sentido.

Aplausos - Daumier
» D E S C A R G A

MP3 192 kbps | 8 tracks | folleto | RAR 111,6 MB


Les invito a escuchar la estupenda versión de la Orquesta de Cámara “Les Siècles”, dirigida por François-Xavier Roth, en la interpretación de ambas obras del relevante autor francés. En el concierto, el solista es Jean-François Heisser, y en la sinfonía, el organista es Daniel Roth, padre del director. No está de más destacar que el órgano elegido es el magnífico instrumento fabricado por Aristide Cavaillé-Coll para la Iglesia de St. Sulpice, con 15.368 tubos. Sin duda, uno de los instrumentos más extraordinarios del mundo... como podrán comprobar en la audición. Un agradecimiento al amigo Ernesto Nosthas, quien ha compartido con nosotros este registro, y un saludo al amigo Robin, coterráneo del compositor.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me reuní hace tres días tu hermoso blog y tengo estado visitando y disfrutando cada página. Me quedé atónito con la cultura y el gusto musical tales publicado aquí. Es maravilloso que la gente en la Web, tienen gran cultura, la música y la prolijidad.
Que Dios los siga bendiciendo (que me han bendecido, y muchas personas con sus mensajes) ​​y continúa deleitando a los surfistas que visitan aquí.

Abs Musicales

Eduardo - Brasil

Luna dijo...

Dos grandes obras, tanto la sinfonía como el concierto; es muy interesante como St. Saëns introduce el sonido del órgano junto al resto de la orquesta, así como el uso que comentas del piano, al que también introduce en la orquesta como uno más, en lugar de como solista. Curiosa también la biografía de este músico, interesado por tantas y tan diversas disciplinas. Un saludo.

Quinøff dijo...

Gracias Eduardo por tus palabras, que me alientan a seguir con esta página! Hay cariño y el talento de muchos amigos invertidos aquí, me alegra saber que sirva de compañía y deleite para muchos más.
Luna, sin duda Monsieur St. Saëns es un tipo curioso, difícil de encasillar (porque aunque lo tilden de academicista, en él todo era peculiar). Creo que su escritura pianística es muy buena, muy bien pensada. Gracias por tu visita!

Luna dijo...

Si, su escritura pianistica es buena, y muy interesante. Ademas, tiene tambien guiños curiosos a este instrumento, como el numero de su famoso 'carnaval de los animales' dedicado a los pianistas. Y de nada, seguire visitando este blog a menudo, es muy bueno!

robin dijo...

Merci pour ton salut que je te rends en toute amitié :=)

Te agradezco tu saludo y lo retribuyo con toda amistad :=)

Robin

Anónimo dijo...

Impresionante la entrada del órgano, y eso que lo escucho en un equipo mediocre.
Felicidades
Julio

Quinøff dijo...

Exacto, Julio, esa aparición del órgano es deslumbrante! Un abrazo

robin dijo...

Es una sinfonia, cierto, pero con un instrumento ligado a la iglesia; no se puede escapar el carácter místico de esta obra.

Quinøff dijo...

Cierto, robin, haces una precisión oportuna. Aunque el misticismo sea elusivo en St. Saëns, tratándose de un gran intelectual en la tierra de Descartes, siempre queda cabida para un impulso trascendente en el espíritu de todo artista que se precie.

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