miércoles, 16 de diciembre de 2020

Felices 250 años, Ludwig van Beethoven

Beethoven

Feliz aniversario 250 a Ludwig van Beethoven, el compositor que impactó la Historia de nuestra música occidental como un meteoro.

Tal vez ningún otro genio de la música causó semejante resonancia en su propio día, estableciendo con la potencia de su personalidad un nuevo paradigma de artista independiente, sentando una referencia ineludible en la creación musical, consagrando la sonata para piano y la sinfonía como formas canónicas, e incluso inaugurando toda una época casi que por sí solo. Una genuina leyenda.

Víctor Hugo lo resumió como nadie: “este sordo escuchaba el Infinito”.

Como celebración, dejo bajo estas líneas el enlace a la Novena Sinfonía que ofrece la orquesta británica The Hanover Band, agrupación que se esmeró en interpretar sistemáticamente y compartir de forma digital el corpus sinfónico de Beethoven en estos meses, para que la pandemia no nos privara del mayor aniversario del año 2020:

domingo, 6 de diciembre de 2020

Temporada navideña

Hoy 6 de Diciembre, fiesta de San Nicolás, damos comienzo a la “temporada navideña” del Blog, y que la música espante (o al menos alivie) el peso del confinamiento y de las incertidumbres que nos ha traído la pandemia.

Comencemos con algo breve pero hermoso: la más antigua canción navideña alemana que ha sobrevivido, Nun sei wilkommen Herre Christ, “Demos la bienvenida a Cristo el Señor”, cuya versión manuscrita se remonta al final del siglo XIV, pero según los eruditos su origen va aún más atrás, al siglo XII, en Aquisgrán. La melodía tiene un sabor arcaico, evocador del canto gregoriano, y durante el siglo XIX el compositor Carl Hirsch (1858-1918) añadió una armonización para la respuesta coral Kyrie eleison, Christe eleison.

Comparto la excelente versión del Windsbacher Knabenchor (“Coro de Niños de Windsbach”), con una ensemble de bronces haciendo la solemne introducción:

lunes, 30 de noviembre de 2020

In Memoriam

wyczolkowski
Primavera en Gościeradz — Leon Wyczółkowski (1933)

NOTA: Al despedir Noviembre, mes que conmemora a los difuntos, me ha parecido oportuno echar una mirada a grandes nombres que debimos despedir el año pasado y que luego, con la pandemia de coronavirus, su acelerada expansión y la posterior clausura de todas las actividades culturales de Occidente por mor de la salud pública, quedaron privados de merecidos homenajes. Así, he querido sencillamente colgar algún registro representativo de cada artista que partió el año pasado, justo antes que el mundo se confinara.

2019 resultó un año de despedidas dolorosas. Si la música popular tuvo que decir adiós a Marie Fredriksson (vocalista de Roxette), Doris Day, José José, Alberto Cortez, Camilo Sesto o João Gilberto, la clásica perdió, entre otros, a André Previn, Paul Badura-Skoda, Theo Adam, Peter Schreier, Michael Gelen, Jörg Demus, Anner Bylsma, Jessye Norman, Werner Andreas Albert, Raymond Leppard, Mariss Jansons (que hoy 30 de noviembre cumple un año desde su partida…) etc.

A modo de despedida y homenaje, revisemos el legado de los Artistas que dejaron este mundo pero se ganaron la inmortalidad, y nuestros corazones, por las vías del Arte:


Jessye Norman

★ Augusta, 15 Sept. 1945 — ✚ Nueva York, 30 Sept. 2019


Peter Schreier

★ Meißen, 29 Jul. 1935 — ✚ Dresde, 25 Dic. 2019


Theo Adam

★ Dresde, 1 Ago. 1926 — ✚ ídem., 10 Ene. 2019


André Previn

★ Berlín, 6 Abr. 1929 — ✚ Nueva York, 28 Feb. 2019


Paul Badura-Skoda

★ Viena, 6 Oct. 1927 — ✚ ídem., 25 Sept. 2019


Jörg Demus

★ Sankt Pölten, 2 Dic. 1928 — ✚ Viena, 16 Abr. 2019


Anner Bylsma

★ La Haya, 17 Feb. 1934 — ✚ Amsterdam, 25 Jul. 2019


Michael Gielen

★ Dresde, 20 Jul. 1927 — ✚ Mondsee, 8 Mar. 2019


Raymond Leppard

★ Londres, 11 Ago. 1927 — ✚ Indianápolis, 22 Oct. 2019


Werner Andreas Albert

★ Weinheim, 10 Ene. 1935 — ✚ Brisbane, 10 Nov. 2019


Mariss Jansons

★ Riga, 14 Ene. 1943 — ✚ San Petersburgo, 30 Nov. 2019


domingo, 22 de noviembre de 2020

¡Feliz Día de la Música!

Cecilia
“Die Heilige Cäcilie” (Santa Cecilia) por Wilhelm Volz, 1893

¡Feliz día de Santa Cecilia, patrona de la música! Y por supuesto, un saludo a todas quienes lleven ese nombre. Para conmemorarlo aquí dejo un segmento de la famosa “Oda a Santa Cecilia” de Georg Friedrich Händel:

“The trumpet’s loud clangour” de la “Oda a Santa Cecilia” de G. F. Händel

Y puesto que estamos en el “Año Beethoven”, comparto a continuación el famoso Septimino, como se conoce a su Septeto para la poco habitual combinación de violín, viola, violoncello, contrabajo, clarinete, fagot y corno francés. Aquí, con miembros de la Bayerische Kammerphilharmonie:

Septeto en Mi bemol mayor, Op. 20 (“Septimino”) de Ludwig van Beethoven
 

jueves, 17 de septiembre de 2020

SCHUBERT • Melodía húngara para piano, D. 817

El gran Franz Schubert junto a los amigos que disfrutaron su talento

Franz Schubert es parte de mi panteón: su música cautiva, no con el talante heroico y a veces sobrehumano de un Beethoven, sino con la capacidad de contener una inefable humanidad “de dulce y de agraz”, siempre espontánea.

Hoy sólo les compartiré una página para piano de engañosa sencillez. Se trata de la “Melodía húngara”, D. 817. Dicha pieza fue compuesta el 2 de septiembre de 1824 mientras Schubert vivía una temporada en Hungría como preceptor de las hijas del Conde Johann von Esterházy. Se dice que escuchó la melodía canturreada por alguien en la cocina del castillo Zseliz, su lugar de residencia entonces. Haría una segunda versión para dos pianos en su Divertimento a la húngara nº 3 — y además se percibe alguna semejanza con el famoso Momento Musical nº 3 en Fa menor.

Hay variadas interpretaciones de la obra, a veces con ritmos vivos, exhibiendo la urgencia temperamental e improvisatoria que se atribuye a lo zíngaro, y otras veces a tempo más pausado que permite desprender mejor esa emotividad lírica tan propia de Schubert. Hoy les dejo una versión ajustada a esta segunda opción. La pianista es la impecable Dora Deliyska en un precioso (por sonido y estética) piano Bösendorfer Imperial — ¡ideal!:

domingo, 10 de mayo de 2020

CHAIKOVSKY | Fragmentos orquestales de sus óperas

Tchaikovsky en su estudio Chaikovsky ante su piano


El pasado 7 de mayo, cuando celebré a Brahms, hice caso omiso de otros dos onomásticos relevantes: en esa misma fecha se estrenó la Novena Sinfonía de Beethoven en Viena (1824) y nació un creador tan extraordinario como Piotr Illich Chaikovsky (1840).

Aunque en lo personal considero a Brahms un peldaño más arriba en lo que atañe a creación musical, lo cierto es que el gran compositor ruso le aventaja en varios aspectos: Chaikovsky fue mejor melodista, poseía un instinto natural para manejar los timbres instrumentales y alcanzar aciertos extraordinarios, y abordó con éxito un área en la que Brahms se mantuvo siempre ajeno, como es la ópera.

Se le daba tan bien el complejo arte dramático-vocal, que algunos analistas defienden incluso que Chaikovsky concibió sus grandes ballets con mentalidad de operista; así, habría escrito las escenas de una ópera reemplazando arias, dúos y coros por bailarines realizando solos, dúos y coreografías.

Carecía Chaikovsky de la reciedumbre de carácter del alemán, a quien admiraba de manera reticente (en sus cartas lo describe como “una fuerza de la naturaleza” tras conocerlo, pero también espetó aquella famosa crítica en su Diario personal: “He tocado la música de ese patán [bastardo] de Brahms. ¡No tiene nada de talento el muy desgraciado!”).

En cambio, Piotr Illich sufría una melancolía corrosiva que lo atormentaba dolorosamente, si bien se esforzaba por disimular en sociedad y sólo confiaba a sus más allegados estas oscuridades. ¿Serían producto de su imaginación, un trastorno psíquico, o sería una necesidad creativa, un “personaje” que lo impulsaba a la creación? No lo sabemos, pero sí es cierto que la música fue donde transmutó ese arrebato emocional en obras maestras.

Chaikovsky fue el primer artista ruso de éxito internacional, vitoreado en Europa y América. Sus grandes ballets, sinfonías, conciertos y óperas no han perdido nada de su fascinación hoy, a 180 años desde que naciera su creador. De hecho, hoy por hoy su nombre se mide en pie de igualdad con clásicos occidentales como Beethoven y Mozart.

Chaikovsky se prodigó en la composición de óperas. Aunque la más famosa entre ellas es Eugenio Oneguin, existen otras rara vez oídas en nuestros escenarios sudamericanos: La dama de picas, La doncella de Orleáns, Iolanta, La hechicera, Los caprichos de Oksana, Mazepa, Vakula el herrero, El Opríchnik, El voivoda (esta última destruida por Chaikovsky y luego reconstruida a partir de borradores).

Toda esta parcela de su producción contiene momentos orquestales de potencia arrolladora que el maestro Evgeni Svetlanov nos descubre en este disco del sello Melodiya, «Chaikovsky: Fragmentos orquestales de sus óperas». Seguro que esta selección de 25 piezas les resultará una audición inolvidable.

(Dedicado con afecto a mi amigo Mahlerite-Shosta, gran fan de Chaikovsky, y a mi madre que tanto gustaba de esta música)

» D E S C A R G A

MP3 VBR · 48 kHz | .7z 217,6 MB | Yandex.ru


viernes, 8 de mayo de 2020

#prosa | SÁBATO


La Resistencia

(fragmento)

Hay momentos decisivos en la vida de los pueblos como en la de los hombres. Hoy estamos atravesando uno de ellos con todos los peligros que acarrean, pero toda desgracia tiene su fruto si el hombre es capaz de soportar el infortunio con grandeza, sin claudicar a sus valores.

Como en la vida de los hombres, las culturas atraviesan períodos fecundos donde los momentos de dolor y de alegría se alternan bajo el mismo cielo; los pueblos siguen el acontecer de la vida con una mirada que les viene de generaciones e incorporan los cambios a un sentido que los trasciende.

Éste no es uno de esos momentos, por el contrario, éste es un tiempo angustioso y decisivo, como lo fue el pasaje de los días imperiales de Roma al feudalismo, o de la Edad Media al Capitalismo. Pero me atrevería a decir que es más grave porque es absoluto, ya que la vida misma del planeta está en juego.

Nuestra cultura está mostrando signos inequívocos de la proximidad de su fin. Sin tregua se ve obligada a reinventar noticias, modas o nuevas variantes, porque nada de lo que extrae de sí es perdurable, fecundo o sanante. Como cuando un enfermo está muy grave y el médico le receta algo nuevo cada día y la familia, en su desesperación, cambia de médico y de tratamientos. Así nos está pasando, confundimos noticia con novedad. Lo decisivo es no creer que todo seguirá igual y que este modo de vivir da para rato. (...)

Ésta es una hora decisiva no para este o aquel país, sino para la tierra toda. Sobre nuestra generación pesa el destino, es ésta nuestra responsabilidad histórica.


Ernesto Sábato, 2000
 
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