miércoles, 13 de enero de 2010

BARTÓK / 4 /


Béla Bartók

CONTINUAMOS con la Aventura Bartók: En esta entrega Itzel e Istvana nos colocan de lleno ante la figura del compositor, rastreando en su obra el legado de siglos y peripecias en la cultura popular danubiana, la cual examinaron en la entrega anterior.


4. BARTÓK y el FOLKLORE

Hacia principios del Siglo XVI los otomanos habían conquistado casi en su totalidad la región oriental danubiana (hoy Hungría, Rumania, Ucrania, Serbia, Croacia y Eslovenia), pero fracasaron rotundamente en su embestida contra Austria y la Casa de los Habsburgo y, hacia el siglo XVII, estos últimos reconquistarían paulatinamente los territorios señalados e irían incorporándolos al Gran Imperio con sede en Viena. Salvo algunos episodios bélicos (históricamente de gran importancia, pero que nos desviarían de nuestro propósito) los Habsburgo dominarían la región transilvana y en 1899 pasaría a formar parte oficial del Imperio Austro-Húngaro.

Es bajo este clima que, en 1881, nace en Nagyszenmiklós Béla Bartók, considerado por muchos el músico magyar por excelencia.

Hijo de un par de maestros, Bartók empieza a sentir desde muy pequeño una especie de fascinación por los ritmos borrachos dominantes en Transilvania. De hecho, la historia popular lo ubica como un pequeño aprendiz de tamborilero y un asiduo visitante a las bodas campesinas. Contando con 7 años de edad, la muerte se aparece por vez primera en su camino ya que fallece su padre tras la penosa agonía producida por el cáncer.

Sin duda alguna este episodio tuvo que marcar de una vez y para siempre el destino musical de Béla, ya que en todo ritual funerario propio de los Balcanes no falta la Banda Pública que siempre interpreta oscuras e impresionantes marchas fúnebres para despedir al que se va... A partir de ese momento empieza un peregrinar involuntario, propiciado por los destinos a los cuales su madre debía emigrar producto de su trabajo como institutriz.

De esta manera conoce varios puntos de la región danubiana y, fascinado desde un principio por los ritmos y danzas cíngaras, se da a la tarea de efectuar comparaciones con la música campesina que en su infancia había escuchado. Béla no lo sabía, pero había inaugurado un nuevo campo propio de las ciencias antropológicas y sociales hoy conocido como etnomusicología, y que consiste en investigar las formas musicales de los pueblos en función de sus raíces culturales.

Como no podía ser de otra manera, pronto llega al mismo descubrimiento que Artophaeus, esto es, que en el alma de la música magyar existe un quiebre con la cuadratura clásica bidimensional en pos de un cilindrismo cromático tridimensional. Expresado en términos sencillos, esto implica que en la escala musical las notas y sus bemoles pueden convivir, segmentarse en tonos cada vez más pequeños y sucederse con entera libertad a condición de jamás romper con la geometría áurea, vale decir, sucesiones tonales en intervalos 1:2; 1:3; 1:5; 1:8; 1:13...

Esta peculiaridad de la música magyar, sin duda mística en sus orígenes, indicará a Béla que es tiempo de romper con las formas cíngaras e ir un poco más allá de la tradición romántica.

Así llegamos a nuestra próxima escala en este viaje: la Música para Percusión, Cuerdas y Celesta, que data de 1936. Como expresamos al principio, este pequeño ensayo no busca recorrer a Bartók en función de fechas de composición de sus obras sino más bien los vínculos de su música con el folklore danubiano y la búsqueda de una identidad propia. Qué mejor para ilustrar esto que tan bella composición interpretada magistralmente por Kiril Kondrashin y la Orquesta del Concertgebouw, orquesta que dicho sea de paso alberga en su seno no sólo la tradición Mahler, sino también la aventura Bartók.

Nótese aquí el empleo que hace Béla de los instrumentos musicales propios de los otomanos en tierras magyares, así como el rompimiento con la cuadratura tradicional occidental. Esto se hará patente en especial en los movimientos 1 y 3, en donde la cualidad cilíndrica de su música redundará en una suerte de espacialidad tridimensional. Asimismo, obsérvese en el 4to movimiento la utilización que hace de las cuerdas y su cercanía con la música campesina magyar que ya habíamos escuchado en la pista 3 del enlace anterior:



12 comentarios:

Arnoldo dijo...

Hola Quinoff, me parece genial lo de Bartok, coincido totalmente en el método de encarar la obra de un artista , en este caso Bela,a partir del conocimiento del contexto histórico siempre valoraremos mejor la expresión artística, te deseo los mejores resultados para este año.
Arnoldo

Anónimo dijo...

Felicidades, ojalá pudieran publicar algunos de los arreglos vocales de música folclórica que realizó Bartok (Harangszó (Sz32a), Canciones Folclóricas Húngaras (Sz29, 33, 33a y b), Canciones Infantiles Húngaras (Sz 32), 4 Canciones Eslovacas (Sz 35b), 4 Antiguas Canciones Húngaras, etc.), que son difíciles de encontrar. Estos arreglos, así como las piezas para piano inspiradas por el folclor (danzas, villancicos, etc.), son muy interesantes para comparar con su obra de creación.
Espero seguir sus comentarios sobre este compositor.

Hernán (Monterrey, México)

leiter dijo...

Grandísima serie.

Enhorabuena

Música para cuerdas, percusión y celesta es una obra capital. Voy a escucharla atendiendo a vuestros comentarios.

saludos y felicitaciones

Itzel Valva dijo...

MIL DISCULPAS... El enlace correcto para Kondrashin Música para Percusión... es:

http://www.megaupload.com/?d=NBVOAYZG

Respetuosamente...
Itzel

Quinøff dijo...

ENLACE CORREGIDO en el post. Me disculpo, fue una torpeza involuntaria. Mi lado casi humano...

Anónimo dijo...

Ojalá dentro de la serie pudieran incluir las obras para clarinete que Bartok dedicó a Beny Goodman porque tengo entendido que en ellas desarrolla un ritmo jazistico ajeno a las formas negras. El tratamiento que de Bartok se hace en el artículo me gustó porque resulta jovial y agradable y ademas se entiende porqué que su musica es distinta a cualquier otra. Gracias.
Joaquín.
California.

Quinøff dijo...

Vaya, un tocayo! Joaquín, hablaré con las redactoras para que visiten la obra de Bartók dedicada al clarinete. Como ves, es cosa de pedir...

Un saludo!

eruvielvilla@live.com. dijo...

excelente blog!!! ojalá sigan con éstos post sobre Bartok, porque para muchos de nosotros es casi un desconocido y su música algo compleja. gracias por ayudarnos a encuadrarlo fuera de la idea de que es un músico contemporáneo más.

Marcela Gonzalez Lopez dijo...

Hola. Mi nombre es Marcela y es la primera vez que escribo a pesar que asiduamente visito la página. Me gustan mucho los apartados respecto a Bach y ahora estoy siguiendo con atención todo lo de Bartok porque es un autor que se me dificulta mucho a pesar que me agrada su música. De principio me atraparon los cuartetos, a pesar que me resultaron difíciles. Pero escuchando la musica típica de Hungria que han reseñado me han costado menos trabajo de entender.
Gracias.
A proposito, ¿pueden incluir el Mandarín Maravilloso? Según sé la fuente de inspiración fué una mujer de la vida galante la que lo inspiró ¿es cierto?

Leiter dijo...

Hoy he estado escuchando, mientras estaba paseando con la bici, las escenas húngaras de Bartok en versión de Pierre Boulez y la Chicago Symphony. Me he tenido que parar ante la seductora belleza de la pieza y la portentosa interpretación.

Con tu permiso, Joaquín, te paso el enlace del programa de Radio 2 Clásica (Radio Nacional de España) donde se pueden descargar diversos podcasts sobre la música romaní. El programa de hoy, donde se escucharon esas Escenas Húngaras, aún no está pero no tardarán en subirlo.

http://www.rtve.es/podcast/radio-clasica/la-huella-romani/

Un abrazo

Itzel Valva dijo...

A todos gracias mil por sus comentarios!... de antemano celebramos que las entregas sobre Bartok resulten ser del agrado colectivo!...

Hernán: vamos a hacer lo que este a nuestras manos para poder complacer tus espectativas, ya que en efecto las obras a las que te refieres son complicadas de hallar. ¡Gracias por seguirnos!

Joaquin: Ya esta contemplada dentro del plan de entregas la obra "Contrastes", que es seguramente a la que te refieres. Así que solo te pedimos nos tengas un poquito de paciencia ¿va?.

Marcela: "El Mandarín..." es una obra que también merecerá un lugar.
A manera de adelanto, podemos decirte que para su composición Bartok se basa en una historia de Melchior Lengyel, dramaturgo tambien de origen húngaro y que en el mundo del psicoanálisis es relativamente famoso por haber sido paciente directo de Freud. Hasta donde se sabe, Lengyel, aquejado de una neurosis obsesiva, decide emprender su psicoanálisis con Abraham. Pero al poco tiempo, tras la persistencia de sus síntomas, prefiere consultar al mismo Freud y proseguir su tratamiento con él.
En cuanto a Bartok, musicalmente hablando, deseaba contar con un libreto que le permitiera incursionar en el mundo del microtono, encontrando en la obra de Lengyel el vehículo ideal para hacerlo. Ahora bién, según la tradición popular (meramente extraoficial) es su relacion con una tabernera lo que le inclina a musicalizar el drama del ya citado escritor. Sin embargo, la falta de datos fidedignos al respecto hace que todo pertenezca al ámbito de la especulación... Aunque conociendo la afición que tenía Bartok por las tabernas de Pest... todo cabe en lo posible.

Reciban el más cordial de los saludos!

Itzel e Itsvana.

Elgatosierra dijo...

Vuelvo a felicitar efusivamente a nuestras dos queridas cisnes Itzel e Istvana.
El comienzo del post con el encuadre histórico, de Hungría en general y Bartók en particular, me parece todo un acierto.
La alusión después a Béla y a la etnomusicología es más que reveladora, y fundamental para comprender su obra.
Otra gran diana es la elección del la Música para cuerdas, percusión y celesta, una de las obra más famosas y populares de nuestro composior, para iluminar este ensayo, y la versión de Kondrashin con la Concertgebouw es un documento fonográfico fabuloso.
La edición del post es otro gran lujo. Ahora que no está aquí Quinøff porque se ha marchado de vacaciones, podré felicitarle en voz alta. JAJAJA No vaya a ser que se lo crea. JAJAJA
Amigos Arnoldo (tu apreciación del contexto histórico me parece un gran acierto), Hernán, Leiter (si amigo, Esas Escenas Húngaras tienen un embrujo especial y nos seducen inmediatamente), Quinøff (sólo a tu lado casi humano, yo que no lo soy JAJAJA); Joaquín y Marcela se os saluda muy cordialmente.
Itzel e Itsvana, me reitero, recibir mis más calurosos parabienes.
Salud, paz y sonrisas para todos.
Elgatosierra

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