viernes, 27 de septiembre de 2013

{poesía} NERUDA


ODA A LA ALCACHOFA


La alcachofa
de tierno corazón
se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas,
a su lado
los vegetales locos
se encresparon,
se hicieron
zarcillos, espadañas,
bulbos conmovedores,
en el subsuelo
durmió la zanahoria
de bigotes rojos,
la viña
resecó los sarmientos
por donde sube el vino,
la col
se dedicó
a probarse faldas,
el orégano
a perfumar el mundo,
y la dulce
alcachofa
allí en el huerto,
vestida de guerrero,
bruñida
como una granada,
orgullosa,
y un día
una con otra
en grandes cestos
de mimbre, caminó
por el mercado
a realizar su sueño:
la milicia.
En hileras
nunca fue tan marcial
como en la feria,
los hombres
entre las legumbres
con sus camisas blancas
eran
mariscales
de las alcachofas,
las filas apretadas,
las voces de comando,
y la detonación
de una caja que cae,
pero
entonces
viene
María
con su cesto,
escoge
una alcachofa,
no le teme,
la examina, la observa
contra la luz como si fuera un huevo,
la compra,
la confunde
en su bolsa
con un par de zapatos,
con un repollo y una
botella
de vinagre
hasta
que entrando a la cocina
la sumerge en la olla.
Así termina
en paz
esta carrera
del vegetal armado
que se llama alcachofa,
luego
escama por escama
desvestimos
la delicia
y comemos
la pacífica pasta
de su corazón verde.

Pablo Neruda, “Odas Elementales”

jueves, 26 de septiembre de 2013

«Tócala de nuevo, Glenn»

Brueghel el ViejoGlenn Gould (1932-1982) cuando fascinaba al mundo con su talento
AYER, 25 DE SEPTIEMBRE, Glenn Gould habría cumplido 81 años. Se han multiplicado los homenajes en la Web y, verdaderamente, su genial talento combinado con su excentricidad siguen siendo tan cautivadores como siempre.

Mucho se ha dicho de Gould y, como ocurre con los genios del arte, siempre habrá algo más que decir y descubrir. Su destreza al teclado se benefició con una especie de “superioridad técnica innata”, gobernada por una mente brillante que absorbió el contrapunto más allá de la esfera musical: él mismo fue un contrapunto humano, a la vez misántropo y simpático, tímido y comunicador, apasionado y distante, dionisíaco y analítico.

Murió en 1982 a causa de un infarto cerebral, cuando comenzaba a incursionar en la dirección orquestal en desmedro de su concentración pianística. Cosa curiosa, porque a mediados de 1964, en pleno fulgor de su carrera internacional, anunció que abandonaba los escenarios, hastiado de tocar en directo. A partir de ese momento se recluyó fructíferamente en las salas de grabaciones, dejando un legado sustancial.

El pianista canadiense está identificado con una obra en particular: las Variaciones Goldberg de Bach, obra que comprendió e interpretó de manera inigualada. Sin embargo, esta vez quiero retroceder a 1957. La Filarmónica de Berlín iniciaba su “período Karajan” sin haber sido objeto aún de las modificaciones de la década siguiente —en pos del sonido que su director ansiaba conseguir— pero en plena posesión de su categoría internacional. Este año, Glenn Gould ofreció un concierto en la dividida capital germana a las órdenes del gran director austríaco. Ambos artistas, aunque muy diferentes en sus personalidades, supieron apreciarse y complementarse de manera profunda. El fruto de esa colaboración ha quedado felizmente registrado en disco.

La tarde del 26 de Mayo de 1957 el público berlinés pudo disfrutar música de Hindemith, Beethoven y Sibelius por cuenta de estos músicos estelares. El presente registro incluye las dos últimas partes de la velada, es decir: Glenn Gould interviene como solista del Concierto para piano número 3, en Do menor, de Beethoven, y a continuación la Filarmónica interpreta la Sinfonía número 5, en Mi bemol mayor, de Sibelius. ¡Disfrútenlo, queridos amigos y amigas!

» D E S C A R G A

MP3 VBR ~ 216 kbps | 6 tracks | RAR 129,6 MB

jueves, 12 de septiembre de 2013

MOZART en arreglo para Conjunto de Armonía (vientos de metal y madera)

Hans Burgkmair»El triunfo del emperador Maximiliano«, colección de escenas pintadas sobre madera / » Copia española anónima de un original de Hans Burgkmair

Decir “vientos de metal y madera” tiene cualquier cosa de nerudiano pero, la verdad, se refiere aquí a algo bastante determinado: instrumentos musicales que generan sonido al soplar en ellos. Ese sonido tiene un “color” definido, característico, que les otorga su atractivo. Aunque en nuestra historia occidental sean los violines y sus parientes (“la familia de las cuerdas”) los que primero alcanzaron un canon de perfección en cuanto a formas físicas y técnicas de uso, estos otros instrumentos no pasarán mucho tiempo a la sombra.

Durante la Edad Media Tardía y el Renacimiento los “vientos” habían encontrado gran campo de difusión en las numerosas ceremonias que matizaban la vida social. El barroco prefirió los bronces, pero las refinadas cuerdas impusieron su prestigio en los salones y las primeras orquestas estables. Por mientras, las bandas militares mantenían el uso más tradicional de los instrumentos de metal y de la percusión —avivar el ímpetu guerrero— y desde allí, asociadas a la nobleza mediante sus notorios comandantes, esas mismas bandas fueron trabajadas para obtener una agrupación de capacidades más pulidas. El experimento era simple: asociar instrumentos de viento cuyos timbres empastaran bien y distribuir las diferentes alturas del sonido entre ellos. Eso dio origen a combinaciones variadas, que no cuajaron en un paradigma como el Cuarteto de Cuerdas, pero sí lograron una entidad definida para la cual se compusieron piezas específicas o adaptaciones de obras celebradas.

Así, este género instrumental conoció gran auge en Europa desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta mediados de la centuria siguiente. Se las llamó Harmonie (Bandas de Armonía) y a su repertorio específico, Harmoniemusik. El propio Mozart les rindió una forma de homenaje incluyéndolas en el Acto Final de su “Don Giovanni”, cuando el burlador disfruta un banquete mientras escucha una selección de óperas famosas convertidas en Harmoniemusik. (También Mozart, con su oído para la orquesta, tonificó el color instrumental mediante las maderas).

Reina de la noche
Precisamente Mozart será hoy nuestro invitado. Colecciones de dos óperas justamente célebres, “Die Zauberflöte” (La Flauta Mágica) y “Così Fan Tutte” (Así hacen todas) adaptadas a Conjunto de Armonía e interpretadas por el Linos Ensemble — integrado por dos oboes, dos clarinetes, dos cornos, dos fagotes y contrabajo—. Las transcripciones pertenecen a dos períodos diferentes: “La Flauta Mágica” fue arreglada en 1792 por el desconocido músico Joseph Heidenreich; “Così fan Tutte”, en cambio, fue trabajada por Andreas Tarkmann en 1991, quien también hizo algunos necesarios retoques al título anterior. La sonoridad es preciosa, algo que pueden comprobar por sí mismos en el enlace al final de estas líneas. ¡Disfrútenlo!

» D E S C A R G A

MP3 ABR ~ 216 kbps 48 kHz | 24 tracks | RAR 121,2 MB

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
Ir abajo Ir arriba