jueves, 23 de junio de 2011

TANÉYEV / Sinfonía nº 4 en Do menor

Tarakanová

«La princesa Tarakanova en la fortaleza de Petropavlovsk,
durante la subida del río Nevá»
/ óleo de Konstantin Flavitsky, 1864


Recientemente compartí con ustedes las sinfonías números 1 y 3 de Sergéi Tanéyev (1856—1915). Como habrán descubierto, el lenguaje sinfónico de este compositor se sostiene en sus amplísimas facultades técnicas. Este rasgo tan único del compositor otorga a sus obras una coherencia formal nada frecuente en el repertorio eslavo. Tanéyev era severo consigo mismo; nunca publicó sus sinfonías salvo la última de ellas, la poderosa Cuarta, opus 12, en Do menor.

Estar frente a una obra que superó la alta exigencia de su creador nos alienta a esperar páginas de música estupenda; y eso, nada menos, es lo que encontraremos en esta composición.


Taneyev


Dividida en cuatro movimientos, la sinfonía arranca con un Allegro molto basado en una electrizante figura de tres notas —Do-Sol-Fa #... quedando entre Do y Fa # un intervalo conocido como tritono y antaño denominado el diablo en música— médula de la sinfonía entera y con la cual desarrollará su admirable contrapunto, en diálogo con un segundo tema danzable y dulce (01:15), seguramente una de las ideas musicales más poéticas del compositor. Este primer movimiento, por sus proporciones y solidez, justifica a quienes alguna vez apodaron a Tanéyev como “el Brahms ruso”, por su estilo serio, riguroso... y capaz de instantes de conmovedora sensibilidad. El segundo movimiento, Adagio respira una atmósfera de poesía y afabilidad que casi anticipa a Elgar; su melodismo apacible disimula hábilmente la presencia del tritono. El tercero, Scherzo, con un oboe danzarín, exhibe la chispa con que el músico ruso supo dotar los scherzos de todas sus sinfonías. El gran Finale, espléndido, engrandece el segundo tema del movimiento inicial, a la vez que sus hallazgos tímbricos nos hacen pensar de alguna manera en Shostakovich.

Disfruten esta sensacional sinfonía en la versión de Evgeni Svetlanov y la Sinfónica de la URSS... AQUÍ.

11 comentarios:

Luna dijo...

Muy buena música. No conocía antes esta obra, pero me ha gustado un montón, así que muchas gracias por presentármela!!

Quinøff dijo...

Por nada, Luna! Me alegra verte por aquí, y que el regalo te haya gustado. Espero colocar, más adelante, esta misma sinfonía en la versión de Neeme Järvi, que me gusta más. Sin despreciar, claro, el nervio y sentido del color que distingue a Svetlanov.

robin dijo...

Hola Quinoff, he conocido a varios compositores rusos gracias a nuestro Cuervo (que saludo en el segundo aniversario de su fallecimiento) y ahora me doy cuenta que nunca había descargado obras de Taneyev. Llega el momento para conocer a este músico de quien hablas muy bien. ¡Gracias y saludos afectuosos desde francia!

Quinøff dijo...

Muy querido amigo, qué bueno saber de ti! Disfruta a Tanéyev, nuestro Cuervo subio varias obras suyas, y vale la pena el descubrimiento. Un grande y afectuoso abrazo!

alienigena.es dijo...

Hola, estimado Quinoff:
Llevo siguiéndoos un tiempo, y descargando y aprendiendo mucho con todos vosotros, desde que accidentalmente un día tuve la dicha de caer en las redes del Cuervo López (ya había fallecido la primera vez que entré, pero ello no obsta para que lo haya sentido casi como si lo hubiera conocido).
No sé si te llegarán comentarios de artículos tan antiguos, pero aprendiendo sobre Tanéyev gracias a ti he visto e nombre de la Princesa Tarakanova y me ha hecho mucha gracia, porque en ruso es como llamarse Cucaráchez...
Te felicito por el blog. Es magnífico, y me encanta.
Muchos saludos.
Quiero felicitarte

Quinøff dijo...

Sí llegan los comentarios, amigo "alienigena in alia terra", y te los agradezco. No conocía ese "matiz lingüístico" del apellido de la princesa! De ella sé que fue uno de esos personajes intrigantes que reivindicaban una identidad muy inesperada (al modo del falso Dmitri, en la ópera Boris Godunov). Apareció con poco más de veinte años en París, durante el siglo XVIII, dueña de un innato y atractivo refinamiento. Decía que era ruso-persa, e hija de una Zarina con su favorito, un conde cosaco. Fue usada como títere político de los opositores a Catalina II la Grande, y acabó tristemente sus días en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, minada por la tuberculosis y sin que ningún interrogatorio pudiera despejar las dudas sobre su origen. Sin duda que la orgullosa Catalina trató a esta mujer como toda una "cucaráchez..."
Me alegra que te gustara el blog, porque a mí me ha encantado el tuyo. Felicitaciones! El rasgo ruso inevitablemente me atrae, así que tienes un nuevo lector.
Gracias por tu visita, y vuelve a menudo!

alienigena.es dijo...

Gracias, Quinoff.
A partir de ahora estaré conectado.
"Tarakán (таракан)" es cucaracha en ruso, así que...
Y me encantan las fotos y dibujos con que ambientas la historia. Muy trabajado el blog, sí señor.

alienigena.es dijo...

¡Ah! Y olvidaba comentarte, al igual que he hecho con Julio Salvador, a quien he tenido la suerte de conocer virtualmente a través de vuestros blogs (yo también soy sevillano como él), que si necesitáis de alguna grabación rusa especial que os interese y no podáis conseguir por otros medios, quizás yo pueda echaros una mano desde Moscú... Aquí me tenéis por si puedo corresponder una mínima parte de todo lo que nos aportáis a los demás.

Quinøff dijo...

Pues muchas gracias, hombre, en algún momentó me acordaré de ti ;-) , seguramente para alguna obra de Kalinnikov o semejantes.

Sevillano, como Julio? Ay, ese sí es cambio drástico: Sevilla por Moscú. Ese dato explica del todo el nombre de tu blog.

Muchas gracias por la generosidad, un abrazo!

marcelo lasta dijo...

el mejor opus de Taneyev,lejos,y aun mejor en la lectura de JARVI O esta de Svetalnov,super¡¡

quinoff dijo...

Esta sinfonía es tremenda! La versión de Järvi estoy por compartirla, así que la encontrarás por acá en algún momento, ojalá muy pronto. Saludos!

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