domingo, 28 de noviembre de 2010

[prosa] SÁBATO

La Resistencia

(fragmento)

 El sentimiento de orfandad tan presente en este tiempo se debe a la caída de los valores compartidos y sagrados. Si los valores son relativos, y uno adhiere a ellos como a las reglamentaciones de un club deportivo, ¿cómo podrán salvarnos ante la desgracia o el infortunio? Así es como resultan tantas personas desesperadas y al borde del suicidio. Por eso la soledad se vuelve tan terrible y agobiante. En ciudades monstruosas como Buenos Aires hay millones de seres angustiados. Las plazas están llenas de hombres solitarios y, lo que es más triste aún, de jóvenes abatidos que, a menudo, se juntan a tomar alcohol o a drogarse, pensando que la vida carece de sentido, hasta que, finalmente, se dicen con horror que no hay absoluto.

Recuerdo la soledad del campo, ¡tan distinta! Era esa soledad de la llanura infinita que le confería al hombre una tendencia natural a la religiosidad y a la metafísica. No es una casualidad que las tres grandes religiones de Occidente hayan nacido en la soledad del desierto, en esa especie de metáfora de la nada en la que el infinito se conjuga con la finitud del hombre. Nuestras modernas maneras de pensamiento creen que aquéllos eran pueblos atrasados, siendo que para ellos la verdad era un descubrimiento, algo frente a lo cual cabía el asombro. En la modernidad, el hombre ha buscado en sus construcciones lógicas la respuesta a las grandes incógnitas, creyendo, así, que al hacerlo era muy superior a quienes aguardaban la Providencia. Pero hoy en día, tantos golpes ha recibido el orgulloso intelecto humano, que estamos en condiciones de abrir los ojos a creencias impensables hace unos años.

Ernesto Sábato

viernes, 26 de noviembre de 2010

GÓRECKI (II)



Por mediación y por incentivo de Ernesto, hoy les comparto un segundo disco muy representativo de Henryk Mikołaj Górecki, a dos semanas de su deceso. En esta ocasión serán tres de las obras más conocidas del maestro polaco:

  • “Beatus Vir”, Op.38, compuesto en 1979 por comisión del entonces Cardenal Karol Wojtyła para conmemorar los 900 años del martirio de San Stanisław. La amplia selección de salmos tomó más tiempo al compositor que la escritura de la música misma; eligió textos que enfatizaran dudas y súplicas para proyectar las facetas morales y espirituales de la tragedia del santo, sin ánimo alguno de representación escénica. El estreno de esta extensa obra tuvo lugar frente al ya electo Papa Wojtyła en su primera visita a suelo polaco tras su elección;
  • “Totus Tuus”, Op.60, inspirado en el lema pontifical de Juan Pablo II;
  • “Antigua Música Polaca” (Muzyka staropolska), Op.24.
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WMA / VBR Quality 98% / RAR 121,2 mb

Intérpretes:

Coro Filarmónico de Praga
Orquesta Filarmónica Checa
Nikita Storojev, barítono
John Nelson, director

jueves, 25 de noviembre de 2010

SCHUMANN / Misa en Do menor

“Paisaje invernal con iglesia”
Caspar David Friedrich (1811)

Schumann escribió a un cantante holandés apellidado Strackerjan, en 1852, una carta donde expresaba:
“El fin supremo de un artista debe ser el de consagrar toda su energía a la música sacra. En la juventud estamos tan firmemente arraigados a la tierra, con sus penas y alegrías, pero a medida que envejecemos nuestras ramas aspiran a cosas más grandes. Confío en que pronto se cumpla esto conmigo.”
El mismo año de esta misiva, el compositor había dado muestras claras de su interés en la música sacra cuando preparó, en largos ensayos junto al coro de Düsseldorf, varios fragmentos de la Misa en Si menor y la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach. Pero el ideal religioso en Schumann estaba profundamente alineado con su tiempo. Como siempre ocurría en este alquimista de formas y conceptos, su inventiva ya lo había llevado a comunicar impresiones muy vecinas de lo religioso a través de medios innovadores. Tal ocurrió en el 4º movimiento de la Tercera Sinfonía (“Renana”), donde plasma su deslumbramiento ante la gótica Catedral de Colonia en una maravillosa sucesión de acordes de sabor arcaico encomendados a los trombones, fijando una solución orquestal que volveremos a encontrar en la Cuarta Sinfonía de Brahms. El director Kent Nagano ha dicho al respecto:
“Yo me llego a sentir profundamente espiritual [en este cuarto movimiento], es como una transfiguración. Pero, para decir que es religioso tendríamos que pensar en su forma más abstracta, porque Schumann trataba las ideas religiosas de manera muy moderna. Así, transmite ideas espirituales a través del carácter de la música, a través de armonías o timbres.”
SchumannAquel año de 1852 el compositor firmará su Misa en Do menor, obra organizada según el esquema de una misa católica, emocionante en la honestidad de su expresión y la belleza de las relaciones entre el coro, los solistas y la orquesta. La dolida intimidad de su comienzo, Kyrie, parece mezclar ternura y mal augurio, lo cual se suaviza en las vivaces notas del Gloria o el Credo. El Ofertorio consiste en un himno mariano (“Tota Pulchra es Maria”) que evoca al gran liederista que un día fuera Schumann. El Sanctus y el Agnus Dei concluyen esta obra donde el compositor se despide antes de caer en la larga noche de la locura. Clara, su esposa, temerosa de que aquella demencia pudiera haberse infiltrado en la Misa, pensó en destruir el manuscrito, pero Brahms la disuadió de ello. Gracias al tino y al afecto de Johannes, hoy puedo compartirles esta obra —muy característica de la visión religiosa del Romanticismo alemán, y donde cabe registrar la influencia de las misas beethovenianas— en versión de solistas vocales, el Coro y Orquesta de la Fundación Gulbenkian de Lisboa, todos bajo la dirección de Michel Corboz...
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WMA / 320 kbps / RAR 123 mb

eldena

domingo, 21 de noviembre de 2010

Silsila ye Chaahat ka (“Nunca permití que se apagara”)


Hace pocos días le preguntaba a ese bailarín redomado que se hace llamar “Elgatosierra”, en qué consiste el placer de bailar. Sucede que yo desconozco la respuesta. Y vino el buen gato sabio a decirme que se trata de disfrutar la vida, de buscar esas respuestas dentro de uno mismo, etc. En fin, puede que las respuestas no estén afuera de uno, pero ciertas cosas pueden ayudar a descubrir el encanto; y ver bailar a Aishwarya Rai es una de ellas.

Aishwarya Rai
Aquí la vemos en la película “Devdas” (2002) interpretando el rol de Parvati, la joven enamorada de Devdas y que a la partida de éste a Inglaterra para completar sus estudios, enciende una vela que simboliza su amor. Corin Tellado en versión hindi, la verdad, pero el reflejo opulento de la antigua cultura india es fascinante. La canción que les comparto aquí, Silsila ye Chaahat ka, es interpretada por Shreya Ghoshal. ¡Disfrútenla!



viernes, 19 de noviembre de 2010

SCHUMANN / Réquiem para Mignon

Mignon
El Romanticismo temprano tenía lo que podría llamar “pureza de intención”. Se deparaba ante la creación artística respetuoso y deslumbrado, como ante un misterio. Al reaccionar contra la idolatría a la norma y la racionalización omnímoda que caracterizaba al Iluminismo, reaccionaba también contra el artificio, contra el afán de encorsetar la realidad viva en fórmulas inflexibles. Es toda una postura frente a la vida. El racionalismo a ultranza arriesga convertirse siempre en una reducción, pues ni el más brillante de los hombres logra abarcar, desmenuzar y contener en una elaboración mental las infinitas posibilidades latentes en el universo. Y al parecer, según la experiencia muestra, tampoco las que anidan en ese otro universo —tanto o más insondable— llamado corazón humano. En ambos casos la sola razón queda corta ante realidades que se divierten en eludirla...

Conviene matizar, eso sí, que el valor otorgado por los románticos a lo espontáneo e inmensurable no significaba un repudio minucioso de la racionalidad, como a veces se piensa. Robert Schumann, epítome del Romanticismo musical, produjo como pocos un arte de efervescente originalidad, pero también supo discernir con agudeza el potencial de la estructura musical como soporte de la inspiración, intentando fundir la libertad de su ideas con la forma clásica. Preveía que ese logro difícil —equilibrar lo imprevisible con lo premeditado— generaría obras de inusitado alcance.

SchumannHay quien dice que esa tensión entre polos tan opuestos agotó la frágil psiquis del compositor. Lo dudo. Mejor sería admitir que esa clase de “originalidades” son el meollo más interesante del músico de Zwickau. De la misma manera que su cuasi-discípulo Brahms o su querido amigo Mendelssohn, Schumann valoró el pasado y tomó de él elementos para su propia obra; compartió la fascinación por las poderosas novedades de Beethoven y supo celebrar la genialidad de muchos contemporáneos suyos (Brahms otra vez, Weber, Chopin...). Nunca perdió “la aptitud para el eureka”, para el asombro que precede al descubrimiento. Por eso fue un renovador.

GoetheEn la galería de personajes célebres con que Goethe enriqueció la literatura, encontraremos a una jovencita italiana llamada Mignon. El escritor la hizo aparecer en su novela “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”. Encarna un tipo femenino grácil, encantador pero maltratado por el destino, ambiguo en el travestismo circense. Goethe le añade otra faceta más metafísica: la inocencia clarividente. En efecto, la muchacha, secuestrada por una trouppe de cómicos ambulantes, demuestra una misteriosa y trascendente espiritualidad, en pugna con la tragedia de su origen, el incesto. Causó tanta sensación esta figura, que otra trouppe (esta vez de artistas reales) se precipitó sobre los versos goethianos para trasvasarlos a nuevas formas. Aquí es donde emerge Robert Schumann, con su infrecuente combinación de talento musical y literario. Compone formalmente la música que Goethe simplemente alude en la novela. Así nació el “Requiem para Mignon”, Op. 98b, inusual variante del “género fúnebre” dedicado no a un ser real, sino imaginario. Sobra decir que no tiene uso litúrgico ni se ciñe a credo alguno, pero sí tiene sentido ritual y expresa el clima —digno, reflexivo, tierno y trascendente— que un oficio de difuntos debiera comunicar. Todo ello expresado con el ímpetu propio del compositor, su inquietud armónica y su melodismo sensible y apasionado.

Disfruten esta breve e inspirada obra maestra...

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MP3 / 320 kbps / 28,3 mb


Visite esta galería de antiguas postales europeas referidas a Mignon

lunes, 15 de noviembre de 2010

GÓRECKI (1933-2010)

Gorecki

Pocos días atrás, el 12 de noviembre, dejó este mundo uno de los creadores más celebrados de Polonia, Henryk Mikołaj Górecki. Su trayectoria se movió entre vanguardia y tradición, llegando alguno a acuñar el calificativo de minimalismo sacro para identificar su estilo, atendiendo al afán de simplicidad y la hondura religiosa del compositor. Como homenaje a este músico notable subo hoy las líneas enviadas por mi amigo Ernesto Nosthas, introduciendo el mundo sonoro de Górecki, famoso sobre todo por su Sinfonía n° 3, “de las Lamentaciones”.


por Ernesto Nosthas Nosthas


Viajemos hacia la Silesia polaca, al pie de los Cárpatos, y adentrémonos en las aguas del bellísimo río Kłodnica (uno de los principales tributarios del Vístula) para descubrir el maravilloso mundo sonoro de Henryk Górecki.


Nuestro autor nació el 6 de diciembre de 1933 cerca de Katowice (Silesia, Polonia). Tras graduarse en 1951 trabajó como profesor de enseñanza primaria, para comenzar estudios formales de composición en 1952 bajo la tutela de Boleslaw Szabelski, en la Escuela Estatal Superior de Música (PWSM) de Katowice.

Górecki formó parte de esa maravillosa vanguardia musical polaca del período cultural post-stalinista de finales de los cincuenta, junto con Panuknik, Kilar, Penderecki, Lutoslawski y otros notables, con el estreno de sus obras en el Festival de Otoño de Varsovia. En esa ocasión, le fue otorgado un galardón de la Unión de Compositores Polacos, tras lo cual pudo cursar estudios en París en 1961 y 1963, donde se relacionó con personajes de la talla de Olivier Messiaen, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.

Sus obras han sido galardonadas en concursos de compositores tanto en Polonia como en el extranjero, destacando: el Primer Premio por la Sinfonía “1959” durante la Bienal de Jóvenes de París; el primer lugar durante la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO en París por la composición “Ad Matrem”.

Gorecki pensativo
De vuelta a sus raíces, en el año 1975 fue nombrado rector de su Alma Mater musical en Katowice (PWSM), pero abandonó el cargo cuatro años más tarde debido a presiones políticas.

Su salmo “Beatus Vir” fue interpretado en Cracovia durante el concierto con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II en Polonia, en 1979. Górecki recibió además varios premios honoríficos, entre los que destacan: el Premio Nacional de 1er Grado (1970), premios del Ministerio de Cultura (1965, 1969, 1973), Premio de la Asociación de Compositores Polacos (1970) y Premio del Ministerio de Asuntos Exteriores (1992). Se le otorgaron varios doctorados honoris causa tanto en universidades polacas como extranjeras: Academia de Teología Católica en Varsovia (1993), Universidad de Varsovia (1994), y más tarde por la Universidad Católica de Washington, Universidad de Michigan en Ann Arbor, Universidad de Victoria en Victoria (British Columbia, Canadá), Universidad Jaguellónica en Cracovia.

Cuando el régimen comunista cayó, viajó al extranjero y desde 1989 se ocupó de las representaciones de sus obras, famosas tras el enorme éxito mundial de la grabación de su Sinfonía nº 3, llamada Sinfonía de las Canciones Tristes (o de las Lamentaciones).

Lamentaciones

La obra de Górecki es un calidoscopio sonoro, el cual abarca una gran variedad de estilos pero tiende a ser simple en armonías y elaborado en estructura. Sus primeros trabajos recuerdan el estilo de Pierre Boulez y otros serialistas. Sus composiciones más recientes suelen ser comparadas con el minimalismo, a veces llamado “minimalismo sacro” (como el avatar de Quinoff, Arvo Pärt, con quien también se le comparó). Sus trabajos reflejaron a menudo sus profundas creencias religiosas (Górecki fue un católico convencido).
Los últimos días de la vida de Górecki fueron muy difíciles, dado que sufrió de las secuelas de varias enfermedades, las cuales limitaron mucho su creatividad. Sus últimas obras fueron los tres espectaculares Cuartetos para Cuerdas; el Concerto-Cantata (1992) para flauta y orquesta; el Kleines Requiem für eine Polka (1993 – incluida en este post); dos obras presentadas simultáneamente: Salve, Sidus Polonorum (1997-2000) para coros, percusión y teclados, y Lobgesang (2000). A su muerte quedó casi finalizada su Cuarta Sinfonía, la cual fue comisionada por la London Philharmonic Orchestra y el Southbank Centre de Londres, Los Angeles Philharmonic Association y el ZaterdagMatinee (la serie de conciertos de música clásica de la Radio de Holanda para el Amsterdam Concertgebouw). Se espera que el trabajo sea revisado por varios colegas, incluyendo su gran amigo Penderecki, y presentado en un concierto póstumo. En un acto de reconocimiento que acabaría siendo el postrero, el Gobierno Polaco le confirió el mes pasado La Orden del Águila Blanca, el más alto galardón que un polaco puede recibir.

En la mayoría de notas internacionales publicadas luego de la muerte de Górecki se hizo mención a las declaraciones de una de sus amigas más cercanas, Joanna Wnuk-Nazarowa, Directora Titular de la Orquesta de Radio Polonia en Katowice, quien dijo a la AP que el compositor murió el viernes 12 del corriente en la unidad de cardiología del hospital de Katowice, sur de Polonia. Wnuk-Nazarowa señalaba en sus declaraciones que ella y el compositor Krzysztof Penderecki visitaron a Górecki en el hospital el miércoles, dado que Penderecki se empeñó en visitarlo. Al respecto relató que durante esta última visita “tratamos de bromear, Penderecki prometió que dirigiría ‘Beatus vir’ [de Górecki] para el cumpleaños número 80”, que ambos cumplirían en 2013.

Le sobreviven su esposa Jadwiga, profesora de piano; su hija Anna Gorecka-Stanczyk, pianista, y su hijo Mikolaj Górecki, compositor.

Descanse en paz, Maestro.


En este viaje musical les ofrezco tres discos en una misma descarga. (Pinchar en la imagen final, la del pato que surca las aguas del río Kłodnica). Abarcaré obras de cinco décadas; permítanme ofrecerles en primer lugar un ramillete de obras ácidas y duras, pero inmensamente creativas, en grabaciones seleccionadas por el mismo compositor para un disco del sello Olympia:

  • Epitafio Op. 12 para coro mixto y ensamble de instrumentos (1958)
  • Scontri Op. 17 para orquesta (1960)
  • Génesis ~ II. Canto instrumental para 15 ejecutantes Op. 19 nº 2 (1962)
  • Refrain Op. 21 para orquesta (1965)
  • Música de la Antigua Polonia Op. 24, para vientos (1967-1969)
De ese conjunto, les pido especial atención al contraste ente las primeras tres obras con la quinta; allí encontraran las bases armónicas que luego alcanzaran su máxima expresión con la bellísima y espectacular Sinfonía de las Lamentaciones (1976) Esta obra es sin duda la más popular de Górecki y está concebida para orquesta y soprano solista.

Escrita en 1976, se divide en tres movimientos:

  • Las coloraciones del primer movimiento —lento, sostenuto tranquillo ma cantabile— hacen alusión a un lamento que data del siglo XV, evocando a una madre que llora a su pequeño hijo muerto.
  • El segundo movimiento —lento e largo, tranquillissimo— contiene frases escritas sobre el muro de una prisión de la Gestapo en Zakopane. En ellas, su autora, Helena Błażusiak, con 18 años al momento de su encarcelamiento, estampa un sencillo recuerdo de su madre, intentando confortarla, y una breve plegaria a la Virgen María. El sencillo texto en el muro, dice: “Mamá, no llores, no. Inmaculada Reina del Cielo, protégeme siempre”. Górecki diría después que lo cautivó la generosidad y ausencia de rencor en esas palabras, que no claman por venganza.
  • El tercer movimiento —lento, cantabile-semplice— reproduce una canción folclórica escrita en un dialecto del polaco, que imagina un diálogo entre la Virgen María y su Hijo clavado en la Cruz.
La música es lenta y contemplativa. El primer movimiento, un canon lento y prolongado para cuerdas, dura la mitad del total de la obra. Una interpretación regular dura alrededor de cincuenta minutos. La versión fonográfica más difundida que sus mercedes pueden encontrar es la que en 1992 grabó la London Sinfonietta dirigida por David Zinman, teniendo como solista a la soprano estadounidense Dawn Upshaw, que vendió más de dos millones de copias y fue un hit incluso entre los jóvenes.

Gorecki dirige

Yo en lo personal prefiero la lectura que hoy les comparto, y que es la segunda escala en el viaje: Kazimierz Kord con la Filarmónica de Varsovia y Joanna Kozlowska cantando la parte solista.

Finalmente, dos obras bellísimas del pasado reciente de Górecki: una obra de estructura liviana pero inmensamente rica en armonías, su Pequeño Réquiem para una Polka, y una obra comisionada para el Festival de Música de Laerchen y enfocada en mi querido clarinete, hoy acompañado por cello y piano.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Muddy Waters: ‘Got My Mojo Working’


Muddy Waters, el carismático músico negro que tanto fue figura cimera del Blues como probable originador del Rock & Roll, nos visita por invitación de Elgatosierra. En el video, Waters se presenta en el Festival de Newport de 1960 con su clásico “Got My Mojo Working”, con James Cotton a la armónica, Otis Spann al piano y coros, Pat Hare y Tat Harris a las guitarras y Andrew Stephenson al bajo. Para sacudir un poquito el domingo...



viernes, 12 de noviembre de 2010

MÚSORGSKY / ‘La Caída de Senaquerib’ y ‘Josué’ (‘Jesus Navinus’)


La aceptación de Músorgsky en el número de los grandes creadores de la Música es unánime, hoy, a la vista del acierto de sus innovaciones y la originalidad de sus ideas, no obstante los tropiezos que solía padecer a la hora de expresarlas eficazmente. Como otros compatriotas suyos, demostró ser capaz de sintetizar la vasta riqueza del folklore de su tierra, dándole una elaboración superior con la cual generar un estilo nuevo, ruso, sí, pero no localista sino universal. Es el logro reservado a los grandes artistas.

Con todo, Modést Petróvich fue un artista tortuoso. Su entusiasmo le sugería mil proyectos relevantes que iban quedando uno a uno por el camino, para luego desaguar en otras obras o acabar postergados sine die. Ese desorden que parece resumir a veces su biografía —desorden alimentado por crisis de epilepsia y alcoholismo— se atenuaba en algunas épocas y permitía la eclosión de las grandes obras; aun así, fueron sus amigos del Grupo de los Cinco quienes más hicieron para dar forma consistente al legado de aquel bondadoso visionario, el mejor de todos ellos.

Hace un tiempo subí a esta página la singular Missa Sancti Nicolai (Misa de San Nicolás), creada por el inglés Philip Lane a partir de material que Mussorgsky había destinado originalmente a obras como Salambó, Josué, La Leyenda de Edipo o La Caída de Senaquerib. Hoy traigo aquí dos de esas piezas en su formato original de cantata para coro, solistas y orquesta: Josué (o Jesus Navinus) y La Caída de Senaquerib. Ambas obras salieron a la luz editadas por Rimsky-Korsakov.

  • Jesus Navinus suele confundir nuestros usos occidentales con su título. Jesús y Josué son nombres equivalentes en ruso y en griego. Así pues, esta cantata se refiere no al Redentor, sino al caudillo israelita que ejerció como mano derecha de Moisés y lideró la entrada del pueblo a la Tierra Prometida: Josué, hijo de Nun. El compositor señaló que los temas se basaban en melodías escuchadas a vecinos judíos cantando en la sinagoga. El texto fue adaptado por el propio Músorgsky a partir del Antiguo Testamento.

  • Por su parte, La Caída de Senaquerib (Porazheniye Sennakheriba), para coro y orquesta con texto de Lord Byron, tiene dos versiones: una primera escrita entre 1866-67 y otra más tardía que data de 1874. Esto se debe a la oposición que sufrió su estructura original, tripartita, la cual recordaba el estilo germano. Esta obra, basada también en un episodio bíblico, tiene el honor de haber sido la última composición propia que Músorgsky escuchó interpretar en vida, poquito más de un mes antes de su penosa muerte.
Disfruten ambas obras corales del gran Modést Petróvich, en interpretación de Evgeny Svetlanov, la Orquesta Sinfónica de la URSS, solistas vocales y el Coro de Cámara de Moscú...

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jueves, 11 de noviembre de 2010

[poesía] ROSTAND


RostandCyrano de Bergerac


(fragmento)


“¿Y qué tengo que hacer? ¿Buscarme un protector poderoso, un buen amo, y al igual que la hiedra, que se enrosca en un ramo buscando en casa ajena protección y refuerzo, trepar con artimañas, en vez de con esfuerzo? ¡No, gracias!

¿Arrastrarme de salón en salón hasta verme perdido en mi propia ambición? ¿O navegar con remos hechos de madrigales y, por viento, el suspiro de doncellas banales? ¡No, gracias!

¿Afiliarme a un club de marionetas? ¿Querer a toda costa salir en las gacetas? ¿Y decirme a mí mismo: no hay nada que me importe con tal de que mi ingenio se cotice en la Corte? ¡No, gracias!

¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias? No gracias, compañero. La respuesta es: no gracias.

Cantar, soñar en cambio. Estar solo, ser libre. Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. Ponerme, si me place, el sombrero al revés, batirme por capricho o hacer un entremés.

Trabajar sin afán de gloria o de fortuna. Imaginar que marcho a conquistar la Luna. No escribir nunca nada que no rime conmigo y decirme, modesto:

‘Ah, mi pequeño amigo, que te basten las flores, las frutas y las hojas, siempre que en tu jardín sea donde las recojas. Y si por suerte un día logras la gloria así, no habrás de darle al César lo que él no te dio a ti.

Qua a tu mérito debas tu ventura, no a medra, y en resumen, que haciendo lo que no hace la hiedra, aun cuando te faltare la robustez del roble, lo que pierdas de grande, no te falte de noble’.”

Edmond Rostad,
“Cyrano de Bergerac”, 1897

martes, 9 de noviembre de 2010

BARCAROLA / Netrebko y Garanča


Las bellas y no por eso menos talentosas Anna Netrebko (so) y Elīna Garanča (mz), con sus voces eslavas de oscuro atractivo, interpretan la famosa “Barcarola” de Jacques Offenbach, durante un ensayo de la ópera “Los Cuentos de Hoffmann”, para la cual fue escrito este dueto.

Como se sabe, el género de la barcarola está vinculado a los gondoleros venecianos, tratando de comunicar, en su ritmo y melodías, el vaivén de las aguas y el tranquilo movimiento de las barcas negras deslizándose entre los canales de la Serenísima República... Déjense, pues, mecer y emocionar por esta pieza justamente célebre.



domingo, 7 de noviembre de 2010

‘Nunca fue tan sonora la voz del Eácida’


Suite en Re mayor, 3er. mov. (Henry Purcell)

por Itzel Valva


El conjunto de obras que a continuación les presentamos pertenecen a distintos compositores y a tres períodos de la música europea. Pero todas ellas tienen algo en común: son obras de carácter eminentemente religioso, conceptualizadas para ser interpretadas en el interior de un templo, con la consabida espectacularidad que la imagen sonora produce en un espacio semejante. Además, son obras escritas exclusivamente para trompeta y órgano, lo que reditúa en una brillantez sonora poco frecuentes pese a la austeridad de medios.

La primera obra es la Sonata en re mayor de Henry Purcell (1659-1695).

Considerado el más grande compositor inglés de todos los tiempos, Purcell se dio a la tarea de desarrollar un estilo de composición que alejó la música inglesa de los estilos francés e italiano de manera definitiva. La Sonata, escrita cuando era Organista de la Abadía de Westminster, y al parecer contemporánea de la Música de escena para Theodocius, está divida en tres breves movimientos: Pomposo, Andante maestoso y Allegro ma non troppo. A pesar de su escasa duración (apenas tres y medio minutos en total), durante su escucha no podemos menos que sentirnos deslumbrados de la suntuosidad del brillante sonido de la trompeta que contrasta a la perfección con los acordes, a veces dulces, a veces severos, de un órgano ante todo reconciliador. El muy pequeño diálogo establecido entre ambos instrumentos durante el tercer movimiento es realmente sobrecogedor.

Georg F. Kauffmann (1679-1735), nacido en Turingia, es otro más de los compositores que injustamente la historia olvidó. Organista y Maestro de Capilla de la corte de Sajonia, su obra es básicamente de corte sacro y pensada para órgano y voz. Los 3 corales que aquí presentamos pertenecen a su Harmonische Seelenlust, recopilación hecha en vida de sus corales para órgano. Al parecer fue Wilhelm F. Bach quien realizó la transcripción para trompeta y órgano, pero como quiera que sea, es imposible no sentirse atraído por la atmósfera pastoral y reconfortante que de su música se desprende.

Las siguientes dos obras pertenecen a compositores que vivieron durante el clasicismo centroeuropeo.

De Christian Gotthilf Tag (1713-1780) puede decirse muy poco. Tal vez sólo que fué chörsanger y en 1755 organista principal de la Catedral de Leipzig, además de  que todas sus obras son de carácter espiritual. Agregar que en el arreglo para trompeta y órgano de su pequeño coral Befiehl du deine wege que les ofrecemos, es de notarse el bello fraseo del órgano y la cromaticidad del tema expuesto por la trompeta.

Johann Ludwig Krebs (1713-1780), de quien procede el cuarto trabajo, fue uno de los alumnos más queridos de J.S. Bach. Siendo Organista de la Iglesia de Santa María en Altenburg, compone en 1758 un bello coral (Wachet auf) originalmente para voz y órgano, pero que al año siguiente lo trascribe para trompeta y órgano a petición de W.F. Bach. El resultado fue excelente en tanto que confirió a la obra un carácter firme y majestuoso pero sin que se sustituyera el espíritu sensible y de júbilo que la caracteriza.
La última Obra pertenece al compositor alemán de vanguardia Bertold Hummel (1925-2002). Muy en la línea de Pärt y de Siegfried Bauer, su música conserva un carácter profundamente místico y simbólico. Su trabajo Invocationes de 1978, desde un principio pensado para trompeta y órgano, se divide en tres partes.

De profundis, la primera de las invocaciones, hace referencia no sólo al Salmo penitencial de la liturgia cristiana de difuntos. También a un juego de carácter psicodramático por carta en donde los jugadores van narrando sucesos extraños y misteriosos que, al final, tejen una trama sobrenatural y con un final sorprendente a medida que los participantes se sumergen en ella. Así pues, durante el movimiento, el órgano presenta un tema misterioso y oscuro que sirve de ambiente para que, a continuación, la trompeta exponga la lamentación y entreteja un discurso musical denso y angustiante que culmina en un brillante y trepidante triple forte por parte de la trompeta que simboliza la sobrenaturalidad de la relación de Dios con el hombre.

Las siguientes invocaciones están basadas en dos partes del Oficio de las Lecturas que conforman el Te Deum cristiano. En In te Domine speravi, Hummel de nuevo le confiere a la trompeta el recitativo principal. Se trata de un movimiento especialmente reflexivo y profundamente meditativo más que jubiloso. Las exaltaciones durante el discurso principal lo ubican en todo momento en el plano terrenal. El Non confundar in aeternum con que se cierra el trabajo, nos remite de nuevo al tema principal expuesto en el De profundis, aunque ahora la cadencia en el tema que toca la trompeta y el ostinato del órgano tengan el carácter básicamente implorativo con que culmina la obra.
Dejamos a su amable atención estas bellísimas y escasamente frecuentadas obras interpretadas magníficamente por el trompetista Helmuth Erb y el organista Gerhard Weinberger, esperando como siempre que hagan de su escucha una de las mejores experiencias posibles.


viernes, 5 de noviembre de 2010

MAHLER :: SINFONÍA nº 2 {formato WMA alta definición}



El año pasado compartí con Uds. la Sinfonía núm. 2, “Resurrección”, de Mahler, en el día de Todos los Santos. La versión, no fácilmente asequible, es magnífica. En ella el director Oleg Caetani comanda la Filarmónica “Robert Schumann” de Chemnitz (una orquesta centenaria y de primer nivel) junto a coros y solistas vocales para firmar una interpretación que, sin desbancar a las grandes referencias de esta obra (Walter, Klemperer, Bernstein, etc.), sí se impone sobre muchas otras por su musicalidad, calidad sonora y compenetración.

Aquella vez subí este disco en formato MP3, hoy se los obsequio en formato WMA, con 96 kHz y 24 bit. (Para usuarios de iPod o iPhone, el programa de reproducción iTunes les permite convertir el formato a AAC, para que puedan escucharlo en esos aparatos.)

Va con tapas escaneadas y texto en español de las partes cantadas. Disfruten la poderosa música de Gustav Mahler...
aquí

jueves, 4 de noviembre de 2010

LA OTRA «B» INGLESA



Recuerdo que en cierta revista, leída hace ya bastante tiempo, se reseñaba la música de Frank Bridge (1879-1941) con una frase lapidaria: “Nadie componía música de cámara como Bridge en la Inglaterra de principios de siglo”. Como saben, no estoy familiarizado con los compositores del siglo XX, salvo unos pocos, y de ahí mi completa ignorancia sobre este inglés. Pero la ignorancia tiene un lado muy bueno: permite el goce del descubrimiento. Este “Francisco Puente” penó en mi memoria con regularidad hasta que me pude hacer con un disco centrado en varios de sus opus camerísticos. ¡Qué bien compuestos! No deja dudas sobre el acierto de la frase: Bridge fue un maestro de la “pequeña forma”.





No es poco elogio decir que lo mejor de un compositor reside en su música de cámara. La austeridad de medios que distingue a esta categoría musical impide cualquier truco disuasivo, cualquier floritura inconsistente. Todo está a la vista, es música desnuda, pura arquitectura, expresión y emoción. Así pues, Bridge es muy bueno en un territorio que delata de inmediato a los aprendices.

El compositor nació en Brighton en 1879, ubicándose entre la generación de Elgar y la de Britten, de quien sería maestro. En la capital británica cursó sus estudios y ejerció como intérprete de viola, ligado a importantes formaciones de cámara, en especial The English String Quartet, y también como director de orquesta en distintas salas de concierto y teatros londinenses, amén de giras en el extranjero.

Al mismo tiempo Bridge desarrollaba su faceta como compositor, escribiendo música de cámara, canciones, obras a gran orquesta... Pero luego de la Primera Guerra Mundial, Bridge da un giro radical y acerca su lenguaje a las vanguardias continentales. Se aleja del Posrromanticismo teñido con impresionismo que informó su primera época, y asimila la influencia de Berg, y con él de la Segunda Escuela de Viena. Incorpora disonancias y experimenta con la arquitectura musical, usa la escala de ocho tonos y el palíndrome, conjuga armonías en lo que después se denominó “acorde Bridge” (dos armonías contiguas sonando simultáneamente, por ejemplo Sol y La)... Esto explica que hacia 1930 sufra un aislamiento musical que perdurará tras su muerte en 1941, hasta que en la década de 1970 renazca el interés por este originalísimo creador, mucho mayor que la etiqueta usual, aquella que lo describe sólo como “el maestro de Britten”.

Hoy les dejo una selección musical de Frank Bridge a cargo del Cuarteto Maggini. Omito referirme a las obras contenidas en el disco; revisen el libreto que acompaña las pistas, ahí está todo mucho mejor explicado. Ha llegado la hora del té...
D E S C A R G A


William Tuner

lunes, 1 de noviembre de 2010

ENNIO MARCHETTO


Ennio Marchetto es un actor italiano famoso por sus rutinas cómicas, donde realiza cambios de vestuario casi instantáneos. Mucha imaginación y simpatía, que comparto con Uds. por encargo del Sr. Don Gato... ¡Disfruten con Ennio!




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