viernes, 22 de octubre de 2010

PUSHKIN



La cultura rusa es como una gema de innumerables facetas. La música de aquellos confines, tan a menudo presente en este blog, fue un golpe de cátedra en Occidente merced a sus postulados renovadores. Sin embargo, no hay que olvidar que el arte de un pueblo proviene de una cosmovisión común, una identidad propia, la cual nutre todas las manifestaciones de su cultura y establece relaciones de mutua inspiración y enriquecimiento. De ahí que la originalísima música que Rusia obsequió al mundo a partir del siglo XIX se deba no solamente a sus grandes compositores, sino también al más grande de sus literatos: Aleksandr Pushkin.

» s e g u i r

pushkin monumento

Para Mara


Después de la Biblia, tres son los escritores cuyas obras más han influido en la música: Shakespeare, con sus dramas cargados de acertados retratos de caracteres, dilemas y decisiones, ha atraído a grandes músicos a usar sus tragedias y comedias para crear magníficas piezas musicales. Posterior en el tiempo, Goethe: además de su exitosa novela El joven Werther, su Fausto es probablemente uno de los motivos inspiradores más recurrentes de la historia de la música. El tercero es Pushkin, punto de referencia indiscutible en la música rusa.

ShostakovichFue preparando un artículo sobre la Quinta Sinfonía de Shostakovich que conocí el influjo de este poeta sobre la música. El compositor escribió sus Cuatro Romances sobre versos de Pushkin para bajo y piano, Op. 46, donde puede apreciarse claramente la carga anímica que este poema aportó a la composición de dicha Sinfonía, escrita en uno de los momentos más delicados de la existencia de Shostakovich. Dieciséis años más tarde, la mecánica se repite. En 1952 el compositor pone música a Cuatro monólogos de Pushkin, Op. 91, y curiosamente unos versos de dicha composición le dan la piedra de toque para la confección de su enorme Décima Sinfonía, en la que el anagrama DSCH danza victorioso sobre los motivos del tirano Stalin. Tal influjo no podía pasar inadvertido, y si nos detenemos a revisar la relación entre las obras de Pushkin y la música rusa, los datos no dejarán de sorprendernos:

Aleksandr Sergéyevich Pushkin nació en Moscú el 6 de junio de 1799, hijo de aristócratas rusos. Podemos remontarnos en la historia de su familia paterna hasta el siglo XII. Por parte de madre, el bisabuelo de Pushkin era de raza negra. Efectivamente, el príncipe etíope Abram Gannibal (o Hannibal) fue capturado por esclavistas y acabó siendo regalado al Zar Pedro I el Grande, el cual lo adoptó, llegando a ser ingeniero, jefe militar y noble.

Desde su juventud, en el Liceo de San Petersburgo (hoy llamado Liceo Pushkin), destacó por su capacidad de rimar y por la gran cultura que día a día atesoraba. Como en todas las casas nobles, el francés era el idioma usual, reservando el ruso para el trato con los servidores. Esto hizo que Pushkin se empapara de los grandes de la literatura francesa y también tuviera conocimientos de Shakespeare y Lord Byron, siendo este último una gran influencia en sus obras más tempranas.

Pushkin recita ante Derzhavin

Pushkin recita su poema ante el laureado Gavrila Derzhavin,
en el examen del Liceo de Tsárskoye Seló el 8 de enero de 1815.

Impresionado por los versos, el anciano poeta proclamó
al joven de 16 años como su sucesor.

Todavía en el Liceo, comenzó la composición de su extenso poema Ruslán y Liudmila, publicado en 1820 y que en 1842 fue llevado a la ópera por el llamado “padre de la música rusa”, Mijail Glinka. El libreto fue adaptado por hasta cuatro escritores, toda vez que Pushkin, debido a su temprana muerte, no pudo realizarlo como habían planeado.

Pocos son los compositores rusos del XIX que no tienen obras de Alexander Pushkin entre sus óperas, alguna de la máxima importancia dentro de su catálogo. Del Grupo de los Cinco, sólo Balákirev y Borodin —este último por haber entregado su vida a la monumental Príncipe Igor—, aunque no faltan en su catálogo canciones sobre poemas del poeta. En cambio, Mussorgsky compuso una de las cumbres de la ópera rusa, su gran Boris Godunov, por supuesto, basado en el drama de Pushkin.

Rimsky, por RepinPero del Grupo de los Cinco, los dos compositores que más se apoyaron en Pushkin para sus óperas fueron Nikolai Rimsky-Kórsakov y Cesar Cui. El primero de ellos presentó, en 1897, la ópera Mozart y Salieri, basada en una de las Pequeñas Tragedias publicadas en 1830 por el poeta. Todavía compuso dos óperas más basadas en sus obras: en 1900 La historia del Zar Saltan, en la que se puede escuchar el famoso “vuelo del moscardón”, y en 1907 su célebre y maravillosa El gallo de Oro.

César CuiPor su parte Cesar Cui echó mano de los textos de Pushkin para componer óperas como El prisionero del Cáucaso (1858), basado en el poema romántico que compuso el escritor en su duro e iniciático exilio en Crimea y el Cáucaso. Basándose también en las Pequeñas Tragedias, compuso Cui, en 1900, una pequeña ópera en un acto, literalmente llamada “escena dramática”, El banquete en tiempos de plaga, y en 1909 una gran ópera basada en la novela en prosa La hija del Capitán.


Pushkin ingresó con 21 años en el cuerpo de funcionarios del Estado y a la vez fue haciéndose un puesto entre los literatos radicales implicados en movimientos de reforma social. Tras haber escrito algunos poemas que molestaron al Zar Alejandro I, estuvo a punto de ser desterrado a Siberia, pero sus eficaces apoyos en la corte aplacaron la ira del Zar y consiguieron que fuera expatriado a al sur. Allí, lejos de soportar el castigo, Pushkin dio rienda suelta a su espíritu rebelde y romántico, lo que le trajo nuevos conflictos con el gobierno, unido a su gusto por las juergas, correrías, amoríos, su afición a las cartas y al juego, los duelos e incluso su convivencia por más de dos meses con una tribu de gitanos.

Es durante esta etapa que comienza la composición de las grandes obras y poemas, pero es trasladado a Odessa a las órdenes del general Voronstov. Aquí tampoco dio muestras de quietud de ánimo, enamoró a la hija del general a la vez que escribía panfletos ridiculizando la figura de éste. Como resultado fue nuevamente desterrado y sometido a arresto domiciliario en la finca paterna de Pskor. Al marchar de Odessa, en 1824, escribió su sentido poema de adiós Al mar. Y es en la tranquilidad del campo donde continuó y acabó de dar forma a sus grandes poemas.

“Pushkin se despide del Mar”,
óleo de Iván Aivazovsky e Iliá Repin (1877)


Una obra de 1827, basada en su experiencia con las tribus zíngaras, Los gitanos es para algunos estudiosos la fuente de inspiración de al menos 18 óperas y más de media docena de ballets, incluyendo Aleko (1893) ópera de Rachmaninoff, Gli zingari (1912) de Ruggero Leoncavallo y Gypsies (1941) de Vasily Kalafaty. Más aún, ciertos cronistas británicos apuntan la posibilidad que dicha obra fuera la inspiración de Prospero Merimée en su novela Carmen publicada en 1845 y que Bizet inmortalizó en su ópera del mismo nombre en 1875.

El 26 de diciembre de 1825 tuvo lugar la revuelta decembrista. Grupos de militares, muchos de la alta aristocracia, con ideas liberales intentan derrocar al Zar Nicolás I. Aunque Pushkin no intervino en dicha rebelión, la mayoría de los insurgentes tenían entre sus papeles sus primeros poemas políticos. Por este motivo se vio sometido a una fuerte vigilancia y su obra censurada durante años.

Cuando muere el Zar Alejandro I, su sucesor Nicolás I tomó bajo su protección a Pushkin, permitiéndole volver a la corte, aunque bajo la condición de que el propio Zar fuera el censor de las obras del poeta. Se abre para Pushkin un periodo fructífero en el aspecto económico ya que sus escritos se lanzaban en grandes tiradas y los honorarios que percibía eran desorbitados para la época. De este tiempo data una de sus novelas en verso más conocidas, Eugenio Oneguin.

Esta obra es la inspiradora de una de las más famosas óperas de Piotr I. Chaikovsky, estrenada en 1879 con libreto del Modest, el hermano del compositor, y basado en la novela de Pushkin. También el gran músico ruso usó la historia corta La dama de picas para la creación de su más ambiciosa ópera del mismo nombre en 1890. (Franz von Suppé usó el mismo texto para una ópera titulada igual). El poema narrativo Poltava, que relata la intervención de los cosacos ucranianos al mando de Ivan Mazepa en la batalla del Poltava entre Rusia y Suecia, sirvió a Chaikovsky para la composición de su magna ópera Mazeppa (1884).


Condesa Natalia PushkinaEn 1831 Pushkin se casa con la bellísima Natalia Goncharova, entrando su vida en un momento más dulce y plácido aún si cabe. Ingresa como alto funcionario en la Cancillería de Asuntos Exteriores, el mismo año de su boda y dos años más tarde es elegido miembro de la Academia Rusa. Cada una de sus publicaciones de esta época es considerada un éxito.

Pero, pese a su buena posición económica los gastos en la casa de los Pushkin se disparan de forma notable: un hijo nuevo cada año, dos hermanas solteras de Natalia Pushkina que viven con ellos, los frecuentes bailes, fiestas y recepciones que acostumbraban a dar, a lo que hay que añadir su cada vez mayor afición al juego... Aunque intentó compensar este trepidante ritmo con una incesante labor creativa, el escritor acumuló deudas considerables.

El 27 de enero de 1837, Pushkin es herido de muerte en un duelo. Fue en las afueras de San Petersburgo contra el militar francés Georges d’Anthes, ahijado del embajador de Holanda. Al parecer, por haber prometido a su esposa no volver a batirse en duelo, descuidó la elección de sus padrinos y dejó todo en manos de la parte contraria. No se sabe si es cierto que su arma fue manipulada, pero la realidad es que recibió un balazo en el pecho antes de poder disparar su pistola. Los médicos que lo atendían no pudieron hacer nada por él y murió en la madrugada del 29 de enero, a la edad de 37 años.

“La muerte de Pushkin”,
óleo de Dmitri Belyukin (1986)


Corta vida, 37 años, pero de fecunda producción artística, con la particularidad de que dicha obra fue inspiradora para una pléyade inmensa de músicos, rusos o no. Independientemente de las óperas mencionadas más arriba, los poemas de Pushkin sirvieron para ser musicalizados por compositores de los siglos XIX y XX. Así Nikolai K. Medtner pone música a poemas de Pushkin en sus Opus 29, 36 y 52 para voz y piano; y su famosa Sonata-Reminiscenza n.º 10 para piano, Op. 38, n.º 1 está basada en el poema Recuerdos. Benjamin Britten en 1965 publicó Ecos del poeta para tenor o soprano y piano, Op. 76, basado en el poema de 1833, Angelo.

Su poema sobre la leyenda que rodea la estatua ecuestre de Pedro I en San Petersburgo, El jinete de bronce, sirvió a Reinhold Gliére para componer un ballet homónimo en 1950. También la Décima Sinfonía (1927) de Nikolai Myaskovsky se basa en la historia relatada en el mismo poema.

En el aspecto anecdótico, Eugenio Oneguin se lleva la palma. En 1936 para una adaptación teatral de la obra, la música incidental corrió a cargo de Sergei Prokofiev. Pero curiosidad es el ballet (Onegin) que el gran bailarín John Cranko encarga musicalizar a Kurt-Heinz Stolze. Éste no usa ni una nota de la célebre ópera de Chaikovski, al contrario, utiliza música del compositor pero provenientes de Las Estaciones, la ópera Cherevichki y la ultima parte de la fantasía sinfónica Francesca da Rimini.

Incluso Sergei Rachmaninoff puso música al drama El caballero mezquino de Pushkin, siguiendo fielmente el texto de la obra del poeta tal cual éste la escribió. La estrenó el 24 de enero de 1906 en el Teatro Bolshoi en la misma función de la premier que su otra ópera Francesca da Rimini.

Muchos de sus cuentos fueron llevados al cine de dibujos animados en la época soviética y las bandas sonoras fueron firmadas por grandes nombres de la música como Shostakovich o Georgy V. Sviridov, bandas sonoras que luego pasaron a convertirse en hermosas suites orquestales.


De Sviridov, creador de maravillosas composiciones corales es el disco que acompaña este artículo, ya que las dos obras que contiene son La tormenta de nieve (1975), ilustraciones musicales sobre poemas de Pushkin para orquesta, interpretada por Vladimir Fedoseyev al frente de la Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS; y La guirnalda de Pushkin (1979), concierto coral sobre versos de Alexander Pushkin, ejecutada por Vladimir Minin con N. Gerasimova, A. Vedernikov, E. Obolenskaya y Y. Alisova, y el Coro Artístico de Cámara de Novosibirsk, el Ensamble de Cámara de la Gran Orquesta de la Radio y Televisión de la URSS, y el Coro Artístico de Cámara de Moscú. Quiero finalizar dando las gracias a Elgatosierra por su magnífico asesoramiento y, en especial, al gran amigo Carlos Sala Ballester por descubrirnos a un compositor tan fantástico como es Georgy Vasilyevich Sviridov.
» D E S C A R G A

5 comentarios:

F. de León dijo...

Oh¡ Que magnifica maquetación. Valió la pena la espera. ¡Qué ejemplo de cómo convertir un ladrillo lleno de datos en un relato que intenta honrar la memoria de un poeta fecundo e influyente, a pesar de su corta vida! Gracias Joaquín.
Fernando

Carlos-Vladi dijo...

Bravo! Magnífico post. Felicitaciones, hermoso reconocimiento a la fuente de inspiración de tanta buena música.

mara dijo...

Bueno, bueno. ¡Fantástico trabajo, Fernando! Y muchísimas gracias por la dedicatoria.
Muy buena presentación, Joaquín. Una interpretación muy acertada de la naturaleza del genio de Pushkin, sin brillos ni oropeles zaristas, esos mismos que terminaron asesinándolo “en duelo” según la costumbre de los “caballeros” de la época.
Excelente homenaje al poeta genio, al revolucionario del lenguaje y al crítico del absolutismo.
Queridos amigos, Fernando, Joaquín y colaboradores, Gato y Carlos,¡felicitaciones! y gracias, muchas gracias por ser como son.
mara

Elgatosierra dijo...

¡Pero bueno, qué manía de meter al tonto del Gato en todos los chacos! JAJAJA
Creo que habíamos quedado en que yo creía que este tío era un fumbolista de la selección soviética de 1972, cuando lo de los Juegos Olímpicos de Múnich. JAJAJA En fin, que no hay manera de que me creáis. JAJAJA
Bueno, este post es magnífico desde todos los puntos de vista: la dedicatoria a la Princesa Mara me parece un detalle precioso, se lo tenía bien merecido; el ensayo de Don Fernando es sensacional; la maquetación de Quinoff magnífica; y el disco de Sviridov toda una agradabilísima sorpresa.
Bueno Quinoff, decir que Pushkin es el más grande de los literatos rusos puede ser un poco excesivo, el iniciador o el padre de las letras rusas por supuesto, pero a mí se me haría muy difícil destacar a alguno entre los muy buenos que atesoran aquellas tierras. Además, por supuesto de Aleksandr Sergéyevich a mí me gustaría contar con Dostoievski, Tolstoi, Chejov, Pasternak, Mayakovsky…, entre otros. Y es que los hay tantos y tan buenos que uno sabe con cuál quedarse. JAJAJA
También es cierto que cuando me enteré que este insigne fumbolero era el responsable de la “Píkovaya dama” que luego utilizó el bueno de Tcha casi me desmayo.
Y el disco de Sviri no tiene desperdicio. He bailado cientos de veces el precioso vals de “La tormenta de nieve”, pero no me podía imaginar que Sviri hiciera estas preciosas obras corales. Muchísimas gracias Carlos.
Total, resumiendo, parabienes para todo el personal. Pero por favor, dejar al tonto del Gato en paz. JAJAJA
Salud, paz, sonrisas y cordiales saludos para todo el fogón.
Elgatosierra

Quinøff dijo...

Bravo por Fernando, por Mara, por el Gato, por todos. Sobre Pushkin y mi opinión ("el más grande"), se debe a que lo considero el creador definitivo de la literatura rusa, tanto por acuñar una lengua literaria completa, como por crear ese estilo que reúne elementos dramáticos y humorísticos, profundo y perceptivo, que luego caracterizará a toda la literatura rusa. Un solo hombre fue capaz de eso, y de ahí mi admiración. Pero claro, luego viene una estela de lumbreras que a uno lo encandilan. ¿Qué otro escritor ruso tuvo influencia parecida en la música de su país? Es una pregunta que me gustaría responder... a ver si me ayudas.

Un abrazo!

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