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jueves, 22 de marzo de 2018

Bach 333

Bach Eisenach casa natalDormitorio en la casa natal de Johann Sebastian Bach / Eisenach

333 años se cumplieron del nacimiento de uno de los compositores más grandes de la Historia (y habrá quien pueda argumentar buenas razones para concederle el podio supremo). Aunque uno pueda ser “devoto de otros altares” en la música, al final todos los caminos vuelven a Bach. Condensó la tradición precedente, la reformuló y sentó la base de todo lo que se hizo después; así de tremendo es su legado. Para mí sigue siendo una aventura de descubrimiento (no domino la obra integral de Bach... ¡cómo podría!) que siempre depara hallazgos. Considerando que la meta de su esfuerzo creativo fue nada menos que Dios, se comprende mejor que, de algún modo, su producción tenga esas misteriosas cualidades de intemporalidad e infinitud.

Para recordar al inmortal maestro de Eisenach, les comparto el video en que Magdalena Kozená canta un aria de la Cantata 30, recreando un episodio imaginario (que todo músico habrá soñado alguna vez...).


sábado, 14 de agosto de 2010

MAGDALENA KOZENÁ :: Canciones que me enseñó mi madre

La Virgen de los lirios ~ Alfons Mucha, 1905

Las muchas y variadas bellezas de la cultura danubiana —formada por aquellos pueblos vinculados al entorno geográfico del gran río Danubio— nutren una tradición musical de abrumadora riqueza, presente desde las mismas raíces del entramado social. Música de campesinos, música de fiestas populares, música de pequeñas agrupaciones, música de acontecimientos cotidianos, música de bodas y funerales (como la banda de Goran Bregović)...

Una de las costumbres musicales de aquellas tierras consiste en que los padres entonen canciones para sus hijos, no sólo en la edad de los arrullos. En el cancionero que se va creando de esta íntima manera, se abren los oídos y los corazones de los pequeños a la universalidad del lenguaje de los sonidos, regazo privilegiado del alma humana.

Magdalena KozenáLa mezzosoprano checa Magdalena Kožená estrenó hace dos años un precioso álbum basado justamente en esas reminiscencias infantiles. Titulado “Canciones que me enseñó mi madre”, que es también el evocador nombre de una célebre canción de Dvořák —la misma que puede Uds. oír en el reproductor de más arriba— la bella esposa de Simon Rattle emprende un recorrido a través de creadores emblemáticos de su tierra (que equivale a decir de talla universal). Todo un acierto la canción popular checa que abre el disco (“Si yo fuera un fresal”) cantada a capella y conectándonos con un sinfín de sensaciones y posibilidades que luego irán cristalizando de la mano de Dvořák, Janáček, Eben, Martinů y otros más.

Valiéndome de la “temporada checa” surgida espontáneamente en el blog, les traigo este álbum en donde la talentosa Kožená comparte créditos con el estupendo pianista Malcolm Martineau, el guitarrista Michael Freimuth y la soprano Dorothea Röschmann.


 
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