viernes, 13 de noviembre de 2009

De Vida, Muerte y Resurrección

La cita entre muerte y bienaventuranza que señala el fin de octubre y el comienzo de noviembre atrae, por “resonancia armónica”, una serie de imágenes y sugerencias. Me pareció adecuado que este mes el blog iniciara a tono con la época.

El ciclo de vida, muerte y renacimiento ha atrapado la imaginación de todos los hombres, ya sea contemplando, los más sencillos, el paso de las estaciones o especulando, los más inquietos, sobre la región desconocida más allá de la evidencia material. Unos y otros caminan, quizá sin saberlo, en los linderos del absoluto.

El Romanticismo europeo tomó algo de la mirada simbolista de los medievales —con su inmarchitable Dies Iræ o las Danzas Macabras del siglo XIV— cuando hizo de la muerte uno de sus temas recurrentes; pero, si las misas de réquiem compuestas entonces fueron memorables, muchas otras formas musicales plasmaron también esta curiosa “atracción fatal”.

Dos compositores que escribían música sin concesiones, de esa que se ama o se odia, se sintieron muy inspirados por esta temática: Mahler y Músorgsky. Sus enfoques incorporan rasgos modernos (desgarro, desolación, duda), precediendo en el terreno musical la expresividad y hondura conseguida por Bergman en aquella pieza magistral del cine que es El Séptimo Sello.

La Muerte juega ajedrez

Cantos y Danzas de la Muerte

Podríamos decir que Modest Músorgsky “se queda en octubre”, en Todos los Difuntos. Su asunto es la muerte propiamente tal, descrita con su áspera y tierna expresividad, basándose en poemas de su pariente, el Conde Arsenio Golenishtchev-Kutusov, a los que inicialmente proyectó como un ciclo de cinco canciones bajo el título Danza Macabra, y que a la postre acabaron siendo cuatro con el nombre unitario de Cantos y Danzas de la Muerte, obra maestra de la canción artística rusa. El compositor procura acomodarse a las inflexiones de la palabra hablada, calando en los poemas con enorme sensibilidad. Esta virtud plantea, sin embargo, una exigencia: conocer los poemas, leerlos si es posible a medida que seguimos la música. Las cuatro piezas, escritas para voz y piano, tentaron la mano orquestadora de otros músicos (las creaciones de Músorgsky tienen una insólita capacidad de “reencarnación”). Así fue como Rimsky-Korsakov, Glazunov o Shostakovich llevaron las canciones al ámbito orquestal, convirtiéndolas en algo parecido a los lieder sinfónicos centroeuropeos.

Precisamente así las conocerán hoy: orquestadas por Shostakovich, cantadas por el barítono Sergei Leiferkus junto a la Royal Philharmonic, dirigidos todos por Yuri Temirkanov. Va con tapas y traducción, AQUÍ.


Una Sinfonía de Vida Eterna

Mahler “nos lleva al 1º de noviembre” con la Sinfonía número 2, “Resurrección”, cuyo asunto es la muerte trascendida. La aguzada sensibilidad espiritual del gran músico judío lo empujó a usar el lenguaje musical como medio de abrir la realidad a esferas más altas. En el proceso estrangulaba anímicamente a su entorno, pero eso es un detalle... La gestación de esta obra monumental conoció bastantes tropiezos, incluyendo la dura reprobación de Hans von Bülow en un episodio que recuerda la entrevista de Hans Rott con Brahms. Mahler sufrió un atasco creativo que sólo se resolvió en los funerales de Bülow no mucho después; mientras el coro fúnebre entonaba un poema de Gottlieb Klopstock, “Resurrección”, Mahler recibía una inspiración violenta que lo hizo ponerse a trabajar apenas volvió a casa. De la muerte, nueva vida: esta sinfonía.

Comparto con ustedes una versión de lujo, difícil de encontrar: Oleg Caetani (hijo de Igor Markevitch) con la Filarmónica “Robert Schumann” de Chemnitz (Alemania):

MP3 (320 kbps, 48 kHz) [AQUÍ]

Van con tapas, libreto y texto en español de las partes cantadas.

Esta sinfonía goza de documentadas exégesis en la Red, por lo que no viene al caso intentar otra más aquí. Me limito a recomendarles tres fuentes interesantes:

  • www.orfeoed.com
  • www.luissancho.com
  • es.wikipedia.org












  • 3 comentarios:

    Classic Musica dijo...

    Hola! Es de cortesía devolver las visitas, así que aquí estoy. Estupendo artículo muy apropiado para este mes de "difuntos", aún más triste para mí porque hace años en un noviembre murió mi padre.
    Ví la película El Septimo Sello cuando era muy joven y no la acabé de entender demasiado, ahora sería distinto, claro.
    Soy bastante reacia a las descargas, ¿no podrías poner la opción de escuchar solamente?.
    Saludos y hasta la próxima.

    Quinøff dijo...

    Pero qué visita! Lamento mucho lo de tu padre, sé lo que son esas pérdidas. La película de Bergman necesita sin duda algún bagaje de experiencia para comprenderla, porque es una obra muy meditada, un intento de traducir las inquietudes que sólo aparecen cuando has necesitado hacerte ciertas preguntas.
    Colocaré los fragmentos de música para que los oigas.
    Muchos saludos.

    Elgatosierra dijo...

    Elgatosierra al aparato.
    Interesante tema, hay quien dice que por aquí empezó la filosofía.
    Yo creo que comenzó antes, y por algo más elemental, por la toma de conciencia de la existencia. Primero es lo primero, y luego, si acaso es el final. Entre medias hay algunas cosillas, a veces interesantes.
    ¡La música, sí, también, a veces, es eso que nos ayuda a llevarlo de la mejor manera posible!
    Lo de la resurrección...
    Los Cantos y Danzas de la Muerte de Músorgsky siempre me han parecido una obra maestra, y aterradora, porque te enfrenta inmediatamente con el destino final. En la senda de El canto del cisne del gran Schubert.
    Estaba acostumbrado a escucharlas en las dos versiones por Boris Christoff, con piano y con orquesta, y la verdad es que ésta por Temirkanov con Leiferkus y la Royal Philharmonic me ha parecido muy interesante. Este director, poco a poco, cada vez me va gustando más.
    La Segunda de Mahler por Caetani ha sido todo un descubrimiento. No llega, claro está, a las alturas de Walter o Klemperer, pero está muy bien.
    No quiero ni pensar en la losa que tendrá que llevar sobre sus hombros toda la vida este hombre, con el recurrente recuerdo a su padre (grandísimo director) siempre por delante.
    Esta orquesta Robert Schumann Philharmonic Orchestra (Chemnitz) tiene a sus espaldas una historia de más de 170 años, y hasta que no la cogió Caetani no había grabado nada. Veremos cuánto dura la buena racha.
    La presentación y la edición del post es soberbia, como siempre.
    Quinoff, muchas gracias por el regalito.
    Elgatosierra

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