martes, 22 de febrero de 2011

prosa | SÁBATO


Ensayos


(fragmento)

La palabra “vanguardia” se la vincula al progreso. Pero en el arte no lo hay (cf. Collingwood), como lo revela el auge que en el París de comienzos de siglo tuvo el arte de los negros y polinesios. En el arte hay acciones y reacciones. Corsi y ricorsi. Hay dialécticas de escuelas, ciclos, sempiterna lucha entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre bizantinismo y vitalismo, entre complicación y simplificación, entre artificio y naturalidad, entre claro y oscuro, entre violencia y serenidad, entre romántico y clásico. Y no sólo hay sucesión sino contraposición de tendencias o escuelas (Quevedo y Góngora).

Piénsese, dicho sea de paso, qué “avanzado” resultó de pronto el arte hierático de Ramsés II frente al mero naturalismo europeo. Pero esto del progreso es una manía invencible. ¿Cuál era el personaje de Proust que suponía mejor a Wagner que a Beethoven, nada más que porque vino después? Pero no estoy seguro ni del personaje (una mujer, me parece) ni de los músicos.

Ernesto Sábato

lunes, 21 de febrero de 2011

BEETHOVEN: Dos Romanzas para violín / Kremer & Harnoncourt

Me quedaba compartir con ustedes estas dos breves piezas para violín y orquesta de Beethoven, incluidas como acompañamiento al plato fuerte del Concierto para violín. Los mismos intérpretes, a saber: Gidon Kremer y la Orquesta de Cámara de Europa dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, además del cuadernillo completo que incluye el disco (por lo tanto, con los comentarios a la versión del concierto para violín que subí previamente).

Ambas páginas, la opus 40 y la opus 50, respiran una galanura que retrotraen nuestros oídos a las exactas orillas donde se dividen la música dieciochesca y el primer Romanticismo. Es “música mixta”, técnicamente muy afín a los modos de la centuria de Mozart, pero habitada por un espíritu nuevo que ensancha el corsé de la forma. La inesperada amabilidad no debe extrañarnos; éste es el mismo autor de la Novena Sinfonía, aquella desde la cual proclamaba su amor a la humanidad. Beethoven era recordado por sus más íntimos como un conversador atractivo y de mucho encanto; es que los grandes genios tienen muchas facetas.
D E S C A R G A

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jueves, 17 de febrero de 2011

BEETHOVEN: Concierto para violín / Gidon Kremer, Harnoncourt



Con su único Concierto para violín en Re mayor, Beethoven volvió a dictar cátedra en el género concertante. A diferencia de sus renovadores conciertos para piano, planteados como enfrentamientos entre el solista y la orquesta, Beethoven estableció aquí una relación de complemento y cooperación, muy apropiada a las características del instrumento solista. Incluso el Re mayor no es una elección al azar; las cuerdas del violín al aire resuenan por simpatía con la cuerda de Re, prestándose a sonoridades brillantes. Esta percepción justifica que en tiempos del barroco se tuviera al Re mayor como tonalidad gloriosa —se escribió mucha música para bronces en esta clave— y siglos después Scriabin, a partir del fenómeno de la sinestesia, la asociara con el color dorado.

Volviendo al concierto, éste fue estrenado el 23 de diciembre de 1806 en Viena. Cuatro misteriosos golpes de timbal dan inicio a la extensa introducción, de corte sinfónico e inspirado melodismo, donde Beethoven usa tres temas principales que luego desarrollará el solista.

El segundo movimiento toma la forma de Tema y Variaciones: el maestro escribe un tema muy simple, a partir del cual extrae momentos de profunda musicalidad, para desembocar en el rítmico y lúdico Rondó final, cuyo tema parece haber sido propuesto por el músico que motivó esta obra, Franz Clement. El segundo tema, más sentido, es presentado por el violín y recogido por el fagot, en una maravillosa intuición tímbrica (el sonido áspero de este instrumento irradia gran belleza cuando se le asigna un uso melódico). El final del rondó, y del concierto, es una juguetona repetición del tema principal.

A falta de tiempo para extenderme más, les dejo esta notable versión. Notable por sus intérpretes, primero que nada: Nikolaus Harnoncourt dirige con autoridad de maestro a la Orquesta de Cámara de Europa, acompañando a Gidon Kremer en la parte solista. Y esto es la segunda cosa notable: la cadenza ideada por Kremer. Beethoven no escribió ninguna formalmente para este concierto, debido a la premura de su composición (algo que perjudicó incluso su estreno y lo relegó a casi dos décadas de olvido, ya que el solista no pudo aprender bien su parte). Pero Muzio Clementi solicitó transcribir este concierto del violín al piano, lo que dio origen al llamado “Sexto Concierto para piano”. Ahora sí tuvo tiempo Beethoven para elaborar cadenzas. Y Kremer las tomó de esta transcripción: mantuvo el piano y el timbal originales (!) mezclándolos con el violín, lo cual genera un “segmento triple” de solistas concertantes. La idea suscitó opiniones encontradas, pero resulta bastante interesante a partir de la tercera audición...
D E S C A R G A

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lunes, 14 de febrero de 2011

EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN...

Doisneau

En el día de los Enamorados —más precisamente Día del Amor y la Amistad— colocaré a disposición de ustedes una obra íntimamente relacionada con una de las grandes parejas de la historia de la Música: Robert y Clara Schumann. Me refiero, cómo no, al Concierto para piano y orquesta en La menor, op. 54.

Hayez - El beso

Schumann contaba ya con varios intentos de abordar el género, sin llegar a ninguna conclusión hasta el año 1841, cuando dio a conocer una Fantasía para piano y orquesta en un único movimiento. Clara instó a su genial marido a ampliar dicha obra y convertirla en un concierto completo. Así nacería finalmente una de las páginas emblemáticas del compositor, estrenada por Clara en Leipzig el año 1845, bajo la dirección del dedicatario de la obra, Ferdinand Hiller.


El Concierto para piano en La menor de Schumann en versión de dos monstruos llamados Barenboim y Celibidache


La obra posee una inmensa riqueza de estados anímicos —en su tiempo fue tildado de “curiosa rapsodia”— sin estar erizada de dificultades técnicas puesto que es, ante todo, una obra bullente de expresividad, quizá la más típicamente romántica de la literatura concertante alemana. Dejo con ustedes, pues, a Julius Katchen, Istvan Kertész y la Filarmónica de Israel en una grabación del año 1962, brillante y llena de matices:

D E S C A R G A

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roberto y clara

Unos cuantos besos famosos...

Aparte de las dos ilustraciones del comienzo —la fotografía de Robert Doisneau y el cuadro de Francesco Hayez— incluyo también, con un poco de retraso, otros besos famosos en la historia del arte:

“El Beso” (Klimt)

“Eros y Psiqué”, detalle (Canova)

“El beso robado” (Fragonard)

viernes, 11 de febrero de 2011

[poesía] BLAKE


Prólogo al rey Eduardo IVBlake



“¡Oh, quien tuviera una voz como el trueno, y una lengua para atenazar la garganta de la guerra! Cuando los sentidos se tambalean y el alma es conducida a la locura… ¿quién puede resistir? Cuando las almas de los oprimidos luchan en el agitado aire enrarecido… ¿quién puede resistir? Cuando el torbellino de la furia procede del Trono de Dios, cuando es el ceño de su Rostro el que lanza las naciones unas contra otras… ¿quién puede resistir? Cuando el Destino estrella sus inmensas alas sobre la batalla, y navega con regocijo sobre esa marea de Muerte… ¿quién puede resistir? Cuando las almas son arrastradas al fuego eterno, y los demonios del Infierno se deleitan sobre la matanza… oh, ¿quién puede resitir? ¿Quién, quién es el culpable? ¿Quién puede contestar ante el Trono de Dios? ¡Los Reyes y los Nobles de la Tierra lo han hecho! ¡No les escuchéis, Cielos, tus sacerdotes lo han hecho!”

William Blake
1783


La destacada cantante Loreena McKennitt incluye este poema
de Blake en una de sus canciones,
la titulada Lullaby
.

O for a voice like thunder, and a tongue
to drown the throat of war! – When the senses
are shaken, and the soul is driven to madness,
who can stand? When the souls of the oppressed
fight in the troubled air that rages, who can stand?
when the whirlwind of fury comes from the
throne of God, when the frowns of his countenance
drive the nations together, who can stand?
when Sin claps his broad wings over the battle,
and sails rejoicing in the flood of Death;
when souls are torn to everlasting fire,
and fiends of Hell rejoice upon the slain,
O who can stand? O who hath caused this?
O who can answer at the throne of God?
The Kings and Nobles of the Land have done it!
Hear it not, Heaven, thy Ministers have done it!

SCHUBERT: Sinfonía D. 944 «La Grande» / FRICSAY


Aquí tienen la única grabación disponible de Ferenc Fricsay dirigiendo la Sinfonía en Do Mayor “La Grande”, D. 944, de Schubert. Los auditores promedio la reconocemos por el número 9, pero en la actualidad su asignación en el catálogo ha sido corregida al número 8. Como sea, ¡ya saben de qué sinfonía se trata! La grabación fue realizada por el director magyar el 4 de Noviembre de 1955, dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Hesse, Alemania.

Compases finales del primer movimiento de la Sinfonía en Do Mayor, “La Grande”

D E S C A R G A

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jueves, 10 de febrero de 2011

FERENC FRICSAY



Ferenc Fricsay (1914-1963) fue uno de los mejores directores centroeuropeos del siglo XX. El único oponente a su carrera meteórica fue el cáncer, que terminó con su vida a la temprana edad de 48 años.

Fricsay recibió su educación musical en la Academia de Música Franz Liszt, de Budapest, Hungría. Entre sus profesores figuran nada menos que Dohnányi, Kodály y Bartók. Primero dirigió en su natal Szeged (1936) y luego en la Ópera de Budapest. A los 30 años, Fricsay sustituyó sin preparación a Otto Klemperer para dirigir el estreno de La muerte de Danton, de Gottfried von Einem, en el Festival de Salzburgo (1947). De un día para otro, el talento del húngaro alcanzaba renombre mundial.

Fricsay junto al elenco de Dantons Tod
(Salzburgo, 1947)


Durante años permaneció en Berlín como director de la Sinfónica RIAS, llevándola a un nivel superlativo, pero amplió asimismo sus responsabilidades musicales dirigiendo en la Ópera Estatal de Baviera e incluso más allá del Atlántico. En los Estados Unidos debutó frente a la Sinfónica de Boston en 1953 y al año siguiente se vinculó a su homónima de Houston; con todo, serios desacuerdos lo llevaron a dimitir luego de pocos conciertos y regresar a Europa. En sus años finales dirigió la Sinfónica de Radio Berlín, entre otras, y fue invitado frecuente de los principales festivales musicales del viejo continente. Falleció en Basilea, Suiza, el 20 de Febrero de 1963.

El estilo enérgico de Fricsay conciliaba vitalidad y precisión, cuidando también la claridad, la flexibilidad y la comprensión cabal de la partitura y de las intenciones del compositor. Ese raro equilibrio entre fondo y forma lo predestinó a ser uno de los mozartianos ejemplares del siglo XX, aunque sea más justo ubicarlo entre esos pocos directores realmente dotados para infundir vida propia a las composiciones. Interpretó magistralmente las grandes obras del repertorio germano (Haydn, Mozart, Beethoven, Brahms, etc.), los compositores de su patria (Kodály, Bartók) y regiones aledañas, y también la música contemporánea. Frente al encendido debate entre los partidarios y detractores de la tonalidad, nuestro húngaro marcaba distancia y establecía su propio criterio: “Sólo existen la buena música y la mala música”. A despecho de todas estas virtudes, el nombre de Fricsay, sonoro y codiciado en vida, fue eclipsado después por otros que vivieron más tiempo y gozaron del favor de la industria discográfica. No es que estos últimos sean malos, sino que Fricsay podía ser tan bueno como ellos o a menudo, mejor. Y por eso está siendo redescubierto.

La próxima entrada estará dedicada a una sinfonía de Schubert en versión de este extraordinario director; hoy les dejo un video en que Ferenc Fricsay dirige el conocidísimo poema sinfónico “El Moldava”, de Smetana. Quizá les sorprenda la velocidad que imprime a la obra, pero déjenlo llegar a la célebre melodía del río y verán que todo calza. Aprecien también la expresividad de su dirección sin batuta, y la energía que obtiene de la orquesta.

 
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