martes, 8 de junio de 2010

SCHUMANN: BICENTENARIO

schumann
Hace doscientos años nació un maestro del arte que alcanzó la inmortalidad. En la ciudad sajona de Zwickau vino al mundo Robert Alexander Schumann, que de genio, poeta y loco no tuvo sólo un poco, sino muchísimo. Tal vez demasiado como para sobrevivir. Síntesis brillante del Romanticismo alemán, Robert Schumann nos legó una obra visionaria que no siempre es apreciada con la reverencia que merece, aunque el tiempo ha corrido a su favor. El gran compositor de lieder, melodista sin par como su admirado modelo, Schubert; el gran creador pianístico que con su fantasía elevó la miniatura a las cimas de la genialidad; el sinfonista de cuatro obras maestras donde se anticipan lenguajes nuevos (que luego usarían Bruckner y Mahler); el crítico lúcido que veía a los genios cuando nadie les reconocía, y saludó a Chopin, y a Brahms; el tenaz enamorado de Clara... en suma, a este hombre que con doscientos años sigue siendo joven y sorprendente le rinde esta página un humilde tributo, que a lo largo del año irá desgranándose en sus obras quizá menos conocidas.

Por hoy, escuchemos su temprana Toccata para piano en Do mayor, Op. 7, en la brillante interpretación de Vladimir Horowitz.

3 comentarios:

Elgatosierra dijo...

Feliz cumpleaños Roberto. Para mí siempre serás ROBERTO EL FORZUDO.
Y lamento mucho el flemón y supongo que el consiguiente dolor de muelas.
Felicidades para ti también QUINOFF por la idea. Y por cierto maravillosa versión la del gran Vladimir Horiwitz.
Salud, paz, sonrisas y cordiales saludos.
Elgatosierra

Leiter dijo...

Schumann nunca deja indiferente. No puedo estar más de acuerdo en que su música presagia a Bruckner y Mahler (No hace falta sino escuchar el sublime cuarto movimiento de la Renana, especialmente en el caso de Bruckner)

Fue un loco, sí, pero patológico. Fue un genio y una bellísima persona, de eso no me cabe duda.


El trío Schumann-Clara-Brahms forma parte de las más inolvidables páginas de la música.

Quinøff dijo...

¿Roberto el Forzudo? Jajaja... vale tanto como decir el Macizo. Nadie dudará que es un compositor de peso. Esta Toccata Op. 7 me entusiasma cada vez que la escucho... ¡vaya nivel se requiere para interpretarla con propiedad!

Leiter, hago público reconocimiento a tu cariño hacia Schumann, que me ayudó a detenerme con más atención en la obra de este genio al que yo mismo menosprecié en la adolescencia. Pecados de juventud...

Sus anticipos del lenguaje luego empleado por Bruckner (bien citas el cuarto movimiento de la Renana) y Mahler (tercer movimiento de la Segunda), sin hablar de su impronta en Brahms, lo sitúan en un lugar preeminente. Las virtudes de Schumann quedaron opacadas por el brillo “profético” de Wagner y sus prosélitos. Hoy, cuando Wagner ya no es una consigna, Schumann hace valer por sí mismos los incuestionables méritos de su estética, colmada de humanidad, belleza y, claro que sí, modernidad.

Un abrazo, Gato y Leiter!

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