
lunes, 8 de octubre de 2012
Tyrone Power en una escena de «THE EDDY DUCHIN STORY»

sábado, 6 de octubre de 2012
BRAHMS + DVORÁK: Conciertos para violín | Oistraj, Kondrashin
Iniciamos Octubre con un registro particularmente querido para quien les escribe. Un tesoro del Este, tomado de los archivos del sello ruso “Melodiya”. David Óistraj, figura principal entre los grandes músicos del siglo pasado, referencia ineludible para los violinistas, interpreta a Johannes Brahms y Antonín Dvorák junto al director Kyril Kondrashin, con quien tuvo siempre gran afinidad arriba y abajo del escenario.
El barbudo Johannes es francamente uno de mis músicos favoritos, como habrán notado quienes frecuentan esta página; y lo mismo ocurre con el gran Dvořák (pronunciar Bórllak o Bórshak). Si aludí antes a la cercanía existente entre los intérpretes de ambos conciertos para violín, dígase algo parecido de sus compositores. El áspero alemán de Hamburgo reconoció y alentó el genio del creador checo, poniendo a su disposición los recursos con que contaba en Viena; muchas veces elogió la riqueza inventiva de Dvořák. Este último, no obstante, y sin dejar de manifestar siempre su gratitud, fue cauteloso en sus relaciones con Brahms para evitar que la fuerte personalidad de su mecenas pudiera condicionar de algún modo su propia independencia creativa.
Los conciertos para violín y orquesta de ambos músicos guardan diferencias y similitudes; en ambos, y sobre todo en Dvořák, existe la presencia de melodías folklóricas del ámbito del Danubio y los Balcanes, no necesariamente como copias directas pero sí como elaboraciones nacidas del conocimiento personal de estas fuentes. Pero el concierto de Brahms se aproxima al modelo beethoveniano, tanto en la tonalidad (Re mayor) como en las proporciones sinfónicas del primer movimiento, el cantable lirismo del segundo y la jovialidad ágil del tercero. Por cierto que en esta obra, el “conservador” Johannes rompe con las convenciones e integra al solista en el discurso musical, evitando el alarde fácil y llevándolo a situaciones tan insólitas como la irrupción en modo menor con que el violín aparece por primera vez, o la larga espera que debe cumplir en el segundo movimiento mientras el oboe canta la melodía principal de esa sección. Esta originalidad le significó al concierto una recepción muy dividida, incluso entre los adalides del compositor.
En cambio, el concierto de Dvořák fue mucho más estimado por los virtuosos por su planteamiento más tradicional y por la habitual floración de melodías que distingue al maestro checo. De este último se ha dicho que es autor de un buen concierto de piano, un gran concierto de violín y un genial concierto de violonchelo. Creemos que esa distinción es cierta. ¡A disfrutar!
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mp3 VBR ~ 224kbps | 6 tracks | .7z 115,89 MB | scans | yandex
- JOHANNES BRAHMS:
Concierto para violín y orquesta en Re mayor, op.77- ANTONÍN DVORÁK:
Concierto para violín y orquesta en La menor, op.53DAVID OISTRAJ, violín
Gran Orquesta Sinfónica de la Radio de la URSS [1]
Sinfónica de la URSS [2]KIRIL KONDRASHIN, director
~ registros de 1952 [1] y 1949 [2] ~
viernes, 21 de septiembre de 2012
Sibelius :: ANDANTE FESTIVO
Hay ciertas músicas en que la inspiración del compositor parece hallarse en «estado de gracia», por así decir. Tan elocuentes y conmovedoras llegan a ser. No se trata de páginas ambiciosas —al menos no necesariamente— sino de momentos de musicalidad pura, simples combinaciones armónicas, actos creativos sin alarde... pero capaces de sumergirnos de golpe en universos nuevos.
Hoy traigo una de estas páginas: el celebérrimo Andante festivo de Sibelius.
“A mis soledades voy…”
Este silencio intriga a eruditos y aficionados. ¿Qué razones hacen desistir a un genio? En su momento, el gran Rossini abandonó intempestivamente la producción de óperas, abriendo un vacío que sólo vino a llenar Verdi años más tarde. Mi querido Brahms se retiró formalmente de la composición, y sólo volvió a escribir cuando el virtuosismo del clarinetista Mühlfeld le proveyó nueva inspiración.
Por su parte, Sibelius era un hombre contradictorio, unas veces jactancioso y soberbio, otras timorato e inseguro; con sus aptitudes renovaba tanto el lenguaje orquestal como las posibilidades de la sinfonía contemporánea; era un cantor de mitos ancestrales en una época que los había relegado, y evitó transitar la modernidad rupturista en pos de su propio concepto sonoro, ese que él mismo llamaba “agua pura de manantial”. Pero el manantial se secó y la voz del norte guardó silencio.
Murmullos de Ainola
Justo antes de la Navidad de 1922, el médico Walter Parviainen propuso a nuestro artista la creación de una cantata festiva para celebrar los 25 años de los aserraderos y molinos de Säynätsalo. Sibelius no escribió música nueva, pero revisó sus apuntes y encontró una obra de pocas páginas, pensada para cuarteto de cuerdas y cuyos orígenes parecen remontar a un oratorio proyectado por él a principios del siglo XX, “Marjatta”. Ésta fue la pieza que ofreció a Parviainen... y supongo que esa circunstancia —la conmemoración en Säynätsalo— explica además el rótulo de festivo en una obra cuya cualidad emocional apunta más bien a una conmovida nostalgia.
El Andante festivo en su concepto original para cuarteto de cuerdas / fragmento del
2º día del Festival Sibelius 2011, organizado por la Sinfónica de Lahti
En 1929 contrajo matrimonio una nieta del compositor, Riita Sibelius, y el Andante Festivo sonó en la boda, esta vez ampliado a doble cuarteto de cuerdas. Puede que el compositor haya retocado entonces la obra, tan dado como era a revisar concienzudamente su producción.
Sibelius sentado junto a su aparato de radio / fotografía de Life (detalle)
En los años 30 del siglo pasado, el compositor se recreaba durante horas junto a su aparato de radio. Pero, como relata un sitio dedicado a la vida y obra del músico, “le molestaban los imperfectos parlantes de su tiempo, llevándolo a pensar que para la radio había que componer de forma distinta a como se hacía para la sala de conciertos. Esta idea la llevó a la práctica cuando su amigo Olin Downes, crítico del New York Times, le pidió dirigir una pieza musical que representara el saludo de Finlandia al mundo, durante una emisión radial destinada a celebrar la Feria Mundial de Nueva York [de 1939]. Sibelius, a la sazón con 73 años de edad, aceptó volver a empuñar la batuta tras un receso de más de una década. Preparó una versión del Andante festivo para orquesta de cuerdas y timbal con vistas a la transmisión por radio. Esa grabación es el único documento que existe de Sibelius en su faceta de director. El tempo elegido es solemne y bastante lento. La pieza fue grabada luego de ensayarla antes una sola vez.”Desde el comienzo, el Andante festivo apela al registro más agudo de las cuerdas, en lo que se ha denominado a veces “sonido Lohengrin”. El ingreso de las secciones graves, apoyadas por el timbal, causa un efecto sencillo pero extraordinario de amplitud sonora. Se cuenta que tras aquel único ensayo previo a la grabación de la obra en 1939, el compositor hizo una sola observación significativa a los músicos: “toquen con más humanidad”. De aquí se desprende también el, digamos, espíritu de la pieza.
A continuación, la que dirigió Jean Sibelius en 1939, con una reforzada Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa:
martes, 4 de septiembre de 2012
HASTA SIEMPRE, LEITER
viernes, 10 de agosto de 2012
poesía | MIGUEL HERNÁNDEZ
Antes del odio
(fragmentos)
Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.
Miguel Hernández
jueves, 9 de agosto de 2012
RESPIGHI: Pinos de Roma | Fuentes de Roma | La Boutique fantasque (arr. sobre Rossini)
Todo lo anterior atañe a cualidades instrumentales. Justamente ahí radica una particularidad central de este compositor. En efecto, hablamos de un músico oriundo de la tierra del canto por antonomasia, la cuna de la ópera, la nación que había aportado su mismo idioma al lenguaje de las partituras y llevaba siglos concentrada en la producción incesante de música para la escena y para la voz. Pues bien, después de tanto tiempo Italia se merecía un creador instrumental, y esa bandera fue la que levantó Respighi.
No sólo compositor sino también musicólogo, Respighi cultivó ese interés por el pasado que sembró la imaginación de numerosos creadores durante el siglo XIX, llevándolos a recuperar fórmulas caducas en interesantes nuevos contextos. Pero la seducción de glorias pasadas acaricia muy particularmente a los italianos, viudos eternos de uno de los mayores imperios de la Historia. El apelativo romano acompaña a tres de las más famosas obras del músico boloñés: Fuentes de Roma, Pinos de Roma y Fiestas Romanas —música imponente, llena de luz, de color, muy influida por el decadentismo literario de Gabriele d’Annunzio y sus evocaciones de la Roma antigua— además de otras igualmente brillantes como el Tríptico Botticelliano o los Vitrales de iglesia.Hay, como se ve, un componente nacionalista en la música de Respighi, sin que dicha etiqueta degenerara aún en las ideologías y tragedias que marcaron el siglo XX. Nuestra perspectiva histórica era del todo ajena al compositor y a su entorno cuando se dejaban llevar de entusiasmo hacia la Roma de los Césares —reimaginada por ellos— o hacia la cultura del Renacimiento y el Barroco italianos. De hecho, más acertado sería hablar de una intensa nostalgia como resorte de estas obras. Nostalgia de un pasado mejor, en coincidencia con la copla de Manrique, pero cuya lejanía permite adornarlo con cualidades ejemplares, es decir, mitificarlo... y también manipularlo, con todos los riesgos que conlleva.
Un ángulo inusual del Panteón romano / foto: Mika-L 
Los dos primeros poemas sinfónicos presentados exhiben el mimo con que Respighi trabajó los timbres, es decir, la voz típica de los instrumentos. Uno siempre puede sentir que Rimsky-Kórsakov nos acecha, pero también encontraremos muchas coincidencias con la paleta orquestal del impresionismo francés.
Los Pinos de Roma obedece a un sencillo programa, en la tradición del poema sinfónico romántico. Los dos cuadros exteriores son brillantes, y los interiores son más íntimos. Así los dejó descritos el compositor:
- Los Pinos de Villa Borghese. Los niños juegan en los pinares de la Villa Borghese, bailan el equivalente italiano de "la ronda". Juegan a los soldados, marchando y luchando. Se agitan y chillan como golondrinas en la noche. Van y vienen en enjambres. De repente, la escena cambia.
- Los Pinos cerca de una Catacumba. Vemos las sombras de los pinos que se proyectan por encima de la entrada de una catacumba. Desde las profundidades se eleva un cántico, que hace eco solemnemente, como un himno, y luego es silenciado misteriosamente.
- Los Pinos de Gianicolo. Hay una agitación en el aire. La luna llena muestra el perfil de los pinos de la colina de Gianicolo. Un ruiseñor canta.
- Los Pinos de la Vía Apia. Amanecer brumoso en la Vía Apia. El campo trágico está vigilado por los pinos solitarios. El ritmo de pasos interminables, de modo indistinto e incesante. El poeta tiene una visión fantástica de las glorias pasadas. Las trompetas suenan estrepitosamente y, en la grandeza de un sol que asoma nuevamente, el ejército del Cónsul se lanza hacia la Vía Sagrada, ascendiendo triunfante por la Colina Capitolina.

Detalle de la Fuente del Tritón / foto: Gvantsa27
Las Fuentes de Roma comprende también cuatro cuadros sinfónicos, que además están señalados por horas del día: alba, mañana, mediodía, atardecer.
Por fin, La Boutique Fantasque se basa en una recopilación de piezas para piano y canto que Rossini denominó, burlón, Péchés de Vieillesse (Pecados de vejez). Cierta famosa tarantella será reconocida por más de un auditor... Disfruten amigos...
aquímp3 VBR ~ 224 kbps | 16 pistas | .rar 97,27 MB |



