sábado, 31 de octubre de 2009

COROS RUSOS de ÓPERA / Orquesta y Coro del Teatro Bolshoi + A. Lazarev




Esto va para el amigo Ernesto
con la esperanza de reconfortar
sus dificultades.

¡Coros Rusos! Ese solo nombre evoca la sonoridad remota y visceral de una danza polovesiana.

El siglo del Romanticismo produjo acontecimientos angulares para la historia de la Música, entre ellos el despertar de los “nacionalismos”, ese Eureka! de identidades que se descubrían a sí mismas y que tanto renovó la cultura europea a través de nuevas voces, nuevos estilos, nuevos modos expresivos. Buena parte de los mejores músicos del Diecinueve eran nativos de regiones poco menos que inexistentes en el “mapa cultural” de un siglo atrás: Noruega, Hungría, Bohemia, Polonia, Finlandia... y Rusia.

La eclosión de los rusos fue potente. Una generación de visionarios opuso la novedad basada en lo propio —esa riqueza popular que hoy llamaríamos étnica— a las influencias importadas del extranjero. Las salas de concierto y los teatros fueron tomados por asalto con una imaginería fascinante, gestándose un arte que pocos años más tarde daría lecciones a las vanguardias europeas.

La ópera, logro complejo que no se consigue en todas partes, fue asimilada con rapidez; aún más, fue una ópera la que marcó el nacimiento público de la “música rusa”: Una Vida por el Zar, del “padre” Glinka. El género lírico acrisolaría las tendencias y los hallazgos de los compositores sucesivos, dando cabida a la fantasía (Rimsky), a la historia (Borodín), a la naturaleza humana desnudada con genialidad (Músorgsky)... Hoy les comparto una selección de episodios corales firmados por estos cuatro autores, en versión del Coro y la Orquesta Sinfónica del Teatro Bolshoi bajo la batuta de Alexandr Lazarev.

Un detalle: no obstante la retirada napoleónica, los franceses dejaron como botín de los Zares su escuela instrumental para vientos de metal y madera. El aislamiento soviético interrumpió cualquier otra influencia significativa sobre la concepción orquestal rusa —una de las más geniales del mundo— a cuyo temperamento expresivo lo distingue cierta “crudeza”, arrebato y explosividad que no excluye la dulzura. Así nació un timbre único, adictivo para quien ha escrito estas líneas.

COROS DE OPERAS RUSAS


WMA 320 kbps 148 MB

jueves, 22 de octubre de 2009

CLASICOS para NIÑOS [1]


por Elgatitosierra


Dedicado
a Lucía con
mucho cariño.


Hola amiguitas y amiguitos, soy Elgatitosierra. Aquí estoy otra vez con todas vosotras y todos vosotros para jugar con un poquito más de música.

Espero que os lo pasarais bien con el cuento de Pedro y el Lobo que os dejé aquí. Por lo menos parece que a Lucía y a Mara les gustó. ¿Lucía, has invitado a tus amiguitas y amiguitos a visitarnos?

Os acordáis que el otro día os dije que iba a revolver mi armario para buscar más cosas: bueno, pues encontré algunas curiosidades que espero os gusten.

Mirar qué cuadro tan bonito. Son unos antepasados míos dando su primer concierto. Luego se hicieron muy famosos y viajaban de aquí para allá. Mi hermano mayor dice que eran los abuelos de los abuelos de nuestros abuelos.


Abajo y a la izquierda podéis ver a dos monos, el de delante está tocando un oboe. Ellos, mis familiares, están sobre la mesa, delante del libro de partituras. El búho que está arriba era un amigo que les ayudaba pasando las páginas. Ya sabéis que los búhos son unos pájaros muy listos, porque se fijan mucho, siempre están muy atentos. A la derecha podéis ver unos instrumentos antiguos.

El retrato se lo hizo otro amigo, David Teniers el Joven, un señor muy importante que pintaba muy bien, y que vivía en Holanda, el país de los tulipanes, los molinos y los quesos de bola. ¡Qué ricos!

La música que os dejo hoy la tienen mis dos antepasados de aquí abajo. Cada uno tiene un disco, ¡tómenlos! Sólo tienen que pinchar encima de ellos, ya saben, con el ratón...

Bueno, y ahora tengo que ordenar un poco mi armario, porque está bastante revuelto, y a veces me pierdo aquí dentro.

Que os divirtáis, miauuuuuu y un lametazo.


miércoles, 21 de octubre de 2009

CLUYTENS interpreta a MUSSORGSKY, RAVEL y STRAVINSKY



Un lujo. Eso les obsequiaré esta vez. André Cluytens, belga de nacimiento y francés en todo lo demás, fue uno de los grandes directores del siglo XX. El olvido a medias que hoy cae sobre su figura envilece el negocio discográfico y nos sigue privando de un talento revelador.

Este auténtico chevalier en quien la elegancia se mezclaba con la energía y la lucidez —“mirarle era ya una alegría”, rememora Anja Silja— dirigió como nadie el repertorio francés pero además la gran literatura germánica, adentrándose en Beethoven y Wagner hasta donde sólo llegan los mejores intérpretes.

Cluytens, que hablaba seis idiomas, se paró al frente de orquestas de toda Europa, pero la “verde colina” de Bayreuth le deparó en los años 50 un encuentro de esos que trastocan la vida: Anja Silja, entonces joven amante de Wieland Wagner y además una de las luces de Bayreuth por mérito propio, cautivó el corazón del director 35 años mayor. Él optó por alejarse de Bayreuth en silencio por respeto a Wieland, que no entendió los motivos de ese abandono. Se interrumpió así una trayectoria wagneriana insigne, pues todo lo que Cluytens dirigió allá se cuenta entre las cumbres del Festspielhaus.

La grabación que hoy les comparto encuentra a Cluytens dirigiendo en Italia, en 1962. Las orquestas de la RAI eran buenas, aunque sin competir con sus congéneres de Europa central. La grabación es una toma en vivo, con los pros y contras que eso ocasiona: ruidos, toses, pero también expectación, energía. Y con ese “tono sepia” que brinda encanto propio a los registros antiguos. Cluytens, raveliano estupendo, saca todo lo francés que existe en la transcripción de los “Cuadros...” de Mussorgsky (personalmente disfruté aquellas piezas que no me atraían antes, como “Tullerías” y “El Mercado de Limoges”). “La Valse”... una maravilla: ¡así se interpreta a Ravel! Por fin, “El Pájaro de Fuego” de Stravinsky recupera ese enfoque que a veces olvidamos: es música rusa realizada en ambiente parisino. Los planteamientos orquestales muy bien lucidos, y además una interpretación que se mueve entre el misterio, el encanto y el permanente entusiasmo.

¿Y Anja? La historia no es tan alegre. Cluytens no pudo ocultar eternamente sus sentimientos, que afloraron tras la muerte de Wieland en octubre de 1966. Pero la soprano germana y el maestro de Amberes tuvieron menos de un año para relacionarse, verse y escribirse. El cáncer se llevó al gran André Cluytens en junio de 1967, a los 62 años. Hoy, Anja Silja vive en París, en la misma casa que fuera del director pues, como ha dicho en una entrevista, allá donde esté Cluytens, la está esperando. Romántico, sin duda. Wagneriano, también. Es que Cluytens siempre llega para quedarse.

Compruébenlo ustedes... AQUÍ.


NOTA: André Cluytens fue maestro de Georges Prêtre, el magnífico director francés cuya versión de los “Cuadros...” pueden encontrar en el blog Oído Fino, del siempre impecable Fernando Toledo. Seguramente descubrirán reminiscencias del maestro en el discípulo. Creo que dirigir con las solas manos es uno de estos legados.

domingo, 18 de octubre de 2009

EL NEGRO DE LA VOZ DE ORO



Robert McFerrin, más conocido como Bobby McFerrin, nació en Manhattan, Nueva York, el 11 de marzo de 1950. Cantante “a capella” (estilo musical caracterizado por utilizar únicamente la voz para generar los sonidos de la melodía y la armonía), estuvo, inicialmente, asociado al jazz. Y además, cosa que pocos saben, es director de orquesta. Ha conseguido, hasta ahora, diez Grammys.

Estudió piano desde la infancia y pronto se subió a los escenarios, pues tiene además un notable sentido del ritmo, con una facilidad extrema para asimilar cualquier estilo, género o tradición musical y un gran sentido del humor y del espectáculo.

Su primer gran éxito Don't Worry, Be Happy, que formaba parte de banda sonora de la película Cocktail (Roger Donaldson, 1988), protagonizada por Bryan Brown, Elisabeth Shue y Tom Cruise, fue número 1 en las listas de Estados Unidos, lanzándole al estrellato.

Ha colaborado asiduamente con solistas de la talla de los pianistas de jazz Chick Corea y Herbie Hancock, el violonchelista Yo-Yo Ma, y con la Saint Paul Chamber Orchestra.

Es célebre por tener un registro vocal de cuatro octavas (mientras que la mayoría de los mortales sólo tenemos una octava y media), por dominar el scat (técnica de improvisación vocal en jazz, generalmente con palabras y sílabas sin sentido, convirtiendo la voz en un instrumento más [skoobie-doobie, bee-bop-a-lula, boop-boop-a-doop, etc.]), y por su habilidad para usar la voz para crear efectos de sonido, como su recreación de un bajo sobresaturado, que logra cantando y golpeando suavemente su pecho.

Hoy os presentamos su segundo gran trabajo, un disco que no puede faltar en ninguna colección que se precie, THE VOICE (Elektra Records, 1984). En él, BOBBY MCFERRIN exhibe sus espectaculares dotes como vocalista dominador del scat, su registro asombrosamente amplio, su facilidad para pasar de una nota profundamente grave a su altísimo sobreagudo falsete, dando así la sensación de que estamos escuchando a varios cantantes a la vez, casi como si fuese el resultado de un cuarteto formado por un bajo, un tenor, una contralto y una soprano.

BOBBY MCFERRIN aprovecha estas privilegiadas cualidades para simular el canto a varias voces, pues él mismo desarrolla la melodía y el acompañamiento, y lo hace tan bien y tan rápidamente que realmente parece la grabación de varios vocalistas.

Encantador, impresionante y mágico. Y en directo. Salud, paz y una sonrisa para BOBBY MCFERRIN por favor. ¡Y AHORA, A DISFRUTAR!

Elgatosierra


> Bobby McFerrin - THE VOICE

MP3 VBR 62,5 MB


viernes, 16 de octubre de 2009

...Y DEL OESTE

Volkswagen impulsa una campaña llamada “The Fun Theory”, fomentando la renovación de las cosas sencillas desde un enfoque divertido, ingenioso, ameno. Y para probar el postulado, fueron a Estocolmo a convertir una escalera de Metro... en un piano. Vean cómo reaccionó el público.

Otro Gato-Dato que se agradece...!

COSAS DEL ESTE...


Otra vez el Este nos trae una sorpresa. Kseniya Simonova es una (hermosa) chica ucraniana que deslumbra con sus dotes... para la animación en arena. Su arte le valió ganar el Ukraine's Got Talent. ¡Disfrútenla! (Gracias Gato):



miércoles, 14 de octubre de 2009

MCFERRIN CANTA A BACH

El negro de la voz de oro. Porque, si bien no hay negro que cante mal, no creo que haya humano con la capacidad vocal de Bobby McFerrin. Abajo, su inspirada interpretación a capella en 1988 del Aria de la Suite Orquestal nº 3 de Bach, para mi gusto una de las composiciones más asombrosas, perfectas e irrepetibles que se hayan conocido en este mundo. Y en cualquier otro.

Imposible no recordar a Goethe, para quien Bach “evoca a la Eterna Armonía hablando consigo misma, como debió ser poco antes de la creación del mundo”. Esa cualidad intemporal queda acentuada, al lado de McFerrin, por la versión “histórica” de Ton Koopman junto a la Orquesta Barroca de Amsterdam.

(Insisto en lo dicho en otra parte: los clásicos no mueren.)

BRAHMS IN PARADIS

Oigan bien la melodía de esta canción, compuesta (es un decir) por Serge Gainsbourgh. Interpreta Vanessa Paradis, que en su elegancia esconde un hechizo seductor para dar lecciones a Afrodita. Mientras más la escucho, ¡más me gusta Brahms!

Para oír con devoción y contemplar con babero. (Ya lo ven: los clásicos no mueren)

sábado, 10 de octubre de 2009

Baudelaire. Poemas en Prosa

Cada Cual con su Quimera



Bajo un amplio cielo gris, en una vasta llanura polvorienta, sin sendas, ni césped, sin un cardo, sin una ortiga, tropecé con muchos hombres que caminaban encorvados.

Llevaba cada cual, a cuestas, una quimera enorme, tan pesada como un saco de harina o de carbón, o la mochila de un soldado de infantería romana.

Pero el monstruoso animal no era un peso inerte; envolvía y oprimía, por el contrario, al hombre, con sus músculos elásticos y poderosos; prendíase con sus dos vastas garras al pecho de su montura, y su cabeza fabulosa dominaba la frente del hombre, como uno de aquellos cascos horribles con que los guerreros antiguos pretendían aumentar el terror de sus enemigos.

Interrogué a uno de aquellos hombres preguntándole adónde iban de aquel modo. Me contestó que ni él ni los demás lo sabían; pero que, sin duda, iban a alguna parte, ya que les impulsaba una necesidad invencible de andar.

Observación curiosa: ninguno de aquellos viajeros parecía irritado contra el furioso animal, colgado de su cuello y pegado a su espalda; hubiérase dicho que lo consideraban como parte de sí mismos. Tantos rostros fatigados y serios, ninguna desesperación mostraban; bajo la capa esplenética del cielo, hundidos los pies en el polvo de un suelo tan desolado como el cielo mismo, caminaban con la faz resignada de los condenados a esperar siempre.

Y el cortejo pasó junto a mí, y se hundió en la atmósfera del horizonte, por el lugar donde la superficie redondeada del planeta se esquiva a la curiosidad del mirar humano.

Me obstiné unos instantes en querer penetrar el misterio; mas pronto la irresistible indiferencia se dejó caer sobre mí, y me quedé más profundamente agobiado que los otros con sus abrumadoras quimeras.


Charles Baudelaire, Poemas en Prosa

viernes, 9 de octubre de 2009

LA VOZ DE LA TIERRA. JOHN LENNON



John Winston Ono Lennon, más conocido como John Lennon, fue, muy posiblemente, el más famoso músico y compositor de música pop y rock del siglo XX, tanto en los años 60, al frente del grupo The Beatles, probablemente el más influyente de la historia de la música popular, como en los setenta, ya en solitario.

En The Beatles, LENNON cantaba y tocaba principalmente la guitarra rítmica, la armónica y el piano, además de otros instrumentos de teclado y, por ejemplo, el banjo, y firmó además la mayor parte del material junto a su compañero Paul McCartney. Muchas de estas composiciones, dada la repercusión mundial del grupo, se han convertido en algunas de las melodías más conocidas del siglo XX. Lo mismo puede decirse de las canciones de su etapa en solitario, entre las que cabe destacar “Imagine”, convertida desde el principio en un himno pacifista conocido en todo el mundo.

JOHN LENNON nació tal día como hoy, un 9 de octubre, en 1940, en Liverpool, Reino Unido, y por eso queremos homenajearle ahora y aquí.

Salud, paz y una sonrisa en recuerdo del bueno de JOHN LENNON por favor.

Elgatosierra

jueves, 8 de octubre de 2009

PADRE


Para que a los irritables se nos caiga al menos una vez la cara de vergüenza.



Dedicado a mi viejo, al que conocí tan poco.
Y gracias al Gato, que me sugirió el video.

martes, 6 de octubre de 2009

BRAHMS: Serenatas 1 y 2 [Abbado & BPO]

Las Serenatas de Brahms no parecen frecuentar los conciertos o las aficiones del público que asiste a ellos. Antes de lamentar el hecho como síntoma de bancarrota espiritual de la Humanidad... mencionaré parte de una biografía del Barbudo, recuperada desde los (revueltos) cajones de mi memoria. Entre análisis y argumentos, el biógrafo —“de cuyo nombre no me acuerdo”, diría Cervantes— sitúa en Detmold una verdadera “mayoría de edad” para Brahms como compositor. Hasta entonces el músico de Hamburgo había pulido sus dotes en un período que cabría denominar Sturm und Drang, donde se percibe un clima tormentoso, con tonalidades sombrías interrumpidas por frecuentes relámpagos emocionales. ¿Será tradición germana la juventud gótica y la madurez clásica?

El castillo de Detmold en una antigua fotografía

La idea de “recuperar” un molde anticuado como era la serenata calzaba bien en Detmold, donde Brahms llevó la vida de un músico al servicio de un gran señor, a la manera en que lo fueron Haydn y Mozart cuando componían sus propias serenatas — género relacionado además con ambientes palaciegos y recepciones al aire libre.

Pues bien, Brahms, según el biógrafo, habría comenzado imitando aquellos modelos dieciochescos; sin embargo, su interés en el desarrollo temático fue añadiendo una densidad cada vez mayor a la música, hasta que el ligero plan inicial era desmentido por la profundidad lograda en las diferentes partes. De ahí que las piezas funcionaban bien ante el público como fragmentos sueltos, mientras que la serenata completa despertaba perplejidad con su mezcla de propuesta ligera y desarrollado planteamiento sinfónico. Sobre todo la Primera Serenata posee esta dualidad algo enredada entre forma e intención.

La Segunda Serenata en cambio es mucho más “redonda”. Brahms se había elevado a la categoría de maestro que no tropieza.

Personalmente, creo que esa inestabilidad Sturm und Drang se repite en todas las primeras creaciones del maestro en distintos géneros: Primera Serenata, Primer Concierto para Piano, Primera Sinfonía. En cada uno de estos tres casos, la obra siguiente es más plácida, más segura y mejor planteada, aunque también algo menos dramática. Y aunque la Primera Sinfonía es un caso especial por el extenso período de su “forja”, su primer movimiento data de estos días de romántico arrebato. Es fácil reconocer esa turbulencia juvenil en sus notas.

Pero el momento de la Primera ya llegará. Ahora les dejo —otra vez— las dos Serenatas en versión de Claudio Abbado con la Filarmónica de Berlín. Pero ojo: es el Claudio que iba como director invitado en 1967 (Segunda Serenata) y en 1981 (Primera Serenata). Además, con una orquesta que sonaba como ya no lo hace (¡cuánto concuerdo contigo en eso, Ernesto!). Un placer agregado es oír al clarinete principal, el gran Karl Leister, maestro de su instrumento (fijarse en la nitidez con que hace sonar todas las notas, incluyendo las escalas rápidas, donde no hay borrones).

A disfrutar, AQUÍ.

lunes, 5 de octubre de 2009

PFITZNER: PRELUDIOS de ‘PALESTRINA’ [etc.]


HANS ERICH PFITZNER (1869-1949) ocupó un lugar relevante en la vida musical alemana de su tiempo como director, compositor y pedagogo. Fue un adalid de la tradición romántica germana, a la cual adhirió en sus postulados estéticos y filosóficos, con la cual impregnó su obra y en nombre de la cual atacó las vanguardias atonales, a menudo con violento fervor. Fue, pues, un hombre de convicciones férreas, capaz de mostrarse obcecado y visceral.

Aunque su arte de como director ha sobrevivido en unos cuantos registros discográficos, Pfitzner pasó a la posteridad gracias a un puñado de creaciones magistrales. Entre éstas se alza con particular brillo la ópera PALESTRINA, a la cual prefirió llamar “leyenda musical en tres actos” y que Thomas Mann consideraba “ejemplo sublime de arte trágico”. En esta obra a la cual dio música y libreto, Pfitzner convirtió al polifonista italiano en símbolo del creador iluminado y malcomprendido, destinado a salvar la pureza del arte musical contra las maquinaciones de su entorno.

Pfitzner fue visceral, decíamos antes; de hecho, tenía el maldito carácter de un auténtico talibán de la música. Tal vez eran los tiempos, con sus ferocidades históricas; tal vez era el llamado de Nietzsche a abandonar la piedad, por consentir la debilidad. Como sea, el compositor no quedó indiferente ante el levantamiento de ánimos y el ardor del orgullo herido que llevó a Alemania desde la República de Weimar hasta el Tercer Reich. Pfitzner se había vuelto cada vez más nacionalista y, por ende, simpatizó con las reivindicaciones culturales abogadas por los nazis. Pero al mismo tiempo los confrontó con su estilo virulento y temperamental para defender a figuras judías como Bruno Walter, que para Pfitzner eran amigos. La Wikipedia (versión en inglés) relata una agria desavenencia ocurrida ya en 1923 entre Pfitzner y Hitler cuando ambos coincidieron como pacientes de un hospital, llegando más tarde Hitler llegó a tildar al músico como “rabino judío”.

Nada de esto importó durante las revanchas de la posguerra, pues las simpatías del compositor eran conocidas y, en consecuencia, fue proscrito de por vida. Murió en un asilo, garrapateando notas en papeles sueltos, olvidado de todos. A partir de los años 70 del siglo pasado, sin embargo, su legado comenzó a reverdecer, dejando en evidencia que no era un imitador de Richard Strauss.


Disfruten ahora una selección de música pfitzneriana —¡ojo con los Tres Preludios de “Palestrina”!— a cargo de Wolfgang Sawallisch y la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara, ACÁ.

domingo, 4 de octubre de 2009

LA NEGRA QUE SE QUEDA

Incitado por Mara, les dejo estas interpretaciones de Mercedes Sosa cantando “Gracias a la Vida”. Cuando la argentina entona a Violeta Parra, no hay elogio que alcance.


Adjunto ahora otra interpretación de Ña Mercedes, cuando era más joven. Y lo hago para demostrar que el paso del tiempo sólo beneficia a quien sabe vivir. Ciertamente el físico resintió los años en Mercedes Sosa, pero lo hondura de su interpretación se hizo mayor. Las canciones calaron más en ella, y así ella caló todavía más en nosotros. Por eso el título. La Negra se ha quedado en nosotros. Vaya esta entrada como un homenaje a quien fue para muchos —me incluyo— una de las voces femeninas más descollantes de Sudamérica.



PEDRO Y EL LOBO (de SERGIO PROKOFIEV)



por Elgatitosierra


Dedicado a
la niña Mara
con mucho cariño.


Vengo a jugar con música, porque si hay algo que de verdad me gusta a mí es la música, todo tipo de música, miauuuuuu. Bueno y también el chocolate, pero ese es otro cuento...

Hoy os voy a presentar a un amigo mío, se llama Pedro, y vive en Rusia, un país muy grande y muy bonito que está entre Europa y Asia. La historia de Pedro es tan divertida que un amigo, Sergio Prokofiev, le puso música y todo.

Me gustaría que escucharais este bonito cuento y que luego me contarais si os ha gustado. Y mientras escucháis el cuento podéis jugar, dibujar, y sobre todo bailar, eso es lo que más nos gusta a nosotros, a Pedro y a mí, y es lo que hacemos en cuanto estamos juntos.

Me gustan mucho los dibujos de las niñas y los niños, así que espero que me mandéis alguno (elgatosierra@gmail.com), sobre todo los que más me gustan son los de gatos, pero no sé por qué. Quizá vosotros me lo podáis decir.

Ah, el cuento que os dejo aquí abajo, dentro del dibujo de Pedro jugando, tiene dos partes: la primera tiene la música y la narración, y la segunda sólo la música para que vosotros les podáis contar el cuento a vuestros hermanos o a vuestros amigos. Bueno, si tenéis mascota también se lo podéis contar a vuestra mascota, seguro que le encantará.

Y ahora voy a seguir revolviendo mi armario que creo que por aquí tengo alguna cosita más para otro día.

Que os divirtáis, miauuuuuu y un lametazo.




[Poesía] GEORG TRAKL


Grodek


Al anochecer resuenan los bosques otoñales
de mortíferas armas, las áureas llanuras
y lagos azules; arriba el sol
rueda más lúgubre; abrazan la noche
moribundos guerreros, la salvaje queja
de sus destrozadas bocas.

Pero tranquila se recoge en los prados
una nube roja, donde un furioso dios habita,
la sangre derramada, frescura lunar;
todas las calles desembocan en una negra podredumbre.

Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas
oscila la sombra de la hermana a través de la silente arboleda,
para saludar el espíritu de los héroes, las sangrantes cabezas;
y suaves resuenan en el junco las oscuras flautas del otoño.

¡Oh el más soberbio luto! Vosotros altares de bronce,
la caliente llama del espíritu se nutre hoy de un violento dolor,
los nietos no nacidos.


Georg Trakl

LA VOZ DE LA TIERRA. VIOLETA PARRA

Violeta Parra
 »Run-Run se fue pal Norte«, canción que relata la partida de su amante, el antropólogo suizo Gilbert Favre, el mismo hombre que inspiró »Gracias a la vida« pero cuya salida del país y posterior matrimonio en Bolivia sumió a Violeta Parra en una depresión con fatal desenlace

Violeta del Carmen Parra Sandoval, más conocida como Violeta Parra, bordadora, cantante, ceramista, escultora, guitarrista, pintora, y sobre todo gran persona, es considerada por muchos la folclorista más importante de Chile.

Todas sus obras rebosan poesía y compromiso social. Amiga de los poetas Pablo Neruda y Pablo de Rokha, recopiló más de tres mil canciones del folclore chileno, reunidas en sus discos y libros.

Violeta Parra nació un día como hoy 4 de octubre, en 1917, en San Carlos de Itihue, ciudad y comuna de la Provincia de Ñuble en la VIII Región del Biobío, en Chile, y por eso queremos homenajearla ahora y aquí.

¡Salud, paz y una sonrisa para la grandísima VIOLETA PARRA por favor!

Elgatosierra

VIOLETA PARRA - ANTOLOGÍA

sábado, 3 de octubre de 2009

BRANDEMBURGO (y II)

franja
Regresamos a los Conciertos

en versiones de...
Jordi Savall Franzjosef Maier Martin Pearlman

por Ernesto Nosthas y Elgatosierra



Amigas y amigos, volvemos con ustedes con reflexiones sobre la escucha de este maravilloso grupo de obras, nuestros queridos Conciertos de Brandemburgo de BACH.

Éstas son, sin lugar a dudas, unas de las obras por la que nuestro querido JOHANN SEBASTIAN es más recordado. Para muchos expertos, estos conciertos figuran entre las obras más destacadas y trascendentales de la música universal. Recuérdese, en este sentido, que fue una de las composiciones elegidas para integrar el disco Sound of Earth (“Sonidos de la Tierra”) que las sondas espaciales Voyager, lanzadas por la NASA en 1977, llevan en su interior para dar a conocer la existencia de vida en la Tierra a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que las encuentre.

La grandísima genialidad del conjunto radica en que se encuentra en el centro del triángulo formado por lo que serían los conciertos instrumentales del Barroco. Agotada la vía de los conciertos vocales de los barrocos temprano y pleno, el barroco tardío exploró simultáneamente tres posibles vías distintas, que situaríamos en los vértices del citado triángulo: el concierto policoral, el concerto grosso y el concierto solista, que sería prácticamente el único que sobreviviría desde el clasicismo.

Queremos provocarles a que piensen y vivan esas obras maestras de muchas formas. No hay una lectura definitiva; aun hoy al gran BACH lo reinventamos constantemente, porque su obra es atemporal y plástica, y está más viva que nunca.

Los Conciertos de Brandemburgo de BACH, como una cabeza jánica trifronte, miran tanto hacia el concierto policoral (el primero y el tercero), hacia el concerto grosso (el segundo, el cuarto y el sexto), o hacia al concierto solista (el quinto). Pero pasemos a revisar uno a uno nuestros conciertos más queridos.

gatoGatosierra dixit: para nuestro “árbitro de la elegancia”, el amigo Ernesto Nosthas, el favorito es el Tercero, el más popular de toda la serie; por algo será. El Concierto de Brandemburgo nº 3 en sol mayor (BWV 1048), fue escrito originalmente para 4 violines, 3 violas y 3 violonchelos, y fue arreglado, posteriormente, para sólo 3 violines, 3 violas, 3 violonchelos (más bajo continuo).

Tiene la estructura tradicional italiana de Allegro ~ Adagio ~ Allegro. La influencia italiana del segundo concierto se mantiene en el tercero, aunque con un cambio importante en el dispositivo orquestal, pues Bach prescinde en esta ocasión de los instrumentos de viento para dar todo el protagonismo a las cuerdas.

Todo aquí se construye a partir de unas células rítmicas mínimas que constituyen la base de los distintos temas melódicos, trabajados contrapuntísticamente, con los dos distintos grupos de instrumentos ora separándose, ora oponiéndose, ora uniéndose en un tutti. Toda una lección, pues, de cómo puede componerse una obra maestra partiendo de los elementos más simples y elementales. ¿¡Tomó Beethoven esta obra como modelo para su inmensa Sinfonía nº 5!?

Y para mínimo, el segundo movimiento, indicado Adagio en la partitura, pero que únicamente consta de dos acordes, uno inicial y otro final, por lo que se cree que Bach dejaba este espacio libre a la improvisación del intérprete, en especial del primer violín o del clavecinista encargado del bajo continuo.

En el tercer y último movimiento, la danza parece adueñarse de la partitura, casi como si se tratara de un tiempo de suite.

Ernesto nos relata: Es imposible para el amigo que les escribe, mantener la cordura mental cuando lo escucha... Me provoca una alegría desbordante. Una anécdota particular me lo recordará siempre.

En lo más crudo del invierno de 2000, tuve la oportunidad de asistir becado a un curso a Washington DC. Fueron casi dos meses fuera de mi hogar con mi pequeño hijo Mauricio Ernesto, con apenas cinco meses de edad. La estadía fue apasionante y muy productiva, pero la nostalgia del hogar y de mi esposa e hijo eran notables. Ya a finales del curso asistí a un concierto en el Atrium de la Galería Nacional, en la cual se organizó una velada con los Smithsonian Players y el Tercero fue la pieza de cierre.

Recuerdo cómo caían los copos de nieve afuera de la Galería y cómo mágicamente parecían danzar al compás de la música y en medio de ese escenario, mis penas y nostalgias se reconfortaron enormemente, como solo BACH puede hacerlo en mi alma.
Ernesto Nosthas dixit: Para nuestro acucioso Elgatosierra los amores están en el Quinto. El Concierto de Brandemburgo nº 5 en re mayor (BWV 1050), para violín, flauta travesera y clavecín solistas, más cuerdas y bajo continuo, consta también de tres movimientos: Allegro – Affettuoso – Allegro.

De nuevo el grandísimo Bach consigue sorprender al oyente, en este caso haciendo que el clave, que hasta entonces había ocupado un papel de acompañante, alcance un protagonismo inusitado, al mismo nivel que el resto de los instrumentos. O más aún si cabe, pues suya es la larga cadencia a solo del primer movimiento, quizás escrita por el compositor para su propio lucimiento en alguna de las veladas de Köthen, posiblemente en el mismo clave que comprara en Berlín en 1718.

El tema del tercer movimiento está tomado de una giga de Buxtehude, músico al que Bach admiraba, sobre todo en lo que respecta a su música para órgano. Puede muy bien ser tenido como el primer gran concierto para teclado de la historia de la música.

El Gato nos cuenta: Un día de mediados de la década de los setenta del pasado siglo, uno de los hermanos de este gato ignorante e imprudente le invitó, conocedor de su gusto por la música, a acompañarle a comprar un nuevo equipo de música, y él no pudo ni quiso negarse. Ambos se dirigieron a la calle Barquillo de Madrid, a lo largo de la cual se alinean, a derecha e izquierda, un buen número de comercios especializados en estos aparatos.

El Gato llevaba bajo su brazo izquierdo una caja con dos discos: Los Conciertos de Brandeburgo de BACH en la estupenda versión de Benjamin Britten al mando de la Orquesta de Cámara Inglesa.

Después de entrar en varias tiendas y sopesar diversas opciones relacionando calidad y precio, eligen tres aparatos diferentes y proceden a intentar compararlos para decidir cuál comprar. El vendedor que les atiende sacó un disco de jazz de Modern Jazz Quartet, exactamente Solid State, donde Milt Jackson consigue con su vibráfono un sonido característico y espectacular, y fue a ponerlo.

Pero el Gato le rogó que por favor pusiera su disco. Y empezó a sonar el maravilloso Quinto concierto de Brandeburgo. Se hizo un silencio total en la tienda y todo quedó paralizado. El Gato le rogó al dependiente que subiera un poco más el volumen para poder escuchar mejor el rango dinámico y el dependiente así lo hizo. Cuando Philip Ledger se arrancó al clave secundado por Britten y la Orquesta de Cámara Inglesa, toda la tienda permaneció expectante y con el aliento contenido en un silencio celestial.

Al terminar la compra el dependiente le rogó al Gato que le vendiera su disco, estando dispuesto a pagarle el doble de su valor comercial.

Más diez años después el Gato volvió al mismo comercio a comprarse otro equipo de música y el mismo dependiente le reconoció, y le comentó que todavía utilizaba aquél disco de los Conciertos de Brandeburgo de BACH para seguir vendiendo aparatos de música, y que siempre le había dado unos resultados excepcionales.



Para cerrar estas reflexiones, les invitamos a visitar dos versiones caras a nuestros corazones:

del Tercero la del célebre Franzjosef Maier al frente del Collegium Aureum, y del Quinto la del inigualable Jordi Savall con Le Concert des Nations (al clave el excelente Pierre Hantaï). Basta pinchar en las miniaturas.




franja2

Una tarde de comienzos de enero de 1967. George Martin (el productor de The Beatles) está tranquilamente en su casa, en Londres, viendo la televisión, y de repente suena el teléfono. Ésta fue la conversación que siguió, más o menos, según cuenta en sus memorias:
George Martin: “Buenas tardes, dígame”.
Paul McCarney: “Hola George, somos John y Paul”.
George Martin: “Hola chicos, qué pasa”.
Paul McCarney: “¿George, estás viendo la televisión?”
George Martin: “Sí”.
Paul McCarney: “¿Qué es eso que está dando la BBC”.
George Martin: “Son los Conciertos de Brandeburgo de Bach”.
Paul McCarney: “George, ¿qué instrumento es ese que produce ese sonido tan curioso?”.
George Martin: “Es una trompeta piccolo chicos” (estaba sonando el segundo concierto).
Paul McCarney: “Queremos ese instrumento en nuestro próximo disco”.
George Martin: “De acuerdo chicos, me gusta la idea, mañana nos vemos en AR”.
Así nació el solo de trompeta piccolo de The Beatles en Penny Lane, y el disco fue Magical Mystery Tour, verdaderamente un viaje mágico y misterioso, su noveno gran éxito. El 17 de enero de 1967 en los Estudios Abbey Road, en Londres, David Mason, entonces miembro de la Royal Philharmonic Orchestra, grabó el solo de trompeta piccolo que colorea esta preciosa canción.


¡Ah, y sabéis quién era el solista de trompeta piccolo del Segundo concierto de la versión de Britten antes mencionada! Sí, un tal David Mason, que también engrosaba las filas de esta Orquesta de Cámara Inglesa. Y es que el mundo musical también es un pañuelo.

Moscú, mediados de 1969. Herbert von Karajan y la Filarmónica de Berlín realizan una gira histórica en la capital soviética. Todo un acontecimiento en medio de la Guerra Fría. Aparte de un programa beethoveniano, seleccionan uno de los Brandemburgo para el más célebre de aquellos memorables conciertos (el 29 de mayo). En esa velada, este concierto bachiano fue el complemento mágico para una espectacular lectura de Karajan de la Décima de Shostakovitch, con el propio Dmitri en el escenario.

Luego, ambos músicos posaron juntos en la Gran Sala de Conciertos del Conservatorio de Moscú. Aquel momento pasó a la Historia.

Shostakovitch junto a Karajan

El momento mágico: Shostakovich y Karajan, juntos en Moscú

Al final, para quienes con abnegación y cariño han sido capaces de llegar hasta aquí, un último regalito: la versión completa de los Brandemburgo en otra versión con instrumentos de época, quizá la que haya recibido más aprobaciones generales en los últimos años, la de Martin Pearlman con los Boston Baroque, con el magnífico Daniel Stepner como violín solista y el mismo Martin Pearlman al clave. Basta pinchar en la imagen, ¡y a chuparse los dedos!

No dudamos que más temprano que tarde todas estas versiones de los Conciertos de Brandemburgo, de nuestro amado Bach, que aquí os hemos citado, estarán en vuestras colecciones de discos como ya lo están en las nuestras. Jamás os defraudarán, y recurrentemente podréis volver sobre ellas para vivir siempre aventuras inolvidables.

¡Así que ya sabéis: Salud, paz y más Conciertos de Brandeburgo por favor!
Y ahora, a disfrutar.

Ernesto Nosthas y Elgatosierra

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