martes, 5 de abril de 2016

HAYDN :: “LA CREACIÓN”

joseph kaydn
Hace una semana tuvimos el aniversario de un grande: Franz Joseph Haydn, quien nació el 31 de marzo en Rohrau, entonces un modesto villorrio del interior de Austria (los mismos confines que arrojaron al mundo un Bruckner, por ejemplo).

Llamado con afecto “el Padre de la Sinfonía”, tal título no es exacto (esos laureles corresponden mejor a Sammartini), pero sí podemos agradecerle haber dado a la forma sinfónica un grado rotundo de entidad y definición artística. Sí es HAYDN el padre del Cuarteto de Cuerdas, una de las formas perfectas de la música clásica. Ese fue uno de sus grandes dones: la capacidad de formulación, de crear obras modélicas en los géneros que abordaba (sinfonías, sonatas, cuartetos, conciertos...); obras armónicas, bien razonadas, pero nunca exentas de ingenio, chispa y buen humor. Es que el gran HAYDN, al igual que Mozart –algo que se suele olvidar— acataba las normas, pero siempre era superior a esas normas.

HAYDN fue fecundo y renovador hasta el fin de sus días. En esta última etapa encontramos obras que resumen su sabiduría musical y otra vez dictan cátedra en el ámbito de la forma: me refiero a sus dos oratorios, La Creación y Las Estaciones. Para recordarlo, les invito a oír selecciones del primero de estos dos:
Creación Miguel Ángel Capilla Sixtina
El maravilloso recitativo que ilustra el primer amanecer y primera noche. Haydn es incomparable al describir las primeras luces que se abren paso en la oscuridad primigenia. También asigna claro carácter masculino al sol y femenino a su contraparte. El contraste genera un instante de dulzura mágica; no hace falta entender el alemán para reconocer la tenue y silenciosa claridad de la luna. En ese momento ha nacido el primer nocturno orquestal...

Dice el texto de esta parte: «Con todo su esplendor se eleva ahora el sol radiante, como marido victorioso, gigante, fiero y exultante recorre su camino. Con paso leve y etérea claridad se desliza la luna en la noche silenciosa. La bóveda celestial se engalana con el innumerable fulgor de las estrellas. Y los hijos de Dios proclaman su poder, anunciando el cuarto día con un canto celestial».

HAYDN fue sin la más mínima duda uno de los grandes compositores de todos los tiempos, y el oratorio “La Creación” muy posiblemente, en su conjunto, la cima más importante de su vasta obra.

Mi querido amigo Elgatosierra nos comenta que “según Solomon (2001, 92), uno de los biógrafos de Beethoven más nombrados siempre: ‘Beethoven asistió al concierto del 27 de marzo de 1808 en honor del septuagésimo sexto cumpleaños de Haydn; allí se ejecutó La Creación. Permaneció de pie con los miembros de la alta nobleza, «a la puerta del salón de la universidad, para recibir al venerable huésped que llegó en el carruaje del príncipe Esterházy», y lo acompañó mientras lo introducían en una silla de manos, al son de trompetas y tambores. Afírmase que Beethoven «se arrodilló ante Haydn y besó férvidamente las manos y la frente de su anciano maestro». Después de la muerte de Haydn, un hecho que no se menciona en la correspondencia de Beethoven, desaparecieron todos los indicios de resentimiento y amargura, reemplazados por una actitud de elogio y afecto ilimitados. Durante los años siguientes Beethoven se refirió siempre a su antiguo maestro con términos reverentes, y lo consideró el igual de Händel, Bach, Gluck y Mozart. Y cierta vez incluso rehusó reconocer que él mismo merecía un lugar junto a estos hombres. «No despojéis de sus laureles a Händel, Haydn y Mozart», escribió en 1812 a un joven admirador; «tienen derecho a los suyos, pero yo aún no he conquistado ninguno.»’

“En 1812 BEET ya había compuesto los 5 conciertos para piano, el de violín y el triple, 11 cuartetos de cuerdas, ‘Egmont’, ‘Leonora’, 7 sinfonías, 26 sonatas para piano y algunas series de variaciones inmarcesibles, 6 tríos para piano..., pero todavía seguía humillándose ante HAYDN... JAJAJA”.

Admiremos selecciones del Oratorio “La Creación”, de Franz Joseph Haydn, en versión de Lucia Popp, Kurt Moll, otros solistas, Coro y Orquesta de la Radiodifusión Bávara, todos bajo la dirección del inolvidable Leonard Bernstein en junio de 1987:

» D E S C A R G A

MP3 ABR 320 kbps 48 kHz | 14 pistas | .7z 160,9 mb | Yandex

2 comentarios:

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...

Precioso recordatorio querido Joaquín y preciosa música que para mí tiene además unas connotaciones sentimentales profundísimas. Si no es molestias en una futura entrada que tengo en mente usaré tus magníficos comentarios. Un fuerte abrazo.

q u i n ø f f dijo...

¡Ninguna molestia querido Julio! Adelante, toma lo que pueda servirte, yo con mucho gusto te lo cedo. ¡Abrazo!

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