miércoles, 17 de agosto de 2011

RACHMANINOFF / Conciertos 1 y 2 para piano y orquesta / Richter, Sanderling

Rachmaninov

Para abundar en la temática de las entradas anteriores, salto ahora a los dos primeros conciertos para piano y orquesta de Sergéi Rajmáninov ó Rachmaninoff (* Semiónovo, Imperio Ruso, 1 Abr. 1873 — † Beverly Hills, EE.UU., 28 Mar. 1943). El nombre de este compositor es ineludible en la historia moderna del teclado. Como se sabe, Rajmáninov fue un pianista genial desde sus años juveniles, dueño de los más variados recursos como intérprete y además “beneficiado”, si cabe el término, por un probable síndrome de Marfan (inusual longitud de los miembros) que favoreció esos acordes enormes tan característicos de su escritura. En 1891 compuso su Primer Concierto para piano y orquesta en la inusual tonalidad de Fa sostenido menor, dedicándolo a su primo Aleksandr Ziloti, quien le había abierto muchas puertas en los círculos musicales moscovitas. El mismo Ziloti dirigió el estreno del primer movimiento en el Conservatorio de Moscú, con el compositor como solista, en Marzo de 1892. Años más tarde revisaría la obra hasta darle su versión definitiva.

Los primos Ziloti y Rajmáninov a principios del siglo XX El conservatorio proponía a sus estudiantes usar como modelo de composición una obra determinada. La elección de Rajmáninov recayó en el Concierto para piano en La menor de Grieg, por el cual sentía aprecio y además conocía bastante bien gracias a su primo, al que tuvo practicándolo en su residencia durante la primavera y verano de 1890. Así, el creador ruso escribió su concierto apegándose a la estructura diseñada por el escandinavo: la sonora entrada del piano mediante octavas y acordes, el movimiento lento de sosegada belleza, como un nocturno, el rítmico e impetuoso final, todo ello sazonado con fragante romanticismo eslavo... aunque todavía sin la suficiente habilidad para hilvanar los temas. De todas maneras, la capacidad del compositor ruso para provocar impacto en las emociones del auditor demuestra aquí un alto grado de contundencia.

Tihaya Obitel

«Morada apacible» / óleo de Isaak Levitan, 1890 No se compara, sin embargo, al inmarchitable atractivo del Segundo Concierto. El puñado de años y depresiones que median entre una y otra obra significaron la diferencia entre imitar un modelo ajeno y sentar un modelo propio. En este sentido, basta recordar el afamado “Concierto de Varsovia” de Richard Addinsell, en realidad música escrita para el cine y que imita abiertamente las señas estilísticas de Rajmáninov, luego que los productores del filme fracasaran en obtener una obra del propio compositor.

Escrito en la tonalidad de Do menor y dedicado al Dr. Nikolai Dahl, responsable de curar a Rajmáninov de una severa crisis nerviosa que le impedía componer, este Segundo Concierto ha disfrutado de una popularidad enorme desde su estreno. Nació con el siglo XX, siendo escrito entre 1900 y 1901 en medio de una radiante floración de ideas, resultado de las pacientes terapias del Dr. Dahl. La calidad temática y melódica supera sin duda a la obra anterior, así como la destreza de la escritura pianística. Uno de los mejores recursos de Rajmáninov fueron los crescendos emocionantes, y precisamente uno de ellos introduce esta obra: el piano inicia una secuencia —absolutamente inolvidable— de grandes acordes que semejan tañidos de campanas, en una amplia progresión dinámica que abarca desde el pianissimo (pp) al fortissimo (ff), surgiendo entonces la hermosa melodía que caracteriza el primer movimiento.

Un idilio nostálgico impregna el segundo movimiento, cuya melodía también cobró vida propia fuera de las salas de concierto mediante adaptaciones de todo tipo, celuloide incluido (ej. la película “Brief Encounter”, 1945). El piano, al igual que en el movimiento anterior, no irrumpe apoderándose del discurso musical, sino introduciéndose en éste mediante arpegios, como si se tratase de un instrumento acompañante. Poco a poco asume protagonismo, sin quebrar nunca el íntimo diálogo con la orquesta. Un breve tiempo de marcha abre el tercer movimiento creando un puente hasta la aparición, ahora sí avasalladora, del solista.

El joven Rachmaninov Sobre el precioso segundo tema de este movimiento final, circula una historia con ribetes de leyenda, según la cual dicho tema habría sido compuesto por Nikita Morozov, compañero de estudios y amigo del compositor. Este último habría elogiado la creación de su amigo —“Ésta es una melodía que me hubiera gustado componer”—, gesto que Morozov respondió regalándosela —“¿Y por qué no la tomas para ti?”—, con lo cual el tema habría ocupado su sitio en la redacción final de la obra...
Hoy les comparto una versión extraordinaria de ambos conciertos, a cargo de uno de los supremos intérpretes del piano que conoció el siglo pasado: Sviatoslav Richter. Su brusquedad tierna y apasionada, su técnica que mantenía la claridad de articulación a cualquier velocidad, en fin, impactan. Los registros datan de 1962 (concierto número 1) y 1959 (concierto número 2) pero los equipos de grabación del sello Melodiya parecen anteriores a esas fechas, dada la desmejorada calidad del sonido. Kurt Sanderling empuña la batuta con cargados tintes románticos, dirigiendo la Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS (primer concierto) y la Filarmónica de Leningrado (segundo concierto). Queridos amigos y amigas, ¡disfruten estas grabaciones históricas!

richter

» D E S C A R G A

MP3 HQ (VBR 48 kHz) | 6 tracks | scans | RAR 98,6 MB | yandex

Rachmaninoff, franja

8 comentarios:

Julio Salvador dijo...

Querido amigo Quinoff, vamos a disfrutar de esta bellísima música y de ese precioso registro. Un abrazo.

Luna dijo...

Gran entrada, me alegro mucho de que estas ultimas entradas esten siendo dedicadas a los conciertos para piano, en este caso a los bellos conciertos de Rachmaninov. Impresionante version de Richter, uno de los mejores pianistas, del que recomiendo escuhar cualquier grabacion, ya que son todas de gran belleza. Un saludo.

Mari dijo...

Que buen disco!
En la pelìcula "The Seven Jear Itch"
Marilyn Monroe exclama escuchando el 2 de Rachma :
« Everytime I hear it, I go to pieces!... It shakes me! It quakes me! It makes me feel goose-pimply all over! I don't know where I am or who I am or what I'm doing! »
Yo digo lo mismo ,aunque soy Mari " sin lyn "
Gracias Joa

Quinøff dijo...

Julio, Luna y Mari, gracias por la vista. Este disco trae versiones extraordinarias. Como dice Luna, todo Richter es belleza y expresividad, incluso en la dureza.
Mari! Tú siempre serás Marily para nosotros, jajaja
Abrazos!

Anónimo dijo...

Gracias por el aporte sin embargo el link está caído, saludos.

quinoff dijo...

Enlace repuesto!!

Mr. Raudive dijo...

Simplemente gracias por compartir esta joya. Ahora ya puedo guardar el vinilo heredado de mi padre y disfrutar de este concierto con un sonido limpio. Muchisimas gracias.


Julio Salvador: Intente descargarlo de tu blog pero el link de rapidshare esta roto. Pero de todas formas gracias tambien a ti por compartir grandes registros de grandes obras. Un saludo.

q u i n ø f f dijo...

Enlace repuesto

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