jueves, 17 de diciembre de 2009

WAGNER: Obras Orquestales (SZELL) 2/2



Las Segundas Partes son buenas. Aquí lo demuestra Szell con el segundo disco de Obras Orquestales Wagnerianas, esta vez tomando escenas de El Anillo del Nibelungo, y como corolario, el Preludio y Muerte de Amor de Tristán e Isolda.

Así es, Szell los mató. Y cuidado que viene por nosotros, AQUÍ.

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4 comentarios:

Elgatosierra dijo...

Atesoro este doble CD en mi discoteca desde que salió al mercado hace casi veinte años.
Conozco muy buenas versiones de selecciones de oberturas y preludios de Wagner: Barenboim (TELDEC); Boult (EMI); Karajan (EMI); Klemperer (EMI); Knappertsbusch (CLASSICA D'ORO); Levine (DG); Maazel (TELARC); Solti (DECCA)...
Pero sin lugar a dudas ésta es la mejor. ¡Viva Szell!
Furtwängler (EMI) es de otro mundo y no se puede comparar con nada.
Salud, paz, una sonrisa, ¡¡¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2010!!! para todos.
Elgatosierra

leiter dijo...

Joaquín, ya sé que tendremos la oportunidad de descifrar las sinfonías de Brahms.

Pero no me he podido resistir. Esta mañana he escuchado las cuatro en versión de Szell y tengo muchísimas dudas al respecto.

Estamos tan acostumbrados a escucharlas en versiones del todo románticas y subjetivas (Furt, Karajan, Celi...)que se hace un tanto difícil aceptar la lectura de Szell.

Reconozco tener problemas en este aspecto y me he quedado toda la mañana un tanto pensativo al respecto.

Un abrazo y disculpa por introducir este tema en una entrada en la que quizás no venga a cuento.

Quinøff dijo...

Puedes plantear todas las dudas y todos los temas que te interesen, amigo. Las sinfonías de Brahms... qué océano! De momento, sólo te recordaré que el propio Brahms reaccionó de manera semejante a la tuya cuando escuchó una de sus propias sinfonías en la versión de Nikisch: “¿Yo he escrito esto?”. Aun así, también era él mismo, el hombre de las paradojas, quien se manifestaba a favor de que su música fuera interpretada de manera personal por cada artista.
Si la versión de Szell —fabulosa— te puede haber sorprendido, recuerda que el maestro húngaro perseguía la objetividad (como lo hacía un Erich Kleiber). Más sorprendido quedarías con el enfoque de Daniel Harding a la Tercera y Cuarta de Brahms (sello Virgin).

q u i n ø f f dijo...

Enlace repuesto!

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