miércoles, 22 de mayo de 2013

¡Felices 200 años, RICARDO WAGNER!

Richard WagnerWilhelm Richard Wagner (1813-1883) / Retrato por Franz Hanfstaengl
Hace 200 años nació un revolucionario de las artes, un genio fundamental para la Música universal: Wilhelm Richard Wagner (* Leipzig, 22 de Mayo 1813 — † Venecia, 13 de Feb. 1883). Amado y odiado, encumbrado y vilipendiado, Wagner fue la gran figura de la música alemana en las postrimerías del siglo XIX, incluso una verdadera “piedra de escándalo” en el arte occidental de su tiempo. Fue un artista que poseyó aquella facultad insólita de crear belleza nueva, es decir una obra que asume una tradición pero crea un sendero propio, de tal originalidad que no deja a nadie indiferente. Probablemente ningún músico fue tan ambicioso, ni tuvo además la energía para hacer realidad frente a sí esas ambiciones. Como ser humano fue lamentable, incluso perverso en su oportunismo, megalomanía y extraño poder de sugestión que le facilitó innumerables manipulaciones; como artista fue y sigue siendo absolutamente indispensable. Y lo digo habiendo confesado aquí muchas veces mi profunda admiración por su gran “opuesto”, Brahms. ¡Feliz aniversario!

Lorin Maazel dirige su polémico arreglo »El Anillo sin palabras«, resumen musical de la portentosa tetralogía wagneriana, con el sonido extraordinario de la Filarmónica de Berlín. ¡Disfrútenlo!
firma de Wagner

jueves, 9 de mayo de 2013

SCHUMANN en manos de otros

carátula

El título es un intento de capturar su atención, amigos y amigas, hacia el mundo de las adaptaciones musicales; en este caso, los arreglos por vía de instrumentación. No es algo tan extraño; de hecho me atrevo a creer que es muy común. Casi todos los compositores han incurrido en estas prácticas, ya por razones de aprendizaje, imposición laboral, diversión, iniciativa propia u otros fines personales. Tomando obras concebidas originalmente para uno o muy pocos más instrumentos, estos músicos reiluminaron páginas antológicas mediante la suntuosa paleta instrumental de la orquesta moderna. Hay quienes se pasaron un poco de la raya —miremos a Stokowski...— pero también hay quienes nos revelaron la belleza desapercibida en una composición que pasábamos por alto —miremos a Ravel...—. ¡Ravel! Precisamente él nos abre el camino en esta oportunidad, para seguir luego con Theodor Adorno, de quien tanto hemos sabido como filósofo y tan poco como músico.

  • Ravel »CARNAVAL« Op. 9 — fragmentos sobrevivientes del arreglo orquestal completo Por supuesto que decir Maurice Ravel inducirá el recuerdo de su celebérrimo Bolero en una amplia mayoría; otros tantos recordarán asimismo la Suite Dafnis y Cloe, la fantasía La Valse o la Pavana para una Infanta difunta. Pero junto a estas obras personales emerge el genio capaz de orquestar la producción de otros sin adulterar su esencia. Ejemplo concluyente: los Cuadros de una Exposición, de Músorgsky. Ravel, quien pasó la vida en pos de una perfección que nunca creyó alcanzar (!), ha sido el mayor maestro francés de la instrumentación (esto es, incluso sobre Berlioz) y ciertamente uno de los más grandes de toda la historia. No sólo por su supremo acierto y buen gusto en las combinaciones tímbricas o en la exploración de la sonoridad total de un instrumento, sino en la capacidad (en mi opinión, inigualada) de adaptar la paleta orquestal según la conveniencia expresiva de cada obra. Su maestría no está atada a un único “sonido inconfundible”, aun cuando su personalidad sea característica; por lo mismo, el sonido que escuchamos en los Cuadros... no es idéntico al de otras adaptaciones.

    A principios del siglo pasado el empresario Sergéi Diaghilev, responsable de los aplaudidos “Ballets Rusos”, encargaba música para las representaciones de su compañía a músicos destacados. El buen ojo de Diaghilev redundó en frecuentes obras maestras. Una de ellas la orquestación completa de la suite Carnaval, de Robert Schumann, preparada por Ravel para los espectáculos de danza. Infelizmente sólo cuatro partes han llegado hasta nosotros: Préambule / Valse alemande / Paganini / Marche des 'Davisbündler'. En ellas apreciamos el respeto del creador francés hacia la partitura de su homólogo alemán.

    (Por cierto, aprovecho de enviar un saludo a Robin, un querido amigo de esta página, compatriota del compositor y al cual siempre recordamos por las rosas que dejó en la casa de Ravel en Ciboure.)


  • »KINDERJAHR« — Seis estudios del Op. 68 de Robert Schumann para pequeña orquesta Theodor Adorno ha pasado a la posteridad como filósofo, luego como crítico de arte, y poco o nada como músico. Quien escribe estas líneas admite poco cariño hacia este intelectual debido a su pendenciera actividad crítica en contra de Jean Sibelius, cuyas cualidades denostó tanto como pudo (sin llegar a poseerlas). No obstante, su reflexión sobre la música y la sociedad es digna del mayor respeto, aun cuando nadie está obligado a asumirla en términos definitivos. Como sea, Adorno realizó serios estudios musicales y hasta compuso algún puñado de piezas acorde a las vanguardias de su juventud, para concentrarse más tarde en la filosofía. Su »Kinderjahr« proviene del año 1941. Es interesante notar que la infancia fue relevante para el pensamiento del filósofo/compositor; así, tomó seis piezas del Op. 68 de Schumann («Álbum para la Juventud») para formar una especie de «ciclo del año» mirado desde los ojos de un niño. En su cometido, Adorno exhibe una imaginación tímbrica digna de admiración.



  • SINFONÍA nº 2 en DO MAYOR, Op. 61 — Por fin, cerramos el registro con la preciosa Segunda sinfonía del compositor alemán, famosa debido a muchos méritos pero sobre todo al inimitable tercer movimiento, ese conmovedor Adagio que brota desde las mismas entrañas de aquel hombre genial y sufridor.

    La Orquesta Filarmónica Real, dirigida por Dirk Joeres, se luce haciendo «cantar» la música del gran Schumann. ¡Disfrútenla!



    » D E S C A R G A

    MP3 VBR 220 kbps | jpgs | 14 tracks | RAR 95,37 MB

  • Robert Schumann en sus años de estudiante

    jueves, 2 de mayo de 2013

    Deanna Durbin


    DEANNA DURBIN Deanna Durbin (1921-2013) en sus años de gloria
    ¡Y los obituarios continúan, amigos! Abril se llevó al insigne cellista János Starker (* Budapest, Hungría, 5-Jul-1924 — † Bloomington, EE.UU., 28-Abr-2013), uno de los “amos” de su instrumento durante el siglo XX, sin nada que envidiarles a Rostropovich o Du Pré en jerarquía técnica o interpretativa.

    Pero de Starker podemos encontrar homenajes circulando ya en la Blogósfera; menos, en cambio, de otra figura que también nos abandonó el mes pasado: la actriz y cantante Deanna Durbin (* Winnipeg, Canadá, 4-Dic-1921 — † París, Francia, Abr-2013). Ella fue una de las grandes divas del Hollywood de antaño, aunque el cénit de su carrera se produjo entre la adolescencia y la juventud; fue, de hecho, una de las primeras “estrellas juveniles” del cine norteamericano. Y dado que en estos días estoy dedicado con entusiasmo al cine —una de mis pasiones de siempre—, la partida de Durbin me lleva a dedicarle unas líneas acá.

    Comenta la Wikipedia que “con papeles de adolescente en producciones edulcoradas, muy al gusto de la época, logró gran popularidad y llegó a salvar a los Estudios Universal de la bancarrota con películas como Loca por la música, Reina a los catorce años o Mentirosilla. Durbin siguió unida a Universal a lo largo de su vida profesional que se prolongó por más de una veintena de títulos, que también le dieron fama fuera de Estados Unidos. Tanto Winston Churchill como Benito Mussolini se contaron entre sus admiradores, y Anna Frank tenía una foto suya colgada en la pared del escondite en el que intentaba escapar de los nazis. En 1938 recibió un Oscar juvenil especial por «su significativa contribución a llevar a la pantalla el espíritu y la personificación de la juventud». A los 25 años, era la segunda mujer mejor pagada de Hollywood, por detrás de Bette Davis, y su club de fans era el más numeroso durante los años cuarenta. Su última película fue For the love of Mary, en 1948.”

    Lo interesante de esta actriz es que además era cantante, y no una cualquiera. Sus interpretaciones nos muestran a una intérprete de gran calidad. Poseyó el registro de una soprano ligera, con un hermoso timbre de voz y una notable solidez técnica. Había estudiado con el barítono español Andrés de Segurola; éste había desarrollado una carrera notable en los escenarios de ópera y luego en la gran pantalla, hasta que un accidente lo hizo dedicarse exclusivamente al magisterio. La calidad del maestro aflora en la discípula.

    A continuación algunas interpretaciones de Deanna Durbin. Que en paz descanse.

    Deanna Durbin en «Three Smart Girls Grow Up» (1939) canta un arreglo de la «Invitación a la Danza», de Carl Maria von Weber

    El famoso Vals de «la Viuda Alegre», de Léhar, cantado por Durbin en 1937, con letra en inglés

    Durbin canta «Nessun Dorma», de Puccini, en este corto de 1943 que traslada el aria a voz femenina y letra en inglés.

    martes, 30 de abril de 2013

    Adiós VITTO

    VitocoEl perro echado a un costado en «Las Meninas», célebre cuadro de Velázquez, adopta una posición de descanso casi idéntica a la de mi querido «Vitto»
    Un breve e inesperado “In Memoriam”, amigos y amigas, pero a título personal. La noche entre el sábado y el domingo pasados trajo consigo el descanso final para mi viejo y querido Vitto, un can callejero que se había quedado conmigo luego de que su primer dueño lo abandonara. Perro fiel como no he tenido otro, se había hecho querer por todo mi vecindario.

    Como comentaba en otro lugar, Vitto era un quiltro callejero de la comuna santiaguina de San Miguel que fue atropellado y abandonado en una clínica veterinaria antes del cambio de siglo. Cuando fue evidente la falsedad de los datos proporcionados al ingresarlo, lo adoptó un médico, el cual arrendó mi casa un par de años y luego se fue pero sin volver nunca a recoger su mascota. Y así se quedó conmigo ese perro amigable y despierto, un poco cojo por su accidente pero lleno de energía, con bonito ladrido, la cola mocha y el pelaje colorín. Se escapaba tanto de casa que finalmente lo dejé vivir afuera, en mi calle, porque adoraba los espacios abiertos. Y destruía las puertas que le impidieran escapar. Pasó años alegrando la vida de muchos (aunque no de todos), persiguiendo ciclistas, perdiendo peleas con otros congéneres y ganándose un lugar en el paisaje cotidiano. Al hacerse más viejo lo trajimos de vuelta al jardín trasero, y los vecinos lo extrañaban tanto que le preparaban comida y se la hacían llegar. Hasta el sábado iba diariamente un vecino a llevarle comida. Así el muy inteligente perro callejero cultivó su propia “red social” y vivió una vejez tranquila. Hasta la madrugada del domingo.

    Admito que al principio no me simpatizaba la manera en que me lo habían dejado “a cargo”, y menos aún el entusiasmo con que el animalito descubría siempre el punto débil por el cual escapar; si en la mañana, al salir, me despedía de él en el patio, al caer la tarde me daba la bienvenida en la calle... lo cual significaba una maravillosa “sorpresa” aguardándome en casa. Si lo castigaba, el pobre no chistaba. Y eso me ablandaba el corazón. No sabía yo que además se lo había robado en estos años.

    Ahora duerme muy cerca del árbol de damascos, en el patio donde deambulaba buscando rincones cómodos, ladrando a los ruidos desconocidos y esperando su ración de comida. Como me ha dicho un lúcido amigo argentino, esa larga amistad acaba de comenzar a ser inmortal. Por eso precisamente le dedico a mi fiel perro estas líneas de cariñosa despedida, aunque sé que ahora ya nunca más se me escapará.

    viernes, 26 de abril de 2013

    La historia de un Ángel: la última obra de ALBAN BERG

    angelito funebre
    por Ernesto Nosthas Nosthas


    Alban Berg por Lilly Steiner
    El Concierto para Violín y orquesta “A la Memoria de un Ángel” fue la última obra completa que nos legó el más romántico de los tres compositores de la Segunda Escuela Vienesa, el austriaco ALBAN BERG. El lenguaje sonoro de esta obra obedece a una versión muy personal de la técnica del atonalismo musical, desarrollada a partir de la obra del líder de esta corriente, Arnold Schönberg.

    Sin entrar en tecnicismos, es más fácil explicar este concepto recurriendo a su opuesto, la tonalidad. En música, la tonalidad la constituye básicamente el sistema de relaciones entre los diversos grados de una determinada “escala” o sucesión de sonidos. Para la música occidental, la escala DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI ha sido la base sobre la cual se han cimentado más de quinientos años. Esto es un sistema convencional, adaptado por el conocimiento humano, para entender y estructurar la música, y no un determinante físico externo.

    Los primeros intentos de escribir música fuera de este concepto tonal los encontramos en las obras post-románticas de finales del siglo XIX realizadas desde Wagner hasta Mahler, Richard Strauss, Debussy y Max Reger. Estrictamente hablando, la referencia “atonal” debería conceptualizarse como “suspensión de la tonalidad” en pasajes musicales específicos, sustituyéndola por una continua modulación y alteración de acordes (“cromatismo”) que no deja percibir la atracción de una tónica, al menos para la sensibilidad del auditor — el análisis puede descubrirnos todavía un plan tonal, si bien ampliado y con escasa funcionalidad acústica.


    Chica con mandolina por Picasso
    En este contexto, la música atonal no necesariamente debe asociarse a la producción musical de la ya mencionada Segunda Escuela de Viena (Arnold Schönberg, Alban Berg y Anton Webern). — Técnicamente hablando, la previa escala de tonos enteros de Debussy fue considerada como atonal, y esta consideración es correcta, al menos desde el punto de vista de la armonía funcional.

    Esta explicación es para posicionar al lector en el hecho que la atonalidad no es sinónimo de obras estridentes y desagradables; corresponde a una técnica de expresión mediante la suspensión tonal, para propósitos estéticos específicos. Uno de los mejores ejemplos de expresión musical lírica y apasionada dentro de la técnica atonal lo encontramos en este bellísimo concierto para violín.
    Al momento de su composición, Alban Berg estaba en la cúspide de sus facultades creativas pero también, desgraciadamente, en sus últimos días de vida. Por entonces había empezado a componer su segunda opera, “Lulú”, cuando a inicios de 1935 recibió el encargo del virtuoso Louis Krasner para componer un concierto dedicado al violín. BERG accedió pero luego pasó meses sin trabajar en dicha obra debido a su empeño por completar “Lulú”. Sin embargo, en esos días una profunda tragedia personal golpeó a una querida amiga suya: Alma Mahler.

    manon con amigas
    La pequeña Manon Gropius (al centro) con muchachas desconocidas
    Antes de la muerte de Gustav Mahler, Alma tuvo un affaire con el joven arquitecto Walter Gropius, con lo cual puso en peligro su matrimonio con el gran compositor. Tanto, que recurrió a intensas sesiones de consejería y psicoanálisis con Sigmund Freud para rescatar su unión. Al fin el episodio fue superado y Alma siguió junto a su famoso marido hasta la muerte de éste en 1911. Luego, Alma sostuvo un fogoso romance con el pintor y poeta Oskar Kokoschka para luego volver otra vez a los brazos de Gropius, con quien acabó casándose en 1915. Fruto de esta unión fue el nacimiento de la pequeña Manon. La pequeña padeció severos problemas de salud y contrajo poliomielitis antes de cumplir los cinco años. Esta enfermedad hizo enfrentar a Alma un calvario de penas y vicisitudes que concluyeron con la muerte de Manon a los 18 años.

    manon
    Manon Gropius
    Toda esta tragedia y su triste desenlace fue el detonante para que a inicios de la última primavera de su vida, BERG dejara a un lado su segunda ópera (de la cual había completado dos de los cuatro actos previstos) y se abocara a componer esta obra, que a la postre, como mencionamos al principio, se volvería su testamento.

    BERG murió de una infección generalizada, probablemente debida a la picadura de un insecto, la Víspera de Navidad de 1935, motivo por el cual la obra fue estrenada póstumamente por Louis Krasner, en el Palau de la Música Catalana el 19 de abril de 1936, con Hermann Scherchen dirigiendo a la orquesta; y desde entonces se volvió la obra más popular del compositor.

    En su concepción, BERG utiliza la técnica dodecafónica de su maestro Schönberg, combinada con pasajes tonales con alusiones a obras corales de Bach e incluso una tonada popular austriaca. La obra está estructurada en dos movimientos, cada uno de ellos a su vez dividido en dos secciones. El primero empieza con un Andante escrito en la más pura de las formas de sonata, el cual es seguido por una sección conclusiva de tono danzante basado en una melodía típica del sur de Austria (Carinthia – tempi marcado como allegretto). Según las notas del autor, este primer movimiento representa el esplendor de la vida y esta alusión temática pretende ilustrarnos la forma alegre y vivaz con la cual Manon llevó su existencia pese a sus recurrentes enfermedades.

    El segundo movimiento inicia con un Allegro construido alrededor de un tema, repetido de varias formas en secuencias que alternan varias escalas cromáticas, en la cual el violín tiene pasajes de altísima complejidad técnica. Esta estructura conduce a un violento clímax en que participa la totalidad de la orquesta, hasta desembocar en una melodía más calmada, un Adagio en el cual la alegre tonada de la segunda sección del primer movimiento es reexpuesta con gran lirismo. Según las notas del autor, esta combinación de tiempos representa la muerte y la transfiguración del espíritu de Manon en un Ángel que sube a la corte del cielo.
    Klimt

    Para ilustrar este artículo hemos elegido un par de grabaciones que nos parecieron llenas de intéres. En primer lugar la joven violinista germano-nipona Arabella Steinbacher en un disco que reúne el Concierto de Berg con el clásico Concierto en Re Mayor de Beethoven. La acompaña la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia, dirigida por Andris Nelsons.

    En segundo término, el violinista inglés Daniel Hope, junto a la Sinfónica de la BBC dirigida por Paul Watkins, nos ofrecen la premiére de una nueva edición crítica del Concierto de Berg; es decir, la obra ya conocida fue analizada con detenimiento por especialistas para corroborar la adecuación entre lo que ha sido publicado y el manuscrito (las intenciones) del compositor. Otro famoso concierto del siglo XX dedicado al violín, el de Britten, redondea este disco:

    martes, 16 de abril de 2013

    [repost] El Sibelius de Davis

    cubierta
    Con motivo del deceso del gran director inglés Sir Colin Davis vuelvo a colocar, como homenaje, un post que fuera publicado en junio de 2011 con una selección de obras de Jean Sibelius a cargo del extinto músico junto a la Sinfónica de Londres.

    El célebre compositor finés encontró fieles seguidores entre los músicos (y audiencias) de habla inglesa. Thomas Beecham o John Barbirolli —figuras señeras de la conducción orquestal durante el siglo XX— declararon abiertamente su simpatía y trabaron amistad personal con el creador escandinavo. En la línea del mismo entusiasmo llegaría más tarde Colin Davis a labrarse un nombre como intérprete de la música sibeliana. Vale la pena conocer su visión. Pueden pinchar en enlace bajo estas líneas:


    lunes, 15 de abril de 2013

    In Memoriam Sir COLIN DAVIS

    Colin DavisSir Colin Davis (1927-2013) / Que en paz descanse, Maestro
    Ayer domingo 14 de abril la música británica perdió uno de sus emblemas: sir Colin Davis. Fue uno de los directores ingleses más galardonados de la segunda mitad del siglo XX, considerado un especialista en Mozart, Sibelius, Beethoven, Elgar y Berlioz. Vale la pena recalcar que el entusiasmo de Davis hacia el compositor de la Sinfonía Fantástica contribuyó a una amplia revaloración de su obra. Acusado a veces de exceso de pulcritud y formalismo, fue no obstante un director muy apreciado en las salas de concierto más prestigiosas, asiduo invitado de las principales orquestas del mundo, colaborador de intérpretes de primera línea —menciono especialmente a Claudio Arrau— y nombre recurrente para la industria discográfica inglesa.

    El añorado maestro LEITER nos dejó en su Blog una valoración precisa del extinto director inglés, la cual les invito a consultar aquí.

    ¡Maestro Davis, descanse en paz!

    Fragmento del Agnus Dei de la Grande Messe des morts, de Héctor Berlioz, uno de los compositores centrales en la larga carrera de Sir Colin Davis

    jueves, 11 de abril de 2013

    THE CAT PIANO

    gatórgano
    El “Piano de Gatos” —o Gatórgano según otros “tratadistas”— es uno de esos productos de alguna imaginación torcida que se gana un lugar en los anales de lo bizarro (como se estila decir hoy, despojando al término de su semántica española para atribuirle el significado que tiene en francés o inglés). Mencionado por el músico y escritor francés Jean-Baptiste Weckerlin —quien a su vez cita al renacentista Juan Cristóbal Calvete—, esta máquina abominable consistiría en un teclado cuyo mecanismo atormentaba a una hilera de gatos “distribuidos según su registro” para componer una escala musical. Afortunadamente, no consta que jamás haya sido construido alguno...

    A partir de estos mimbres el estudio “The People's Republic Of Animation” creó un premiado cortometraje, que les presento a continuación subtitulado al castellano. ¡Disfrútenlo!

    [poesía] T. S. ELIOT


    T.S.EliotBURNT NORTON


    (fragmentos)


    I
    El tiempo presente y el tiempo pasado
    Acaso estén presentes en el tiempo futuro
    Y tal vez al futuro lo contenga el pasado.
    Si todo el tiempo es un presente eterno
    Todo tiempo es irredimible.
    Lo que pudo haber sido es una abstracción
    Que sigue siendo perpetua posibilidad
    Sólo en un mundo de especulaciones.
    Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
    Tienden a un solo fin, presente siempre.
    Eco de pisadas en la memoria,
    Van por el corredor que no seguimos
    Hacia la puerta que no llegamos nunca a abrir
    Y da al jardín de rosas. Así en tu mente
    Resuenan mis palabras.
    Pero no sé
    Con cuál objeto perturbamos el polvo
    Que vela el cuenco en donde están los pétalos
    De rosa.
    [...]

    IV
    Han sepultado al día el tiempo y la campana.
    Oscura, ahuyenta el sol una nube lejana.
    ¿Se volverá hacia nosotros
    El girasol? Errante
    ¿Se doblará la clemátide?
    ¿Se aferrarán el ramo y el zarcillo colgante?
    Y del ciprés los dedos enroscados
    ¿Acaso de nosotros han de pender helados?

    Después que el ala
    Del martín pescador ha respondido
    Con la luz a la luz y el silencio ha venido
    La luz no se estremece ni respira
    En el inmóvil punto de este mundo que gira.

    V
    Las palabras se mueven, la música se mueve
    Nada más en el tiempo; pero lo que sólo está vivo
    Sólo puede morir. Termina el habla
    Y vuelven al silencio las palabras.
    Sólo mediante forma y estructura
    Pueden llegar a la quietud la música o las palabras
    Como un inmóvil jarrón chino
    Se mueve perpetuamente en su quietud.
    No la inmovilidad del violín mientras la nota dura,
    No sólo eso sino la coexistencia,
    O digamos que el fin precede al comienzo
    Y que el fin y el comienzo estuvieron presentes
    Antes del comienzo y después del fin.
    Y todo es siempre ahora. Las palabras se esfuerzan,
    Se resquebrajan, a veces se rompen bajo la carga y la tensión,
    Resbalan, se deslizan, perecen,
    La imprecisión las deteriora, pierden su sitio,
    Pierden su fijeza. Voces agudas
    Que regañan, se burlan o sólo parlotean
    Las asaltan continuamente. La Palabra en el desierto
    Es atacada sobre todo por voces de tentación,
    La sombra que solloza en la danza fúnebre,
    El sonoro lamento de la quimera desolada.
    El detalle del diseño es movimiento,
    Como en la imagen de los diez peldaños.
    El deseo también es movimiento,
    En sí mismo indeseable;
    El amor es inconmovible
    Sólo es causa y es fin del movimiento,
    Sin tiempo y sin deseo,
    Excepto bajo el aspecto del tiempo,
    Captado en forma de limitación
    Entre ser y no ser.
    De pronto en un rayo de luz solar,
    Exactamente mientras el polvo se mueve,
    Se levanta la risa oculta
    De los niños entre el follaje.
    De prisa, aquí, ahora, siempre
    Ridículo el estéril tiempo triste
    Que se extiende antes y después.


    Thomas Stearns Eliot (1888-1965)

    domingo, 7 de abril de 2013

    BRAHMS y SIBELIUS / Conciertos para violín / Milstein, Gimpel

    interpretes
    Con apuro les dejo este precioso registro: dos conciertos de violín venidos del frío, por así decir. Uno en Re mayor: el que compuso el genial Barbudo de Hamburgo, Johannes Brahms, y que forma parte de los mejores conciertos creados nunca para este instrumento. La versión: Herbert von Karajan dirige a la Orquesta del Festival de Lucerna en 1957, con Nathan Milstein como solista. El otro concierto, en Re menor, escrito por el bardo de Finlandia, Jean Sibelius. La versión: Eugen Jochum, que visitó poco la obra del finés, al mando de la Filarmónica de Berlín en 1956, con el rol principal a cargo de un genio casi olvidado, Bronislaw Gimpel.

    ¡Disfrútenlo!

    » D E S C A R G A

    MP3 VBR | 6 tracks | RAR 66,26 MB | JPGs

    LinkWithin

    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
    Ir abajo Ir arriba