viernes, 3 de junio de 2011

TANÉYEV :: Sinfonías números 1 y 3

El meticuloso Sergéi Tanéyev (* Vladímir, 25 Nov. 1856 — † Dyudkovo, 19 Jun. 1915) realizó varias incursiones en el terreno sinfónico, sin poder evadir nunca del todo la sombra (o mejor, la luz) de su maestro y amigo, Piotr Chaikovsky. Eso no obstante, Tanéyev aportó a la sinfonía rusa sus fenomenales dotes técnicas, en especial su habilidad para la construcción formal y el contrapunto, las áreas de más ardua resolución para la mayoría de sus compatriotas.

La referida amistad con Chaikovsky, aunque inluyente en los años tempranos de Tanéyev, no condicionó la personalidad musical de este último: frente al empuje emocional y la elocuencia melódica de su mentor, oponía severa contención y pulcro equilibrio. A Tanéyev le interesaba más la manera de decir, que no decir todo cuanto pudiera. Era un hombre reacio a las confesiones, aunque apreciara las relaciones sociales. Sólo muy ocasionalmente dejó escapar sus sentimientos en el pautado. Tenía, eso sí, un agudo sentido crítico, que le hizo vetar sus propias sinfonías mientras vivió, salvo la última de ellas.

Aunque para quien esto escribe los mejores sinfonistas rusos del siglo XIX sean Chaikovsky, Balákirev y Borodín, el buen hacer de Tanéyev se sobrepone a los anteriores en solidez arquitectónica y tratamiento temático. Personalmente, mientras más veces escucho estas sinfonías, más interesantes se me vuelven; su hábil artesanía va siendo mejor apreciada a medida que crece el contacto con ella.


Fragmento de la «Sinfonía nº 1», segundo mov.

Levitan Zolotaya Osen
El origen de la Primera Sinfonía, en Mi menor, se remonta a 1873, poco después del estreno de la Sinfonía nº 2, “Pequeña Rusia”, de Chaikovsky, en Moscú. El juvenil Tanéyev, todavía un estudiante por aquel entonces, completó su obra al año siguiente y la presentó a los exámenes finales del Conservatorio, en 1875, mereciendo la Medalla de Oro en composición. No obstante los elogios, guardó esta creación entre sus papeles y sólo permitió la publicación de otra única sinfonía, que figuró como primera aunque en realidad era la Cuarta, en Do menor. La auténtica Primera debió esperar para su estreno hasta 1948. Llena de vida y a la vez noblemente seria, la obra renuncia a todo alarde de virtuosismo, pero su armonía, orquestación y técnica compositiva deben mucho al modelo chaikovskiano.


Diez años más tarde, cuando Tanéyev bordeaba la treintena, escribió la Tercera Sinfonía, en Re menor. La obra evidencia la habilidad contrapuntística de su creador; ahí está, por ejemplo, el hermoso Allegro inicial, cuyo tema es sometido a modificaciones, segmentado, reexpuesto... Luego viene un enérgico Scherzo, un íntimo Intermezzo y el brillante Finale, con sus juegos de imitaciones y cánones dobles. Esta gran obra fue dedicada por el compositor a su colega y amigo, Anton Arensky.

Sin más, les dejo a Thomas Sanderling (el apellido les debe “sonar”) dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Academia de Nueva Siberia e interpretando las Sinfonías nº 1, en Mi menor, y nº 3, en Re menor, de Tanéyev...
D E S C A R G A

MP3 320 kbps | scans | 8 tracks | RAR 166,7 MB



2 comentarios:

Agrippina dijo...

Muchísimas gracias, Quinoff, Taneyev es un compositor digno de prodigarse un poco más por los blogs. Nos diste la oportunidad de disfrutarlo y de leerte una vez más, un lujo verdaderamente. Excelente tu blog!

Quinøff dijo...

Agrippina, aprecio tus generosas palabras y te agradezco la visita. Tanéyev es, tal como dices, un compositor que vale la pena conocer más. Un gran saludo!

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