viernes, 12 de noviembre de 2010

MÚSORGSKY / ‘La Caída de Senaquerib’ y ‘Josué’ (‘Jesus Navinus’)


La aceptación de Músorgsky en el número de los grandes creadores de la Música es unánime, hoy, a la vista del acierto de sus innovaciones y la originalidad de sus ideas, no obstante los tropiezos que solía padecer a la hora de expresarlas eficazmente. Como otros compatriotas suyos, demostró ser capaz de sintetizar la vasta riqueza del folklore de su tierra, dándole una elaboración superior con la cual generar un estilo nuevo, ruso, sí, pero no localista sino universal. Es el logro reservado a los grandes artistas.

Con todo, Modést Petróvich fue un artista tortuoso. Su entusiasmo le sugería mil proyectos relevantes que iban quedando uno a uno por el camino, para luego desaguar en otras obras o acabar postergados sine die. Ese desorden que parece resumir a veces su biografía —desorden alimentado por crisis de epilepsia y alcoholismo— se atenuaba en algunas épocas y permitía la eclosión de las grandes obras; aun así, fueron sus amigos del Grupo de los Cinco quienes más hicieron para dar forma consistente al legado de aquel bondadoso visionario, el mejor de todos ellos.

Hace un tiempo subí a esta página la singular Missa Sancti Nicolai (Misa de San Nicolás), creada por el inglés Philip Lane a partir de material que Mussorgsky había destinado originalmente a obras como Salambó, Josué, La Leyenda de Edipo o La Caída de Senaquerib. Hoy traigo aquí dos de esas piezas en su formato original de cantata para coro, solistas y orquesta: Josué (o Jesus Navinus) y La Caída de Senaquerib. Ambas obras salieron a la luz editadas por Rimsky-Korsakov.

  • Jesus Navinus suele confundir nuestros usos occidentales con su título. Jesús y Josué son nombres equivalentes en ruso y en griego. Así pues, esta cantata se refiere no al Redentor, sino al caudillo israelita que ejerció como mano derecha de Moisés y lideró la entrada del pueblo a la Tierra Prometida: Josué, hijo de Nun. El compositor señaló que los temas se basaban en melodías escuchadas a vecinos judíos cantando en la sinagoga. El texto fue adaptado por el propio Músorgsky a partir del Antiguo Testamento.

  • Por su parte, La Caída de Senaquerib (Porazheniye Sennakheriba), para coro y orquesta con texto de Lord Byron, tiene dos versiones: una primera escrita entre 1866-67 y otra más tardía que data de 1874. Esto se debe a la oposición que sufrió su estructura original, tripartita, la cual recordaba el estilo germano. Esta obra, basada también en un episodio bíblico, tiene el honor de haber sido la última composición propia que Músorgsky escuchó interpretar en vida, poquito más de un mes antes de su penosa muerte.
Disfruten ambas obras corales del gran Modést Petróvich, en interpretación de Evgeny Svetlanov, la Orquesta Sinfónica de la URSS, solistas vocales y el Coro de Cámara de Moscú...

AQUÍ

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