por Elgatosierra
“¡Estáis todos locos!” ~ Beethoven, entre carcajadas, después de haber dejado absolutamente anonadados a sus amigos con una improvisación al piano.
- PRIMERA PARTE (de dos)
Aquí empieza esta serie de ensayos dedicados a nuestro GIGANTE. Corren los años 1793-1795, y es el principio de su carrera oficial como compositor. Estamos al comienzo de la Edad Contemporánea, caracterizada en Europa por la aceleración de los procesos económicos y el desarrollo científico y tecnológico.Nos hallamos en plena Ilustración, en la que el ser humano alcanza su independencia y mayoría de edad con la ayuda de su entendimiento y su capacidad para el juicio crítico (KANT).La Ilustración lleva a la ruptura con el antiguo orden y a un nuevo concepto de la dignidad, libertad y felicidad del individuo. Así encontramos, por ejemplo:
la declaración de los derechos humanos (EEUU, 1776 ss.);
la ruptura con la vieja sociedad estamental en la Revolución Francesa (1789);
la abolición de la esclavitud, el llamamiento a la tolerancia religiosa, la secularización de la sociedad...
Por su parte Alemania, que aún no es Alemania, se encuentra al final del Sacro Imperio Romano Germánico. Desde 1740 en adelante, el dualismo entre la monarquía Habsburgo de Austria y el Reino de Prusia dominó la historia alemana. En 1806, el Imperio fue invadido y disuelto como consecuencia de las Guerras napoleónicas.Bonn desde el siglo XIII hasta fines del XVIII perteneció al territorio de los príncipes-arzobispos electores de Colonia, que establecieron allí su residencia. En el siglo XIX, luego de la derrota de Napoleón, la ciudad pasó a pertenecer al reino de Prusia.Sobre el BEETHOVEN de Bonn, que abarcaría toda su infancia y adolescencia, se sabe muy poco. Parece ser que su padre quiso hacer de ÉL otro niño prodigio, como MOZART, y casi nos lo desgracia. El padre de WOLFI, por suerte para todos, sabía bastante más de pedagogía musical que este empedernido borrachín.
Esta es la lista de los profesores de música de nuestro GIGANTE: Johann van Beethoven (su padre, piano y violín), Pfeifer (clave), Eeden (teoría, órgano y violín), Rovantini (violín y viola), MOZART (?, abril 1787), NEEFE (composición, bajo cifrado, clave y órgano), Förster (?), Haydn (composición), Schenk (contrapunto), Albrechtsberger (contrapunto) y Salieri (música vocal italiana). ¡La listita no está mal, verdad!
Christian Gottlob NEEFE llegó a Bonn en 1779, como director musical de una compañía de teatro que el Arzobispo y Elector de Colonia Maximilian Friedrich tuvo el buen gusto de incorporar a su amplio tinglado artístico. Más adelante le nombró organista de la Corte. En aquellos tiempos los aristócratas acaudalados ejercían de mecenas de los artistas más importantes.NEEFE fue el primero en darse cuenta de la valía de BEETHOVEN, y un verdadero educador, un MAESTRO con mayúsculas, sabiendo sacar y hacer brillar los mejor que su alumno llevaba dentro, limando sus asperezas y animándolo continuamente. Y un detalle curioso, NEEFE poseía una copia manuscrita del Clave bien temperado de BACH que nuestro GIGANTE aprendió a tocar de memoria rápidamente, y que estuvo interpretando a placer durante toda su vida.Y aquí están sus fuentes fundamentales: sobre todo MOZART (sus 10 últimos conciertos para piano, sus 6 últimas sinfonías, Las bodas de Fígaro, Don Juan y La flauta mágica [supongo que ya se imaginan ustedes lo que se me está pasando ahora mismo por la cabeza]) y Haydn; luego GLUCK y Cherubini; y por fin Clementi y Dušek. Carl Philip Emmanuel Bach, Dittersdorf, Händel y JOHANN SEBASTIAN BACH están presentes de forma muy difuminada.
Nuestro GIGANTE acababa de llegar a Viena, ciudad de la música por antonomasia en aquella época, y que tiene unos doscientos mil habitantes, y se está instalando, a la vez que intenta hacerse un hueco entre en enjambre de pianistas que pueblan los palacios de la corte y la aristocracia. La música de MOZART ha sido prácticamente olvidada (así de crueles son los habitantes de esta bonita ciudad), y están de moda Haydn y Salieri.Y ahora a lo que vamos. Lo primero que quisiera hacer es recordar que habíamos planteado un recorrido cronológico por las obras fundamentales de BEETHOVEN, y quiero puntualizar que este periplo diacrónico no coincidirá con una sucesión rigurosa de los números de opus de sus composiciones, pues ÉL mismo no los respetó. A veces iremos en este sentido hacia adelante y otras hacia atrás, pero siempre progresaremos respetando las fechas de composición.Quisiera que me excusen la obra que elegí como principal en esta ocasión.Muy bien podría haber escogido cualquier otra: quizá las Nueve Variaciones para piano sobre una marcha de Dressler, en do menor, WoO 63 [1782] [abajo os las dejo para ir calentando motores]; quizá alguna de sus primerísimas sonatas o sonatinas para piano (las 3 Sonatas ‘Kurfürstensonaten’, WoO 47 [?1783] [también os las dejo abajo para seguir calentando motores]); quizá alguna de las primeras cantatas (la Cantata en la muerte del Emperador José II, WoO 87 [1790], o la Cantata en el ascenso al trono del Emperador Leopoldo II, WoO 88 [1790]); quizá la Sonata para piano, en fa mayor, WoO 50 [antes de 1793]); o cualquier otra. Pero he decidido que sea la Sonata para Piano n° 1 en Fa menor. Perdón, ya saben ustedes que sólo soy un gato ignorante e imprudente...
El niño Beethoven ha venido para presentarse en persona, y para regalaros: la maravillosa versión de Mikhail Pletnev de sus NUEVE VARIACIONES piano sobre una a Marcha de Dressler, WoO 63 (AQUÍ); y las 3 SONATAS ‘Kurfürstensonaten’, WoO 47 (AQUÍ) en la estupenda versión de Jörg Demus
(Continuará...)





Un paso importante en su carrera como músico fue su ingreso a la —luego famosa— orquesta de Meiningen, en el año 1873 y como violinista. Richard se presentó como solista con esta orquesta en 1877, y sólo en 1879 le ofrecieron el cargo de clarinetista principal debido a que el clarinetista estable, Wilhelm Reig, debió retirarse por motivos de salud.Durante los años 1876 y 1879 Richard cumplió con el servicio militar, tocando el clarinete en la banda del Regimiento 32. Esporádicamente lo llamaban a tocar en otras orquestas, y sucedió así que tomó parte del Festival de Bayreuth en 1876, en donde conoció a Richard Wagner, un revulsivo intelectual que catapultó su carrera como intérprete.Además de su affaire-musical con nuestro querido Barbudo, su maestría en el clarinete inspiró a otros compositores contemporáneos, como Theodor Verhey (“Concierto para clarinete” Op. 57 - 1901), Carl Reinecke (“Introduzione ed Allegro Appasionato” Op. 256 - 1902), Gustav Jenner (“Sonata” Op. 5 - 1900), Stephan Krehl (“Quinteto para clarinete” - 1902) y Henri Marteau (“Quinteto para clarinete”). Temprana e inesperadamente, Richard Mühlfeld falleció el 1 de junio de 1907 debido a una hemorragia cerebral.
Regresemos ahora al Quinteto... El humilde clarinete no ha sido en la historia de la música un referente frecuente en las salas de concierto. La mayoría de las obras notables del repertorio han sido el resultado de un encargo específico o una dedicatoria especial por amistad o aprecio musical, como es el caso del Barbudo y su muso Mühlfeld.Como una referencia, Mozart escribió su Trío, K. 498 (para clarinete, viola & piano), su Quinteto, K. 581 (para clarinete & cuerdas que acompaña este post) y su maravilloso Concierto K. 622 para el clarinetista Anton Stadler (1753-1812); Ludwig Spohr (1784-1859) escribió 4 Concertos y varias obras para clarinete para su amigo Johann Hermstedt (1778-1846); y Carl Maria von Weber escribió su Concertino Op. 26, sus Variaciones Op. 33 (para clarinete & piano), el Quinteto, Op. 34 (para clarinete & cuerdas) y 2 Concertos Op. 73 & 74 para el clarinetista Heinrich Baermann (1784-1847). Por aquello de las casualidades, el Quinteto de Mozart mencionado anteriormente fue una de las obras que Mühlfeld interpretó para Brahms en el concierto privado donde se conocieron (y que encendió otra vez la chispa creadora del genio jubilado). Tras este encuentro en 1891, Brahms salió del retiro para componer el Trío y el Quinteto. Luego, durante el verano de 1894 y ya en el ocaso de su vida, escribió las dos Sonatas op. 120, las cuales fueron estrenadas por ambos (Brahms y su muso) en enero de 1895 en Viena. Después de ese estreno las interpretaron juntos muchas veces; de hecho, Brahms cedió los derechos de publicación de ambas y los manuscritos originales a Mühlfeld. Al momento de la composición del Quinteto existían pocas obras para esa agrupación instrumental (obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Anton Reicha, Carl Maria von Weber, Franz Krommer, Alexander Glazunov, y Heinrich Bärmann). De todas ellas, Brahms tomó el modelo creado por Mozart para basar su composición.Breve análisisLa obra de Brahms tiene en general un tono reflexivo y sombrío y destaca el tema inicial en las cuerdas que introduce al primer movimiento, el cual regresará más tarde, al final de la obra en el cuarto movimiento. Hacia la mitad de la obra, una frase en el clarinete recuerda fuertemente al Primer Concierto para Clarinete de Weber.

