miércoles, 9 de enero de 2013

Algo más de BRUCKNER

Brueghel el ViejoEl retorno de los cazadores (1565) / Pieter Brueghel el Viejo

Volvemos a la ruta con Bruckner en este principio de año. Y volvemos a su Cuarta Sinfonía, “Romántica”. Hace poco subí a esta página un artículo de Ernesto Nosthas, desmenuzando dicha sinfonía. A mi vez, quiero comentarles hoy algunas características de este creador y ampliar las versiones disponibles de esta obra.

Bruckner facetadoConocer a Bruckner implica peculiaridades únicas. Y la primera de ellas, creo yo, es el enredo de las versiones. Ocurre que de casi todas sus sinfonías existen segundas, terceras, cuartas versiones. No se trata de refinamientos posteriores al estreno, práctica que encontramos en otros compositores, sino de reelaboraciones sustanciales del material sonoro. Y lo que es más problemático: entre estas varias alternativas de una misma sinfonía no es nada fácil decidir cuál es la definitiva, porque ni el mismo compositor lo dejó establecido. ¿A qué venía tanto jaleo? Inseguridad, manía perfeccionista, debilidad de carácter... las razones son varias. El maestro consumió mucha energía retocando obras a solicitud de un puñadito de “amigos”, a quienes se les antojaba que un ajuste aquí o allá mejoraría la composición. ¡Como si hubieran escrito cosas comparables! Pero allá iba el bueno de Bruckner haciéndoles caso, muy lejano a la ferocidad con que reaccionaba Beethoven si alguien le venía con consejos similares...

La Sinfonía nº 4 no se libró de esta manía. Ernesto nos recordaba en su artículo que hay “varias Cuartas”, por así decir, y el último movimiento que conocemos hoy es distinto al primero que escribió el compositor. Al menos en este caso la reelaboración fue iniciativa del propio Bruckner, quien se superó a sí mismo con una página sensacional. En su concepto sinfónico (tan rotundo en sus elementos básicos que casi nunca varía) el Finale ofrece el corolario de la obra, sintetizando las ideas escuchadas en los tres movimientos previos para llevarlas a una culminación musical-espiritual. Aunque no siempre plasmó este anhelo a cabalidad, la Cuarta se aproxima mucho al acierto pleno.

Los primeros tres movimientos de la Sinfonía nº 4 comparten una inspiración semejante: las “sensaciones campestres” de su creador, traducidas en su música monumental. Bruckner, nacido en “la Austria profunda”, la de las aldeas diminutas y personalidad descollante, sabía mirar el mundo de otra manera, más limpia y a la vez más profunda, sin eludir la tragedia ni las fuerzas elementales. El movimiento final comprendía una fiesta campestre, como lo explicitó por escrito en la segunda versión del segmento pero, insatisfecho, Bruckner reelaboró una vez más la partitura hasta ofrecernos la que habitualmente escuchamos hoy. Todo ello imbuido de brío en pos de lo sublime, rasgo inseparable de su estilo.

Hans SebaldEl fin del Año (1546) / grabado de Hans Sebald Beham

  • »VOLKSFEST« FINALE de la Sinfonía nº 4 — Como dijimos más arriba, Bruckner redactó tres finales para su Cuarta sinfonía. A la segunda versión (1878) la bautizó »Volksfest« (Fiesta popular), título más bien evocador antes que descriptivo. Y es que nuestro autor poseyó una capacidad de abstracción fenomenal, es decir, cualquier estímulo que alimentara su imaginación era depurado hasta convertirlo en una fórmula concisa, cargada de sentido musical. Por ende, no esperemos danzas aldeanas ni pinturas de paisajes, sino más bien la idea de rusticidad, la idea de alegría campestre (expresada con gracia casi schubertiana), el sonido vibrante de las trompas que han simbolizado al bosque durante la sinfonía entera, etc. Todo ello controlado rigurosamente. Mejor lo explica el fallecido director austríaco Georg Tintner:
    carátulaEl material temático de la primera [versión del Finale] (1874) y la segunda (1878) está relacionado estrechamente, pero la segunda, la que llamó Volksfest, es más breve y sencilla. Basta comparar la primera frase de los segundos violines con la transformación de las complicadas quintas en el esquema favorito de Bruckner: un dosillo seguido de un tresillo. Sobre una nota pulsada de violonchelos y contrabajos los primeros violines descienden en terceras (en la primera versión los segundos violines hacen el recorrido inverso). Bruckner descartó sabiamente la apabullante escala descendente en unísono para la tercera versión (1880), que es la que se usa hoy habitualmente. La maravillosa melodía de viola suena aquí medio tono más alta que en la tercera versión. La ingenua y encantadora melodía común a las tres versiones reaparece en ésta no sólo como una fanfarria de metales, sino también en el acorde de las cuerdas. Sólo entonces se escucha el tema heroico al unísono que aparece al comienzo de la versión de 1880. Curiosamente, Bruckner hace que las cuatro trompas toquen la melodía principal del primer movimiento, mientras que en el primer y tercer Finale omite esta anotación, tal vez por considerar que ya se había escuchado antes lo suficiente. Por encantador que resulte este Volksfest, el compositor debió echar algo en falta, así que en 1880 añadió la fabulosa sección lenta en do menor de las cuerdas, repetida más adelante en dos claves distintas.
    Justamente Tintner es el intérprete de este movimiento, el Finale Volksfest, dirigiendo a la Orquesta Nacional Escocesa, el cual pueden escuchar íntegro en el reproductor bajo estas líneas:


  • SINFONÍA nº 4 por CLAUDIO ABBADO y la ORQUESTA DEL FESTIVAL DE LUCERNA — No hace mucho tiempo apareció este registro en que el maestro Abbado comanda a “su” Orquesta del Festival de Lucerna (no olvidemos cuánto debe esta formación su existencia a las gestiones del director italiano) en una lectura ejemplar de la sinfonía de Bruckner.

    Abbado integra la no extensa nómina de artistas de raíz latina capaces de abordar con éxito el repertorio germánico (sus años de estudio y de ejercicio profesional en Viena le ayudaron ciertamente). Tras superar un agresivo cáncer a comienzos de este siglo, centró su actividad artística en aquella localidad suiza, dando como resultado una de las mejores orquestas del mundo. Adalid de la música de Gustav Mahler, el director italiano demuestra asimismo un perfecto conocimiento del que fuera, no lo olvidemos, profesor de Mahler en el Conservatorio vienés. La atención al detalle, la lucidez para navegar en la compleja arquitectura de Bruckner, la sabiduría para alcanzar el equilibrio de la masa instrumental o el precioso sonido son algunas de las señas de esta hermosa versión de la Cuarta Sinfonía, que les comparto a seguir:
» D E S C A R G A

MP3 VBR ~ 220 kbps | 4 tracks | RAR 97,35 MB


  • SINFONÍA nº 4 por KARL BÖHM y la FILARMÓNICA DE VIENA — Referencia absoluta del catálogo, el gran Karl Böhm ofrece una lectura inimitable de la sinfonía en esta grabación de 1974. El sonido lustroso, inconfundible de la mejor orquesta del mundo (en opinión de quien escribe) es vehículo perfecto para comunicar la visión de uno de los mejores directores del siglo pasado. Hay algo de artesanato en la delicadeza con que afloran los timbres tanto como en la reciedumbre de los metales, sección siempre relevante en la música de este compositor. Como la Cuarta concede un rol preponderante al corno, aquí estriba una peculiar delicia tímbrica: la orquesta austríaca emplea instrumentos especiales, entre ellos la trompa vienesa cuya sonoridad rica en armónicos beneficia las notas largas y sostenidas. La música producida por este equipo asombra con su empaste, su respiración, su orgánico desarrollo en que cada momento brota del anterior con lógica y naturalidad consumadas. Disfruten, amigos y amigas, una de las mejores interpretaciones de la Cuarta sinfonía de Bruckner:
» D E S C A R G A

MP3 VBR ~ 220 kbps | 4 tracks | RAR 100,6 MB

2 comentarios:

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...

Precioso artículo querido Quinoff. Una de las más bellas sinfonías del maestro (mi preferida). Un abrazo.

quinoff dijo...

Gracias Julio, mi bruckneriano amigo! Espero que la versión de Abbado te guste, no sé si la has escuchado ya (aunque es lo más probable).
Abrazo,
J.

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