martes, 7 de octubre de 2008

Norte y Sur (II)



Creo que las temperaturas físicas tienen una curiosa relación con los “modos” expresivos del Norte y el Sur. Aunque el termómetro suba y baje en todos lados, el frío domina más el norte y el calor campea más en el sur. Esa preponderancia climática deja huellas en la psicología de sus habitantes, quienes a su vez traspasan esos rasgos a sus culturas y a su descendencia. Generaciones después tales descendientes podrán mudarse de territorio, pero en los pliegues de su personalidad llevarán, cual más cual menos, los fríos o calores de sus ancestros.

El frío cohíbe y el calor expande. El Norte tiene los rasgos de la austeridad, de la economía exterior tras la cual se alberga una gran riqueza interior; emplea palabras precisas más que abundantes, tiende a la actitud seria antes que al relajo superficial; tiene poca inclinación al alarde, a la efusión, al exceso; su tono general es más comedido, más circunspecto y más honesto. Estas cualidades, por lo demás, imponiendo control a los arrebatos “crudos” (falsa espontaneidad), facilitan el señorío de sí mismo; o como un buen amigo decía, “el frío civiliza”.



El Sur es el viceversa. Su psicología es comunicativa, abierta, con el corazón asomado al balcón; le interesa crear y compartir múltiples lazos (cultivarlos con perseverancia ya es más propio del Norte); la efusividad y el alarde sí son típicos del Sur, en palabras u obras, como también el alegre desembarazo con que reacciona frente a la contención excesiva. Quizás por esa disposición a la apertura (vida de puertas abiertas, versus la vida interior y hogareña del Norte) sus gentes tienen cierta facilidad para las visiones de conjunto, de amplia envergadura.

Las líneas gruesas del Norte son completadas con los colores brillantes del Sur. Si de canciones se trata, en el Norte importa lo que suena en la canción, y en el Sur, que la canción suene...

Lo que el Norte tiene de Abstracción Racional, el Sur lo tiene de Intuición Realista. Para unos, la vida requiere una cuota de control, que la oriente bajo el lúcido mando de la razón en la conquista de sus potencialidades; para otros, la misma vida supera nuestros pronósticos, trayéndonos asombro e inspiración a cambio de soltar un poco la rienda a su dinamismo impredecible.

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