Despidamos el año 2020 con sones de vals, no porque el año lo merezca sino porque, como dice aquel personaje de cierta película, “la vida sabe abrirse paso”.
Como casi todos hemos tenido un año confinado en nuestro espacio particular, les comparto valses arreglados precisamente para agrupaciones de cámara, es decir, reducidos a una pequeña escala que permita la interpretación doméstica. A los autores de la proeza ya los hemos mencionado antes: la Sociedad para Conciertos Privados. En esta ocasión serán cuatro famosas piezas de Johann Strauss hijo en arreglos de Schönberg, Webern y Berg.
Luego de un año dodecafónico, seguro será bienvenido un remanso musical más armónico.
La música es ingrediente sine qua non de los festejos navideños. Un repertorio inmarchitable que vuelve cada año para alimentar la expansividad de los sentimientos, la intimidad contemplativa, el regocijo festivo o la solemne confesión de fe. Todo eso y más son los villancicos, Weihnachstlieder, aguinaldos, carols o como se llame a estas canciones en cada rincón del ancho mundo.
Dice un viejo dicho que “la Navidad es de los niños” — y eso destaca la alegría inocente, sin complicaciones ni doblez, que se irradia en esta época. Tal vez por eso una de las piezas navideñas de corte clásico que viene muy bien en estas fechas sea un arreglo, creado por el músico ítalo-americano Steven Mercurio, a partir de un wiegenlied —canción de cuna— del incomparable Schubert. Ha sido un éxito desde su aparición en el disco Sacred Arias del popular tenor Andrea Bocelli en 1998. Me refiero a Mille Cherubini in Coro para tenor, coro femenino y orquesta.
Mercurio demostró ser un inspirado arreglista al engarzar dos joyas distintas de Schubert —una melodía de la suite de Ballet nº 1 de Rosamunde que se amalgama perfectamente con el Wiegenlied D 498— las cuales funcionan como una sola creación, orgánica y fluida.
¡Con esta hermosa y breve pieza les deseo una muy feliz Navidad 2020!
“El Cuarteto en Do sostenido menor” por Norman Lindsay, 1927
Siguiendo con Ludwig van Beethoven en su 250º aniversario, y dada mi conocida (o “sacrílega”) inclinación por las transcripciones de obras musicales, hoy les traigo los últimos cuatro cuartetos del gran Sordo… en arreglo para orquesta de cuerdas.
Nadie piense que favorezco adaptaciones por sobre los originales. Eso nunca. Beethoven fue un maestro absoluto del cuarteto de cuerdas —escribiendo cuartetos lo encontró la muerte— y en esos últimos demuestra ser un visionario, ajeno a su tiempo y camino a nuestra más radical modernidad. Podemos extender a todos ellos las palabras de Stravinsky sobre la Große Fuge: “es música contemporánea que permanecerá contemporánea para siempre”.
Además, la música de Beethoven siempre tiene entre sus cualidades distintivas una potencia que pareciera “arrollar” los límites tradicionales, sea de la estructura formal como de los propios instrumentos que reclama. Sus sinfonías o sus sonatas obligaban a los músicos de su tiempo a probar los límites expresivos que antes de ese momento no habían visitado. Así, las obras del gran Ludwig, aunque sean de cámara, siempre se sienten cómodas en grandes formatos.
Esta vez mi intención no es otra que alentar la curiosidad. Estoy seguro que no se sentirán decepcionados con la gran interpretación que nos brinda la orquesta Camerata Nordica dirigida por Terje Tønnesen. El programa lo componen los cuartetos números 12 (Mi bemol), 13 (Si bemol – e incluyendo la Gran Fuga), 14 (Do sostenido menor), 15 (La menor) y 16 (Fa mayor).
Feliz aniversario 250 a Ludwig van Beethoven, el compositor que impactó la Historia de nuestra música occidental como un meteoro.
Tal vez ningún otro genio de la música causó semejante resonancia en su propio día, estableciendo con la potencia de su personalidad un nuevo paradigma de artista independiente, sentando una referencia ineludible en la creación musical, consagrando la sonata para piano y la sinfonía como formas canónicas, e incluso inaugurando toda una época casi que por sí solo. Una genuina leyenda.
Víctor Hugo lo resumió como nadie: “este sordo escuchaba el Infinito”.
Como celebración, dejo bajo estas líneas el enlace a la Novena Sinfonía que ofrece la orquesta británica The Hanover Band, agrupación que se esmeró en interpretar sistemáticamente y compartir de forma digital el corpus sinfónico de Beethoven en estos meses, para que la pandemia no nos privara del mayor aniversario del año 2020:
Hoy 6 de Diciembre, fiesta de San Nicolás, damos comienzo a la “temporada navideña” del Blog, y que la música espante (o al menos alivie) el peso del confinamiento y de las incertidumbres que nos ha traído esta pandemia.
Comencemos con algo breve pero hermoso: la más antigua canción navideña alemana que ha sobrevivido, Nun sei wilkommen Herre Christ, “Demos la bienvenida a Cristo el Señor”, cuya versión manuscrita se remonta al final del siglo XIV, pero según los eruditos su origen va aún más atrás, al siglo XII, en Aquisgrán. La melodía tiene un sabor arcaico, evocador del canto gregoriano, y durante el siglo XIX el compositor Carl Hirsch (1858-1918) añadió una armonización para la respuesta coral Kyrie eleison, Christe eleison.
Comparto la excelente versión del Windsbacher Knabenchor (“Coro de Niños de Windbach”), con una ensemble de bronces haciendo la solemne introducción:
Primavera en Gościeradz — Leon Wyczółkowski (1933)
NOTA: Al despedir Noviembre, mes que conmemora a los difuntos, me ha parecido oportuno echar una mirada a grandes nombres que debimos despedir el año pasado y que luego, con la pandemia de coronavirus, su acelerada expansión y la posterior clausura de todas las actividades culturales de Occidente por mor de la salud pública, quedaron privados de merecidos homenajes. Así, he querido sencillamente colgar algún registro representativo de cada artista que partió el año pasado, justo antes que el mundo se confinara.
2019 resultó un año de despedidas dolorosas. Si la música popular tuvo que decir adiós a Marie Fredriksson (vocalista de Roxette), Doris Day, José José, Alberto Cortez, Camilo Sesto o João Gilberto, la clásica perdió, entre otros, a André Previn, Paul Badura-Skoda, Theo Adam, Peter Schreier, Michael Gelen, Jörg Demus, Anner Bylsma, Jessye Norman, Werner Andreas Albert, Raymond Leppard, Mariss Jansons (que hoy 30 de noviembre cumple un año desde su partida…) etc.
A modo de despedida y homenaje, revisemos el legado de los Artistas que dejaron este mundo pero se ganaron la inmortalidad, y nuestros corazones, por las vías del Arte:
Jessye Norman
★ Augusta, 15 Sept. 1945 — ✚ Nueva York, 30 Sept. 2019
Peter Schreier
★ Meißen, 29 Jul. 1935 — ✚ Dresde, 25 Dic. 2019
Theo Adam
★ Dresde, 1 Ago. 1926 — ✚ ídem., 10 Ene. 2019
André Previn
★ Berlín, 6 Abr. 1929 — ✚ Nueva York, 28 Feb. 2019
“Die Heilige Cäcilie” (Santa Cecilia) por Wilhelm Volz, 1893
¡Feliz día de Santa Cecilia, patrona de la música! Y por supuesto, un saludo a todas quienes lleven ese nombre. Para conmemorarlo aquí dejo un segmento de la famosa “Oda a Santa Cecilia” de Georg Friedrich Händel:
“The trumpet’s loud clangour” de la “Oda a Santa Cecilia” de G. F. Händel
Y puesto que estamos en el “Año Beethoven”, comparto a continuación el homenaje que hoy mismo estrenó The Hanover Band en sus redes para festejar el día: música de cámara de Beethoven, esta vez el famoso Septimino para la poco habitual combinación de violín, viola, violoncello, contrabajo, clarinete, fagot y corno francés.
Septeto en Mi bemol mayor, Op. 20 (“Septimino”) de Ludwig van Beethoven