domingo, 18 de septiembre de 2011

IN MEMORIAM SANDERLING


Kurt Sanderling
A los 98 años de edad (algunos medios dicen 99, y es que sólo le faltó un día para llegar a su cumpleaños) falleció en Berlín una leyenda viviente de la dirección orquestal: Kurt Sanderling. Su condición de judío le llevó a escapar del nazismo huyendo a la Unión Soviética en 1936, donde desarrolló una brillante carrera primero al frente de la Sinfónica de Radio Moscú, y desde 1942 compartiendo podio con Mravinsky en la dirección de la Filarmónica de Leningrado. Ahí se quedó hasta 1960, cuando fue autorizado a regresar a su patria. Allá, fue titular de la Sinfónica de Berlín y de la Orquesta Estatal (Staatskapelle) de Dresden. Estuvo muy vinculado también a la Orquesta Filarmonía de Londres.

Se había retirado de la dirección orquestal en 2002, aunque su hijo Thomas ha seguido sus pasos con una carrera desarrollada también en Rusia, para más coincidencia.

Un homenaje a este maestro inolvidable, gran intérprete del repertorio centroeuropeo, aunque también incursionó con éxito en la música rusa, especialmente de la mano de su amigo Shostakovich.

Con música rusa, pues, les invito a recordarlo:

8 comentarios:

F. de León dijo...

Respetos a la memoria del maestro y a la obra que nos legó.
Descanse en paz Kurt Sphaanderling.
Fernando.

Quinøff dijo...

siempre con el dato preciso, mi querido Fernando!

Elgatosierra dijo...

¡Descanse en paz el grandísimo Kurt Sanderling!
Salud, paz y cordiales saludos para todo el fogón.
Elgatosierra

Anónimo dijo...

DEP. ¡Qué Brahms el suyo ...!

Quinøff dijo...

Uno de los Brahms más sobresalientes de la discografía! Su grabación de las Cuatro Sinfonías es referencial.

F. de León dijo...

Se entiende que me refería a Sanderling. La palabrita esa de colores me jugó una mala pasada, pero dio pie a que Quinoff hiciera gala de su fino humor.
En fin que quede público mi reconocimiento al maestro Kurt Sanderling.
Fernando

Mannelig dijo...

Yo le vi una vez en Madrid, dirigiendo el Requiem Alemán. Haciendo cuentas, ya tenía... ¡más de 85! Y madre mía, cómo sonó aquella música...

Quinøff dijo...

El "último Sanderling" tuvo una autoridad y una implicación con el repertorio verdaderamente sensacionales. Era de esos directores que no sólo dirigían bien la música, sino que originaban un clima de interpretación, por llamarlo de alguna manera. Como una magia particular asociada al talento interpretativo, sin ser lo mismo.
Saludos Mannelig

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