miércoles, 2 de septiembre de 2009

EL BARBUDO Y EL CLARINETE: Ocaso productivo de un Genio


Brahms y su clarinete final

por Ernesto NOSTHAS


En 1889 la ciudad natal de Johannes Brahms le concedía el título de CIUDADANO DE HONOR por sus muy meritorios logros en la música clásica. La Navidad del año siguiente, cuando contaba 57 años de vida, Brahms decidió abandonar la pluma y no componer más. Con una breve pero dramática carta a su editor Simrock manifestó: “Con esta nota puedes dejar de considerar mi música, porque es el supremo momento de decir... no más”.
El barbudo, igual que luminarias de muchísimos menos quilates intelectuales de hoy en día, decidió retirarse del tinglado pero luego, gracias a Dios, arrepentirse y protagonizar un último regreso triunfal. Su última obra antes de este pseudo-retiro era el Opus 113 (13 Cánones para voces femeninas). ¡Hasta allí hubiésemos tenido de su áureo talento! Su Opus 102 (Doble Concierto para violín y cello) había sido su última obra orquestal.

Me hubiese gustado imaginarme a Quinoff con pancartas afuera del retiro del Barbudo ofreciendo cualquier cosa para que volviera a tocar el pautado... Pero, ¡ah, milagro! A mediados de 1891 vino una chispa divina de la mano y el talento de Richard Mühlfeld y su mágico clarinete.

Antes de ese momento el melancólico sonido del clarinete había obtenido poca o nula atención del Barbudo, quien mantenía un idilio especial con el piano, y a nivel orquestal con el corno francés.

Richard Mühlfeld


¿Qué provocó “el muso” Mühlfeld en Brahms? No sabemos... pero de algo sí estamos seguros —y por lo cual Quinoff debe tenerle en foto a la par de su querido Brahms— y es que este dinámico clarinetista inspiró al gran compositor de Hamburgo a heredarnos cuatro obras de enorme valor musical e histórico. A la divina chispa del clarinete de Mühlfeld le debemos el último grupo de genialidades de esas canosas barbas, una estela de varias obras que incluyen lo mejor (a mi humilde juicio) de su literatura para piano y la obra cumbre de su música de cámara, el Quinteto para Clarinete que hoy compartimos:
Opus 114: Trío en La menor para clarinete (o viola), chelo y piano

Opus 115: Quinteto en Si menor para clarinete y cuarteto de cuerda

Opus 116: 7 Fantasías para piano

Opus 117: 3 Intermezzi para piano

Opus 118: 6 piezas para piano

Opus 119: 4 Piezas para piano

Opus 120: 2 Sonatas para clarinete (o viola) y piano

n.º 1 en Fa menor

n.º 2 en Mi Bemol mayor

Opus 121: 4 Canciones serias para voz grave y piano

Opus 122: 11 Preludios corales para órgano (obra póstuma)
* * *

Antes de seguir en la historia, justo es que dediquemos unas líneas al artífice de que tengamos algo que compartir hoy… Richard Mühlfeld nació el 28 de febrero de 1856 en la ciudad de Salzungen, Alemania. Fue el último de cuatro hijos. Su padre, Leonhard Mühlfeld, le impartió sus primeros conocimientos musicales. A los 10 años de edad, Richard formaba parte de un pequeño conjunto dirigido por su padre, tocando violín y eventualmente el clarinete (que al parecer, aprendió de manera autodidacta).

Un paso importante en su carrera como músico fue su ingreso a la —luego famosa— orquesta de Meiningen, en el año 1873 y como violinista. Richard se presentó como solista con esta orquesta en 1877, y sólo en 1879 le ofrecieron el cargo de clarinetista principal debido a que el clarinetista estable, Wilhelm Reig, debió retirarse por motivos de salud.

Durante los años 1876 y 1879 Richard cumplió con el servicio militar, tocando el clarinete en la banda del Regimiento 32. Esporádicamente lo llamaban a tocar en otras orquestas, y sucedió así que tomó parte del Festival de Bayreuth en 1876, en donde conoció a Richard Wagner, un revulsivo intelectual que catapultó su carrera como intérprete.

Además de su affaire-musical con nuestro querido Barbudo, su maestría en el clarinete inspiró a otros compositores contemporáneos, como Theodor Verhey (“Concierto para clarinete” Op. 57 - 1901), Carl Reinecke (“Introduzione ed Allegro Appasionato” Op. 256 - 1902), Gustav Jenner (“Sonata” Op. 5 - 1900), Stephan Krehl (“Quinteto para clarinete” - 1902) y Henri Marteau (“Quinteto para clarinete”). Temprana e inesperadamente, Richard Mühlfeld falleció el 1 de junio de 1907 debido a una hemorragia cerebral.

Regresemos ahora al Quinteto... El humilde clarinete no ha sido en la historia de la música un referente frecuente en las salas de concierto. La mayoría de las obras notables del repertorio han sido el resultado de un encargo específico o una dedicatoria especial por amistad o aprecio musical, como es el caso del Barbudo y su muso Mühlfeld.

Como una referencia, Mozart escribió su Trío, K. 498 (para clarinete, viola & piano), su Quinteto, K. 581 (para clarinete & cuerdas que acompaña este post) y su maravilloso Concierto K. 622 para el clarinetista Anton Stadler (1753-1812); Ludwig Spohr (1784-1859) escribió 4 Concertos y varias obras para clarinete para su amigo Johann Hermstedt (1778-1846); y Carl Maria von Weber escribió su Concertino Op. 26, sus Variaciones Op. 33 (para clarinete & piano), el Quinteto, Op. 34 (para clarinete & cuerdas) y 2 Concertos Op. 73 & 74 para el clarinetista Heinrich Baermann (1784-1847).

Por aquello de las casualidades, el Quinteto de Mozart mencionado anteriormente fue una de las obras que Mühlfeld interpretó para Brahms en el concierto privado donde se conocieron (y que encendió otra vez la chispa creadora del genio jubilado).

Tras este encuentro en 1891, Brahms salió del retiro para componer el Trío y el Quinteto. Luego, durante el verano de 1894 y ya en el ocaso de su vida, escribió las dos Sonatas op. 120, las cuales fueron estrenadas por ambos (Brahms y su muso) en enero de 1895 en Viena. Después de ese estreno las interpretaron juntos muchas veces; de hecho, Brahms cedió los derechos de publicación de ambas y los manuscritos originales a Mühlfeld.

Al momento de la composición del Quinteto existían pocas obras para esa agrupación instrumental (obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Anton Reicha, Carl Maria von Weber, Franz Krommer, Alexander Glazunov, y Heinrich Bärmann). De todas ellas, Brahms tomó el modelo creado por Mozart para basar su composición.

Breve análisis

La obra de Brahms tiene en general un tono reflexivo y sombrío y destaca el tema inicial en las cuerdas que introduce al primer movimiento, el cual regresará más tarde, al final de la obra en el cuarto movimiento. Hacia la mitad de la obra, una frase en el clarinete recuerda fuertemente al Primer Concierto para Clarinete de Weber.

En el segundo movimiento el clarinete marca la pauta al inicio con un tema romántico y melódico, el cual luego recogen las cuerdas. Hacia la mitad del movimiento la atmósfera regresa al modo reflexivo y oscuro del movimiento inicial, del cual se abstrae el clarinete con una serie de escalas y retornos.

En el tercer movimiento se parte de un tema agitado y danzarín el cual luego de algunas reexposiciones se modifica hacia una suerte de “conversación” entre el primer violín y el clarinete. Luego de una evolución se reexpone el tema inicial pero con una variación de ritmo.

El movimiento final es un Tema con Variaciones (al igual que en la obra de Mozart y con una estructura parecida a la que retomara luego en la Segunda Sonata para Clarinete). En la parte final, la reexposición del tema inicial da paso al primer tema del primer movimiento, desvaneciéndose suave y gravemente hasta extinguirse en la distancia.

Amigos y Amigas... a mi juicio este Quinteto es la joya máxima de las obras de música de cámara del Barbudo y en el tiempo se han acumulado muchas versiones destacables. Gracias a los aportes y acuciosidad que caracteriza a Elgatosierra, presentamos las siguientes versiones como especialmente notables:

  • ENTRE LAS MÁS ANTIGUAS DESTACA especialmente la grabada por Leopold Wlach/Vienna Konzerthaus Quartet-Ensemble (NAXOS, 1954). Wlach era un especialista en esta obra. Esta grabación es notable en arte pero mala en sonido.
  • ENTRE LAS CLÁSICAS BRILLAN CON LUZ PROPIA (valores seguros, no habrá sorpresas, algunas pueden estar fuera de catálogo pero se reeditarán con toda seguridad):
    Peter Schmidl/Wiener Kammervirtuosen (DECCA)

    Karl Leister/Amadeus Quartet (DEUTSCHE GRAMMOPHON)

    Jack Brymer/Allegri Quartet (DECCA)

    Members of the Berlin Philharmonic Octet (PHILIPS)

    Karl Leister/Berlin Soloists (APEX)

    Capuçon/Capuçon/Meyer/Saulière/Muthelet (VIRGIN)

    Reginald Kell/Busch Quartet (MUSIC & ARTS)

    Gervase de Peyer/Melos Ensemble (SERAPHIM)

    Alfred Boskovsky/Vienna Octet (DECCA-TESTAMENT)

    Karl-Heinz Steffens/Scharoun Ensemble Berlin (TUDOR);
  • Y ENTRE LAS MÁS ACTUALES HABRÁ QUE TENER EN CUENTA (todas buenas, según gustos):
    David Shifrin/Emerson String Quartet (DEUTSCHE GRAMMOPHON)

    Karl Leister/Vermeer Quartet (ORFEO)

    Thea King/Gabrieli String Quartet (HYPERION)

    Michel Portal/Melos Quartet (HARMONIA MUNDI)

    Eddie Daniels/Composers String Quartet (REFERENCE RECORDINGS)

    David Shifrin/Chamber Music Northwest (DELOS)

    Richard Stoltzman/Tokyo String Quartet (RCA)
Mi primer contacto con el Quinteto en Si menor fue con la mágica grabación de Gervase de Peyer, la cual no he podido conseguir en formato digital (la tengo en vinilo). Ahora mi preferida es la David Shifrin/Emerson String Quartet, la cual me permito compartir con ustedes.
  • Un abrazo, y a gozarla... AQUÍ
Y por su paciencia de llegar hasta acá, de regalo extra les va el mágico Quinteto de Mozart.
1. MOZART Clarinet Quintet in A, K.581 - 1. Allegro 2. MOZART Clarinet Quintet in A, K.581 - 2. Larghetto 3. MOZART Clarinet Quintet in A, K.581 - 3. Menuetto 4. MOZART Clarinet Quintet in A, K.581 - 4. Allegretto con variazioni 5. BRAHMS Clarinet Quintet in B minor, Op.115 - 1. Allegro 6. BRAHMS Clarinet Quintet in B minor, Op.115 - 2. Adagio 7. BRAHMS Clarinet Quintet in B minor, Op.115 - 3. Andantino - Presto non assai, ma con sentimento 8. BRAHMS Clarinet Quintet in B minor, Op.115 - 4. Con moto

6 comentarios:

Elgatosierra dijo...

¡Bravo Ernesto, bravísimo!
Ya has conseguido ponernos el listón a alturas inalcanzables.
Enhorabuena por este post tan completo y perfecto.
No creo que se pueda presentar y explicar mejor esta monumental obra.
Estoy seguro que si el BARBUDO levantara la cabeza te diría como yo: MUCHAS GRACIAS ERNESTO.
La versión es de antología. Y por si todo esto fuera poco, de regalo, el quinteto de MOZART.
Me reitero: ¡¡¡Bravo Ernesto, bravísimo!!!
Salud, paz y una sonrisa por favor.
Elgatosierra

mara dijo...

¡Grande Ernesto!
Toda mi admiración para este muso- flautista de Hamelin que encendió la llama del genio voluntariamente en retirada. El Deseo, terco e ignorante de voluntades, hizo posible una de las mejores obras de cámara, por no decir la mejor, y ¡punto pelota!.
Excelente post. Gracias Quinoff, es uno de los mejores (post y blogger).
No tengo dudas que El Gato-Hamelin acucia.
Un abrazo.

Wolfgang dijo...

Por favor, ¿podrías volver a subir la versión de Shifrin del quinteto? Muchas gracias.

q u i n ø f f dijo...

Wolfgang, enlace repuesto.

Wolfgang dijo...

¡Muchísimas gracias!

Wolfgang dijo...

Por favor, ayúdame con la descarga desde Yadisk, que no termino de entender. Gracias.

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