miércoles, 31 de agosto de 2011

VICTORIA / ET JESUM / Mena, Rivera, Gallego

Mena

Redondeando el cuarto centenario de la muerte de Tomás Luis de Victoria, les ofrezco un disco enfocado a un repertorio muy particular: obras célebres del gran creador español, pero en arreglos para una sola voz y acompañamiento instrumental. Propuesta insólita, quizá, pero no debida al abuso de algún músico moderno; tales adaptaciones son contemporáneas o apenas posteriores al propio compositor. Muy claro lo explica el libreto que acompaña el registro:

“Parece normal que un organista eclesiástico adapte a su instrumento las polifonías vocales que suenan en su entorno, pero puede resultar extraño que hagan lo mismo los tañedores de instrumentos que, como el laúd o la vihuela, tienen su lugar habitual fuera de la iglesia. Sin embargo, durante todo el siglo XVI hubo una larga tradición de esta práctica, de la que son buena muestra algunos libros de vihuela publicados en España, que incluyen transcripciones y glosas de numerosas obras vocales religiosas (hasta misas enteras) de Josquin, Morales, Gombert, Flecha, Guerrero y los mejores compositores de la época. Para los tañedores de instrumentos punteados éste era el modo de apropiarse de la mejor música que entonces se escribía, permitiéndoles recrear en una práctica doméstica lo que en principio estaba reservado a instituciones poderosas. Algo muy similar a lo que en el siglo XIX haría el piano con la música sinfónica o la ópera.” Melozzo da Forli - Angel músico

Siguiendo este mismo criterio, los intérpretes del disco –Carlos Mena, contratenor, Juan Carlos Rivera, eximio intérprete de vihuela, y Francisco Rubio Gallego, cornetto– arreglaron obras del abulense en complemento de dos antiguas colecciones para intérpretes de laúd, imitando los procedimientos del siglo XVI español. A través de estas adaptaciones el genial Victoria revela la perfección de sus detalles, la meditada relación entre música y letra, como si quisiera apropiarse de la esencia de cada expresión en una fórmula inspiradísima. Misterio de la vida interior de aquel hombre... Quizá por eso, cuatro siglo después, sigue remeciendo nuestro corazón.

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MP3 HQ VBR 48 kHz | 23 tracks | * folleto escaneado | RAR 121,2 MB


* Para no ajar el folleto nuevo, tomé el de la primera edición de este disco

sábado, 27 de agosto de 2011

VICTORIA / hace 400 años...

Avila
Un día como hoy hace 400 años se extinguía la vida de uno de los compositores españoles más extraordinarios de la Historia: Tomás Luis de Victoria (* Ávila, h. 1548 — † Madrid, 1611).

En homenaje a tan insigne maestro de la polifonía católica y la música universal, les dejo una de sus obras emblemáticas: el motete navideño «O Magnum Mysterium», en interpretación de la agrupación inglesa The Sixteen, dirigidos por Harry Christophers.

viernes, 26 de agosto de 2011

SEICENTO ITALIANO

Carracci - Angeles


El siglo XVII presenció un gran momento en la historia de la música, particularmente en Italia. Ese período del mil seiscientos, en italiano Seicento, fue la época triunfante de la música instrumental, en franco desarrollo desde la centuria anterior, aunque entonces opacada por el esplendor de la polifonía renacentista. En efecto, grandes músicos como Josquin, Palestrina, Victoria, Morales o Lassus eran conocidos por su relevante obra coral, que otros artistas trasladaban después a una amplia variedad de instrumentos. Era la manera en que la mejor música desbordaba su marco original —litúrgico o palaciego— e iba a impregnar los variados espacios de la vida corriente. Aparte, los grandes maestros eran también músicos de oficio, intérpretes a menudo notables de algún instrumento para el cual podían dejar (o no) creaciones específicas; pero esta parcela era menor, mucho menor. La orquesta aún estaba por nacer. Y las agrupaciones de instrumentos eran aleatorias, circunstanciales, un desorden brillante de laúdes, tiorbas y violas, flautas y sacabuches y cornetas curvas, todo ello mezclado con la argentina sonoridad del cémbalo (clavecín).

Este archipiélago de posibilidades inspiró las cavilaciones de los artistas italianos ya a fines del siglo XVI, motivando en ellos esa característica creatividad mezclada con precisa lucidez. Fijaron normas, formas y tamaños para los instrumentos, que así se constituyeron en verdaderas obras de arte; experimentaron con múltiples combinaciones, estudiaron la armonía para enriquecer los antiguos modos griegos en pos de lo que hoy conocemos como tonalidad, en fin, podríamos decir que persiguieron un absoluto artístico, en el cual podremos encontrar las bases del fenomenal desarrollo musical de Europa en los siglos siguientes.

Ángel de Bernini

Durante el siglo XVII, la música instrumental logró equipararse a la música vocal. Y a partir de la centuria siguiente, cuando llegue la escala temperada merced a teóricos extraordinarios como Andreas Werckmeister (1645-1706), lo instrumental tomará la delantera definitiva. Pero hasta entonces, una eclosión maravillosa emerge primero en Italia, con la particularidad de que no volvería a repetirse hasta entrado el siglo XX. En efecto, la riqueza instrumental quedaría eclipsada luego por la ópera, baluarte casi exclusivo de la música italiana durante doscientos años hasta la aparición de, por ejemplo, Respighi.

Bernini - Apolo y Dafne (detalle)

»Apolo y Dafne«, de Bernini (1625)

La Italia del Seicento presencia además la transición del Renacimiento al Barroco temprano. Estamos en una era que aprecia el contraste, la audacia, la tensión, así como el detalle exquisito. Elocuente ejemplo de esta tendencia es la obra del escultor, pintor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini. En Venecia se experimenta un arte singular, la policoralidad, favorecida por la sensación espacial de la Basílica de San Marco, y Giovanni Gabrieli escribe por primera vez obras requiriendo la oposición deliberada entre piano y forte; nace la dinámica musical. Las composiciones no arriesgan una duración excesiva, y van variando sus tonalidades para no cansar a las audiencias; no obstante, derrochan inspiración e ingenio.

La península se ha consolidado por entonces como una meca del arte, atrayendo creadores de todo el continente que viajan para conocer los nuevos estilos. Nace con ello “el viaje a Italia”, verdadera institución cultural que marcará las biografías de innumerables artistas venideros. Algunos permanecen largo tiempo en las ciudades itálicas, señaladamente Roma; otros llegan para no volver más a sus tierras de origen. También a la inversa, los reyes europeos ofrecen su mecenazgo a artistas que ostentan un prestigio envidiable, y riegan Europa con su personalidad e influencia.

En el ámbito musical, la efervescencia creativa de esta época va siendo redescubierta hoy en día por agrupaciones de primera línea, como la que hoy les invito a conocer.

La Accademia Bizantina nació en Rávena, Italia, el año 1983. Gestionada por sus propios miembros, en 1996 éstos confiaron la dirección al clavecinista Ottavio Dantone, profundizando el conocimiento de los estilos y prácticas musicales del barroco, y elevándose a un grado eminente de jerarquía interpretativa.

El disco que hoy les comparto incluye un repertorio formado por obras de Johannes Hieronymus Kapsberger (* c. 1580 — † Roma, 17 Ene. 1651), nacido de padres alemanes en Venecia, virtuoso de la tiorba y compositor de gran personalidad; Giovanni Trabaci (* Monte Pelusio, c. 1575 — † Nápoles, 31 Dic. 1647), de estilo elegante y vivaz; Girolamo Frescobaldi (* Ferrara, 13 Sep. 1583 — † Roma, 1 Mar. 1643), gran virtuoso del teclado y el más influyente creador del primer barroco italiano; Andrea Falconiero (* Nápoles, c. 1585 — † ibídem, 29 Jul. 1656), músico asiduo de las cortes europeas y, por ello, puente entre estilos musicales de diversos rincones; Tarquinio Merula (* Busseto, 24 Nov. 1595 — † Cremona, 10 Dic. 1665), uno de los exponentes principales de la música instrumental italiana durante la primera mitad del siglo XVII; Biagio Marini (* Brescia, 3 Feb. 1597 — † Venecia, 17 Nov. 1665), violinista de habilidad prodigiosa que amplía con sus obras el lenguaje de las cuerdas, empleando innovaciones como el trémolo, la scordatura, etc.; Dario Castello (* c. 1590 — † c. 1630), músico ingenioso pero de biografía ignorada, lo cual ha hecho pensar que se trate en realidad de un noble veneciano imposibilitado, por su rango, de dedicarse a la música; Giovanni Battista Buonamente (* c. 1595 — † Asís, 1642), cura franciscano y violinista que escribió obras de notable elegancia y rigor formal; Giovanni Picchi (* Venecia, c. 1575 — † ibídem, 1643), organista, clavecinista, laudista y compositor del que se sabe poco, salvo que su actividad floreció de 1600 a 1625, diferenciando los primeros atisbos de géneros como la sonata y la canzona instrumental; y por fin, Bernardo Storace (* c. 1637 — † c. 1707), otro autor del cual se sabe poco, y de cuya obra sólo ha quedado la colección »Selva di varie compositioni d'intavolatura per cimbalo et organo«, considerada el nexo perfecto entre la tradición de Frescobaldi y las innovaciones de Pasquini.

Disfruten pues, queridos amigos, esta maravillosa visita a los sonidos del Seicento.

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»Venus y Cupido«, de Alessandro Allori (aprox. 1570)

miércoles, 24 de agosto de 2011

[poesía] BORGES, a 112 años


Borges en l'HotelHistoria de la Noche


A lo largo de sus generaciones
los hombres erigieron la noche.
En el principio era ceguera y sueño
y espinas que laceran el pie desnudo
y temor de los lobos.

Nunca sabremos quién forjó la palabra
para el intervalo de sombra
que divide los dos crepúsculos;
nunca sabremos en qué siglo fue cifra
del espacio de estrellas.

Otros engendraron el mito.
La hicieron madre de las Parcas tranquilas
que tejen el destino
y le sacrificaban ovejas negras
y el gallo que presagia su fin.

Doce casas le dieron los caldeos;
infinitos mundos, el Pórtico.
Hexámetros latinos la modelaron
y el terror de Pascal.
Luis de León vio en ella la patria
de su alma estremecida.

Ahora la sentimos inagotable
como un antiguo vino
y nadie puede contemplarla sin vértigo
y el tiempo la ha cargado de eternidad.

Y pensar que no existiría
sin esos tenues instrumentos, los ojos.


Caspar David Friedrich, 1835
Jorge Luis Borges


lunes, 22 de agosto de 2011

{poesía} BÜRGER


Balada de Lenore


(fragmento)

¡Cómo corre la luna allá en lo alto,
en la salvaje carrera alocada!
¡Afuera y adentro, moviéndose como las estrellas
y giran sobre el cielo resplandeciente!
“¿Qué pretende mi amado? La luna brilla,
Rápidamente los muertos cabalgan a través de la noche.
¿Acaso mi amado teme a los tranquilos muertos?”
“¡Ay! Déjalos solos en su lecho polvoriento!”

“¡Corcel, corcel! Apura la marcha,
que la arena del tiempo está bien gastada;
¡Corcel, corcel, rápido! comienza el día,
El aroma matutino se siente.
Termina nuestra cabalgata, termina:
¡Hagan lugar, espacio para el novio y la novia!”

¡Finalmente, al fin hemos llegado al sitio,
porque la velocidad del muerto no ha aminorado!

Y rápidamente hacia una puerta de hierro,
llegaron con las riendas sueltas;
Al toque del jinete los cerrojos cedieron,
y las trabas se quebraron y cayeron;
las puertas se abrieron ante el toque de difuntos,
y sobre las blancas tumbas se lanzaron sin orden ni concierto:
las tumbas parecían arbustos sombríos,
mientras brillaban por la débil luz de la luna.

Lenore, edición inglesa 1796
¡Pero mira, mira! en un parpadear,
una maravilla fantasmal,
la chaqueta del jinete, pedazo a pedazo,
se cae como ceniza brillante,
Sin sangre y sin pelo, una calavera desnuda,
la visión de esa macabra cabeza fue horrible,
ya no estaba allí la máscara de la vida,
y el esqueleto llevaba un reloj de arena y una guadaña.

Fuerte relinchó el caballo mientras se hundía,
y las chispas caían desparramadas:
¿Qué hombre podría decir si hubiera huído,
o se hubiera desmayado en terreno abierto?
¡Lamentos desde la tierra y aullidos en el aire!
¡Gritos y gemidos por todas partes!
Semimuerta, medio viva, el alma de Lenore
luchó como nunca antes había luchado.

Gottfried Bürger, busto
Gottfried August Bürger (1747-1794)

Traducción de Karina Leöhmann (ver texto completo aquí)


viernes, 19 de agosto de 2011

RAÚL RUIZ (1941-2011)


Raúl Ruiz
HOY, 19 de Agosto, falleció en París el cineasta Raúl Ruiz Pino, uno de los creadores visuales más importantes de Chile, alabado por su creatividad fílmica y su originalidad expresiva. A este artista excepcional le dedica esta página un último homenaje. ¡Buen viaje, don Raúl!

miércoles, 17 de agosto de 2011

RACHMANINOFF / Conciertos 1 y 2 para piano y orquesta / Richter, Sanderling

Rachmaninov

Para abundar en la temática de las entradas anteriores, salto ahora a los dos primeros conciertos para piano y orquesta de Sergéi Rajmáninov ó Rachmaninoff (* Semiónovo, Imperio Ruso, 1 Abr. 1873 — † Beverly Hills, EE.UU., 28 Mar. 1943). El nombre de este compositor es ineludible en la historia moderna del teclado. Como se sabe, Rajmáninov fue un pianista genial desde sus años juveniles, dueño de los más variados recursos como intérprete y además “beneficiado”, si cabe el término, por un probable síndrome de Marfan (inusual longitud de los miembros) que favoreció esos acordes enormes tan característicos de su escritura. En 1891 compuso su Primer Concierto para piano y orquesta en la inusual tonalidad de Fa sostenido menor, dedicándolo a su primo Aleksandr Ziloti, quien le había abierto muchas puertas en los círculos musicales moscovitas. El mismo Ziloti dirigió el estreno del primer movimiento en el Conservatorio de Moscú, con el compositor como solista, en Marzo de 1892. Años más tarde revisaría la obra hasta darle su versión definitiva.

Los primos Ziloti y Rajmáninov a principios del siglo XX El conservatorio proponía a sus estudiantes usar como modelo de composición una obra determinada. La elección de Rajmáninov recayó en el Concierto para piano en La menor de Grieg, por el cual sentía aprecio y además conocía bastante bien gracias a su primo, al que tuvo practicándolo en su residencia durante la primavera y verano de 1890. Así, el creador ruso escribió su concierto apegándose a la estructura diseñada por el escandinavo: la sonora entrada del piano mediante octavas y acordes, el movimiento lento de sosegada belleza, como un nocturno, el rítmico e impetuoso final, todo ello sazonado con fragante romanticismo eslavo... aunque todavía sin la suficiente habilidad para hilvanar los temas. De todas maneras, la capacidad del compositor ruso para provocar impacto en las emociones del auditor demuestra aquí un alto grado de contundencia.

Tihaya Obitel

«Morada apacible» / óleo de Isaak Levitan, 1890 No se compara, sin embargo, al inmarchitable atractivo del Segundo Concierto. El puñado de años y depresiones que median entre una y otra obra significaron la diferencia entre imitar un modelo ajeno y sentar un modelo propio. En este sentido, basta recordar el afamado “Concierto de Varsovia” de Richard Addinsell, en realidad música escrita para el cine y que imita abiertamente las señas estilísticas de Rajmáninov, luego que los productores del filme fracasaran en obtener una obra del propio compositor.

Escrito en la tonalidad de Do menor y dedicado al Dr. Nikolai Dahl, responsable de curar a Rajmáninov de una severa crisis nerviosa que le impedía componer, este Segundo Concierto ha disfrutado de una popularidad enorme desde su estreno. Nació con el siglo XX, siendo escrito entre 1900 y 1901 en medio de una radiante floración de ideas, resultado de las pacientes terapias del Dr. Dahl. La calidad temática y melódica supera sin duda a la obra anterior, así como la destreza de la escritura pianística. Uno de los mejores recursos de Rajmáninov fueron los crescendos emocionantes, y precisamente uno de ellos introduce esta obra: el piano inicia una secuencia —absolutamente inolvidable— de grandes acordes que semejan tañidos de campanas, en una amplia progresión dinámica que abarca desde el pianissimo (pp) al fortissimo (ff), surgiendo entonces la hermosa melodía que caracteriza el primer movimiento.

Un idilio nostálgico impregna el segundo movimiento, cuya melodía también cobró vida propia fuera de las salas de concierto mediante adaptaciones de todo tipo, celuloide incluido (ej. la película “Brief Encounter”, 1945). El piano, al igual que en el movimiento anterior, no irrumpe apoderándose del discurso musical, sino introduciéndose en éste mediante arpegios, como si se tratase de un instrumento acompañante. Poco a poco asume protagonismo, sin quebrar nunca el íntimo diálogo con la orquesta. Un breve tiempo de marcha abre el tercer movimiento creando un puente hasta la aparición, ahora sí avasalladora, del solista.

El joven Rachmaninov Sobre el precioso segundo tema de este movimiento final, circula una historia con ribetes de leyenda, según la cual dicho tema habría sido compuesto por Nikita Morozov, compañero de estudios y amigo del compositor. Este último habría elogiado la creación de su amigo —“Ésta es una melodía que me hubiera gustado componer”—, gesto que Morozov respondió regalándosela —“¿Y por qué no la tomas para ti?”—, con lo cual el tema habría ocupado su sitio en la redacción final de la obra...
Hoy les comparto una versión extraordinaria de ambos conciertos, a cargo de uno de los supremos intérpretes del piano que conoció el siglo pasado: Sviatoslav Richter. Su brusquedad tierna y apasionada, su técnica que mantenía la claridad de articulación a cualquier velocidad, en fin, impactan. Los registros datan de 1962 (concierto número 1) y 1959 (concierto número 2) pero los equipos de grabación del sello Melodiya parecen anteriores a esas fechas, dada la desmejorada calidad del sonido. Kurt Sanderling empuña la batuta con cargados tintes románticos, dirigiendo la Gran Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de la URSS (primer concierto) y la Filarmónica de Leningrado (segundo concierto). Queridos amigos y amigas, ¡disfruten estas grabaciones históricas!

richter

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Rachmaninoff, franja

viernes, 12 de agosto de 2011

MENDELSSOHN / Conciertos 1 y 2 para piano y orquesta, y otras obras / Perahia, Marriner

MendelssohnFelix Mendelssohn
Puede que BRAHMS haya sido el más grande compositor salido de Hamburgo... pero no el único. La ciudad portuaria norte-alemana se enorgullece de otro nombre más nacido en su territorio y consagrado por la historia de la Música: Félix Mendelssohn (* Hamburgo, 3 Feb. 1809 — † Leipzig, 4 Nov. 1847). Mirando el contexto social en que nació, fue la antípoda de su futuro colega; mirando el contexto musical, en cambio, tuvo una notable afinidad con él.

En efecto, los Mendelssohn eran judíos, aunque prósperos banqueros y a la vez figuras notables de la cultura germana, merced a sus lazos de amistad con personalidades tan descollantes como Goethe o Weber. Otra cuota de relevancia les venía del abuelo Moses, filósofo, llamado en su tiempo “el Sócrates alemán”. Pero sería el pequeño Félix con su precocidad quien se apropiaría para siempre del apellido.

El pequeño Mendelssohn dirigiendo un cuarteto en casa

Nuestro compositor fue un caso brillante de genialidad temprana, no confinada al solo ámbito musical sino floreciente también en el literario y pictórico (la elegancia de su prosa desde tierna edad, y la finura de sus acuarelas pueden atestiguarlo). Fue un pianista soberano, alabado por su calidad interpretativa, su memoria, su capacidad para tocar instantáneamente cualquier partitura que tuviera frente a sí, su facilidad de inspiración. Quizá demasiada facilidad para algunos, que en vez de admirar la prodigiosa fluidez de sus ideas musicales —equiparable al propio Mozart prefirieron ver en ellas ligereza, convencionalismo y ausencia de profundidad.

El castillo suizo de Chillon / acuarela de Mendelssohn

Cierto que la música de este genio no arrastra consigo los pesados tormentos de otros románticos —por ejemplo, su amigo Schumann y evita los desbordes dramáticos, equilibrando su sensibilidad y fervor expresivo con un control clásico de los medios y de las formas. Aquí despunta la más nítida similitud con Brahms: el romanticismo equilibrado por el clasicismo. No me parece casual que uno y otro fueran, también, firmes devotos de Bach y a la vez, extraordinarios cultores de la forma sinfónica. Pero, mientras Brahms asumió una postura estética casi pugnaz, arraigada en una tradición que amó profundamente, Mendelssohn no ejerció beligerancia alguna, no debió demostrar nada a nadie, ejerciendo su arte con fascinante desembarazo y sin contradicciones.

Mendelssohn toca el piano ante los Reyes de Inglaterra

Hoy les traigo un disco centrado en la faceta pianística del compositor, y me valgo de “abogados” extraordinarios: Murray Perahia, cuyo toque ágil y colorista es ideal para la música de aquel período, sabe dar justo realce a la elocuencia ardorosa, cercana a Weber, y el alado melodismo que anima el piano mendelssohniano. Sus colegas Neville Marriner y la Orquesta Academy of St. Martin in the Fields redondean una interpretación perfecta, que desde su primera publicación en 1975 ocupa un puesto referencial entre las mejores traducciones del compositor hamburgués. Por cierto, estos dos Conciertos para piano y orquesta ofrecen un interesante complemento a la entrada anterior, con el último Concierto de Beethoven. Luego de que la sordera interrumpiera su carrera como concertista, el genio de Bonn sólo tuvo una aproximación “tangencial” a este género, arreglando para el piano su concierto de violín; su producción para teclado propiamente tal se ciñe a las últimas cuatro sonatas, mediante las cuales llevó al límite las exigencias técnico-musicales y estableció un nuevo paradigma. No obstante, el propio Beethoven sabía que sus innovaciones se destinaban al futuro, no a su época. En cambio, un ejército de virtuosos era aclamado en los salones y teatros de Europa, y el Romanticismo fomentaba el gusto por el alarde, el impacto desconcertante, el despliegue impetuoso. En ese contexto, Mendelssohn tuvo el mérito de infundir buen gusto y genuina musicalidad a lo que podría ser un derroche vacuo. Así, contribuyó a una línea de desarrollo para el género concierto de piano, en la cual podemos inscribir a Weber como contemporáneo y luego a Chopin, Schumann y Liszt. La concepción beethoveniana, más densa y sinfónica, deberá esperar los dos conciertos de Brahms para avanzar. Y podríamos inscribir en cierta medida a los conciertos de Saint-Saëns en esta órbita de mayor densidad y proporción. Luego, sintetizando ambos mundos, aparecerán los conciertos de Chaikovsky y Rajmáninov. Pero eso ya es otra historia...

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MP3 VBR 48 kHz | 9 tracks | scans | RAR 116,6 MB

martes, 9 de agosto de 2011

BEETHOVEN / CONCIERTO ‘EMPERADOR’ · Sonata nº 28 / Casadesus, Rosbaud

carátula

El magnífico Quinto Concierto para piano de Beethoven, tan bien llamado “Emperador”, goza de espléndida popularidad hasta el presente. ¡Y cómo no, con esa sumatoria de ideas y de inspiración! Síntoma claro de ese vínculo entre obra y público es la abundancia de grabaciones, en las cuales el Quinto Concierto ejerce también su imperio. No hay pianista de rango internacional que no se haya medido con sus exigencias... y esto dificulta la elección de una versión sobre las demás.

Personalmente, esta obra fue lo primero de Beethoven que escuché con verdadera atención. Primero en 1984, cuando el maestro Claudio Arrau emocionó a Chile entero con su interpretación del concierto en la Catedral de Santiago. Tiempo después pude escucharlo nuevamente en un ciclo de entregas de música clásica por iniciativa de una revista; para el concierto la elección recayó en Alfred Brendel al piano y James Levine dirigiendo la Sinfónica de Chicago.... pero sin el primer movimiento (!!), pues necesitaban incluir la Sinfonía nº 5 completa en el mismo cassette.

En fin, desde entonces hasta ahora escuché muchas versiones de esta obra maravillosa, y algunas de ellas permanecen siempre frescas. Son mi ránking personal. Y hoy les comparto una de las mejores interpretaciones que escuché nunca, y que ocupa el Segundo puesto en ese listado mío.

La parte orquestal es relevante en este concierto de dimensiones sinfónicas y carácter enérgico, casi “militar”. Luego hace falta una verdadera compenetración entre el solista y la orquesta, y por fin, un director que sepa enfrentarse a la música beethoveniana con autoridad y sensibilidad al mismo tiempo. Todo eso logran Robert Casadesus, Hans Rosbaud y la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam.

A la par de esta grandiosa interpretación, podrán encontrar un versión live de Casadesus tocando la Sonata nº 28, op. 101, del genio de Bonn. ¡Disfrútenlo!
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MP3 VBR | 7 tracks | scans | RAR 92,8 MB | Yandex

viernes, 5 de agosto de 2011

Apéndice a DELIUS / Obras orquestales por THOMAS BEECHAM


DeliusThomas BeechamExtendiendo la discografía de Delius tras la serie de artículos que nos regaló Ernesto, les comparto hoy un disco referencial: una selección de sus obras orquestales a cargo de Sir Thomas Beecham y “su” Royal Philharmonic Orchestra.

El célebre director inglés fue el gran adalid de su compatriota, cuya música escuchó por primera vez en 1907. Pronto se convirtió en amigo personal del compositor y ofreció estrenos locales y mundiales de sus obras. En el terreno de las grabaciones, las lecturas de Beecham ocupan un puesto de referencia: la primera fue registrada a mediados de los años 20 del siglo pasado, siguiendo muchas otras en las décadas sucesivas y coronándose en las grabaciones en estéreo para EMI, entre fines de los 50 y comienzos de los 60, las cuales jamás han sido descatalogadas.


El disco que hoy comparto gracias al amigo Fernando de León, agrupa una selección de obras de Delius con ligeros retoques para mejorar el sonido (excelente). Como hace notar un comentario de este disco en Amazon, la música de Delius no reclama un sonido estéreo, pero no cabe duda de que se beneficia al acentuarse las sutilezas del color orquestal, la impresión de profundidad y de distancia, en fin, todo esos recursos indispensables en un compositor para quien la naturaleza, el paisaje, fueron cruciales en su inspiración.

El disco está ripeado en mp3 y 320 kbps, ¡excelente calidad! Pueden bajarlo pinchando abajo, sobre el maestro Beecham.


miércoles, 3 de agosto de 2011

BJÖRLING / The Very Best




Un amigo traduce jocosamente el título de este disco como “La Verdadera Bestia de Björling”. Y es que “el tipo éste es una bestia cantando...”, me dice. Bestial, descomunal, sobrecogedor. Una de las voces más excelsas de las que se tenga constancia. Pero “la condición humana es terrible” repite, sabio, Elgatosierra, y en el caso del gran cantante sueco, sorprende que su absoluta maestría en el repertorio italiano nunca fuera apreciada con justicia en Italia, donde le achacaban falta de “calor mediterráneo” y, cómo no, impureza en la dicción. Los sempiternos puristas, que como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer... Fueron incapaces de comprobar el infinito buen gusto del tenor escandinavo, que evitaba adrede el exceso de teatralidad para centrarse en la música. Pero ya el tribunal del Tiempo ha confirmado en su sitial a Jussi Björling, y ahora complemento la anterior entrada dedicada a su figura con esta extraordinaria selección de arias y canciones, grabadas en diferentes períodos de su trayectoria. Por favor, saquen pañuelos y déjense arrebatar por la belleza del canto personificada.




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MP3 VBR ~ 224 kbps | 43 tracks | RAR 234,6 MB

martes, 2 de agosto de 2011

“Érase una vez un perro” / animación soviética


Anteriormente les he compartido acá algunas animaciones venidas del pasado soviético de Rusia. Imaginación nunca les ha faltado a las gentes de aquellos lares, pero su creatividad quedó confinada durante años al lugar de origen por razones muchísimo más concernientes a la esfera política que a dificultades de asimilación cultural. Como sea, hoy se encuentra en YouTube una amplia variedad de caricaturas que entretuvieron la infancia eslava. Esta vez tomo entre ellas la siguiente historia: Jil byl pes o Érase una vez un perro, de 1983, basada en un cuento del folclor ucraniano. Sólo trae subtítulos en inglés, pero los diálogos no abundan ni son complicados de entender. El retrato de la vida campesina es estupendo. ¡Espero que les agrade!



JUSSI


Jussi Björling
Los mitos pasan por problemas en estos tiempos. Tan poco espacio mental nos deja el bombardeo de los mass-media, que casi no disponemos del reposo y la distancia necesaria para dar a las cosas su justo valor. Todo nos llega rotulado como urgente, principalmente aquello que no lo es; todo está sucediendo ahora, en vivo, en un interminable presente sin perspectiva. Pero, para que haya leyendas, tiene que haber memoria. Quizá la fragilidad de nuestra memoria explique, en alguna medida, la repercusión mediana que apenas ha logrado cierto onomástico de principios del año. Porque el 5 de febrero pasado se cumplió el centésimo aniversario del nacimiento de una genuina leyenda: Johan Jonatan “JUSSI” BJÖRLING (* Borlänge, 5 Feb. 1911 — † Siarö, 9 Sep. 1960), llamado “el Caruso sueco”, uno de los tenores líricos más trascendentes de todos los tiempos.


Este hombre tuvo una voz prodigiosa en múltiples aspectos: belleza de timbre, dominio técnico, flexibilidad, maestría innata en el uso del fraseo, y una admirable resistencia a la erosión del tiempo, preservándose casi intacta durante 30 años de carrera.

Jussi Björling fue un artista de cualidades musicales irreprochables, casi desconcertantes: era “prácticamente incapaz de cometer un error” y “la clase de genio vocal y musical que se tiene la fortuna de conocer una sola vez en la vida” (Kurt Bendix); su control de la voz era “como Kreisler en el violín o Casals en el cello” (Nils Grevilius). A su vez Stephen Hastings, corresponsal en Nápoles de Opera News, hace un detallado repaso de su trayectoria en un artículo titulado “El Canto Supremo de un Hombre Humilde”, del cual tomo algunos pocos párrafos.

Björling, close-up
»De todos los tenores del siglo XX, Björling fue quien poseyó el balance más perfecto entre una voz de inconfundible belleza (con amplitud y potencia suficientes para abordar un vasto repertorio), excepcional musicalidad y seguridad técnica. Si usamos estos tres criterios para juzgar a los tenores, sólo Caruso y Pavarotti demuestran una estatura comparable... El hecho de que Björling fuera capaz de encarar un repertorio dificilísimo desde su juventud y mantener su canto impecable incluso con la salud ya minada, da testimonio de su excepcional musicalidad y técnica. El tenor inglés Joseph Hislop, quien ayudó al sueco en la colocación del extremo agudo de su registro, dijo que “lograba con una sola lección lo que un cantante corriente obtenía tras seis meses de aprendizaje... Su gusto musical, su fraseo y sentido del ritmo me recordaban al violinista Jascha Heifetz”.

»Las grabaciones demuestran la excepcional fiabilidad de su voz a lo largo de tres décadas de carrera madura. Los registros de 1959 conservan gran parte de aquella flexibilidad y belleza tímbrica que podemos disfrutar en los de 1930, mientras que la ligera pérdida de frescura se ve compensada por una emisión más sólida de la voz.


»En los últimos años de su vida artística tuvo que lidiar con un corazón gravemente enfermo. A menudo sentía palpitaciones alarmantes en plena actuación, y en marzo de 1960 sufrió un ataque cardíaco poco antes de comenzar una función de La Bohème en el Covent Garden, la cual cantó valientemente a pesar de todo. También padecía alcoholismo, alternando su vida adulta entre borracheras monumentales y períodos de semi-abstinencia. Este problema trajo no pocas desdichas al seno familiar, pero tuvo relativamente poca influencia en su desempeño como cantante profesional.

»Claude Lévi-Strauss escribió una vez que “la invención de la melodía es el misterio supremo de la humanidad”, y personalmente, creo que no hay otro tenor como Björling para hacernos comprender la profundidad de ese misterio.«

Von Flotow: «M’Appari», de la ópera «Martha» / Jussi Björling, 1949

Para disfrutar la voz platinada y el timbre juvenil del gran tenor sueco, fallecido de un fulminante ataque al corazón con sólo 49 años de edad, les obsequio un disco con arias seleccionadas de grandes compositores. ¡Gracias Mara por compartir esta selección con nosotros!

» D E S C A R G A

MP3 CBR 192 kbps | 11 tracks | RAR 67,4 MB



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