viernes, 13 de noviembre de 2015

#PrayForFrance

Hace pocas horas el azote de la violencia terrorista ha golpeado a París. Tiroteos y explosiones —reivindicados hace poco por el Estado Islámico— desataron una sangrienta conmoción en la capital gala. Caos e incertidumbre en medio de la noche; la “Ciudad Luz” eclipasada por el dolor y la impotencia. Más de 100 muertos fue la cifra preliminar, que por desgracia habrá de crecer aún durante la jornada de hoy, mientras se despeja la humareda del odio. El presidente francés definió los ataques coordinados como declaración de guerra.

A mis queridos amigos de Francia, sus familias y sus muertos se dirigen ahora mis pensamientos, plegarias y afecto; en especial, a mi amigo Robin, que espero se encuentre a salvo de cualquier daño.

Seguimos con atención el desarrollo de los acontecimientos.

“FANTASIA” de Disney :: a 75 años de un clásico


El filme más artístico y visionario de Walt Disney, “Fantasía”, fue estrenado un día como hoy, 13 de noviembre, en 1940. El bajo resultado de la taquilla acarreó problemas financieros graves para la empresa, fue malcomprendida e incluso vista como un error del dibujante... pero el tiempo corrió a favor de Disney. “Fantasía” se convirtió en un clásico de culto; el Instituto de Cinematografía de los EE.UU. la incluyó entre las 100 mejores películas creadas en ese país, y en 1990 el Registro Nacional Cinematográfico la añadió a su archivo de trabajos “cultural, histórica o estéticamente significativos”, que serán preservados para las futuras generaciones.

StokiDisney tuvo un genial cómplice en esta aventura de exploración: Leopold Stokowski, el director de oído mágico que construyó el “sonido Philadelphia”, entonces cómodamente establecido en el circuito musical estadounidense. Músico-estrella y dibujante-empresario definieron las historias más tentadoras para vincular imagen y sonido, hasta que finalmente se concentraron en siete segmentos: la “Tocata y Fuga en Re menor” de Bach, la suite “Cascanueces” de Chaikovsky, “La Consagración de la Primavera” de Stravinski, la Sexta sinfonía —Pastoral— de Beethoven, la “Danza de las horas” de Amilcare Ponchielli, “Una Noche en el Monte Calvo” de Mussorgsky, el “Ave María” de Schubert y “El aprendiz de Brujo” de Paul Dukas. Siete momentos hilvanados sólo a través de la música, pivote absoluto de la magistral película.

Disney no sólo fue pionero en proponer una película animada de música clásica; también planteó crear algunas partes en tercera dimensión o cautivar otros sentidos de los espectadores mediante, por ejemplo, la aspersión de perfumes en las salas. Aunque estas ideas acabaron descartadas, sí se desarrolló una que fue trascendente: el Fantasound, primer antecedente de lo que hoy es el sonido envolvente, y que convirtió a “Fantasía” en la primera película comercial con sonido multicanal.

Para celebrar este aniversario, comparto a continuación un fragmento descartado: el “Claro de Luna” de Debussy, en arreglo orquestal de Stokowski y la animación que tal vez no todos conozcan... Luego de 75 años, ya es hora de deleitarse:

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Un intermezzo con Misha Mullov-Abbado

¿Han escuchado la música de Misha Mullov-Abbado? Es uno de esos músicos obligados a liberarse de la etiqueta “hijo de”; en este caso, del gran director italiano Claudio Abbado y la virtuosa violinista rusa Viktoria Mullova. A diferencia de sus padres, famosos intérpretes clásicos, Misha ha optado por el jazz. Es un contrabajista-compositor establecido en Londres y premiado por su talento (2014 Kenny Wheeler Jazz Prize). En Septiembre pasado lanzó su disco debut junto a su Quinteto. Aquí, de muestra un botón: “Canción circular”. ¡Disfrútenla!

lunes, 9 de noviembre de 2015

El laudista melancólico y el saxofón

Ángel Memorial

A propósito del Saxofón, que mencioné antes en el onomástico de su inventor, les comparto un registro donde queda demostrada la tremenda versatilidad del instrumento. Un disco la verdad bastante insólito en su propuesta y sin embargo, muy satisfactorio.

El tenor John Potter, miembro fundador del ya disuelto grupo vocal “The Hilliard Ensemble”, lanzó en 1999 el álbum “In Darkness Let My Dwell”, título de una de las canciones más famosas del inglés John Dowland (1563-1626). El disco recorre obras de este influyente compositor del período isabelino, el cual impregnó a toda su producción la melancolía más acerba; tanto, que aún se debate entre especialistas si sufría alguna clase de trastorno depresivo o si era nada más que una pose artística — la melancolía estaba de moda por entonces; los románticos no inventaron nada...

John Potter
Potter, en el libreto, declara su intención de recuperar las canciones de Dowland para el contexto moderno. Nuestra época, opina él, se sentirá en sintonía con el clima doloroso que destilan las bellas obras del laudista isabelino:
"En estas grabaciones hemos querido traer la música de Dowland hasta nosotros, relacionarnos no con un Dowland abstracto que deba ser exhumado o reconstruido, sino con un colega que concibió la música de un modo muy similar al nuestro, y que seguramente pudo oír su música interpretada de muy distintas maneras, según el estilo contemporáneo de su tiempo... Los músicos de la siguiente generación tomaron sus partituras, desnudaron sus elementos esenciales y ‘renegociaron’ la música con el ya desaparecido compositor. Lo mismo que nosotros hacemos ahora.”

Precisamente esta última idea justifica la inesperada sociedad instrumental ofrecida: el saxofón soprano, el clarinete bajo, el violín barroco o el contrabajo, juntos o por separado, acompañan la experta lectura de Potter expandiendo su ámbito expresivo a la manera del jazz-fusión. Alquimia musical.

Amigos, amigas, ¿se dejan tentar por este desafío…?

» D E S C A R G A

MP3 CBR 320 kbps | 14 pistas | .rar 169,5 mb | Yandex

Recomendación: Este diálogo entre el siglo XVI y el XX también fue practicado por “The Hilliard Ensamble” junto al saxofonista Jan Garbarek en tres álbumes: Officium (1994), Mnemosyne (1999) y Officium Novum (2010). Si disfrutas la experimentación, prueba con alguno. Todos ellos están disponibles en Amazon o tiendas similares.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El Día de SAX


Google rindió homenaje a Adolphe Sax (1814-1894), el luthier belga que inventó el Saxofón en 1840, con 26 años. Sin quererlo —de hecho sin saberlo— patentó la futura voz del jazz.

SAX nació en un hogar vinculado al arte de la fabricación instrumental. Su padre tenía un taller para instrumentos de viento donde el pequeño Sax comenzó como aprendiz. Se familiarizó con las virtudes y defectos de flautas, clarinetes, oboes, fagotes... Lidiando contra ciertas limitaciones del clarinete fue como Sax acabó por concebir y fabricar su propio instrumento, en el cual conserva la boquilla con lengüeta típica del clarinete o del oboe, además del sistema de llaves, pero elige un cuerpo metálico y le da el diseño característico en forma de pipa. Tenía claro lo que perseguía con su invento: uno que «por el carácter de su voz pueda aproximarse a los instrumentos de cuerda, pero que tenga más fuerza e intensidad». Había nacido el saxofón.

Sax fue el primer intérprete de su criatura —el primer saxofonista del mundo…— y así comenzó a captar la atención de grandes músicos. Héctor Berlioz fue el primero en escribir una obra conocida para saxofón, el sexteto Canto Sagrado, en 1844. Elogió al nuevo miembro de la familia de los vientos: «Es de tal naturaleza que que no conozco ningún instrumento actualmente en uso que pueda comparársele, a ese respecto. Es pleno, blando, vibrante, de enorme fuerza y susceptible de endulzar». Con el tiempo otros grandes autores pedirán al saxofón como integrante de la orquesta (Ravel en su Bolero, Rajmáninov en sus Danzas Sinfónicas) o le asignarán un rol principal (Debussy en su Rapsodia para orquesta y saxofón, Glazunov en su Concierto para saxofón de 1935).


Segmento solista confiado al Saxofón por Sergéi Rajmáninov en la primera de sus Danzas Sinfónicas / Con esta elección el creador ruso ratificó su excepcional oído para el sonido orquestal y de paso firmó una de sus melodías inolvidables. Años después, para el estreno de las Danzas en la URSS, el gobierno soviético vetó al saxofón (!) por considerarlo emisario cultural de EE.UU. (!!) y la melodía fue reasignada a dúo de clarinetes y fagotes.

El saxofón fue haciéndose un espacio en el repertorio sinfónico pero sobre todo en las bandas y orfeones, para las cuales había sido pensado. Era un invento exitoso y Sax pudo sentirse satisfecho. Lo que no llegó a saber es que a contar de la década de 1920 el saxofón sería adoptado por el jazz y su popularidad se dispararía en todo Occidente, llegando a ser uno de los instrumentos musicales más populares del siglo XX junto con la guitarra eléctrica. Sus facilidades mecánicas y la belleza de su sonido, que Sax supo mantener homogéneo a lo largo de su extensión, cautivaron a músicos tan imprescindibles como Charlie Parker o Lester Young, y confirió el sonido característico a las Big Band estadounidenses.

A 201 años de su nacimiento, Adolphe Sax disfruta una aplaudida inmortalidad.

No sólo Lennon o Gould tienen su estatua sentada... / Estatua de Sax a la entrada de su museo en Dinant, la ciudad que le vio nacer

jueves, 5 de noviembre de 2015

Felix MENDELSSOHN (2)

Mendelssohn Sueño de una Noche de Verano
Todavía como homenaje a MENDELSSOHN —aunque breve— les comparto en el reproductor bajo estas líneas la inigualable Obertura para el «Sueño de una Noche de Verano» de Shakespeare, op. 21. en versión del grandísimo Otto Klemperer dirigiendo a la orquesta Philharmonia.

Tengo pensado traer a la página la Música Incidental completa escrita por Mendelssohn en dos etapas de su vida; pero no obstante, la obertura es tan extraordinaria que permite diferentes acercamientos sin sufrir desgaste. Fue compuesta en plena adolescencia (un apelativo que no me convence para describir a aquel muchacho de 17 años en la primavera de su genio), luego de acabar la lectura de la obra homónima de Shakespeare. Sólo puedo maravillarme ante todo lo que supo conseguir Mendelssohn en esta pieza: desde los evocadores acordes que sirven de pórtico a las melodías ágiles de la cuerda, que representan los diminutos pasos de las hadas, pasando por la habilidad armónica en las transiciones de los “episodios” que se suceden en perfecta fluidez, o el amplio vuelo de las melodías, rasgo que marcará toda la obra de este músico. En fin, el sutil mundo feérico plasmado sin esfuerzo aparente. Con esta obertura de concierto —especie de poema sinfónico antes que Liszt les diera ese nombre— Mendelssohn presenta sus credenciales como uno de los supremos pintores musicales.

Klemperer, a su vez, aporta su capacidad para la cohesión arquitectónica, sus trazos firmes y el sabor ácido y a la vez tan variado que extrae de la paleta instrumental. ¡Disfruten esta versión!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Felix MENDELSSOHN

Hoy se cumple otro aniversario más (168 años) de la muerte de quien fuera uno de los músicos más celebrados de Europa en la primera mitad del siglo XIX, para luego devenir uno de los más vilipendiados por el «nacionalismo germánico» al finalizar aquella misma centuria: FELIX MENDELSSOHN, fallecido tempranamente un 4 de noviembre de 1847, con 38 años de edad.

Fue hijo de prósperos banqueros judíos de Hamburgo y disfrutó una vida desahogada y éxito artístico internacional, algo que incitó la envidia de muchos colegas (Wagner a la cabeza), que alegaron falacias raciales para rebajar el prestigio de su obra y arrinconarla en el olvido. Todos ellos omitieron (y por supuesto no igualaron) su conocida generosidad y especialmente la grandeza de sus dotes musicales, comparables a las de Mozart en precocidad y brillo. Mendelssohn fue un genio musical nato, dibujante y acuarelista notable, con madera de escritor (sus cartas lo delatan) y gran director de orquesta. En esta última faceta tuvo el mérito de revivir a Johann Sebastian Bach ante el gran público, al representar su »Pasión según San Mateo« en 1829, en Berlín. Nada menos.

Como recuerdo de este enorme creador copio el enlace a la obertura de una obra poco conocida, »Die Heimkehr aus der Fremde«, escrita aquel mismo año de 1829:

 
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